miércoles, 28 de julio de 2021

"La Fe y el Deporte" - Juegos Olímpicos, Tokio 2021



El pasado 23 de julio se inauguró la 32° edición de los juegos olímpicos que en esta oportunidad se realizan en Tokio, Japón. Desde Vivamos juntos la Fe queremos ofrecer un breve recorrido por el magisterio de la Iglesia en el ámbito deportivo y queremos expresar también nuestro aliento a la delegación argentina que participa en estos juegos olímpicos.

El papa Pío X, fue el primer papa en recibir en el patio de San Dámaso a un grupo internacional de deportistas católicos en 1905. A lo largo de su pontificado pronunció 5 discursos sobre el deporte y las lecciones que enseña la montaña (en su juventud fue montañista). Al papa Pío XII lo llamaron “el amigo de los deportistas”, decidió instalar un gimnasio en el Vaticano. En su pontificado se pueden atribuir 20 discursos relacionados al deporte. En el pontificado de Juan XXIII encontramos 9 discursos en ocasión de la visita de algunos deportistas o en relación algunos eventos deportivos. Pablo VI dirigió 65 discursos relacionados con el deporte, el magisterio de Juan Pablo II encontramos 120 discursos a lo largo de su pontificado, él fue quien instituyó en el año 2004 la sección “La Iglesia y el Deporte” en el Consejo Pontificio para los Laicos. En los discursos de los dos últimos papas también, Benedicto XVI (quien afirmó que el deporte ayuda a la fraternidad y la solidaridad entre las personas) y Francisco, encontramos una gran cantidad de mensajes en ocasión de los juegos olímpicos y paralímpicos, la Eurocopa, los Mundiales y otros eventos deportivos.

En junio del año 2018, el dicasterio para los laicos, la familia y la vida presentó el documento “Dar lo mejor de uno mismo”. Documento sobre la perspectiva cristiana del deporte y la persona humana. Para esta ocasión, Francisco expresó:

-El deporte es un lugar de encuentro donde personas de todo nivel y condición social se unen para lograr un objetivo común. En una cultura dominada por el individualismo y el descarte de las generaciones más jóvenes y de los más mayores, el deporte es un ámbito privilegiado en torno al cual las personas se encuentran sin distinción de raza, sexo, religión o ideología y donde podemos experimentar la alegría de competir por alcanzar una meta juntos, formando parte de un equipo en el que el éxito o la derrota se comparte y se supera; esto nos ayuda a desechar la idea de conquistar un objetivo centrándonos solo en uno mismo. La necesidad del otro abarca no solo a los compañeros de equipo sino también al entrenador, los aficionados, la familia, en definitiva, todas aquellas personas que con su entrega y dedicación hacen posible llegar a “dar lo mejor de uno mismo”.-

Cabe destacar que el 25 de julio del corriente año, el papa Francisco expresó en el Ángelus: “El pasado viernes se inauguraron en Tokio los 32° Juegos Olímpicos. Que en esta época de pandemia, los Juegos sean un signo de esperanza, un signo de hermandad universal conforme a un sano agonismo. ¡Dios bendiga a los organizadores, a los atletas y a todos los que colaboran en esta gran fiesta del deporte!”

 

Desde Vivamos Juntos la Fe animamos a todos nuestros lectores a alentar a los deportistas de sus países con la oración, rogando a Dios por la salud de ellos y que puedan vivir una hermosa experiencia de alegría y fraternidad más allá de los resultados. Yo también me uno en oración por todos los deportistas.

Como riojano quiero destacar la participación de dos jóvenes de mi provincia y pido a todos los riojanos que expresemos palabras de aliento en sus redes sociales. Desde ya son unos ganadores por llegar a esta instancia de competición.

Fernanda Russo (21 años), nacida en la provincia de Córdoba y radicada en la provincia de La Rioja a los pocos meses de su nacimiento. Ella participa por segunda vez en los juegos olímpicos, después de su primera participación en el año 2016. Su deporte es Tiro y compite en la disciplina rifle de aire comprimido. Ya se presentó en esta edición de los juegos olímpicos, finalizó en el puesto 40 en la modalidad carabina de aire comprimido a 10 mts y junto al santafesino Alexis Eberhardt finalizaron en el puesto 27 en la modalidad mixta de carabina de aire comprimido a 10mts. (Facebook e Instagram)



Nicolás Exequiel Torres (23 años), más conocido como el “Negro Lima”. Él competirá en la disciplina de BMX, único corredor argentino en esta disciplina. Las fechas previstas para la carrera son: Hoy 28 de julio a las 22Hs (hora de Argentina) – Cuartos de Final y mañana 29 de julio a las 22Hs (hora de Argentina) – Semifinales y Final. (Facebook e Instagram)

 

Muchas felicidades Fernanda por tu participación y muchos éxitos en las próximas competencias. Muchos éxitos Negro Lima para esta próxima competición y esperamos verte en la final.

