domingo, 2 de agosto de 2026

VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia día 2



Nueva espiritualidad, comunicación sinodal y presencia pública: las claves de la segunda jornada 

La segunda jornada del VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia continuó profundizando en los desafíos que enfrenta la comunicación eclesial en un contexto cultural marcado por profundas transformaciones sociales, tecnológicas y espirituales.

Comprender las nuevas búsquedas espirituales

La mañana comenzó con un conversatorio dedicado a un fenómeno que interpela directamente a la Iglesia: las nuevas formas de espiritualidad presentes en la sociedad contemporánea.

El diálogo entre el Padre Luis Romera y el sociólogo Eduardo Valenzuela invitó a reflexionar sobre las transformaciones culturales que han modificado la manera en que las personas se acercan a la dimensión espiritual de sus vidas.

En un contexto donde muchas personas continúan buscando sentido, trascendencia y respuestas a sus preguntas más profundas, pero ya no necesariamente a través de los canales tradicionales, surgió la necesidad de comprender mejor estos procesos para acompañarlos pastoralmente.

La conversación permitió reconocer que detrás de muchas experiencias espirituales contemporáneas existe una auténtica búsqueda humana que desafía a la Iglesia a escuchar con atención, comprender los nuevos lenguajes culturales y proponer el Evangelio de manera significativa para las personas de hoy.

Comunicar en tiempos de cambio

Posteriormente, el módulo "Comunicar hoy", desarrollado por el Padre Felipe Herrera-Espaliat y el Padre José Juan “Borre” Montalvo, abordó algunos de los principales desafíos que enfrenta actualmente la comunicación eclesial.

La reflexión puso de manifiesto que comunicar ya no consiste únicamente en transmitir información, sino en generar confianza, construir relaciones y ofrecer narrativas capaces de conectar con las inquietudes reales de las personas.

En un escenario caracterizado por la sobreabundancia de contenidos, la velocidad informativa y la fragmentación de las audiencias, la Iglesia está llamada a desarrollar una comunicación cercana, creíble y profundamente humana.

Más que una cuestión técnica, se destacó que la comunicación constituye una dimensión esencial de la misión evangelizadora.

Comunicación sinodal: una Iglesia que escucha

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el taller sobre Comunicación Sinodal en América Latina y el Caribe, coordinado por Óscar Elizalde, representante del CELAM.

La propuesta permitió profundizar en uno de los grandes desafíos pastorales del presente: construir una cultura comunicacional inspirada en la sinodalidad.

La comunicación sinodal implica mucho más que transmitir mensajes institucionales. Supone promover espacios de escucha, diálogo, participación y discernimiento comunitario.

Desde esta perspectiva, comunicar no es solamente hablar, sino también aprender a escuchar las voces que muchas veces permanecen en los márgenes y generar procesos donde todos puedan sentirse parte del camino compartido.

La experiencia sinodal vivida por la Iglesia universal en los últimos años apareció como un horizonte que continúa ofreciendo claves para renovar las prácticas comunicacionales en todos los niveles eclesiales.

La voz de los laicos en el espacio público

Durante la tarde, el periodista Nicolás Vergara, representante de Voces Católicas, reflexionó sobre la presencia de los laicos en el debate público.

El taller abordó la importancia de que los cristianos participen activamente en las conversaciones sociales, culturales y políticas de su tiempo, aportando una mirada inspirada en el Evangelio sin caer en lógicas de confrontación o imposición.

Se destacó especialmente el valor del diálogo respetuoso, la capacidad de argumentar desde la propia identidad y la necesidad de construir puentes en sociedades cada vez más polarizadas.

La participación de los laicos en la esfera pública fue presentada como una dimensión concreta de la vocación bautismal y un espacio privilegiado para el testimonio cristiano.

Radio María: comunicar esperanza durante cuatro décadas

Otro de los espacios destacados estuvo dedicado a la experiencia de Radio María, que celebra 30 años de presencia en Chile y 40 años a nivel internacional.

