jueves, 15 de diciembre de 2022
Venerable Antonietta Meo - Aniversario de su natalicio
miércoles, 15 de junio de 2022
"Antonietta de Jesús" - Boletín N° 3, "La alegría a pesar de todo"
- Nuestro tiempo parece haber
perdido el hilo de la alegría. Crisis tras crisis, desempleo, disminución de
ingresos, a simple vista, precariedad social, seguridad permanente,
incertidumbre del futuro. La tentación de “Dejarse robar por la esperanza” es fuerte.
También en lo individual, dentro de la familia, las tensiones y las
dificultades disminuyen la sonrisa y serenidad. Entonces allí hay laceraciones
y conflictos ahí la alegría parece un sueño, especialmente para los niños.
Para tener la sensación de felicidad es casi
necesario forzar las emociones. Es difícil "Estar satisfecho", es
difícil estar contento con lo poco que hay, pero que es mucho: agua y pan,
salud y trabajo diario, trabajo y casa. Estamos sumergidos en protestas y
quejas constantes. “Las cosas no están funcionando, salud, educación, política,
servicios de transporte; lo público está mal dado, lo privado cuesta…” Tal vez
hemos perdido el camino de la sonrisa, porque tenemos perdida la llave de la
alegría.
"¿Cómo estás, Antonieta?"
"Yo
estoy bien". Expresión dicha con entusiasmo y en voz alta. Hasta en
la víspera de la muerte, con lo último que le quedaba de fuerza.
"¿Estoy bien?"
Antonietta, ¿cómo puedes decírmelo? Tuviste una amputación en la pierna izquierda:
muy por encima de la rodilla. Tuviste que hacerte una intervención que sacó
lágrimas al cirujano, profesor Marganucci, (quién está acostumbrado a todo).
Llevas una prótesis problemática
que te hace caminar con un andar herido, expuesto a la mirada de todos, no siempre
respetuoso. Tuviste una segunda cirugía de pulmón, abrieron el pequeño pecho
para ayudarte a que respires mejor.
"¿Cómo estás, Antonietta?".
"Yo
estoy ¡bien!" “¿Por qué dices eso? y lo dices ¡convencida!” “Pobre
Antonietta, ahora que sales del hospital, te vas con algo menos"(Abuela) “No,
abuela. ¡A mí no me falta nada! " "¿Pero la pierna?" "Ah eso, se la di a Jesús".
Eso era cierto. En este doble
intercambio. “A mí no me falta nada,
porque tengo a Dios conmigo y Él me ama. Soy su hija, y él que es Dios, lleno
de amor y fuerza, me lo da todo. Lo esencial es que me dé su Amor infinito e
inagotable. Entonces en el Amor me dará cosas que necesito: salud tal vez no,
pero la vida verdadera, el corazón, la bondad, felicidad, siempre, en la vida y
la muerte, en el tiempo y en la eternidad. ¿Quién me separará del amor de
Cristo? Estoy en sus manos; me tiene en sus brazos, como una madre que lleva a
su bebé en sus brazos. Padre, Padre, que hermoso nombre. Siempre repetiría este
nombre: Padre".
El segundo intercambio es su
respuesta de amor: "La piernita, yo se la ofrecí". Yo también respondo al
amor con amor. Mi vida, aunque sea pequeña, corta, inútil a los ojos de los
hombres, en cambio plenamente realizada: es un regalo de amor total, sencillo,
casi natural.
En esta pequeña, el regalo del
amor es de una simplicidad y naturalidad deslumbrante, como si no le costara
nada. Como si pusiera su alegría en darse a sí misma, como Jesús. Ese es su
secreto.
“Orad a Jesús para que os haga un
poco bajar de la Cruz". "No mamá. Quiero estar cerca de Jesús en la
Cruz”. “Pero mira que sufres demasiado. Yo no puedo soportar verte en
este estado.". "No mamá. Mira, yo hago como Jesús en la cruz, y tú tienes que hacer
el papel de María, su madre a los pies de la cruz".
La madre – no obstante, de ser una
santa madre profundamente cristiana - no conseguía seguir a su pequeña en la
cruz.