 

Diego Olivera

Leer y descargar el documento “Dar lo mejor de uno mismo”

Ver listado de la delegación argentina

 

Más artículos sobre el Magisterio de la Iglesia y el deporte:

-          Documentos sobre el Deporte (Dicasterio para los laicos, la familia y la vida)

-          “Dar lo mejor de uno mismo”. Documento sobre la perspectiva cristiana del deporte y la vida humana.

-          Carta del santo padre Francisco por la presentación del documento “Dar lo mejor de uno mismo”

-          “El Papa reza por China y bendice los Juegos Olimpicos” (Vatican News)

-          “La fraternidad es la medalla más hermosa” (Vatican News)

-          “El deporte, una analogía de la vida cristiana” de Tomás Emilio Bolaño

 

 

Fuentes de información:

Sitio oficial de la Santa Sede

Vatican News

Dicasterio para los laicos, la familia y la vida

Catholic.net

Comisión Olímpica Argentina


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martes, 20 de julio de 2021

Boletín de San José N° 5: "San José, amigo de Dios"



Queridos amigos lectores de este blog y del boletín de San José, este mes esperamos un día más para publicar el boletín y celebrar junto a San José el día de los amigos. A continuación compartimos un texto de la hna. Jessica del corazón de Jesús, op, que nos ayudará a reflexionar sobre la amistad con Dios y con todos los hombres. 

    -En este mes de la amistad, qué mejor que meditar este hermoso don contemplando la persona de San José, un fiel amigo de Dios, como también un gran amigo de los hombres. Podemos suponer que José desde su corta edad cultivó una relación cercana y amorosa con Dios. Por medio de sus padres y la comunidad judía conoció las Sagradas Escrituras y poco a poco la voz de Dios fue marcando el rumbo de su vida. Seguramente fue aprendiendo y meditando cada expresión en su interior. Sin dudas en algún momento habrá resonado en su corazón el pasaje del Eclesiastés que dice: “Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.” (6,14).

Es posible a la luz de la Palabra reconocer de qué se trata este lazo de amistad con Dios, que hoy es para nosotros una invitación. San José es testimonio de amistad con Dios y en eso consiste la santidad: en ser amigo de Dios. A continuación señalaremos tres características de la amistad en San José, estas son: encuentro, vínculo y fidelidad.

Encuentro

Toda amistad presupone un encuentro, ya sea programado o inesperado. Inicia en el momento en el que dos personas se acercan, comparten, se conocen. Descubren lentamente el corazón, se abren a una relación, están disponibles, son capaces de salir de sí mismos para dar y recibir amor. En este encuentro lo central es el diálogo y la escucha.

José es amigo porque se encuentra y entra en diálogo con Dios, le cuenta lo que piensa, vive y siente, lo hace partícipe de sus proyectos y deseos. Se abre a sus designios, escucha sus palabras, reconoce el paso por la historia del pueblo de Israel y por su propia historia. José es un hombre de discernimiento capaz de “escuchar: al Señor, a los demás, a la realidad misma” (Gaudete et Exultate,172.). Y encuentra en Dios un amigo, en Él halla refugio, paz, sostén. Encuentra confianza, fortaleza y esperanza. Surge de este modo un compromiso mutuo, de guardar en secreto este encuentro sincero y profundo, descubriendo en la amistad con este Otro, el hermoso tesoro del Amor.

Cada uno de nosotros puede encontrarse con San José y contarle las propias luchas, necesidades y anhelos. Como buen amigo, él recoge en su corazón cada pedido, cada secreto, cada oración.

Vínculo

Para que la amistad crezca no basta con encontrarse sólo una vez, sino que es necesario que se dé este encuentro con cierta frecuencia, para que sea posible tejer un vínculo de cercanía y confianza. Para gestar esta relación hace falta ser sinceros, auténticos, descubrir y aceptar los propios dones y límites, pero lo más importante es amar al otro tal como es y dejarnos amar como somos.

José crece en amistad con Dios y hacer su voluntad le ocasiona problemas. Vemos en él un hombre profundamente humano, consciente de sus fragilidades, que reconoce su pequeñez ante la gran misión que Dios le confía. Para José la vida no fue fácil, como sucede en la vida de cada uno de nosotros, él también pasó por dificultades, sufrimientos y diversas pruebas, pero en medio de la confusión y el desconcierto la fe lo sostuvo y le dio sentido a lo que vivía. El Papa Francisco en Patris Corde señala que “a través de la angustia de José pasa la voluntad de Dios, su historia, su proyecto. Así, José nos enseña que tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a través de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad.”

Creer en Dios significa confiar en Él, nuestro amigo. Creer en su presencia, confiar en la Providencia, saber que no abandona, sino que continúa sosteniéndonos de la mano. San José experimenta esta confianza en las promesas de Dios y Dios también confía en él. Es tan fuerte la amistad de Dios con San José que le otorga la enorme misión de ser padre adoptivo de su Hijo, la cual sólo podía ser confiada a un fiel amigo suyo, que tuviera un corazón semejante y pudiera amar y proteger con su vida a Jesús y María.