Cristina Balart y María Teresa Domínguez compartieron la historia, el crecimiento y el impacto de este proyecto comunicacional que ha acompañado a millones de personas en distintos países.

Más allá de las cifras, el encuentro permitió reflexionar sobre el valor de los medios de inspiración cristiana y su capacidad para generar cercanía, acompañamiento y comunidad.

La experiencia de Radio María apareció como un ejemplo concreto de comunicación evangelizadora sostenida en el tiempo y centrada en las personas.

Las visitas papales como experiencia comunicacional

La jornada concluyó con un conversatorio sobre las visitas papales, a cargo de Rafael Rubio Núñez e Inés San Martín, quienes compartieron desafíos, aprendizajes y experiencias vinculadas a la cobertura de estos acontecimientos eclesiales de alcance mundial.

El diálogo permitió analizar cómo estos eventos representan mucho más que una agenda protocolar o institucional.

Las visitas de los pontífices movilizan comunidades enteras, generan conversaciones sociales amplias y constituyen oportunidades únicas para comunicar el mensaje del Evangelio a públicos muy diversos.

Asimismo, se abordaron los desafíos organizativos, mediáticos y pastorales que implican estos acontecimientos, así como la necesidad de articular estrategias comunicacionales capaces de transmitir el sentido profundo de estos encuentros.

Una Iglesia que comunica desde el encuentro

La segunda jornada del seminario dejó una certeza compartida: los desafíos de la comunicación eclesial no pueden abordarse únicamente desde las herramientas o las estrategias.

La comunicación de la Iglesia nace del encuentro, de la escucha y del deseo de acompañar las búsquedas humanas de cada tiempo.

Que nosotros nos animemos también a ser parte del encuentro, la escucha y el deseo de evangelizar el en continente digital

Con Cariño Maru





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IV Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales (ENED) día 2



ENED DÍA 2

En la segunda jornada del IV Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales, los participantes reflexionaron sobre el documento del Grupo de Estudio N° 3 del Sínodo de los Obispos, dedicado a la misión en el ambiente digital. La formación, los talleres y una salida misionera por las calles de la ciudad marcaron una intensa jornada de oración, discernimiento y evangelización.   

 La segunda jornada del IV Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales, que se desarrolla en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, estuvo dedicada a profundizar la misión evangelizadora de la Iglesia en el continente digital, a partir de las orientaciones del Sínodo de los Obispos y de diversas experiencias pastorales que buscan responder a los desafíos de la cultura contemporánea.

El primer bloque estuvo a cargo de Claudia Enríquez y Agustín Podestá, quienes presentaron el contenido del Grupo de Estudio N° 3 del Sínodo de los Obispos: "La misión en el ambiente digital". Durante la exposición explicaron que la misión digital no constituye una realidad aislada o reciente, sino una expresión actual del mandato evangelizador de la Iglesia, que hoy encuentra en la cultura digital un nuevo ámbito para anunciar el Evangelio.

Los expositores destacaron la importancia de documentos como Hacia una plena presencia, del Dicasterio para la Comunicación, y del informe final del Grupo de Estudio N° 3, que ofrecen criterios pastorales para quienes desarrollan su misión en las redes sociales y otros espacios digitales. Asimismo, señalaron el reconocimiento que recibieron los aportes realizados por la Iglesia en Argentina durante el proceso sinodal, incorporados en el documento final.

Entre los principales ejes abordados se destacó la necesidad de comprender que la misión digital implica habitar la cultura digital, conocer sus lenguajes y desarrollar una auténtica pastoral de la escucha y el acompañamiento. En ese sentido, se subrayó que el desafío no consiste únicamente en trasladar contenidos religiosos a internet, sino en generar vínculos que permitan anunciar a Jesucristo y conducir a las personas hacia el encuentro con la comunidad eclesial.

La reflexión también abordó cuestiones vinculadas con el discernimiento en la comunicación, la formación integral del misionero digital, el trabajo en comunión con la Iglesia local, el uso responsable de la inteligencia artificial y la necesidad de afrontar con criterios evangélicos fenómenos como la polarización, la desinformación y la influencia de los algoritmos en los entornos digitales.