“Mamá, no lo entiendes. Tú debes
ser feliz también en la cruz." Y aquí se va Antonietta con una
expresión que quizás ni los grandes místicos tuvieron la audacia de
pronunciarse: "Mamá, tienes que sufrir riéndote".
Es la espiritualidad del Triduo
Pascual, del Viernes Santo, de la liturgia que celebra la victoria de la Cruz,
el árbol de la vida, las puertas de la Gracia, el tálamo real, la corona de la
gloria, la alegría del nacimiento, el triunfo del amor, la exaltación de la
ofrenda de uno mismo, la felicidad del don que renueva el mundo.
"Pero ¿quién te metió estas
cosas en la cabeza? Ciertamente fue tu
madre.
Y Antonietta con su sonrisa
ingeniosa y su sabiduría de niña del Evangelio, se confía a la mamá:
"Mamá, la tía debería
comenzar a estudiar catecismo de nuevo".
Sí, porque nosotros, quizás, el
catecismo lo sabemos, pero fallamos en hacerlo nuestro y encarnarlo. Antonietta
en cambio allí lo creyó y lo puso en práctica sin brillo, sin sí mismo y sin peros
y sin nuestras distinciones, que al final anulan el Evangelio. Era simplemente
el catecismo del Amor, porque ahí está todo el mensaje de Jesús: Dios es amor y
el que cree en Dios ama como Él, como Jesús en la Cruz. Y la Cruz no es una
condena, ni una vergüenza, sino la plenitud de vida, y de la Gracia.
LOS AMIGOS DE ANTONIETTA: Caterina
Prosperi
Entre los amigos de Antonietta y
las personas que la han frecuentado, fuera de la familia, nadie ha estado con
ella tan cerca como Caterina. La biografía de nuestra pequeña está llena de episodios
de amistad y, en ocasiones, de complicidad entre ambas.
¿Quién fue Caterina? una chica de
veinte años, llegada de un hermoso pueblo de los Apeninos de Umbría,
Colfiorito, cerca de Foligno. Pertenecía a una familia de campesinos bastante
adinerados que cultivaban los renombrados productos del altiplano: patatas,
lentejas, cebollas, trigo. Pero Caterina era una niña curiosa y cariñosa, y
amante de la aventura y vio la ciudad como un mundo por conocer para elevar su
cultura y experiencias que le abrieron nuevos horizontes.
Llegó a Roma, a través de
conocidos y aterrizó directamente en la familia Meo, quienes ya habían pasado
por la pérdida de dos niños y con la presencia de dos niñas, una de diez años,
Margherita y una de tres, Antonietta.
La propia Caterina me confió que
lo suyo era como un contrato de acompañante, casi una niña de familia, otra
más, una hija un poco mayor que participaba en todo en la vida de
la familia, todo regulado por la generosidad de papá Michele y la necesidad
respetuosa y un poco exigente de la dama María.
Sin embargo, Caterina
inmediatamente entabló una hermosa relación con sus dos hijas. Con Margarita,
delicada y un poco reservada quién poco a poco comenzó a confiar un poco más. Con
Antonietta se divertía y la provocaba para probar sus reacciones de niña
serena, transparente y justa
Hay varias anécdotas muy buenas, en
biografías, especialmente en el diario de mamá.
La defensa de Caterina cuando
había roto una copa de cristal: "Mamá, Caterina no lo hizo a propósito; la
perdonas ¿verdad?"
La competencia entre Margarita y Caterina
en darle salamín a Antonietta, sacando ventaja del pequeño asunto: "Que
buena Margarita me da un buen trozo de salame! Pero Caterina es mejor porque me
da un poco más… ¡estupendo!"
Las disputas
"teológicas" entre Caterina "Fingía ser ignorante" ante las
explicaciones de la "docta Antonietta": “Caterina, tú sabes que hay tres
iglesias: la Iglesia militante, la triunfante y la purgante!" “Antonieta,
pero la purga ¡no me gusta!" "¿Pero qué entiendes, Caterina?
Purgante, ¡Por qué estás en el purgatorio!"
O, después de la Confirmación: “¡Caterina,
me convertí en un soldado de Jesús!" "¡Soldado No, eres un
general!" “Caterina, recuerda que hay un general, sólo hay uno: ¡es
Jesús!”.
