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martes, 15 de diciembre de 2020

La madre del Beato Carlo Acutis envió un saludo por la exposición de los Milagros Eucaristicos en Argentina


En el día de ayer, se inauguró en Argentina la exposición de la muestra de los milagros eucarísticos, diseñada por el beato Carlo Acutis. Antonia Salzano, la madre del joven beato, envió un mensaje expresando su alegría por esta iniciativa y animó a los organizadores a convertirse en apóstoles e iluminadores del mundo.

 El beato Carlo Acutis (1991 - 2006) fue un joven italiano que vivió con profunda intensidad la fe expresada en su devoción por la Eucaristía y por la Virgen María. Su gran amor por la Eucaristía lo llevó a investigar sobre los milagros eucarísticos que se manifestaron en distintos países. Como fruto de esta investigación que llevo adelante durante casi 3 años, diseñó un catálogo digital muy valorado por algunos teólogos que consideran este material como de gran importancia para dar a conocer y reafirmar la fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía. Este catálogo se convirtió en una exposición que ya recorrió más de 10.000 parroquias a lo largo de todo el mundo.

La organización Misión Fátima en colaboración con la fundación La Santa Faz y con la ayuda de voluntarios de distintas provincias, son los encargados de difundir este material en Argentina. La presentación se realizó ayer en la parroquia Santa Rosa de Lima de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. La muestra podrá ser visitada en esta parroquia hasta el próximo martes 22 de diciembre en los siguientes horarios: 7:30 a 12Hs y de 16:30 a 20Hs


 El equipo organizador recibió una gran sorpresa desde Italia, la madre de Carlo Acutis se hizo presente a la distancia a través de un mensaje. A continuación compartimos algunos párrafos de este saludo enviado en un audio 

Mensaje de Antonia Salzano:

“Un saludo especial al grupo Misión Fátima que promoverá esta exposición en toda la Argentina. Agradezco calurosamente. Carlo era muy devoto de Nuestra Señora de Fátima.

Esta es, seguramente, una iniciativa profética, porque hay necesidad de reavivar, en la Iglesia y en las parroquias, tener el deseo, siempre de poner en el centro de la propia espiritualidad a Jesús Eucaristía que está vivo y verdaderamente presente como lo ha prometido y lo recuerda todos los días hasta el final de los tiempos.  A través de Jesús Eucaristía, nosotros nos transfiguramos con él, si entramos en su escuela, si nosotros voluntariamente deseamos ser transfigurados y transformados a través de Él, a través de la Eucaristía que es el camino al Cielo, nos transforma, nos vuelve aquello que potencialmente en la mente de Dios “ya somos” porque Jesús quiere con cada uno de nosotros la santidad.  

Los milagros eucarísticos, sobre todo el de Buenos Aires, uno de los milagros de ustedes, el de México y el de Polonia, entre otros, son todos signos, porque allí Jesús nos muestra su corazón, la parte del miocardio, aquel músculo que hace latir el corazón. De modo que, es un signo claro, como lo es la Eucaristía para la Iglesia, el cuál es el centro y fulgor de la Iglesia, así también Él nos hace ver  que verdaderamente en la Eucaristía está su corazón, o sea la fuente del amor, porque no hay cosa más grande de Jesús que se ofreció en sacrificio por nosotros en la cruz, ha dado la vida y en la Eucaristía nos reencontramos y disfrutamos de este fruto y sobre todo recibimos este amor de Dios que se ha dado en sacrificio de muerte en cruz por nosotros.

Así, Jesús nos muestra su corazón para mostrarnos que en la Eucaristía está, propiamente la fuente del amor, que su corazón late por cada uno de nosotros, que nos espera y quiere ser partícipe en nuestra vida y volvernos cercanos con Él, ya en esta esta vida.

A través de la muestra, tendrán la oportunidad de tocar el corazón, de hacer entender el dogma de la real presencia de Jesús en la Eucaristía. De modo que con esta muestra que recorrerá toda la Argentina, puedan ser ustedes portavoces de esta luz en toda la Argentina, como en los países vecinos Uruguay, Paraguay, etc, podrán convertirse en apóstoles, hacerse apóstoles, iluminadores del mundo.

Este es mi deseo: “todos nacemos originales, pero muchos mueren como fotocopias”. Esperamos, verdaderamente que a través de esta muestra se pueda poner en alto este augurio de nacer siempre originales y no convertirnos en fotocopias de alguien o de algo. La Eucaristía es el medicamento más eficaz y más potente para no convertirnos en fotocopias de alguien o de algo.

