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viernes, 24 de enero de 2025

"Estar frente al Señor" (en vacaciones) - Hna Fernanda Martinelli, OP



En este tiempo de descanso, Dios nos sigue llamando a compartir con él momentos de oración profunda. Compartimos a continuación una oración de la hermana Fernanda Martinelli como fruto de la meditación del versículo 31 del sexto capitulo del Evanelio de Marcos




"Vengan ustedes solos a un lugar apartado para descansar un poco" (Marcos 6, 31).


Gozarnos del lugar,

estar con vos ante tu presencia,

tu presencia real,

real y capaz de significarlo todo.

Basta, a veces, el silencio para reconocerte así.

Basta el corazón como “el sentido que ama” para verte.


El camino se transforma en estar,

permanecer,

gozarse,

detenerse ahí donde se te ve veladamente claro.

Y no caminar o correr por un momento.


Nos enseñas más de vos.

Al bullicio, las palabras y los milagros, Jesús,

has preferido el silencio orante junto al Padre:

es tu lugar especial  (y ahí nos llevas)

secreto del Reino que compartes,

que das como obsequio al que te busca.



Puede pasar que en este tiempo nos tomamos vacaciones también de la oración o nos cuesta un poco más tener momentos de intimidad con Jesús, por eso te invitamos a sumarte al encuentro online organizado por Catholic Link: "Refresh Espiritual", un evento gratuito que se realizará el próximo sabado 25 de enero con la finalidad de “redescubrir la paz interior” e iniciar de la mejor manera este 2025, que es además el año del Jubileo de la Esperanza.


En este evento, se ofrece una serie de herramientas concretas para “sanar, crecer en la fe y transformar tu vida”, será un espacio para aprender a conectarse con Dios y “preguntarle qué sueña para nosotros, cómo entregarle nuestros proyectos, cómo discernir el camino que Él nos propone y que nos hará plena y verdaderamente felices”.

Se brindaran 3 talleres:

Cerrando ciclos con Dios: Cómo reconciliarte con tu pasado

Un plan de vida espiritual y personal: Pasos prácticos para crecer en santidad este año

Redescubrir a Dios en un mundo lleno de ruido





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viernes, 30 de agosto de 2024

38 catequesis del papa Francisco para vivir el año de la oracion (2024)



¿Sabias que el papa Francisco nos invitó a vivir el año de la oración?

El 21 de enero del año 2024, el Santo Padre Francisco ha inaugurado oficialmente el Año de la Oración, , durante el Ángelus:

¡Queridos hermanos y hermanas!

“Los próximos meses nos conducirán a la apertura de la Puerta Santa, con la que comenzaremos el Jubileo. Les pido que intensifiquen la oración para prepararnos a vivir bien este acontecimiento de gracia y experimentar la fuerza de la esperanza de Dios. Por eso comenzamos hoy el Año de la oración, un año dedicado a redescubrir el gran valor y la absoluta necesidad de la oración en la vida personal, en la vida de la Iglesia y en el mundo”.

Ya en la Carta del 11 de febrero de 2022, dirigida al Pro-Prefecto, S.E. Mons. Rino Fisichella, para encargar al Dicasterio para la Evangelización del Jubileo, el Papa había escrito: «Me alegra pensar que el año 2024, que precede al acontecimiento del Jubileo, pueda dedicarse a una gran “sinfonía” de oración, ante todo, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo.

"La oración es el aliento de la fe, es su expresión más adecuada. Como un grito que sale del corazón de los que creen y se confían a Dios"  (Francisco) 


Nuestros momentos de oración nos ayudan a profundizar un vínculo de intimidad con Jesús, él es el modelo de hombre orante. 

Estas catequesis te ayudarán a vivir el año de la oración y a profundizar en la dimensión orante de Jesús.