San José confía y da confianza. Nos enseña a aceptar y asumir nuestra humanidad, a confiar en la gracia que nos asiste, a discernir y estar siempre disponibles para hacer la voluntad de Dios. Su misión es acompañar, ser presencia, oculta, opacada, pero estar ahí, siempre. Su corazón es refugio, es hogar, que acoge y anima, que provee de lo necesario para el cuerpo y el alma. Es lugar de encuentro, de cercanía, de oración. A él recurrimos una y otra vez, como el amigo inoportuno, y nunca encontramos las puertas cerradas ni regresamos con las manos vacías.

Fidelidad

El vínculo de amistad se fortalece y crece cuando hay fidelidad. Perdura cuando hay cierta permanencia en el tiempo y se prueba en momentos de dificultad. Madura cuando se alimenta el vínculo con pequeños gestos, cuando es continua la presencia, la confianza, la cercanía, el amor. La amistad hace al hombre feliz, le da alegría y ensancha su corazón. La amistad con Dios santifica al hombre. “La palabra «feliz» o «bienaventurado», pasa a ser sinónimo de «santo», porque expresa que la persona que es fiel a Dios y vive su Palabra alcanza, en la entrega de sí, la verdadera dicha.” (Gaudete et Exultate N° 64).

San José es testigo de la fidelidad de Dios y aprende a ser fiel a Él, se vuelve dócil a tal punto de abandonarse a sí mismo una y otra vez, por amor y para amar. La amistad acrecienta el AMOR. San José ama, con todo su ser, ama cuidando, ama trabajando, ama la vida, ama a su familia y a cada persona que se le acerca, por eso es también un gran amigo de los hombres.

Hoy necesitamos aprender a ser amigos de Dios y de los hombres, como lo hicieron los santos. Ser cercanos y humanos, construir, sostener y reparar lazos, ser hermanos, crecer en fraternidad. No hacen falta muchas palabras sino el testimonio de una vida entregada, feliz, llena de amor y alegría. Ese es el modelo que descubrimos en San José, que alcanza tantos corazones con su vida sencilla en la casita de Nazaret y en su humilde taller.

Ahora te invito a recordar a tus amigos, a veces no tenemos muchos, incluso si los pensamos desde el encuentro, el vínculo y la fidelidad puede que no sean tantos. Te propongo dar gracias por él, ella o ellos, por cada uno y lo que significan en tu vida. Podés escribir sus nombres en un papel y colocarlos debajo de una imagen de San José o una estampita para que él custodie esta amistad.

San José, amigo de encuentro, de vínculo profundo y fiel, ruega por nosotros y por nuestros amigos. Amén.

Hna. Jessica del corazón de Jesús, op

Hermanas Dominica de San José



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Boletines anteriores:

Leer Boletín N° 1: "Amar al modo de José"

Leer Boletín N° 2: "José supo guardar lo que se le había encomendado"

Leer Boletín N° 3: "Modelo de los trabajadores, ruega por nosotros"

Leer Boletín N° 4: "El Magníficat de José. Participar del gozo del Señor"


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lunes, 19 de julio de 2021

Regala un libro en el día del amigo


El día del amigo es una buena oportunidad para regalar un libro.  La editorial Pieco Libros de la provincia de Córdoba extiende la preventa del libro "Orar es recordar" hasta el día 23 de julio.

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domingo, 18 de julio de 2021

Mártires Riojanos, Amistad y Fraternidad sin fronteras



Hoy el Señor, nos regala un día de celebración, para hacer memoria y pertenencia del legado de nuestros Beatos Mártires: Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique. Tenemos tanto para seguir aprendiendo, tanto para reconocer en sus vidas y su entrega, tanto para pedir de la intercesión de ellos por nosotros. Hoy muchas familias transitan una situación complicada con el covid19, una cruz que algunos pueden transitarla tranquilamente y en otros casos de forma más dura y desolada, ¿y sabes que? Allí recordamos la entrega de Carlos y Gabriel, que se acompañaron, que tomaron su cruz con amor, valentía, bondad y perdón.

Tenemos la gracia de poder meditar en este día, el caminar por las comunidades de Gabriel y Enrique, transmitiendo su Amor en un simple compartir; Gabriel, en su misma presencia con sencillez y armonía, me imagino la alegría de las familias al poder compartir cercanamente con su sacerdote. Y Enrique en las misas radiales, esos bellos saludos a las personas de distintos puestos de La Rioja, de seguro que con solo nombrarlos, ya les acariciaba el corazón. Recordar de Gabriel, sus anhelos que tenía por la igualdad social, cuando les dijo a los obreros "no se dejen chupar la sangre, luchen por sus derechos".