Le agradezco a todos aquellos que serán portadores de esta muestra y buscarán difundir el amor a Jesús Eucaristía y a la Virgen María.

Les envío mis saludos y les aseguro mi oración por ustedes y gracias nuevamente por su ayuda que seguramente traerá muchos frutos y muchas bendiciones. Gracias a Misión Fátima.”

---Desde el equipo coordinador de Misión Fátima expresaron que el mensaje de Antonia los alegró profundamente y los motiva a seguir adelante con esta misión, siempre aferrados a Jesús Eucaristía.---

Recorrido de la muestra

Durante el año 2021, esta muestra eucarística recorrerá el país bajo el lema “El Señor me ha despertado”.

Las diócesis que deseen solicitar la muestra deben escribir a: muestracarloacutioficial@gmail.com y para más información se puede consultar la cuenta de instagram: @expocarloacutis 



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sábado, 7 de noviembre de 2020

Beato Joan Roig Diggle (1917-1936), mártir de la Eucaristía


Este 7 de noviembre se celebró la beatificación de Joan Roig Diggle, un joven que fue asesinado cuando tenia tan solo 19 años. Custodió la Eucaristía hasta el último día de su vida. Te invitamos a conocer su valiente testimonio de santidad:

Breve Biografía

Joan nació en Barcelona el 12 de mayo de 1917. Es bautizado en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Barcelona. Recibe la Primera Comunión a los 7 años. En 1927 ingresa en el colegio de los Escolapios para iniciar el bachillerato. 


La familia de Joan: Ramón Roig Fuente (padre), Maud Diggle Puckering (madre) 
y sus hermanas: Lourdes y Beatriz.


En 1934, toda la familia se traslada al Masnou y Joan debe dejar la escuela para ponerse a trabajar. El motivo es que su padre sufre un grave problema económico y queda prácticamente arruinado. Es un golpe duro para la familia y para él, que ve truncadas sus ilusiones de futuro. Durante el día trabajaba y estudiaba por las noches y a pesar de esto, no deja de ir a misa ningún día, y también pasa largos ratos rezando en la capilla del santísimo sacramento. Empieza a dar catequesis a los niños de la parroquia de Sant Pere del Masnou y se integra en la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña (FJCC), donde encuentra una comunidad y una misión: llevar a Jesús a los demás.

Un gran apóstol

Joan fue un apóstol incansable. Vivía la fe con un gran sentido de comunidad y procuraba dedicar tiempo para evangelizar niños y jóvenes. Era también un trabajador incansable, que estudió la doctrina social de la Iglesia para defender los derechos de los trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo de los obreros, en un momento histórico y un contexto social muy complejo. Le gustaba escribir sobre cuestiones sociales en el boletín de la FJCC llamado “Mar Blava”. También se dedicó a visitar a los enfermos y pobres.


En 1936 estalla la Guerra Civil española, que lleva a la quema generalizada de iglesias y la persecución hasta la muerte de religiosos, sacerdotes y laicos. Joan decidió exponerse al peligro, cada día yendo y viniendo en tren y recibiendo la eucaristía a escondidas.

Testimonios 

"Se pasaba horas ante el Santísimo sin darse cuenta. Su ejemplo convertía más que sus palabras."

“Quería ser misionero. En un círculo de estudios celebrado pocos días antes del 18 de julio nos dijo que veríamos a Cataluña roja, pero no solo de comunismo, sino de la sangre de sus mártires, y que nos preparásemos todos, porque si Dios nos había elegido para ser uno de estos, debíamos estar dispuestos a recibir el martirio con gracia y valentía como corresponde a todo buen cristiano, y así lo hacían los primeros en las catacumbas”. (Joan Meseguer, presidente en 1936 de la rama infantil de la FJCC)

Joan me dijo un día: 'Yo dedico normalmente al menos dos horas diarias a la vida espiritual: Misa, comunión, meditación y visita al Santísmo; es poco, pero mi trabajo y el apostolado no me dan para más'”.  “Cuando tras las elecciones del 16 febrero empezaron a incendiar iglesias, Joan también me dijo que si el caso llegaba a Masnou, él no podría soportar el ver quemar nuestra iglesia; se pondría de brazos en cruz ante la puerta, y habrían de quemarlo también antes de sacarlo de allí". (P. José Gili Doria, vicario de la parroquia de Masnou)

Parroquia de San Pedro de Masnou donde Joan asistía a misa diariamente.
Parroquia San Pedro en Masnou donde
 Joan asistía a misa diariamente.