Finalizada la exposición, los participantes trabajaron en grupos las preguntas propuestas durante el proceso sinodal, favoreciendo un espacio de diálogo y discernimiento comunitario.

Durante el segundo bloque de formación se desarrolló el taller "Creadores con propósito: cuando la IA se encuentra con el Evangelio. Misioneros 5.0: evangelizar con Inteligencia Artificial (y) artificial", a cargo de Franco Dumont y el presbítero Elías Mangini, quienes compartieron herramientas y criterios para integrar las nuevas tecnologías al servicio de la misión evangelizadora.

Por la tarde tuvieron lugar diversos talleres abiertos también a la comunidad, entre ellos un espacio dedicado al streaming, otro sobre la espiritualidad del misionero digital y un taller introductorio a la evangelización digital.

La jornada concluyó con una misión por las calles de la ciudad de Santa Fe, donde los participantes salieron al encuentro de las personas para compartir el mensaje del Evangelio. Posteriormente, vivieron un momento de adoración eucarística y participaron de la celebración de la Eucaristía presidida por el arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor Sergio Alfredo Fenoy, junto con el presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, monseñor Jorge Lozano.

El IV Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales continúa ofreciendo espacios de formación, oración y misión, con el propósito de fortalecer una presencia eclesial cada vez más cercana, sinodal y significativa en los ambientes digitales, allí donde millones de personas desarrollan hoy buena parte de su vida cotidiana.

María Claudia Enríquez

@clauchitaaaa

 


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Meditamos el Evangelio del Domingo con el Rev. P. Jose Torres, LC


Lecturas del día: Libro de Isaías 55,1-3. Salmo 145(144),8-9.15-16.17-18. Carta de San Pablo a los Romanos 8,35.37-39.

Evangelio según San Mateo 14,13-21.

Al enterarse de eso, Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie.
Cuando desembarcó, Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos.
Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos".
Pero Jesús les dijo: "No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos".
Ellos respondieron: "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados".
"Tráiganmelos aquí", les dijo.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas.
Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Homilia por Rev. P. Jose Torres, LC 

Cinco panes no alcanzan (y por eso Dios los usa)

Hay una frase que repetimos sin pensarla: "no me alcanza". No me alcanza el tiempo, no me alcanza el sueldo, no me alcanza la paciencia con mis hijos, no me alcanza la fe para esta etapa que estoy viviendo. Vivimos calculando déficits. Y lo curioso es que ese cálculo —tan racional, tan adulto— es exactamente lo que Jesús desmonta hoy en un descampado, con cinco panes y dos peces, frente a cinco mil hombres "sin contar mujeres y niños".

Porque ojo: los discípulos no estaban equivocados en la aritmética. Tenían razón. No alcanzaba. Y sin embargo Jesús no les corrige la cuenta, les corrige la pregunta. Ellos piensan en términos de despedir: "despide a la multitud, que vayan a comprar". Jesús piensa en términos de dar: "dadles vosotros de comer". La diferencia entre esas dos frases es, literalmente, la diferencia entre gestionar un problema y encarnar una respuesta.

Lo que Dios regala no se cotiza

Isaías ya lo había anunciado con una ironía casi provocadora: "venid, comprad sin dinero y de balde vino y leche". Un mercado sin precios es una contradicción... a menos que quien vende ya no esté vendiendo, sino regalando. Ahí está la clave de toda la liturgia de hoy: pasamos de una economía de intercambio a una economía de gratuidad. Y esto no es poesía piadosa, es una acusación directa a cómo vivimos: "¿por qué gastar dinero en lo que no alimenta?" Isaías no habla solo de comida. Habla de todo aquello en lo que invertimos energía, tiempo, ansiedad, esperando que nos llene, y que sistemáticamente nos deja con más hambre que antes.