O con motivo de la fiesta de la
Universidad Católica: "¡Antonietta, con este dinero vamos a comprar
altramuces!" “¿Qué estás diciendo, Caterina? Así cometemos dos pecados: uno de gula
y otro de egoísmo. Nos guardamos el dinero para nosotros y hay que dar a la
Universidad Católica”.
La relación entre ambas se hizo más y más cercana.
Especialmente después de la amputación de la pierna, Caterina hizo todo lo
posible para ayudar Antonietta, que sin embargo, quería su autonomía y conservaba
su vivacidad. Cuando Caterina le ponía la prótesis ortopédica, la pequeña seguía
jugando y moviéndose. “¡Antonietta, pero quieres quedarte quieta! ¡No puedo
atar estas correas!" “Caterina, no te enojes, yo hago el
sacrificio de usar la prótesis y tú la que tiene que ponérmela con paciencia.”
La mamá se reservaba para sí el
cuidado de hacerle las cosas más intimas a Antonietta y no lo delegaba en nadie
más, a veces Caterina hacía momentos de guardias, incluso de noche, en la cama
de la pequeña paciente. Ella quería darle todos los servicios a la niña,
llevándola también en sus brazos. Pero la niña se negaba: “No, Caterina, es mamá quien lo
hace. Tú dame un beso y siéntate".
| Caterina con 96 años (año 2012) |
Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada. (Con autorización del Hno Dino De Carolis, vice presidente de la Asociación "Nennolina")
Fuente: http://www.antoniettameo.it/ (Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo)
Boletines anteriores:
Publicaciones relacionadas:
Biografía: Antonietta la niña que invitaba a Jesús a jugar: ¡Jesús, ven a jugar conmigo! - Radio María
Más cartas de Antonietta:
"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)
“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)
"Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores" - Antonietta (3° semana de Adviento)
"Querida Virgencita, te quiero mucho" - Antonietta (4° semana de Adviento)
Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo
Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén
Padre nuestro, Ave María, Gloria.
martes, 15 de marzo de 2022
"Antonietta de Jesús" - Boletín N° 2, una anédocta de Pablo VI (Mons. Montini)
Hola queridos amigos y lectores de Vivamos juntos la Fe, hoy compartimos este segundo boletín sobre la vida de la venerable Antonietta Meo, conocida cariñosamente como Nennolina.
Monseñor Giovanni Battista
Montini, quien fue elegido pontífice en el año 1963 y eligió el nombre "Pablo VI", escribió una nota sobre la
pequeña Antonietta Meo, el 10 de julio de 1951, dirigida a la estimada señorita
Alda Miceli; Presidenta Central de la Juventud Femenina de Acción Católica”.
“Querida
Señorita Alda Miceli:
Creo que
el juicio del padre Gemelli, revisado y reformado por él, es el correcto alrededor
de las "cartas de Nennolina" y que el singular folleto no debe
confundirse con otros libros similares.
Verdaderamente
el Señor "ludit in orbe terrarum" (juega en el globo terrestre), y obrando en las almas por las vías más misteriosas, conceda a muchos de profundizar, mediante la lectura de la vida de esta niña de menos de siete años, en el misterio de esa sabiduría que
se esconde a los soberbios y se revela a los más pequeños. Con sentido de
distinguida estima, confirmo su devoción en el Señor. G.B. Montini"
-Un breve comentario sobre los escritos de
Nennolina, breve, pero precioso.-
La nota fue escrita por Giovanni
Battista Montini, tras la lectura del volumen de las cartas de Antonietta, editado
y comentado por el P. Adam Pierotti, con el prefacio del padre Gemelli. Así
escribió en este prefacio el padre Gemelli, que no estaba muy inclinado a
aceptar figuras y fenómenos místicos (ver Padre Pio y Natuzza Evolo):
"En
la primera lectura de las cartas, tuve varias dudas, pero ahora, unos años
después, llegué a la conclusión de que en estas cartas es evidente la acción de
Dios, que elige las almas como quiere, porque Dios tiene su altísimo fin; en
este caso está claro que intervino la obra de Dios; tan solo así se explican
frases, juegos, actitudes y vida de Nennolina "
De la nota del futuro Pablo
VI podemos ver la interpretación evangélica del pensamiento de la pequeña
Antonieta, el carácter gozoso y lúdico de su espiritualidad, la obra del
Espíritu en ella, en el don de la sabiduría y un indicio clarividente de su
acción benéfica en la Iglesia y en el mundo.