A continuación, compartimos la recopilación de 38 catequesis del papa Francisco sobre la Oración:

  1. El misterio de la oración

  2. La oración del cristiano

  3. El misterio de la creación

  4. La oración de los justos

 5. La oración de Abraham

 6. La oración de Jacob

 7. La oración de Moisés

 8. La oración de David

 9. La oración de Elías

 10. La oración de los Salmos (1)

 11. La oración de los Salmos (2)

 12. Jesús hombre de oración

 13. Jesús, maestro de oración

 14. La oración perseverante

 15. La Virgen María, mujer de oración

 16. La oración de la Iglesia naciente

 17. La bendición

 18. La oración de súplica

 19. La oración de intercesión

 20. La oración de acción de gracias

 21. La oración de alabanza

 22. La oración con las Sagradas Escrituras

 23. Rezar en la liturgia

 24. La oración en la vida cotidiana

 25. La oración y la Trinidad (1)

 26. La oración y la Trinidad (2)

  27. Rezar en comunión con María

 28. Rezar en comunión con los santos

 29. La Iglesia, maestra de oración

 30. La oración vocal

 31. La meditación

 32. La oración contemplativa

 33. El combate de la oración

  34. Distracciones, sequedad, acedia

 35. La certeza de ser escuchados

 36. Jesús, modelo y alma de toda oración

 37. Perseverar en el amor

    ▶ 38. La oración pascual de Jesús por nosotros





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jueves, 29 de agosto de 2024

El Martirio de San Juan Bautista - Fray Miguel Ángel López, OFM



Evangelio según San Marcos 6, 17-29.
 
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado. Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano". Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto. Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños,  freciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea. La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré". Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta. La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista". El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla. En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan. El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre. Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.



Reflexión de Fray Miguel Ángel López, OFM

Aquí se presenta la escena central entre la misión de los 12 y la multiplicación de los panes. Marcos lo coloca como una síntesis del misterio de Juan, aquel que anuncia y refleja el camino de Jesús. La misión de Juan es en el Jordán, lugar de la manifestación de Jesús como Hijo de Dios.

Toda la vida de Juan el bautista nos habla de la vida de Jesús. El bautista es tomado preso y encarcelado, Jesús también.

Por la seducción de Herodías, Herodes mata a Juan – Por las seducciones de las autoridades de Israel a Pilato, Jesús es crucificado.

Herodes tiene admiración por Juan, no quiere matarlo y Pilato tiene admiración por Jesús, quiere dejarlo en libertad. Ambos ceden, Juan y Jesús mueren, son asesinados.

El martirio de los dos se da en el marco de una fiesta, de un banquete. La cabeza de Juan, en una bandeja pasa de mano en mano; en la última cena Jesús pasa de mano en mano el pan y el vino que representan su cuerpo y sangre, como anticipación de su muerte.

El evangelista Marcos propone la vida de Juan como el anticipo de la vida, pasión y muerte de Jesús. Juan lo precede en el tiempo, anuncia su llegada pero también precede el camino de Jesús, con su propia muerte.

El martirio es el testimonio de la verdad sobre la mentira, de la justicia sobre la injusticia, de la autenticidad sobre la falsedad. Juan Bautista morirá por predicar la verdad, Jesús muere por dar testimonio de la verdad.

El martirio de Juan Bautista es el símbolo del martirio de Jesús en la cruz, en el que se reencuentran y reflejan todos los martirios. El mártir es el testimonio de la verdad, aquel que no ama la verdad la elimina porque la misma vedad saca a la luz toda mentira, todo engaño.

Pidamos a San Juan que nos enseñe a vivir en la verdad.



Fray Miguel Ángel Lopez fue compañero y amigo de Fray Carlos de Dios Murias, beato y mártir, te invitamos a conocer la vida del mártir en este relato de su gran amigo Miguel Ángel: Haciendo Memoria del Beato Fray  Carlos de Dios Murias




Información sobre el año de la oración (2024):




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viernes, 23 de agosto de 2024

Lo esencial de la Oración




En nuestro mundo acelerado, encontrar tiempo para la oración puede ser un desafío. Sin embargo, la oración es esencial para mantener viva nuestra relación con Dios.

Para introducirnos en la oración debemos fijar nuestra mirada en Jesús y contemplar su vida, escuchar como Él nos enseña a orar y aprender de qué forma hacer nuestras oraciones.