Custodio de la Eucaristía hasta el martirio

El 11 de septiembre de 1936,  el P. Llumá (quien era su director espiritual) entregó al joven un copón con la Eucaristía para que pudiera llevar la comunión a sus vecinos más enfermos. En una de esas visitas, Joan Roig le dijo a la familia Rosés que ese día que estaba con ellos lo iban a matar. “Nada temo, llevo conmigo al Amo”. Dejó el Santísimo y, tras volver de su trabajo, lo recogió y lo llevó a su casa. Algunas horas después, milicianos tocaron la puerta de su casa y Joan consumió rápidamente las hostias que custodiaba. Se abrazó a su madre (originaria de Inglaterra) y se despidió de ella diciéndole: “God is with me” (Dios está conmigo).

Un último minuto de perdón

La patrulla de las juventudes libertarias de Badalona lo llevó junto al cementerio de Santa Coloma de Gramanet. Sus últimas palabras fueron: “Que Dios os perdone como yo os perdono”. 

Joan Roig fue asesinado con 5 disparos en el corazón y uno en la cabeza el mismo 11 de septiembre.

Jaume Marés, tío de Joan Roig, cuando se enteró de su detención pidió ayuda a un amigo policía. Le reveló que uno de los verdugos le había hablado del muchacho: “¡Ah! Aquel chico rubio era un valiente, murió predicando. Moría diciendo que nos perdonaba y que pedía a Dios que nos perdonará."

La Vida Interior ( fragmento de un escrito espiritual de Joan)

-Es evidente la necesidad que tenemos los cristianos de poseer el Espíritu Santo, que da fuerza y amor, porque es necesaria extraordinaria fortaleza para mantener alejados a nuestros enemigos espirituales y materiales. Nos toca, pues, comprender la necesidad que tenemos de poseerlo porque es necesaria al mundo una gran dosis de amor entre los hombres y hacia Dios. Efectivamente: teniendo en cuenta que lo que más abunda entre los hombres es el odio y la envidia; odio entre patrono y obrero, entre rico y pobre, entre partido y partido político, entre nación y nación, odio en los laicos ateos y demás sectas contra los cristianos. A lo que se ha de llegar es a una paz verdadera, y ésta no vendrá sino por el Amor sobrenatural. A vivir, pues, intensamente la vida sobrenatural. Lo que predomina en el mundo es naturalismo y materialismo, que significa desconocimiento de lo sobrenatural. A tales males, tales remedios. Contra las teorías modernas, la vida sobrenatural, espiritual, de unión con Dios: «¡la vida interior!».-


Proceso de beatificación

El 15 de abril de 1993, se conformó la Asociación "Amigos de Joan Roig Diggle". Con la finalidad de promover su testimonio de vida y el proceso de canonización.

El 4 de octubre de 1999 se dio apertura al proceso de canonización en Barcelona, esta primera fase diocesana se extendió hasta el 16 de mayo del año 2001. Dos días después la causa fue presentada en Congregación para las Causas de los Santos.

El 4 de octubre del año 2009, el Papa Francisco ha firmado el decreto que reconoce el martirio del joven católico Joan Roig Diggle, asesinado "in odium fidei" en 1936 en el cementerio de Santa Coloma de Gramenet.

7 de noviembre del año 2020, ceremonia de beatificación en la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona.


Fragmentos de la homilía del cardenal Juan José Omella en la ceremonia de beatificación de Joan Roig Diggle (07/11/2020 ):

"Joan Roig puede ser un modelo de vida cristiana para los jóvenes y adultos de nuestra sociedad. Su testimonio puede suscitar en nosotros el deseo de seguir a Cristo con alegría y generosidad. La profunda amistad con Dios, la oración, la vida eucarística y el ardor apostólico de nuestro joven beato nos unirán más a Cristo y a su Evangelio."  

"Todos los que conocieron a Joan destacaron su gran amor por la Eucaristía. La vida eucaristía de Joan lo llevó a querer ser pan partido y compartido con los hombres de su tiempo."

"Joan estuvo comprometido en cuerpo y alma en la construcción de la civilización del amor y en la lucha por la justicia, la paz y la solidaridad. Quería transformar la sociedad desde el Evangelio."
 
"Joan fue un hombre de oración y de acción, un verdadero testimonio de amor a Dios y a los hermanos. Su unión a Dios lo llevó a entregar su propia vida. Joan proclamó el Evangelio en el momento más difícil de su vida,  habló de Cristo a aquellos que lo iban a matar."