A continuación compartimos una carta de Antonietta (1° febrero 1937):
Querido Jesús Crucificado
Quiero salvar tantas almas
para ir al Paraíso contigo y con estas almas que he salvado
¡Querido Jesús!… di a
Dios Padre que estoy muy contenta que ha sanado a mi mamá y te agradezco también
a Ti querido Jesús.
Querido Jesús te quiero
tanto, tanto. Querido Jesús, haz convertir a tantos pecadores especialmente a ese
pecador. Querido Jesús te encomiendo a quién Tú sabes y hazle la gracia que ella
desea. Querido Jesús yo quiero ser siempre tu lámpara que arde día y noche delante
de Tu altar.
Querido Jesús quiero
hacer tantos sacrificios. Querido Espíritu Santo, te agradezco también a ti que
has sanado a mi mamá y haznos ir al Paraíso a mí y a mi familia y hazme crecer
siempre más buena.
Querido Jesús muchos
saludos y besos de tu Antonietta
Querida Virgencita te
quiero mucho, te mando, muchos saludos de tu querida hija,
Antonietta de Jesús
| Firma de la pequeña Antonietta |
Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada
Fuente: http://www.antoniettameo.it/ (Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo)
Un 15 de diciembre de 1930, nació Antonietta Meo, llamada cariñosamente Nennolina, fue proclamada venerable en el año 2007 por el papa Benedicto XVI.
A Jesús le escribió más de 100 cartas, otras a la Virgen María, a Dios Padre, al Espíritu Santo, una a santa Inés y otra a santa Teresita del niño Jesús.
Antonietta falleció el 3 de julio de 1937, con tan solo 6 años y medio.
Boletines anteriores:
Publicaciones relacionadas:
Biografía: Antonietta la niña que invitaba a Jesús a jugar: ¡Jesús, ven a jugar conmigo! - Radio María
Más cartas de Antonietta:
"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)
“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)
"Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores" - Antonietta (3° semana de Adviento)
"Querida Virgencita, te quiero mucho" - Antonietta (4° semana de Adviento)
Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo
Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén
Padre nuestro, Ave María, Gloria.
martes, 15 de febrero de 2022
"Antonietta de Jesús" - Boletín N° 1
ACTUALIDAD DEL MENSAJE DE ANTONIETTA MEO
Cuando la Iglesia reconoce oficialmente
la santidad de algunos de sus hijos, lanza a todos, el mensaje de una santidad
acorde al momento histórico que la Iglesia y el mundo está experimentando,
volcado a sus elecciones fundamentales.
También para Antonietta Meo, en
la esperanza de un próximo reconocimiento histórico de su santidad (ya se ha
reconocido el carácter heroico de sus virtudes), uno se pregunta cuál es el
tipo de mensaje que esta niña puede ofrecer a nuestros contemporáneos, en su brevísima
vida alegre y dolorosa.
Sería apropiado, más allá de
los estudios biográficos e iniciativas encaminadas a hacia su beatificación,
que se pueda reflexionar sobre la relevancia del mensaje de Antonietta.
Este primer intento de profundización,
busca iniciar tal trabajo, ofreciendo ideas y pensamientos, sin pretender
elaborar grandes síntesis, con el único propósito de fomentar la fuerte
espiritualidad de esta pequeña, como quedó expresado en sus cartas
ANÉCDOTAS - "LOS AMIGOS DE ANTONIETTA MEO":
HERMANA BORTOLINA
ANZANELLO, su maestra.
La hermana Bortolina ha sido
la primera maestra de Antonietta en primero de elemental, desde el 10 de
octubre de 1936 al 23 de mayo de 1937. Perteneció a la Congregación de las
Hermanas Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús y ejerció su misión en el
colegio "Corazón de Jesús" de via Sommeiller, donde asistian
Antonietta y su hermana Margarita.