Jesús pasó su vida rezando al Padre, podemos aprender de Él, como orar, leyendo los evangelios y es Él mismo quien recibe nuestras oraciones de fe expresadas en palabras o en el silencio y las lleva hacia el Padre por el Espíritu Santo. Jesús nos enseña a orar desde el lugar de hijos, es decir con una confianza que va más allá de lo que sentimos y comprendemos. Nos toma, así como estamos y mediante un camino de fe nos lleva hasta el Padre.


La oración no es solo un brote espontáneo, sino que para orar hay que querer orar. La tradición cristiana nos propone diferentes fuentes para crecer y alimentarnos en el camino de la fe. Estas fuentes son: 

La Palabra de Dios: La iglesia nos recomienda en primera instancia la lectura de la Sagrada Escritura que debe ser acompañada con la oración, para establecer un diálogo con Dios, pues a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus palabras.


La liturgia de la iglesia: La liturgia sacramental de la Iglesia nos actualiza y nos comunica el misterio de la salvación, es la principal fuente y culmen de la oración.


Las virtudes teologales: Estas virtudes fueron marcadas en nuestros corazones por Dios, son regalos que hemos recibido incluso antes de nacer, son la prueba de la presencia y acción del Espíritu Santo. Debemos pedirle a Dios la capacidad de desarrollarlas. La Fe nos permite buscar y creer en Dios, la Esperanza nos alienta a buscar las cosas buenas del Reino con la seguridad de que somos Hijos de Dios, y la Caridad es el amor a Dios sobre todas las cosas cuya imagen se ve reflejada en el prójimo.

 

En la vida diaria, el Espíritu se nos ofrece para que brote la oración en cada situación que vamos viviendo.


Al ir creciendo en la oración y en la vida de Fe se nos pueden presentar diferentes dificultades. Una de ellas puede ser tener una idea equivocada de la oración, es decir ver la oración como un proceso psicológico, como un esfuerzo de concentración, otros se quedan en la repetición de palabras dichas de memoria o leídas de alguna estampita. Muchos piensan que no tienen tiempo para orar o que es inútil orar. Para orar debemos pedir la asistencia del Espíritu Santo para que nos ayude a buscar a Dios en un diálogo de amor.





En este combate de la oración tenemos que hacerle frente a las ideologías que el mundo nos propone, como por ejemplo tratar de entenderlo todo a través de la razón, o dejarnos llevar por la sensualidad y el conformismo. Tampoco se debe tomar la oración como una forma de escaparse de la realidad de este mundo.  


Orar va más allá de todo entendimiento y razón, porque la oración es un misterio que solo se entiende a través de la fe, va más allá de lo sensual y de la atracción porque se enfoca en un amor más puro y verdadero. La oración no puede escaparse de la realidad de uno, sino que uno va orando con su historia.


La distracción es el obstáculo más habitual en la oración, ya sea en la oración personal como en la oración comunitaria. Salir a buscar que es lo que me distrae me hace caer aún más en la distracción, solo es necesario volver a concentrarse en la oración estando vigilantes con la mirada en Cristo que se encarnó, quien viene cada día a nosotros y esperamos al fin de los tiempos.


Se puede categorizar la oración de muy diversas formas o tipos, según el autor o la misma experiencia, pero la Sagrada Tradición de la Iglesia (transmitida desde los Apóstoles) nos enseña cinco formas:


1. LA ORACIÓN DE BENDICIÓN Y ADORACIÓN


a) Podemos definirla como la “respuesta del hombre a los dones de Dios”. La palabra bendecir está conformada por las palabras “bien” y “decir”, entonces tiene sentido que al contar lo bueno que es Dios, por su gran misericordia, estamos haciendo una oración de bendición en agradecimiento por lo que nos da. Esta acción de bendecir es como una ruta de dos sentidos, de ida y vuelta, o más bien una que sube y otra que baja, por un lado “bendecimos al Señor por habernos bendecido” y por la otra “es Él quien nos bendice”. Eso sí, siempre es Cristo quien se encarga del transporte en ambos sentidos.


b) En cuanto a la adoración me parece que la definición más acertada es la que dice: “actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador”. Porque no es humillación lo que el Señor nos pide, en el sentido de “autoculparse o automutilarse moralmente”, es decir en el sentido de herirnos a nosotros mismos por todo lo malo que hemos hecho, más bien lo que quiere es que nos hagamos conscientes de que NO somos perfectos y expongamos (desde el corazón) la falta que nos hace la presencia de Cristo en nuestras vidas, y eso también significa dejar de lado al orgullo.