El salmo responde con una imagen que deberíamos dejar que se nos quede pegada: "abres tú la mano, y sacias de favores a todo viviente". No cierra el puño. No raciona. Abre la mano. Ese gesto —tan simple, tan corporal— es el resumen entero del Evangelio de hoy.

La palabra que casi nadie explica del Evangelio

Cuando el texto dice que Jesús, al ver a la multitud, "se compadeció de ella", el griego original usa el verbo splagchnízomai. Viene de splágchna, que literalmente son las entrañas. No es una emoción de cabeza, es una reacción visceral, física, que se siente en el estómago antes que en la razón. Jesús no calcula si tiene ganas de ayudar, se le remueven las entrañas y desde ahí actúa.

Esto importa mucho para quienes hemos aprendido, a fuerza de vida adulta a gestionar la compasión con criterios de eficiencia: "¿vale la pena involucrarme?", "¿tengo recursos para esto?". Jesús nos enseña otro punto de partida: primero las entrañas, después la logística. Primero el amor, después la cuenta de panes.

Dar cosas no es lo mismo que darse

Aquí está, para mí, el corazón de esta escena: Jesús no multiplica el pan en lugar de los discípulos. Lo multiplica a través de ellos. Toma los cinco panes, los bendice, los parte... y se los da a los discípulos, para que ellos se los den a la gente. Dios podría haber hecho llover maná directamente sobre la multitud, como en el desierto del Éxodo. No lo hace. Elige que el milagro pase por las manos de quienes solo tenían cinco panes y no querían darlos porque "no alcanzaba".

Esa es la diferencia entre dar cosas y darse. Dar cosas es resolver una carencia desde fuera, sin comprometerse. Darse es poner lo poco que tienes —tu tiempo cansado, tu fe a medias, tu paciencia agotada de un jueves cualquiera— en las manos de Dios y dejar que Él decida qué hacer con eso. Los discípulos no dejaron de tener cinco panes. Los entregaron. Y en el entregarlos, se volvieron suficientes.

Dios nunca hace milagros a pesar de nuestra pobreza; normalmente los hace a partir de ella.

No espera personas perfectas. Al contrario, Él espera personas disponibles.

La santidad no consiste en presentarse delante de Dios diciendo: "Mira todo lo que tengo." Consiste en decir con sencillez: "Señor, esto es todo lo que soy. Esto es todo lo que puedo darte."

Y entonces Él hace lo que nosotros nunca podríamos hacer solos.

San Pablo, en la segunda lectura, hace una lista brutal: tribulación, angustia, persecución, hambre, espada. Y remata con una convicción que no es optimismo barato: "ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados... podrá separarnos del amor de Dios". Léanlo junto al Evangelio y va a cobrar otro sentido: ni siquiera nuestra propia insuficiencia —esos cinco panes que nos parecen ridículos frente a la multitud de necesidades que cargamos— puede separarnos del amor de Dios. Al contrario: es justo ahí, en lo que nos falta, donde Dios decide actuar.

Para llevarte hoy

No sé qué "cinco panes" tienes tú entre las manos hoy. Puede ser un trabajo que sientes insuficiente, una relación que no sabes cómo sanar, una fe que hace semanas no se siente viva, una vocación de padre, madre, esposo, religioso o soltero que algunos días pesa más de lo que puedes cargar. Jesús no te está pidiendo que consigas más panes. Te está pidiendo que se los entregues.

La multitud comió y se saciaron, y sobraron doce cestos. No sobró comida porque los panes fueran muchos. Sobró porque Dios, cuando algo pasa por sus manos, nunca lo devuelve igual de pequeño a como lo recibió.

Así que hoy, antes de calcular si te alcanza, prueba a abrir la mano. A ver qué hace Dios con lo poco que tienes.


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viernes, 31 de julio de 2026

VII Seminario Comunicaciones de Iglesia día 1


Inteligencia artificial, espiritualidad y comunicación: las claves de la primera jornada

Con la participación de comunicadores, académicos, agentes pastorales y representantes de distintas instituciones eclesiales de América Latina, comenzó en Santiago de Chile el VII Seminario Internacional de Comunicaciones de Iglesia, un espacio de reflexión que busca abordar los desafíos que la inteligencia artificial plantea para la comunicación, la evangelización y la vida de la Iglesia.