Entre la muy joven maestra (tenía 22 años) y
la estudiante Antonietta, se había creado una hermosa relación, llena de cariño
y de obediencia por parte de Antonietta. La hermana Bortolina le correspondió
con su preocupación y cuidado, ya que Antonietta usaba prótesis de madera desde
por encima de la rodilla, después de la amputación y estaba en un banco
especial. Antonietta tenía plena confianza en su maestra, y la hermana
Bortolina (nombre que Antonietta transformó en Bertolina) alimentaba un
sentimiento de admiración por esta niña un tanto particular.
Por la mañana, tan pronto
como Antonietta llegó a la escuela, se acercó a la maestra y le preguntó:
"Maestra, ¿qué hacemos hoy?” La hermana Bortolina le explicó el programa
de la mañana, la ayudó a ubicarse en su banco especial e iniciaba la lección. La
maestra notó que Antonietta la seguía con extrema atención, sin perder ninguna
de sus palabras. En todas las materias (¡estamos en Prima!), aprendía rápidamente;
pero en religión ella era como una maestra. Sabía de memoria muchos pasajes del
Evangelio, las parábolas “¡Las ha dicho Jesús!” exclamaba Antonietta, compartiendo
en la escuela todo lo que aprendía en el catecismo y en casa, donde la
educación estaba imbuida de catequesis. La hermana Bortolina tenía un cariño
particular por esta alumna suya, un poco por su condición de salud, un poco por
su curiosidad y vivacidad intelectual, pero sobre todo por su profundidad
espiritual en relación con Jesús y el mundo de la fe.
De hecho, cuando Antonietta estaba
en el hospital a menudo fue a verla. A la pregunta: "¿Cómo estás?",
La pequeña respondió en tono estridente: "¡Estoy bien! De esta manera
también respondió el día anterior a morir, aunque con más voz débil, pero
siempre serena. Era el saludo final que Antonietta le dio a su querida maestra”
“A la maestra” - escribe en las cartitas – “la quiero mucho, pero te quiero más
a ti, Jesús. Jesús, bendice a mi maestra, sor Bertolina".
Cartas de Antonietta:
Carta 1 - 15 de septiembre de 1936
Querido Jesús:
Hoy salgo a caminar y me acerco a mis hermanas y le digo que quiero
hacer mi primera comunión en Navidad...Jesús, ven pronto a mi corazón, que te
abrazaré fuerte y te besaré!...
¡Ay Jesús! Quiero que permanezcas siempre en mi corazón
Un saludo y un beso de tu Antonietta
Carta 2 - 18 de septiembre de 1936
Jesús amoroso te doy mi corazón!
Jesús dame almas!...Jesús eres bueno...
Jesús acoge a tu hijita bésala Jesús amoroso.
Antonietta
| Firma de la pequeña Antonietta |
Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada
Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo: http://www.antoniettameo.it/
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Biografía: Antonietta la niña que invitaba a Jesús a jugar: ¡Jesús, ven a jugar conmigo! - Radio María
"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)
“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)
"Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores" - Antonietta (3° semana de Adviento)
"Querida Virgencita, te quiero mucho" - Antonietta (4° semana de Adviento)
Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo
Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén
Padre nuestro, Ave María, Gloria.
lunes, 27 de diciembre de 2021
Contemplando al discípulo amado junto a Jesús
Hoy celebramos la festividad de san Juan, apóstol y evangelista. Y quiero invitarme a contemplar dos imágenes bíblicas del evangelio de Juan.
La tradición cristiana atribuye
la autoría del cuarto evangelio al apóstol Juan, aunque la redacción final del
libro es el resultado de una elaboración en la que también intervinieron los
discípulos de Juan, hijo de Zebedeo, quien junto con su hermano Santiago y con
Pedro, fue testigo de la transfiguración de Jesús.