"Todos estamos llamados a ser santos, como lo fue Joan Todos, como Joan, estamos llamados a ser santos, cada uno por el camino y vocación que Dios le propone. El Señor nos invita a ser testigos de nuestra fe en la vida cotidiana. Esta llamada a la santidad en nuestra vida ordinaria nos la recuerda el papa Francisco: «Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde uno se encuentra» (Gaudete et exsultate, 14)." 
 
 Te invitamos a conocer más de la vida de Joan, a través de estos testimonios:



Fuentes:



Te invitamos a dejar un comentario:
¿Ya conocías la vida de este joven?
¿Qué es lo que más te impacta de su vida?
¿Te gustaría leer algunos escritos espirituales de Joan?



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jueves, 28 de abril de 2016

LA EUCARISTÍA ES LA PASCUA DEL SEÑOR



Uno solo murió por todos, el mismo que ahora en cada una de las asambleas cristianas, por el sacramento del pan y del vino, nos rehace con su inmolación, por la fe en él nos da la vida y, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio, consagra a los que ofrecen esta oblación.

Ésta es la carne y la sangre del Cordero, pues aquel pan bajado del cielo afirma: El pan que yo voy a dar es mi carne ofrecida por la vida del mundo. Y con razón su sangre es significada por el vino, ya que, al afirmar él mismo en el Evangelio: Yo soy la vid verdadera, manifiesta con suficiente claridad que el vino es su sangre ofrecida en el sacramento de su pasión; en este sentido el patriarca Jacob había profetizado de Cristo: Lava su ropa en vino y su túnica en sangre de uvas. En efecto, él lavó con su propia sangre la vestimenta de nuestro cuerpo que había tomado sobre sí como una vestidura.

El mismo Creador y Señor de la naturaleza, el que hace salir el pan de la tierra, convirtió el pan en su propio cuerpo (porque podía hacerlo y así lo había prometido); y el que había convertido el agua en vino convirtió después el vino en su sangre.

Es la Pascua del Señor, dice la Escritura, esto es, el paso del Señor; no tengas por cosa terrena lo que ha sido convertido en algo celestial por obra de aquel que pasó a esa materia y la ha convertido en su cuerpo y sangre.

Lo que recibes es el cuerpo de aquel pan bajado del cielo y la sangre de aquella vid sagrada. En efecto, al dar a sus discípulos el pan y el vino consagrados, les dijo: Esto es mi cuerpo; ésta es mi sangre. Creamos, pues, en aquel en quien hemos puesto nuestra confianza: el que es la verdad en persona no puede engañarnos.

Por esto, cuando hablaba a la multitud de comer su cuerpo y beber su sangre, y la multitud murmuraba desconcertada: ¡Duras son estas palabras! ¿Quién es capaz de aceptarlas?, queriendo Cristo purificar con fuego celestial estos pensamientos que, como antes he dicho, han de ser evitados, añadió: El espíritu es el que da vida; la carne no vale nada. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y vida.
 
De los Tratados de san Gaudencio de Brescia, obispo
(Tratado 2: CSEL 68, 26. 29-30)




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miércoles, 12 de junio de 2013

CORPUS EN LA RIOJA!!!


Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.

Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.


Esta fiesta tiene como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.



Esta fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon promueve la idea de celebrar una festividad en honor al cuerpo y la sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Así, se celebra por primera vez en 1246 en la Diócesis de Lieja (Bélgica).
En el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena (Italia), al romper la hostia consagrada brotó sangre, según la tradición.1 La Ciencia ha tratado de explicar este suceso atribuyéndolo a la probable presencia en el pan del pigmento rojo prodigiosina segregado por la bacteria Serratia marcescens.2 Este hecho, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi. Fue instituida el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus hoc mundo. A Santo Tomás de Aquino se le encarga preparar los textos para el Oficio y Misa propia del día, que incluye himnos y secuencias, como Pange Lingua (y su parte final Tantum Ergo), Lauda Sion, Panis angelicus, Adoro te devote o Verbum Supernum Prodiens.
En el Concilio de Vienne de 1311, Clemente V dará las normas para regular el cortejo procesional en el interior de los templos e incluso indicará el lugar que deberán ocupar las autoridades que quisieran añadirse al desfile.
En el año 1316, Juan XXII introduce la Octava con exposición del Santísimo Sacramento. Pero el gran espaldarazo vendrá dado por el papa Nicolás V, cuando en la festividad del Corpus Christi del año 1447, sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma.