2. LA ORACIÓN DE PETICIÓN (o súplica)


Esta forma de oración está llena de “matices”: pedir (como se la conoce comúnmente por ser más espontánea y habitual), reclamar, llamar con insistencia, invocar, clamar, gritar, e incluso “luchar en la oración”. Básicamente esta oración sale desde un ruego, una súplica, de lo más profundo del corazón humano. El Catecismo de la Iglesia Católica destaca la “petición de perdón” y explícitamente dice que es mediante la humildad que alcanzamos la comunión con el Padre y con la comunidad, es decir, el agravio me distancia no solo de Dios, sino también de la comunidad.


Curiosamente en el número 2632 del catecismo se establece una jerarquía en las peticiones: (¡donde en primer lugar se hace referencia a la comunidad!) primero el reino, lo que es necesario para acogerlo y para cooperar en su venida. Básicamente toda necesidad es objeto de petición.


3. LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN

Esta forma de oración es también una oración de petición, pero que nos acerca mucho a la figura del único intercesor entre nosotros y Dios: Jesús. Como definición de este tipo de oración rescato la siguiente definición: “es pedir en favor de otro, es algo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios”, vale aclarar que cuando hablamos del “otro” también no referimos a los que nos hacen mal.


4. LA ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS


Es muy similar a la oración de petición en el sentido que “todo acontecimiento y toda necesidad puede convertirse en ofrenda de acción de gracias”. Es decir que desde aquello que necesitamos hasta los hechos concretos en nuestra vida son ofrendas en agradecimiento al Señor.


5. LA ORACIÓN DE ALABANZA


La oración de alabanza es una forma de orar a Dios, reconocerlo de manera directa que Dios es Dios. La oración de alabanza integra a las otras formas de oración y las lleva a Dios, la oración de alabanza es totalmente desinteresada, no pedimos, no damos gracias, alabamos con el corazón. 


La Eucaristía contiene y expresa todas las formas de oración. Leyendo una homilía de nuestro Papa Francisco en la misa matutina del martes 28 de enero del 2014 en la Capilla de Santa Marta:

“David iba danzando ante el Señor con todas sus fuerzas”». Y David estaba tan contento al dirigir esta oración de alabanza que salió «de toda moderación» y comenzó «a danzar ante el Señor con todas sus fuerzas». Esto, insistió el Papa, era «precisamente la oración de alabanza».


Ante este episodio «pensé inmediatamente -confesó el obispo de Roma- en la palabra de Sara tras dar a luz a Isaac: “el Señor me hizo bailar de alegría”. Esta anciana de 90 años bailó de alegría». David era joven, repitió, pero también él «bailaba, danzaba ante el Señor. Esto es un ejemplo de oración de alabanza». Aquí surge una novedad en las formas de orar, tal como lo explicó Francisco. Generalmente oramos «para pedir algo al Señor» o incluso sólo «para dar gracias al Señor».


Anímate a vivir una aventura y déjate sorprender por el Espíritu Santo que te llevará por nuevas vías de oración


Autor: Víctor Ramirez.


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Información sobre el año de la oración (2024):



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viernes, 16 de agosto de 2024

Caminar con otros en la oración


Estamos transitando el año de la oración, y desde Vivamos Juntos la Fe queremos acompañarte a vivirlo plenamente. Nos gustaría saber, ¿Qué es lo que más te interesaría saber de la oración? ¡A través de nuestras redes sociales estaremos atentos a tus sugerencias!