“El discípulo a quien Jesús amaba”
es una expresión que aparece seis veces en el Evangelio de Juan para denominar
a uno de los discípulos del grupo original de seguidores de Jesús de Nazaret, y
que no aparece en ningún otro de los evangelios. Encontramos a este discípulo amado
que se reclinó sobre el pecho de Jesús, durante la última cena (Juan 13,
21-26); también aparece al pie de la cruz, junto a la madre de Jesús (Juan 19,
26-27). Es quien corre junto con Pedro hacia el sepulcro vacío (Juan 20, 2 –
Juan 20, 8). Es aquel discípulo que reconoció a Jesús resucitado en el Mar de
Tiberíades (Juan 21, 7) y por último encontramos esta expresión referida al discípulo
sobre el que Pedro le pregunta a Jesús acerca del destino del mismo: “Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el
discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado
sobre Jesús…” (Juan 21, 20-23).
Una tradición que se inicia en el
siglo II con San Ireneo de Lyon (Adversus Haereses II, 22, 5; Adversus Haereses
III, 1, 1) y, después de él, San Agustín (Comentarios al Evangelio de Juan LXI,
4), y otros Santos Padres como San Juan Crisóstomo, San Gregorio y, más tarde,
Beda identifica al «Discípulo Amado» con Juan, el discípulo del Señor.
A lo largo de los siglos se generaron
distintos debates sobre esta expresión con la intención de identificar al “discípulo
amado”, pero más importante que saber el nombre del "discípulo
a quien Jesús amaba" es conocer qué posible significado implica
esta figura. Una implicancia posible es señalada por el autor Luis H. Rivas,
quien luego de recorrer todas las escenas donde se presenta esta expresión,
afirmó: A través de la figura del «Discípulo
Amado», el Evangelio según San Juan parece describir no solo a un personaje
histórico, sino además al cristiano ideal, como aquel que:
-
tiene familiaridad con Cristo y recibe sus
confidencias,
-
permanece junto a la cruz del crucificado y
recibe a María como a su propia madre,
-
permanece junto a Pedro.
-
tiene fe en la resurrección del Señor y sabe reconocer
al resucitado.
En resumen, todos estamos
llamados a ser ese “discípulo amado”,
abiertos a la experiencia del encuentro amoroso con Jesús.
Para seguir profundizando en esta
expresión te invito a contemplar dos imágenes bíblicas, en primer lugar la
imagen donde el “discípulo amado” se reclina sobre Jesús en la última cena,
esta escena refleja la profundad intimidad del discípulo con su maestro: Jesús.
(Juan 13, 21-25)
Esta imagen también posee una simbología
eucarística, el mismo autor Ronald Rolheiser, expresó:
“Lo que vemos en esta imagen (una persona, con su oído junto al corazón
de Jesús), es cómo Juan quiere que nos imaginemos a nosotros mismos cuando
participamos en la Eucaristía, ya que en el fondo la Eucaristía es eso
precisamente, un reclinarnos físicamente sobre el pecho de Cristo. En la
Eucaristía Jesús nos ofrece, físicamente, un pecho donde reclinarnos, dónde
nutrirnos, dónde sentirnos sanos y salvos y desde donde podemos mirar al mundo.”
El beato Carlo Acutis, se sintió siempre muy cercano a la figura de san Juan apóstol, el discípulo amado[2]. Este joven que falleció con 15 años, realizaba varias veces a la semana momentos de oración en adoración eucarística, en una oportunidad, alguien le preguntó como rezaba frente a Jesús Eucaristía y él respondió: “No hablo con muchas palabras, sólo me recuesto sobre su pecho, como lo hizo san Juan, el discípulo amado, en la última cena”.
- La segunda imagen bíblica que te
invito a contemplar es a Jesús crucificado acompañado por María y el discípulo amado (Juan 19,25-27)
En primer lugar cabe destacar que
el discípulo amado permanece junto a
Jesús crucificado y estamos llamados a unir los dolores, y las cruces diarias de
nuestra vida a la cruz de Jesús, siempre cercanos a nuestra madre María, regalo
de la maternidad que Jesús dio para toda la humanidad en la imagen del discípulo
amado, como él sepamos acoger a María en nuestra casa, en nuestros corazones.