La jornada inaugural se desarrolló en la Pontificia Universidad Católica de Chile y estuvo marcada por una pregunta que atravesó cada una de las exposiciones y conversaciones: ¿cómo integrar las nuevas tecnologías sin perder de vista la dignidad humana y el sentido profundo de la comunicación?

Una bienvenida que miró al futuro

La apertura estuvo a cargo del Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, Monseñor René Rebolledo Salinas, y el Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Juan Carlos de la Llera, quienes destacaron la importancia de generar espacios de discernimiento frente a los cambios culturales y tecnológicos que atraviesan a la sociedad contemporánea.

Sus intervenciones coincidieron en la necesidad de que la Iglesia participe activamente de estas conversaciones, aportando una mirada centrada en la persona humana y en el bien común.

Inteligencia artificial y espiritualidad

Uno de los momentos más esperados de la mañana fue la charla magistral del jesuita Antonio Spadaro, reconocido por su trabajo en la reflexión sobre cultura digital y comunicación.

Bajo el título "Inteligencia artificial y espiritualidad", invitó a pensar la relación entre tecnología y experiencia humana desde una perspectiva profundamente espiritual.

La reflexión puso el foco en la necesidad de evitar tanto el entusiasmo ingenuo como el rechazo automático frente a la inteligencia artificial. En cambio, propuso un camino de discernimiento que permita comprender cómo estas herramientas pueden influir en nuestra forma de pensar, relacionarnos y buscar sentido.

Más que una cuestión técnica, la inteligencia artificial fue presentada como un fenómeno cultural que interpela directamente a la humanidad y plantea nuevas preguntas sobre la creatividad, la libertad, el conocimiento y la trascendencia.

Los desafíos de la inteligencia artificial para la Iglesia

Durante el conversatorio de la mañana, el periodista y académico Juan Narbona y Matthew Harvey Sanders, fundador de Magisterium AI, profundizaron sobre los desafíos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial para la misión de la Iglesia.

Sanders compartió la experiencia de Magisterium AI, una plataforma desarrollada para poner el patrimonio intelectual y doctrinal de la Iglesia al alcance de cualquier persona mediante inteligencia artificial entrenada exclusivamente con fuentes oficiales católicas.

La herramienta reúne miles de documentos del Magisterio, textos bíblicos, documentos pontificios y recursos eclesiales, ofreciendo una forma innovadora de acceder al conocimiento acumulado por la Iglesia a lo largo de los siglos.

Sin embargo, el diálogo no se centró únicamente en las posibilidades tecnológicas. También surgieron preguntas sobre la formación crítica, la responsabilidad ética y la necesidad de que toda innovación permanezca al servicio de las personas y no al revés.

Comunicación, credibilidad y escrutinio público

Por la tarde, el foco se trasladó hacia los desafíos comunicacionales que enfrentan hoy las instituciones y particularmente la Iglesia.

En el conversatorio "El mensaje y los medios: escrutinio público, retos y credibilidad", los periodistas Iván Valenzuela, Gloria Faúndez y Matilde Burgos reflexionaron sobre la confianza, la transparencia y la construcción de credibilidad en un contexto marcado por la inmediatez, la sobreinformación y la permanente exposición pública.

La conversación permitió profundizar en la importancia de una comunicación clara, coherente y cercana, capaz de generar vínculos auténticos con las personas.

Herramientas para comunicar mejor

La jornada concluyó con dos talleres prácticos.

El primero, a cargo de Diego Errázuriz, exploró distintas posibilidades para utilizar la inteligencia artificial al servicio de la comunicación eclesial, mostrando aplicaciones concretas para la producción de contenidos, organización de información y planificación comunicacional.

Posteriormente, Guillermo Bustamante abordó una pregunta cada vez más relevante para quienes trabajan en entornos digitales: cómo medir el impacto de las publicaciones y comprender qué indicadores permiten evaluar realmente el alcance y la efectividad de la comunicación.