Nuestra propuesta hoy es “caminar con otros en la oración”. Y buscando por ahí, googleando como se dice ahora, encontré aspectos muy interesantes. Algunos de ellos están relacionados con caminar alrededor del barrio mientras se reza por los vecinos y sus necesidades, para lo cual se puede usar el rosario u otras oraciones. Otro ejemplo es el que te presentamos en “El camino del Resucitado - Via Lucis” , sería el más adecuado para nuestro tiempo litúrgico, teniendo en cuenta que el Vía Crucis está más adaptado para el tiempo de cuaresma.



Cuando hablamos de los elementos necesarios para hacer de la oración una experiencia de encuentro (Silencio) decíamos que la oración “No es un encuentro conmigo mismo en mi soledad, todo lo contrario. Es un encuentro con la Palabra y la Iglesia misma.” Y como ejemplo de ello mencionamos los retiros espirituales, podemos agregar las novenas, las peregrinaciones y procesiones. Especialmente de estas últimas, quisiéramos saber ¿cuál es la procesión o peregrinación que tradicionalmente realizan en el lugar donde te encuentras?

Hay una fina y debatible diferencia entre procesión y peregrinación. Para simplificar, podemos afirmar que las procesiones tienen un sentido específicamente comunitario, público y religioso. En las peregrinaciones estas características no son tan claras. Lo importante en ellas es la intención de vivir el camino, ya sea con motivos de agradecimiento, súplica o penitencia. 

Caminar no solo es salir de nuestro lugar o espacio cotidiano, es salir de nuestra comodidad, también es salir en la búsqueda de algo, ya sea el bienestar físico o psíquico o simplemente para pasear y conocer un lugar. También puede ayudarnos a mantener nuestro bienestar espiritual. Todo va a depender de nuestra intención, para lo cual contamos con la disposición del Espíritu Santo.

Ya sea que se trate de peregrinaciones o procesiones, lo importante es tomar conciencia que no se trata de una carrera, que lo importante no es llegar primero, lo realmente importante es que no caminamos solos. Recorremos un camino en compañía de personas con más o menos necesidades, con más o menos entusiasmo de agradecer favores recibidos, pero todos caminamos juntos. Muchas de esas personas estarán a nuestro lado durante un tiempo o a lo largo de todo el camino. 

Junto a este camino, entre todos iremos padeciendo o disfrutando del clima, haciendo que la solidaridad se manifieste espontáneamente para que el tránsito sea lo más seguro y agradable posible. Sin proponernos compartimos el cansancio hasta la meta final. 

Caminar juntos en la oración, es la metáfora mas adecuada para referirnos a la vida y nuestra forma de vivirla. Caminamos hacia la esperanza, hacia un lugar de descanso y providencia. 

En aquellas procesiones o peregrinaciones que llevan varios días, como las de Lujan en Buenos Aires, la virgen del valle en Catamarca o la del señor y señora del milagro en salta, se puede vivir la virtud de la solidaridad y la empatía en cada posta, donde muchos peregrinos reciben alimentos, agua e incluso atención médica.

Queremos invitarte a hacer de tu vida una verdadera peregrinación de fe. Que cada paso que des, ya sea en una procesión o en tu rutina diaria, esté guiado por la intención de buscar a Dios y servir a los demás. Con cada oración compartida y cada paso dado siendo acompañado o acompañando a otros, estamos construyendo una comunidad de fe más fuerte y solidaria. Por eso te animamos a participar en las actividades de la vida de tu comunidad. Recuerda que al caminar juntos, no solo buscamos la cercanía con Dios, sino también el fortalecimiento de los lazos con nuestros hermanos. 

Compartí tus experiencias y vivencias en nuestras redes sociales y juntos formemos una comunidad unida en la oración y el apoyo mutuo. ¿Cómo vives tú tu camino de oración? ¡Queremos escucharte!


Autor: Víctor Ramirez.


Fuentes: 

https://www.mercaba.org/LITURGIA/NDL/P/procesion.htm

https://es.catholic.net/op/articulos/1680/cat/92/historia-de-las-peregrinaciones.html#modal

https://www.mercaba.org/Rialp/P/procesiones.htm

https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7818407.pdf



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