También podemos meditar, la chispa de Carlitos, al compartir con jóvenes, junto a su guitarra y el canto. Ese entusiasmo por evangelizar, reuniéndose con catequistas para afrontar las situaciones de vida, con el evangelio en mano, el tipo tenía bien claro que con Jesús de la mano, todo se puede; Su fortaleza en levantar la voz para enfrentar las injusticias, al decir "No podrán callar la voz del Evangelio".

Y Wences! Tenemos tanto que aprender de Wences, de su conversión, de su labor junto a la gente, que no solo labraba la tierra, también labró en el corazón de cada persona con la que compartía el evangelio; y también en la actualidad, de quienes intentamos, no solo recordar, sino hacer propias su palabra y enseñanza, y así, resuena en nosotros "NO ODIEN, PERDONEN" porque es la riqueza de una verdadera conversión, el saber perdonar. 

También, meditamos en este día, ese acompañarse hasta el último momento, cuánto valor al decir Gabriel "VOY CON VOS". Sin dudas, la vida y entrega de Carlos, Gabriel, Enrique y Wenceslao nos muestran el verdadero camino de una iglesia en salida, de una iglesia que contiene y acompaña, una iglesia que lleva como estandarte el amor y la valentía, una iglesia firme en la oración, una iglesia que con todos nosotros tiene que salir adelante, porque ante cada tormenta, nuestro pilar es Jesús.

Por eso es que hoy, como lo harían nuestros beatos, te invitamos a no quedarte quieto! que la circunstancia que estas pasando, sea cual sea, no te paralice. Busca a Jesús en la oración, búscalo como lo hizo Carlitos, leyendo y defendiendo el evangelio, búscalo como hacía Gabriel, rezando con fuerza a la Vírgen. Búscalo como lo hizo Enrique, mirando con ternura el rostro de nuestros hermanos, búscalo como lo hizo Wences, en la conversión y la vida familiar...Pero no te quedes quieto, porque la Iglesia te necesita y los Mártires te acompañan! Bendiciones!

Publicado por: Equipo Renova+, Chamical, La Rioja. 17 de julio 2021



Publicaciones anteriores:


1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
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sábado, 17 de julio de 2021

LA VIDA DE LOS MÁRTIRES: PAN QUE SE PARTE EN LA MESA DEL PUEBLO


17 de julio - Fiesta litúrgica de los mártires: 
Enrique Angelelli, Gabriel Longueville, 
Carlos de Dios Murias y Wenceslao Pedernera


Nos unimos a la celebración de los mártires de la diócesis de La Rioja y hoy compartimos la conclusión del texto "Mesa y Martirio. Aportes para comprender la mística martirial en La Rioja, en torno a la figura de la mesa compartida." del Lic Alejandro Gross Bruna.

-“Busquen el Reino de Dios y su justicia” con estas palabras dio inicio la presente reflexión. La búsqueda del Reino de Dios y su construcción, es el mensaje central de Jesús de Nazaret, mensaje, desafío, tarea y misión para  los cristianos. Solo aquél que afronta esta misión puede pretender llamarse cristiano.

     La mesa es una de las metáforas más utilizadas por Jesús que encarna lo que es el Reino de Dios. Se presenta como el escenario común donde los cuatro evangelios lo ubican, enseñando o mostrando en actos, el mensaje del Padre. Jesús no solo utiliza el acontecimiento de la comida para sus parábolas, sino que, él mismo protagoniza muchas de ellas. Ya sea la mesa de los fariseos, donde se deja estrechar y lavar los pies con las lágrimas de aquella mujer, o la mesa de los compañeros donde comparte la amistad y la angustia del martirio ya cercano.

     La vida de Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, fueron vidas que aceptaron la invitación al banquete del Reino y afrontaron la misión de su construcción hasta el final. Comprendieron que no se trataba solo de dar comida a los pobres o de saciar su hambre, sino que además, debían denunciar el sistema que producía la falta de alimento y en contrapartida organizar una mesa, donde los pobres sean dignos de participar.

     Organizar o “poner” la mesa no es suficiente, debemos crear lazos de fraternidad, son necesarias las miradas que nos habiliten un lugar. Nuestros cuatro mártires dieron su vida, para que los más pobres que no tenían un lugar en la mesa, obtuvieran su espacio y un espacio privilegiado. Sus vidas se hicieron pan partido y compartido, supieron dar su existencia como el grano de trigo,  para unirse a otros y alimentar. En este tiempo especial, se hace presente la invitación a comer de este pan, a tomar de la fuente martirial de los testigos, a buscar  tender una mesa donde seamos capaces de vivir y hacernos comunión.- 

 Autor: Lic. Alejandro Gross Bruna

alejo_gross@hotmail.com


Todos juntos cantemos el himno de los cuatro mártires y celebremos este día


Video realizado al cumplirse un año de la beatificación





Publicaciones anteriores:


1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
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Agradecemos:

Al Lic. Alejandro Gross Bruna, autor del texto que compartimos todos los lunes: "Mesa y Martirio. Aportes para comprender la mística martirial en La Rioja, en torno a la figura de la mesa compartida."
A Alexis Rosales, seminarista de la diócesis de La Rioja, quien hizo la propuesta de vivir el "Mes de los Mártires" a través de este blog.
Centro Tiempo Latinoamericano, por sumarse a la difusión de estas publicaciones. 
A todos los que están realizando este camino digital con lo mártires riojanos.