Una reflexión que recién comienza

El primer día del seminario dejó en evidencia que la conversación sobre inteligencia artificial y comunicación no puede reducirse a cuestiones técnicas.

La pregunta de fondo sigue siendo profundamente humana: cómo utilizar estas nuevas herramientas para comunicar mejor, fortalecer los vínculos, favorecer el encuentro y anunciar el Evangelio en una cultura cada vez más digital.

Con Cariño Maru





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IV Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales (ENED) día 1

ENED DÍA 1

La ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz es sede del inicio del IV Encuentro Nacional de Evangelizadores Digitales (ENED), organizado por la Comisión Episcopal de la Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina. Durante la primera jornada, evangelizadores digitales provenientes de distintas diócesis y comunidades del país compartieron un espacio de formación, reflexión y comunión para renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio en la cultura digital.

La apertura estuvo marcada por un momento de oración que invitó a poner en el centro de la misión a Jesús, mirándolo a él animarnos a ser peregrinos de esperanza también en el mundo digital. Posteriormente, una dinámica de presentación favoreció el conocimiento mutuo entre los participantes y el intercambio de las diversas experiencias pastorales que desarrollan en el ámbito digital.

Cabe destacar que el encuentro cuenta con la presencia y acompañamiento de la Comisión Episcopal de Comunicación Social de la CEA, Monseñor Jorge Lozano, presidente, y la Lic. Vanesa Monzón, secretaria ejecutiva.

Los expositores destacaron que la cultura digital no constituye simplemente un conjunto de herramientas tecnológicas, sino una cultura donde las personas viven, se relacionan, buscan respuestas y necesitan experimentar la cercanía de Cristo. Necesitamos habitarla para conocerla y poder acompañar las diferentes realidades que aparecen en la misma. En este contexto, se recordó que la misión digital forma parte de la Comisión Episcopal de Comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina, a través del equipo de misioneros digitales coordinado por el sacerdote Padre Savoia, un paso histórico que consolida este servicio dentro de la acción pastoral de la Iglesia en el país.

Monseñor Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, se hizo presente a través de un mensaje y animó a los presentes a salir al encuentro de las personas allí donde transcurre su vida cotidiana, también en el continente digital. Invitó a comprender que evangelizar implica hacerse presente en las "encrucijadas de la historia" para ofrecer un primer anuncio sencillo, capaz de abrir caminos hacia el encuentro con Dios.

Las exposiciones también profundizaron en una expresión que atravesó toda la jornada: "reparar las redes". Se destacó que la misión del evangelizador digital va mucho más allá de la creación de contenidos. El verdadero desafío consiste en sanar vínculos heridos, favorecer el diálogo, humanizar los espacios digitales y acompañar a quienes buscan una palabra de esperanza en medio de la polarización, la violencia y la soledad.

Otro de los temas relevantes fue la reflexión sobre la inteligencia artificial y sus implicancias para la comunicación. A la luz del mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, se analizaron los desafíos éticos que plantea esta tecnología, advirtiendo sobre el riesgo de debilitar el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de discernimiento cuando se utiliza sin una adecuada formación humanística. Los participantes fueron invitados a promover una comunicación auténticamente humana, transparente y responsable.

Como parte del trabajo de la jornada, los participantes se reunieron en pequeños grupos para compartir experiencias, dialogar sobre los desafíos que presenta la evangelización en el ámbito digital y reflexionar acerca de gestos concretos que permitan construir la paz y "reparar las redes" desde cada una de sus realidades pastorales.

El primer día del encuentro concluyó en un profundo clima de oración con un emotivo momento de adoración eucarística comunitaria, en el que los participantes pusieron en manos del Señor la misión de evangelizar el continente digital. Unidos ante Jesús Sacramentado, renovaron su compromiso de anunciar el Evangelio con alegría, esperanza y en comunión con toda la Iglesia.

 María Claudia Enríquez

@clauchitaaaa


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