Los jóvenes del decanato centro de la diócesis de La Rioja - Argentina nos hemos reunido el día 2 de junio (Celebración de Corpus Christi) en una convivencia que comenzó a partir de las 9:30 Hs y se extendió hasta las 16:00 Hs culminando con una procesión a la plaza principal de la ciudad para participar de la celebración eucaristía presidida por Monseñor Roberto Rodriguez, obispo de esta diócesis.
Los jóvenes alabaron a Dios con la música y el cantando, luego se organizaron pequeños grupos para realizar una catequesis y también para hacer pan que luego fue entregado en la plaza principal junto con una frase sobre la Eucaristía. La convivencia finalizo con la exposición del Santísimo Sacramento y bendición.


Los jóvenes alaban a Dios cantando: ole,ole,ole Jesús

Mas de 600 jóvenes se reunieron en esta convivencia



La cruz de los Jóvenes


Exposición del Santísimo Sacramento




Los jóvenes caminan por las calles de la ciudad cargando la cruz





Procesión de Corpus Christi



Bendición Eucarística impartida por Mons. Rodriguez 




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lunes, 1 de abril de 2013

FELIZ PASCUA!!!




Homilía del Santo Padre Francisco:


Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua!
Es una gran alegría, al comienzo de mi ministerio, poderos dar este anuncio: ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que llegara a todas las casas, a todas las familias, especialmente allí donde hay más sufrimiento, en los hospitales, en las cárceles... Quisiera que llegara sobre todo al corazón de cada uno, porque es allí donde Dios quiere sembrar esta Buena Nueva: Jesús ha resucitado, está la esperanza para ti, ya no estás bajo el dominio del pecado, del mal. Ha vencido el amor, ha triunfado la misericordia. Siempre vence la misericordia de Dios.
También nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío, podemos preguntarnos qué sentido tiene este evento (cf. Lc 24,4). ¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede transformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón. 
Esto puede hacerlo el amor de Dios. Este mismo amor por el que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, y ha ido hasta el fondo por la senda de la humildad y de la entrega de sí, hasta descender a los infiernos, al abismo de la separación de Dios, este mismo amor misericordioso ha inundado de luz el cuerpo muerto de Jesús, y lo ha transfigurado, lo ha hecho pasar a la vida eterna. Jesús no ha vuelto a su vida anterior, a la vida terrenal, sino que ha entrado en la vida gloriosa de Dios y ha entrado en ella con nuestra humanidad, nos ha abierto a un futuro de esperanza.
He aquí lo que es la Pascua: el éxodo, el paso del hombre de la esclavitud del pecado, del mal, a la libertad del amor y la bondad. Porque Dios es vida, sólo vida, y su gloria somos nosotros, es el hombre vivo (cf. san Ireneo, Adv. haereses, 4,20,5-7).
Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos (cf. Ez 37,1-14).
He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas; y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz.
Así, pues, pidamos a Jesús resucitado, que transforma la muerte en vida, que cambie el odio en amor, la venganza en perdón, la guerra en paz. Sí, Cristo es nuestra paz, e imploremos por medio de él la paz para el mundo entero.
Paz para Oriente Medio, en particular entre israelíes y palestinos, que tienen dificultades para encontrar el camino de la concordia, para que reanuden las negociaciones con determinación y disponibilidad, con el fin de poner fin a un conflicto que dura ya demasiado tiempo. Paz para Iraq, y que cese definitivamente toda violencia, y, sobre todo, para la amada Siria, para su población afectada por el conflicto y los tantos refugiados que están esperando ayuda y consuelo. ¡Cuánta sangre derramada! Y ¿cuánto dolor se ha de causar todavía, antes de que se consiga encontrar una solución política a la crisis?
Paz para África, escenario aún de conflictos sangrientos. Para Malí, para que vuelva a encontrar unidad y estabilidad; y para Nigeria, donde lamentablemente no cesan los atentados, que amenazan gravemente la vida de tantos inocentes, y donde muchas personas, incluso niños, están siendo rehenes de grupos terroristas. Paz para el Este la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, donde muchos se ven obligados a abandonar sus hogares y viven todavía con miedo.
Paz en Asia, sobre todo en la península coreana, para que superen las divergencias y madure un renovado espíritu de reconciliación.
Paz a todo el mundo, aún tan dividido por la codicia de quienes buscan fáciles ganancias, herido por el egoísmo que amenaza la vida humana y la familia,egoísmo que continúa la trata de personas... !la esclavitud más extendida en el siglo XXI. La trata de personas es la esclavitud más extendida del siglo XXI! Un mundo desgarrado por la violencia ligada al tráfico de drogas y la explotación inicua de los recursos naturales. Paz a esta Tierra nuestra. Que Jesús Resucitado traiga consuelo a quienes son víctimas de calamidades naturales y nos haga custodios responsables de la creación.
Queridos hermanos y hermanas, a todos los que me escuchan en Roma y en todo el mundo, les dirijo la invitación del Salmo: «Dad gracias al Señor porque es bueno, / porque es eterna su misericordia. / Diga la casa de Israel: / “Eterna es su misericordia”» (Sal 117,1-2).