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viernes, 16 de julio de 2021

4° semana (C): Rezamos con Fray Carlos de Dios Murias y con el P. Gabriel Longueville



Queridos amigos, estamos llegando al final de este camino digital que realizamos junto a los mártires Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao.

Hoy los invitamos a rezar con el testimonio y martirio de Fray Carlos de Dios Murias y del P. Gabriel Longueville a la luz de este evangelio: Mateo 25, 34-40

-Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos?¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?".Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".-

Carlos y Gabriel fueron hombres justos que entregaron sus vidas en la búsqueda de la justicia para todos. Un justicia que permita que a nadie le falte el pan y el agua, tampoco un techo, una cama y abrigo, una justicia cercana a los enfermos y a los privados de libertad. Ellos deseaban esto para los hermanos más pequeños.

Para terminar este momento de oración, proponemos escuchar esta canción del grupo Filocalia:



Publicaciones anteriores:


1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
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Agradecemos:

Al grupo Filocalia por regalarnos estas canciones de nuestros queridos mártires
A Alexis Rosales, seminarista de la diócesis de La Rioja, quien hizo la propuesta de vivir el "Mes de los Mártires" a través de este blog.
Centro Tiempo Latinoamericano, por sumarse a la difusión de estas publicaciones. 
A todos los que están realizando este camino digital con lo mártires riojanos.

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miércoles, 14 de julio de 2021

4° semana (B): Fr. Carlos de Dios Murias y P. Gabriel Longueville. (Testimonios)




Hoy te proponemos conocer más a fondo la vida de los beatos y mártires P. Gabriel Longueville y Fr. Carlos de Dios Murias, a través de dos testimonios, el primero de Fr. Miguel Ángel López, quien fue compañero de seminario y amigo de Fr. Carlos y el segundo testimonio es de Pierre Rivier, seminarista de la diócesis del P. Gabriel, quién vivió una experiencia pastoral en la diócesis de La Rioja.


Haciendo Memoria del Beato Fray  Carlos de Dios Murias

La memoria de Fray Carlos de Dios Murias, se hace, con el pasar del tiempo, más luminosa y provocativa. Narraré tres momentos de nuestra vida compartida. Con “Carlitos” como lo llamábamos nosotros, hemos sido no solo compañeros de seminario y hermanos de vida religiosa, sino también y sobre todo amigos.  Una amistad corta en el tiempo pero profunda en vínculos.




Por los caminos de Dios

Carlitos era un joven universitario cordobés, inquieto y sensibilizado en esa iglesia renovadora. Es, podríamos decir, un converso, a partir de unas jornadas de espiritualidad que se hacían  en Rio Tercero, llamadas “Mariapolis”. Esa experiencia marca un antes y un después en su vida. Regresa comprometido, y, como todo converso, radicalizado en deseo de comprender a Jesús y seguir su propuesta de vida, en la Iglesia. Comenzó a participar en los encuentros que se hacían en la Iglesia  de Cristo Obrero, donde se daban encuentros entre universitarios, sindicalistas y sacerdotes. Allí fue descubriendo y forjando sus inquietudes vocacionales.

En las jornadas de Rio Tercero había estado en contacto con dos frailes nuestros que también participaban, al manifestarles estas inquietudes lo invitaron a una ceremonia de toma de habito, de algunos jóvenes,   en Buenos Aires, y allí podría conocer nuestro estilo de vida y carisma religioso. En esa ocasión nos conocimos y establecimos una cercanía y amistad. Al poco tiempo ingresó en la Orden.

Enseguida percibimos sus  inquietudes y sensibilidad, no solo hacia lo específicamente religioso, sino hacia los pobres y marginados. Proponiendo aperturas renovadoras en nuestro modo de vivir y misionar. A veces, nos desconcertaba con ciertas propuestas e ideas, o sus visiones de y sobre la Iglesia. Estábamos en el reciente post concilio. Era pequeño de estatura, cantaba muy bien, con una hermosa voz, tocaba la guitarra y le gustaba contar chistes,  con esa típica picardía cordobesa.