«¡Te saludo, te adoro a ti Jesús!… Y siempre quiero estar en el
Calvario bajo la cruz»[3]
«Querido Jesús, te quiero mucho y quiero hacer aquello que Tú quieras
que haga, quiero abandonarme en Tus manos […] quiero permanecer siempre bajo la
Cruz contigo»[4]
La pequeña Antonietta le recomendó
a su madre contemplar a María al pie de la cruz en el calvario.[5]
Para terminar quiero destacar una frase de Orígenes de Alejandría (citado por Juan Pablo II en la encíclica “REDEMPTORIS MATER”) que nos ayuda a contemplar estas dos imágenes bíblicas:
“Los Evangelios son las primicias de toda la Escritura, y el Evangelio
de Juan es el primero de los Evangelios; ninguno puede percibir su significado
si antes no ha posado la cabeza sobre el pecho de Jesús y no ha recibido de
Jesús a María como Madre”[6]
En este día que celebramos a San
Juan evangelista, aquel que experimento el gran amor de Jesús, le pidamos que
también nosotros tengamos un corazón abierto a los misterios de Dios para
acoger su gran amor manifestado en Jesús, que se hizo hombre y se quedó entre
nosotros en la Eucaristía.
San Juan, ruega por nosotros!
Diego Olivera
[1] (Ronald Rolheiser - “Escuchando los latidos del corazón de Cristo)
[2] (Nicola
Gori – “Un genio de la informática en el
Cielo”)
[3]
Carta 128, 31 de Enero de 193
[4]
Carta 151, 30 de Marzo de 1937
[5] P.
JUAN RETAMAR SERVER, CVMD, “Antonietta
Meo, La sabiduría de los pequeños”
[6] Comm. in Ioan., 1, 6: PG 14,
31; cf. S. Ambrosio, Expos. Evang. sec. Luc., X, 129-131: CSEL, 32/4, 504 s.
miércoles, 15 de diciembre de 2021
"Venerable Antonietta Meo" - Presentación del Boletín
Un 15 de diciembre de 1930, nació Antonietta Meo, llamada
cariñosamente Nennolina, fue proclamada venerable en el año 2007 por el papa
Benedicto XVI.
Algunos teólogos
consideran a Antonietta como una niña mística por la profunda e íntima relación
que tenía con Jesús y la Virgen María, esto queda reflejado en las cartas que
en principio dictaba a su madre y en las últimas que ella misma escribió. La
primera carta tiene fecha del 15 de septiembre de 1936, en la misma se lee:
“Querido Jesús, hoy voy de paseo y voy a mis monjas y les digo que quiero hacer
la primera comunión en Navidad. Jesús ven pronto a mi corazón que yo te
abrazaré muy fuerte y te besaré. Oh, Jesús, quiero que te quedes siempre en mi
corazón.”
A Jesús le escribió más de 100 cartas, otras a la Virgen
María, a Dios Padre, al Espíritu Santo, una a santa Inés y otra a santa
Teresita del niño Jesús. Ella colocaba todas estas cartas debajo de una imagen
del niño Jesús, que se encontraba a los pies de su cama, para que en las noches Él las
leyera.
Antonietta falleció el 3 de julio de 1937, con tan solo 6
años y medio.
Desde este blog nos comprometemos a difundir la vida y las cartas de Antonietta con la publicación de un boletín mensual que será traducido por Viviana Tejada. El boletín se comenzó a publicar en italiano en el año 2014 en el sitio oficial de la asociación "Antonietta Meo".
La traducción y publicación de este boletín en español está
autorizada por el Hermano Dino De Carolis, vice presidente de la Asociación “Antonietta Meo” y responsable del
boletín en línea "Antonietta di
Gesù".
ANTONIETTA DE JESÚS (NENNOLINA) - La pequeña sabia del Evangelio
Este Boletín ha sido creado para promover el conocimiento de Antonietta Meo (Roma
1930-1937) proclamada Venerable en el 2007 por Benedicto XVI.
¿Por qué se publica este boletín?
En el 2007 tuvo lugar el reconocimiento oficial al heroísmo
de las virtudes ejercitadas por la pequeña Antonieta Meo, una niña de Roma,
nacida en Roma el 15 de diciembre de 1930 y fallecida a los 6 años y medio, a causa
de un tumor óseo.