Para comprender mejor la Semana Santa les comparto un vídeo muy interesante




FELICES PASCUAS!!!


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jueves, 28 de marzo de 2013

De acuerdo, vamos a mejorar nuestros sacerdotes



Y "vamos a mejorar nuestros sacerdotes" quiere decir esto:
  1. No vamos a permitir la murmuración. Ni cuando parece bien intencionada. Ni cuando parece que la persona necesita desahogarse. Ni siquiera cuando el crimen que señala ha sucedido. Una cosa es luchar por la erradicación de un crimen--como caso extremo, digamos, el abuso de un menor de edad--y otra cosa es que alguien se sienta con autorización para regar veneno contra la Iglesia cada vez que abra su boca. Las denuncias hay que hacerlas: claras, certeras, serenas, objetivas, y sobre todo: ante la autoridad civil o eclesiástica pertinente. Y no más. Lo que sigue de ahí se llama: darle uno la lengua a Satanás para que la use como instrumento contra Cristo y el valor de su Sangre en la Iglesia.
  2. sacerdoteNo vamos a permitir la indiferencia vocacional. Que haya un sacerdote ante el altar es asunto que me concierne a mí. Y a ti. Y a todos. No es "su" problema ni "su" negocio. El sacerdocio toca todas las fibras de la Iglesia. Sin sacerdotes no hay plena vida sacramental. La vitalidad de la predicación, la solidez de los principios morales, la guía de camino a la santidad, la libertad frente a la idolatría del mundo... todo ello es posible con muchos y muy buenos sacerdotes. Eso nos importa a todos, en todas partes, y siempre. La animación vocacional, la oración por las vocaciones, el apoyo económico, cuando es necesario, para los seminaristas y jóvenes religiosos, es un deber que brota del hecho mismo de ser bautizados.
  3. No vamos a descuidar nuestros sacerdotes. Demasiado cómodo resulta para algunos sacerdotes encerrarse en su egoísmo, sus comodidades o sus miedos. Demasiado cómodo para nosotros encerrarnos en nuestros hogares, nuestros intereses o nuestros prejuicios. Y luego demasiado cómodo para ellos llevar dobles vidas, o buscar consuelos mundanos o ilícitos. Y demasiado irresponsable de nuestra parte esperar a que caigan, ellos solos, para entonces señalarlos, y juzgarlos, y hundirlos. Necesitamos un ambiente de calidez en el respeto, y de amistad en Cristo para con todos nuestros sacerdotes, para que amen su vocación, se sientan útiles, y a la vez puedan liderarnos en una vida cristiana plena.
  4. Sí vamos a proclamar con gozo que somos rebaño de Jesucristo. Si el Señor no se avergüenza de nosotros, ¿qué tal está que nosotros nos avergoncemos de pertenecerle? Muy al contrario, proclamaremos que "somos su pueblo y ovejas de su rebaño," y diremos sin temor que los Apóstoles y sus sucesores, es decir, nuestros obispos, han recibido el encargo de alimentarnos y cuidar de nuestros corazones. Frente a un mundo que levanta la bandera de una supuesta "autonomía" para detrás de ella clavar el puñal de la soledad amarga y el absurdo, nosotros haremos frente común con nuestros diáconos, sacerdotes y obispos. Bajo el cayado del Papa, permaneceremos unidos como pueblo que confiesa la fe en el Dios uno y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.
Fr. Nelson Medina, O.P.
- Con motivo del Jueves Santo de 2013. Laudetur Iesus Christus!
Fuente: http://www.bloguerosconelpapa.org

"Queridos fieles, acompañen a sus sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios." (FRANCISCO - Homilía, Misa Jueves Santo)


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lunes, 25 de marzo de 2013

DOMINGO DE RAMOS - Homilía del Santo Padre Francisco



La entrada de Jesús en Jerusalén manifiesta la venida del Reino que el Rey- Mesías llevará a cabo mediante la Pascua de su Muerte y de su Resurrección. Con su celebración, el domingo de Ramos, la liturgia de la Iglesia abre la Semana Santa. (560, Catecismo de la Iglesia Católica)


 HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
 DOMINGO DE RAMOS - XXVIII Jornada Mundial de la Juventud

Su homilía se caracterizo por tres palabras claves: Alegría, Cruz y Jóvenes:


1. Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompaña festivamente, se extienden los mantos ante él, se habla de los prodigios que ha hecho, se eleva un grito de alabanza: «¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto» (Lc 19,38).