Misioneros del Reino

Muy jóvenes, ya frailes, organizamos una misión en la Patagonia. Fueron dos meses inolvidables en la zona desértica entre  Ñorquincó y Cerro Mesa, en Rio Negro. Allí pude experimentar y aprender esa doble sensibilidad, llevar a Dios a cada familia y estar atento a las necesidades de la gente. Iba más allá de lo asistencial, sobre todo visitamos todas las familias de las comunidades Mapuches, que eran muchas. Escucharlos y tomar nota de sus quejas, sobre el modo como eran mal tratados, y como se les corrían los límites territoriales. Junto fuimos a las autoridades a reclamar por los derechos vulnerados de esas familias.

Fue tal la cercanía que se estableció con estas comunidades que nos invitaron a una celebración ancestral que se hacía en el amanecer, en un lugar sagrado para ellos, en el desierto. Era una celebración interesante. Imitando, parecía, el ritmo de los movimientos del ñandú, y saludaban al sol naciente, con gritos y plegarias, que no comprendíamos por ser en lengua mapuche.  Era todo un rito que se repetía continuamente. Lo que nos llamó la atención es que tenían dos banderas, la de ellos y la de Argentina. Cuando les preguntamos porque y nos dijeron que el General Roca los obligó a llevar también la bandera argentina. 

Nosotros estábamos cerca, pero alejados del espacio de la celebración, ya que según ellos no podíamos estar junto a los que participaban- . Se inició al amanecer. Alrededor del mediodía, ya un poco cansados, estábamos siempre de pie, nos sentamos, en una especie de lomita, para seguir participando. Vino uno de ellos y con mucho respeto y delicadeza nos informó que no se podía estar sentados, sino que se debía estar siempre de pie, pero podíamos irnos más lejos, de donde no se viera la ceremonia y allí sentarnos. Con Carlitos reflexionamos y nos sentimos mal, porque tendríamos que habernos dado cuenta, ya que ninguno de ellos, ni los más ancianos estaban sentados. Todos de pie y danzando. Nos enseñaron, decíamos, liturgia mapuche.

Al encuentro de un Pastor

Carlitos tenía un cariño y aprecio muy especial al obispo de La Rioja, Monseñor Angelelli.  Lo había conocido en Córdoba y mantenía un contacto con él. Cada vez que venía a Buenos Aires para la Conferencia Episcopal, tenía un encuentro con los Riojanos, en la sede del clero de Buenos Aires, en la calle Rodríguez Peña. Me invitaba a ir y escuchar a este obispo.

Era para mi muy interesante el modo como el obispo se relacionaba con la gente. Preguntas y respuestas, aplausos y frases, aves, fuertes desde la platea. No era lo común en ese tiempo, ver un obispo tan cercano y tan directo con la gente, sobre todo con los riojanos jóvenes que vivían en Buenos Aires. Carlitos me permitió conocer y acercarme a ese obispo, totalmente desconocido para mí.
Lo invitábamos a venir a nuestro convento y venía  a almorzar a nuestra casa y luego lo llevábamos a San Miguel donde se realizaba, en aquellos años,  las Conferencia Episcopal.

Fr. Carlos fue ordenado por
Mons. Angelelli (17/12/1972)

En esos encuentros nació su propuesta de abrir una presencia en La Rioja y Carlitos era el más entusiasta y el que se ofrecía para hacer una experiencia. Siendo yo el rector del seminario y él un ayudante, le permitía viajar a La Rioja, para hacer, con algunos seminaristas, un retiro, con el padre Arturo Paoli, hermanito de Foucauld.

Así fue naciendo un vínculo y una amistad que concluyó con el envío de Carlitos a Chamical para ir viendo dónde y cómo podríamos hacernos presente en esa diócesis.

Me tocó acompañarlo, cuando vino, y, me tocó, acompañar su cuerpo, cuando entregó su vida por Jesús y su Mensaje. 
 
Fray Miguel Ángel  López ofm conv.

Fr. Carlos de Dios Murias, impone las manos a
Fr. Miguel Ángel López (15/07/1973)

 

Conociendo al Beato  Gabriel Longueville

Es un gusto poder compartir un poco de lo que Dios me regaló durante estos dos años que estuve en La Rioja y de lo que me impactó de la vida del beato Gabriel Longueville.

Durante el seminario, en Francia, tenemos la oportunidad de hacer una experiencia pastoral en algún otro país del mundo. Después del ciclo de filosofía, pedí realizar esta experiencia pastoral en un medio parroquial. Entonces, mi Obispo me mandó a La Rioja siguiendo las huellas de Gabriel Longueville, antiguamente sacerdote de la Diócesis de Viviers.

P. Gabriel Longueville

Mi experiencia fue hermosa, aunque me tocó el año de la pandemia. Durante los primeros meses, estuve aprendiendo el español y conociendo la parroquia con el padre Fabián y su vicario, el padre Pablo. Viviendo en fraternidad con ellos, aprendí mucho de la cultura riojana, del acento y las expresiones hasta sus comidas típicas. Luego, cuando iba a empezar las actividades pastorales, la pandemia restringió prácticamente todas las actividades pero, gracias a Dios, me dieron la posibilidad de ayudar a una Fazenda, viviendo con ellos y acompañándolos espiritualmente. ¡Fue una experiencia hermosa! Cinco meses después, volví a la parroquia y allí pude empezar a servir como catequista y a través de varias actividades con la comunidad. Me encantó esta experiencia porque, por un lado, aprendí un montón sobre la vida parroquial y, por otro, porque pude acercarme a lo que vivió nuestro beato Gabriel.