Sus testigos principales han desaparecido en los últimos
años. La maestra de primer grado, sor
Bortolina Anzanello, falleció unos años atrás. La empleada doméstica Caterina Prosperi falleció en el 2013,
su lugar de nacimiento en Colfiorito (PG).
La pérdida más grave ha sido de la hermana Margherita - en Enero del 2011 – es
quién ha hecho tanto por dar a conocer y promover la beatificación de su
hermanita mayor.
Los propósitos de este boletín son dos:
El primer propósito es tomar la posta de los testimonios de
los testigos de Antonietta. Más cuando éstos ya no están, más bien, de quiénes
nos guían y protegen desde el cielo. Es necesario que se difunda el
conocimiento de esta niña candidata a los altares y se mantenga vivo su testimonio
en la sociedad moderna.
La breve existencia de Antonietta contiene mensajes
actualísimos tanto para la Iglesia como para las personas de hoy en día, que no
deben mantenerse ocultos, sino que se deben ubicar en lo alto para ser luz a
una sociedad que se encuentra desorientada.
Para la Iglesia, que sea testimonio de simplicidad
evangélica, su seguimiento radical, la aspiración a la santidad, el amor a la
cruz “sine glossa” (latin), una misión intensa, la familia vista como Iglesia
doméstica.
Para la sociedad actual, Antonietta, ofrece el mensaje del
respeto, del valor de cada vida, el impactante significado del sufrimiento, la
valoración de la capacidad extraordinaria de los niños y niños pequeños, la
sorprendente visión de la educación, la interioridad como motor secreto del mundo.
El segundo propósito está vinculado al camino de la beatificación.
Actualmente se llegó al reconocimiento del heroísmo de las virtudes, de todas
las virtudes cristianas practicadas por la pequeña sierva de Dios, que
actualmente puede ser invocada con el título de Venerable. Este título un poco
solemne y un poquito disonante para una niña así de pequeña, pone en evidencia
la dimensión madura y gigantesca de la santidad de esta pequeña sabia del
Evangelio.
La corta edad de la pequeña puede engañar y desafiar la
verdadera comprensión de esta niña de Dios.
Por un lado, puede generar escepticismo y un sesgo poco
científico por parte de algunos; mientras que en otros puede dar lugar a una
devoción un poco pegajoso e infantil en torno a una pequeñita en edad, pero
sorprendentemente madura desde cualquier punto de vista, incluso de aquel de la
fe. Este último tipo de actitud puede verse favorecido por el apodo familiar de
Nennolina así que intentaremos usar el nombre real, el que usó ella misma. A
los tres años decía: “yo me llamo Antonietta”, que luego completara con la
firma de las cartas: Antonietta y Jesús y finalmente Antonietta de Jesús.
| Firma de la pequeña Antonietta |
En el estado actual del proceso canónico, se encuentra
detenido está detenido por la falta de reconocimiento de algún milagro, es
decir, cualquier señal extraordinaria operado por la intercesión clara y
directa de la venerable. El postulador tiene mucho trabajo en este aspecto, ha
presentado una curación sucedida en los Estados Unidos por intercesión de
Antonietta Meo, pero a falta de documentación médica, el reconocimiento por
parte de la Congregación de los Santos, no ha tenido éxito.
Entonces invitamos a los lectores y a aquellos que conocen la
causa, para que reporten a la Fundación “Antonietta Meo-Nennolina” aquellas
curaciones extraordinarias acreditadas por documentación útil para que la causa
avance. Sería valioso y deseable el diálogo con los lectores para informar todo
lo relacionado con impulsar el conocimiento y la devoción hacia Antonietta Meo,
como un modo de unir, valorar, sostener todas las iniciativas en Italia y en el
mundo en relación a ella.
Con el deseo de realizar esta grata labor, damos la
bienvenida a nuestros amigos al conocimiento de nuestra pequeña candidata a los
altares.
Hermano Dino De Carolis
Vice presidente de la
Asociación
Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada
Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo: http://www.antoniettameo.it/
Contactarse con el hermano Dino:
Fratel Dino (cell. 3209269421)
frateldino@tiscali.it
Istituto Sant’Ivo
Via Arturo Colautti, 9
00152 – Roma
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Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo
Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén
Padre nuestro, Ave María, Gloria.
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