Gentío, fiesta, alabanza, bendición, paz. Se respira un clima de alegría. Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios y se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma.

Este es Jesús. Este es su corazón atento a todos nosotros, que ve nuestras debilidades, nuestros pecados. El amor de Jesús es grande. Y, así, entra en Jerusalén con este amor, y nos mira a todos nosotros. Es una bella escena, llena de luz – la luz del amor de Jesús, de su corazón –, de alegría, de fiesta.

Al comienzo de la Misa, también nosotros la hemos repetido. Hemos agitado nuestras palmas. También nosotros hemos acogido al Señor; también nosotros hemos expresado la alegría de acompañarlo, de saber que nos es cercano, presente en nosotros y en medio de nosotros como un amigo, como un hermano, también como rey, es decir, como faro luminoso de nuestra vida. Jesús es Dios, pero se ha abajado a caminar con nosotros. Es nuestro amigo, nuestro hermano. El que nos ilumina en nuestro camino. Y así lo hemos acogido hoy. Y esta es la primera palabra que quisiera deciros: alegría. No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, y ¡hay tantos! Y en este momento viene el enemigo, viene el diablo, tantas veces disfrazado de ángel, e insidiosamente nos dice su palabra. No le escuchéis. Sigamos a Jesús. Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y, por favor, no os dejéis robar la esperanza, no dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús.

2. Segunda palabra: ¿Por qué Jesús entra en Jerusalén? O, tal vez mejor, ¿cómo entra Jesús en Jerusalén? La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el sentido de ver en Jesús algo más; tiene ese sentido de la fe, que dice: Éste es el Salvador. Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías en la Primera Lectura (cf. Is 50,6); entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero. Y, entonces, he aquí la segunda palabra: cruz. "Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz." Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz. Pienso en lo que decía Benedicto XVI a los Cardenales: Vosotros sois príncipes, pero de un rey crucificado. Ese es el trono de Jesús. Jesús toma sobre sí... ¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que nadie puede llevárselo consigo, lo debe dejar. Mi abuela nos decía a los niños: El sudario no tiene bolsillos. Amor al dinero, al poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y también –cada uno lo sabe y lo conoce– nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos en el trono de la cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hacer un poquito eso que ha hecho él aquel día de su muerte.

3. Hoy están en esta plaza tantos jóvenes: desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. Y esta es la tercera palabra: jóvenes. Queridos jóvenes, os he visto en la procesión cuando entrabais; os imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; os imagino mientras aclamáis su nombre y expresáis la alegría de estar con él. Vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre: un corazón joven incluso a los setenta, ochenta años. Corazón joven. Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz. Más aún, la abrazáis porque habéis comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en el don de sí, en salir de uno mismo, y en que él ha triunfado sobre el mal con el amor de Dios. Lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz. Queridos amigos, también yo me pongo en camino con vosotros, desde hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz de Cristo. Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Preparaos bien, sobre todo espiritualmente en vuestras comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero. Los jóvenes deben decir al mundo: Es bueno seguir a Jesús; es bueno ir con Jesús; es bueno el mensaje de Jesús; es bueno salir de uno mismo, a las periferias del mundo y de la existencia, para llevar a Jesús. Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes.

Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Que así sea.





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jueves, 22 de noviembre de 2012

Reflexión sobre la Misa



En esta nota quiero comentarles una reflexión sobre la misa y la importancia de nuestra participación en la misma.

Ayer 21 de noviembre fui a misa para recordar el octavo mes de fallecimiento de mi padre, al momento de ingresar al templo sentí mucha tristeza y preocupación porque vi que tan solo la mitad del templo estaba ocupada por fieles, mas allá de eso me predispuse a vivir la celebración, luego también note que apenas se escuchaba a los fieles en el momento de responder alguna oración o cantar, llego el momento del Evangelio, preste mucha atención al mismo y luego escuche la homilía que sinceramente me gusto mucho, fue una homilía muy clara y muy directa, donde  me hizo reflexionar mucho sobre el verdadero rol de cristiano y sobre nuestro compromiso como verdaderos cristianos.


En la homilía Mons. Roberto Rodríguez comenzó brindando algunas enseñanzas sobre el libro de Apocalipsis teniendo en cuenta que la primera lectura del día correspondía a este libro, comenzó diciendo que Apocalipsis significa “Revelación”, luego destaco la riqueza que tiene el libro en cuanto a la cantidad de signos y símbolos que presenta y explico los símbolos que caracterizan a los 4 evangelistas: Mateo-Hombre con alas/Ángel, Marcos-El León, Lucas-Un toro y Juan-El Águila.