La primera anécdota con el beato fue enterarme que fue el director espiritual de mi acompañante: se trata del sacerdote francés que acompaña a los seminaristas. Este sacerdote me contó algunos recuerdos de su vida, como muchos aquí en La Rioja que tuvieron la oportunidad de conocerlo. Además que yo estaba viviendo casi la misma realidad que vivió el beato Gabriel. 

P. Gabriel, frente de la parroquia "El Salvador"
(Chamical - La Rioja)

Todo eso me hacía sentir muy cerca de él. Fue para mí como un hermano mayor con quién podía compartir mis dudas y con quien entendía mejor este nuevo mundo. Por ejemplo, la manera de vivir la fe es distinta allá en Francia: la devoción popular es muy fuerte acá en La Rioja, a los fieles les gustan tocar las imágenes y hay bastantes procesiones. Esto no lo entendía. Y el ejemplo de Gabriel me ayudó a acercarme y aceptar esta realidad. Pero el punto más fuerte para mí, de este encuentro con Gabriel, fue de entender y experimentar de alguna manera su fraternidad con el pueblo riojano, acompañando al beato Carlos cuando le dijo “voy contigo” a la hora de su martirio. Se hizo totalmente hermano y amigo para no dejarlo ir solo. Estuvo junto con él. Y algo de esto lo pude experimentar a través de las actividades pastorales que hice: traté de ser un hermano más para el otro, un amigo en Cristo.

Fue precioso lo que viví, y los invito a buscar este acercamiento y esta fraternidad entre ustedes porque es un modo de acercarse a Jesús.

Pierre Rivier, seminarista de la Diócesis de Viviers (Francia)



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1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
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Agradecemos:

A Fr. Miguel Ángel Lopez y al seminarista Pierre por compartir estos testimonios.
A Alexis Rosales, seminarista de la diócesis de La Rioja, quien hizo la propuesta de vivir el "Mes de los Mártires" a través de este blog.
Centro Tiempo Latinoamericano, por sumarse a la difusión de estas publicaciones. 
A todos los que están realizando este camino digital con lo mártires riojanos.

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lunes, 12 de julio de 2021

4° semana (A): Carlos y Gabriel. "La mesa de la fraternidad"


En esta última semana del mes de los mártires, te invitamos a reflexionar sobre la imagen de la mesa del P. Gabriel Longueville y el Fray Carlos de Dios Murias, mesa compartida de vida y martirio, mesa de la fraternidad.


       Los sacerdotes Carlos y Gabriel, martirizados juntos el 18 de Julio de 1976, llevaban a cabo su misión ministerial en la Parroquia de Chamical conjuntamente con la Comunidad de las Religiosas de San José. La memoria presentada[1] por las hermanas Rosario (Charo) Funes y Liliana Cabás, aporta varios datos que ayudarán a comprender como es que las diversas experiencias de las mesas compartidas en la vida de Carlos y Gabriel, son elocuentes para leer desde ellas, el suceso de su martirio.

     El pueblo de Chamical, recuerda al padre Gabriel (misionero francés) como un sacerdote solícito  a las necesidades de los más desprotegidos pero además, con un gran sentido de fraternidad. La hna. Charo  lo relata de la siguiente manera:

Mientras se hacía la casa (de las hermanas), durante el día ocupábamos la casa parroquial, por invitación del P. Gabriel, porque la que alquilábamos no tenía agua. De manera que empezamos a hacer una vida más comunitaria, las religiosas con los sacerdotes compartiendo la comida, los trabajos de la casa, la oración, los momentos de recreación, la Misa una vez por semana para la comunidad con reflexión y un compartir más hondo. Junto a la comunidad religiosa el P. Gabriel comprendió, valoró, y asumió la vida y el trabajo. Una vez, en una reunión, fue invitado a expresarse sobre este aspecto. Dijo: “He dejado cinco hermanas carnales en Francia. He encontrado aquí cinco Hermanas que me hacen vivir en familia”.  Su preocupación, a ese nivel era mantener el clima, el espíritu de fraternidad con sencillez y serenidad. Mirándolo a la distancia descubro que fue un tiempo muy rico, un tiempo de gracia,  que nos ayudó a crecer como personas y personas consagradas, en un ambiente de mucha unión, respeto y sentido del humor. El P. Gabriel, cuando venía a comer con nosotras, siempre tenía un chiste a flor de piel, sólo expresaba fastidio cuando había injusticias o se hacía sufrir a los más débiles. Dinero que él recibía lo administraba para los pobres, vivía pobremente, se lavaba su ropa, cocinaba su comida, comía sobriamente y muy poco, y de lo que le daba la caridad de la gente, siendo que venía de un país donde se come fruta y verduras en forma abundante. Jamás dejó notar la diferencia de su lugar de origen y este lugar que asumió en su misión.[2]