Haciendo referencia propiamente al Evangelio del día y relacionándolo con el Año de la Fe, hablo sobre la Fe homenaje y la Fe predicada y vivida.

Para hacer referencia a la Fe Homenaje menciono las fiestas de los santos y de la Virgen donde homenajeamos a los mismos, solo vamos a la iglesia en estos días de festividad, también  menciono como fe homenaje cuando vamos a una misa por un cumpleaños, por un casamiento, incluso para recordar a nuestros seres queridos difuntos pero eso queda solo en este momento litúrgico y luego no predicamos ni vivimos la fe, mientras que para lograr una FE predicada y vivida, debemos tomar como ejemplo aquellos dos servidos del Evangelio que multiplicaron lo que recibieron, es decir lo fructificaron, tengamos en cuenta que esas monedas que Dios nos entrega es su propia palabra y nosotros debemos fructificarla, debemos compartirla, es decir debemos predicarla y no guardarla para nosotros, no debemos ser como aquel servidor que guardo las monedas por miedo, no debemos tener miedo de predicar y de vivir nuestra Fe.
Mencionando la lectura que nos relata la construcción de la torre de Babel dijo que debemos edificar nuestros proyectos teniendo en cuenta a Dios, no como aquellos hombres que construyeron sin Dios pretendiendo querer llegar a Dios e incluso superarlo. En esto también podemos observar una Fe homenaje donde solo cumplimos con la misa pero luego nuestros proyectos los construimos sin Dios, el rol del verdadero cristiano es construir con Dios.
Necesitamos de personas que prediquen y vivan su FE. En este Año de la Fe estamos llamados como iglesia riojana ha fortalecer nuestra Fe.

Que mas puedo decir de esta Homilía, esta muy clara, quienes nos decimos Cristianos no podemos mirar para otro lado, es un mensaje muy directo, si somos cristianos debemos trabajar por Cristo, no seamos vagos en el ámbito de la Fe y nos animemos a predicarla y vivirla.

Algo que también me llamo la atención fue que en el momento de la fracción del Pan (posterior al rito de la paz), el celebrante comenzó este momento pero sin embargo algunos fieles todavía seguían compartiendo el saludo de la paz alrededor de una persona que cumplía años. 
Este momento es de gran importancia, en la antigüedad este momento no pasaba desapercibido ante los fieles como vemos que ahora sucede, por algo también en la antigüedad se denominaba la misa como la Fracción del Pan, comparto el siguiente párrafo que nos ayudara a comprender la importancia de este momento:

“El gesto de la fracción del pan, realizado por Cristo en la última Cena, y que en los tiempos apostólicos fue el que sirvió para denominar la íntegra acción eucarística, significa que los fieles, siendo muchos, en la Comunión de un solo pan de vida, que es Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo, se hacen un solo cuerpo (1 Co 10,17). La fracción se inicia tras el intercambio del signo de la paz y se realiza con la debida reverencia, sin alargarla de modo innecesario ni que parezca de una importancia inmoderada. Este rito está reservado al sacerdote y al diácono. El sacerdote realiza la fracción del pan y deposita una partícula de la hostia en el cáliz, para significar la unidad del Cuerpo y de la Sangre del Señor en la obra salvadora, es decir, del Cuerpo de Cristo Jesús viviente y glorioso.”

También cabe destacar el canto final que generalmente se dedica a nuestra madre la Virgen María pero sin embargo para muchos fieles este momento también pasa desapercibido o incluso se retiran antes de este canto.

Al Salir del templo sentía que algo me faltaba, y si me faltaba lo más importante la Eucaristía, lo más importante de la celebración pero como yo no estaba preparado, es decir, no había limpiado mis pecados con el sacramento de la confesión no pude recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es por eso que recomiendo que se preparen previamente con la confesión para que puedan recibir a Cristo y no pasen por el mismo sentimiento que yo, sentir que algo te falta.

Queridos hermanos ahora nos queda reflexionar sobre nuestra participación en la misa y la importancia que la misma tiene en nuestras vidas. Sin lugar a duda hay mucho mas para profundizar sobre la misa, en futuras entradas lo haré  en particular dedicare una nota al momento de la Consagración y a la importancia de la Eucaristía.

Sitio Oficial del Año de la Fe: http://www.annusfidei.va/content/novaevangelizatio/es.html


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