     En torno a la mesa, las hermanas junto al P. Gabriel iban construyendo la fraternidad. Esta mesa fue testigo de risas y confidencias, lugar del alimento cotidiano y del alimento eucarístico. Nuevamente, observamos que la mesa eucarística, se hace  mesa del alimento diario, y la mesa de la comida diaria, la del alimento eucarístico. Este espacio cotidiano era el lugar donde todo confluía, la experiencia comunitaria se hacía palpable en torno a ella.

     En el año 1975 llega a Chamical, Fray Carlos de Dios Murias, con el sueño de fundar una comunidad, los hermanos menores conventuales lo habían enviado a comenzar la misión. Al llegar a la Diócesis, Monseñor Angelelli lo designa a la Parroquia de Chamical, donde se integra a la misión emprendida ya por el P. Gabriel y las Hnas. Josefinas. Con su vida joven y ansioso por hacer presente entre los pobres el carisma franciscano, comenzó a visitar las casas de los parroquianos, compartiendo la vida diaria con los más desfavorecidos.

     Ya eran años de profundas turbulencias, la pastoral  llevada a cabo por el obispo y  la iglesia diocesana, era sospechada de “marxismo y subversión”. Tanto la vida del obispo como de toda la iglesia corría peligro. En reiteradas oportunidades varios sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y laicas de la diócesis fueron amenazados de muerte y otros tantos encarcelados. Frente a estos hechos la respuesta de Fray Carlos fue contundente: “Prefiero morir joven habiendo hecho algo por el Evangelio, que morir viejo sin haber hecho nada”. La hna. Charo, nos recuerda una comida  muy particular:

      La hora de compartirlo todo estaba cerca. Y era como si hubieran querido despedirse de nosotras partiendo el pan. Gabriel vivió así, compartiendo todo cuanto tenía, por eso dar la vida fue otra manera más de partirse como pan. El gran testimonio de fraternidad y de vida que nos dejaron muriendo juntos, había sido cimentado y construido en el poco tiempo que habían vivido los dos en Chamical. Aprendieron a conocerse y a valorarse uno a otro. Aprendieron juntos a que uno era la expresión fraterna para el otro.[3]

    El pan compartido ese medio día, como la cena de su última noche, fue el gran presagio de la vida entregada. Sus cuerpos se unieron por el martirio, al cuerpo de Jesús ofrecido en la mesa eucarística, pero también se unieron a la mesa fraternal de los hogares de Chamical y de toda la Diócesis. La tierra regada por su sangre, seguirá soñando como ellos, que el pan este en cada mesa.

     La noche del asesinato, los sacerdotes compartieron la mesa con las hermanas, que como cada vez que se repetía, estaba seguida por el juego de naipes. El alimento y la diversión iban de la mano en la mesa de la fraternidad, comprendiendo que la mesa es el lugar de la vida. Las hermanas lo recuerdan así:

     En la casa de las hermanas, los sacerdotes compartieron la cena con la comunidad. Después de la cena   prepararon las cartas para jugar: Las hermanas tenían por costumbre que quien cocinaba lavaba la vajilla  en tanto los demás ordenaban. Charo  estaba lavando los platos cuando con golpe seco llamaron a la puerta.[4]

     Aquella mesa terminó con el pan de la vida  de Carlos y Gabriel partidos para la vida del pueblo. Su martirio no sería en vano y la mesa de la fraternidad se agrandaría. Cada 18 de julio, la mesa de la eucaristía y de la vida se tiende para todos, donde la memoria de Jesús y de sus mártires se hace presente en el pan repartido.

 Autor: Lic. Alejandro Gross Bruna

alejo_gross@hotmail.com



[1] Huellas de Comunión en nuestra Historia.  Comunidad Josefina en Chamical. Testigo de una Iglesia Martirial. Religiosas de San José en Argentina. Revista N°1.

[2] Ídem. Pág. 7. [la negrita es mía]

[3] Ídem. Pág. 12. [la negrita es mía]

[4] Ídem. Pág. 13



Publicaciones anteriores:

1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
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Agradecemos:

Al Lic. Alejandro Gross Bruna, autor del texto que compartimos todos los lunes: "Mesa y Martirio. Aportes para comprender la mística martirial en La Rioja, en torno a la figura de la mesa compartida."
A Alexis Rosales, seminarista de la diócesis de La Rioja, quien hizo la propuesta de vivir el "Mes de los Mártires" a través de este blog.
Centro Tiempo Latinoamericano, por sumarse a la difusión de estas publicaciones. 
A todos los que están realizando este camino digital con lo mártires riojanos.

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