Mostrando entradas con la etiqueta Mons. Angelelli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mons. Angelelli. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de junio de 2024

"EL SACRAMENTO DE LO COTIDIANO" - Homilia de Corpus Christi Mons. Angelelli




Exodo 24,3-8. Salmo 116(115),12-13.15-16.17-18. Hebreos 9,11-15

Evangelio según San Marcos 14,12-16.22-26. 

El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?". El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: '¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?'. El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario". Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua. Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen, esto es mi Cuerpo". Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. 
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios". Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos. 


EL SACRAMENTO DE LO COTIDIANO

Toda celebración con la Eucaristía, toda comunidad que la celebra, lleva consigo sus circunstancias de vida cotidiana y los signos de los momentos históricos en que vive. Es decir, que no celebramos esta Eucaristía, desconectada de la vida que a diario vivimos en las múltiples preocupaciones de cada día, ni desconectada como expresión de unidad y caridad, que como comunidad o pueblo debemos dar en las circunstancias históricas en que nos toca vivir.

Profundicemos un poco nuestra meditación en este día de Corpus. La Eucaristía es el Sacramento de lo cotidiano. Lo primero que recogemos de nuestra experiencia es el PAN, lo cotidiano es el pan, lo decimos diariamente: "el pan nuestro de cada día..." El pan se ha constituido como símbolo del cuerpo, del cuerpo viviente; de la vida del hombre. El pan alimenta; da vida. Por contraposición a la vida está la muerte; no solamente porque hay pan que alimenta la vida manteniéndola en su propia debilidad, en su dimensión débil y mortal, sino porque no alimenta "para la vida eterna". El maná es un ejemplo de ello; es necesario un pan que pudiera convertirse, mientras vivimos aquí en la tierra, en el tiempo, de errante en peregrino; un pan "espiritual"; un pan que alimente para la vida definitiva; que lleve hasta el encuentro con el Padre de los cielos. La misma consideración podemos hacer con el vino; es símbolo de fortalecimiento, de alegría. Hay vino viejo y vino nuevo, vino adulterado y vino lleno de espíritu; también como en el pan, hace falta un vino que fortalezca para la vida eterna.
Pan y vino, son símbolos del cuerpo y de la sangre; unidos constituyen al hombre viviente. Pero pan y vino pueden estar separados, significa en este estado, la sangre derramada y separada del cuerpo; pan y vino separados, se constituyen como símbolo de la muerte. El pan y el vino expresan, pues que el vivir y el morir tienen carácter de lo cotidiano. LO COTIDIANO es el cruce de la vida y la muerte; en otras palabras, el PASO de la vida a la muerte, pero lo cotidiano puede significarnos el paso de lo muerte a la vida, la vida rescatada por la muerte y en la muerte.
Siguiendo con el símbolo del pan, en lo cotidiano nos puede faltar el pan; la existencia siente entonces que está expuesta y amenazada por el hambre, la enfermedad y la muerte: desfallece el hombre; usando una imagen bíblica: a la vida se la compara con un banquete, el hombre viviendo participa del festín de la vida, en lo cotidiano hay quienes no participan o participan poco; el banquete en la biblia, implica una participación plena de la existencia, que le da el pan necesario para no desfallecer y el pan que nos dá la plenitud de la vida en Dios.




PAN Y TRABAJO

PAN Y TRABAJO: Significa el pan el acto de comer cotidianamente, está en relación con la actividad mediante la cual se obtiene el pan: EL TRABAJO, la vida se da como búsqueda y lucha diaria por el pan; supone el esfuerzo humano. De este modo el trabajo es incorporado a la intención fundamental de la vida, la intención de mantenerse, conservarse y perpetuarse; así adquiere dentro de esta intención un sentido y un gozo la vida; manifiesta el aspecto penoso, por otra parte, el aspecto penoso del vivir; ésto requiere el esfuerzo del trabajo, el desgaste de la labor diaria. Carácter, aún más penoso, cuando al hombre le falta el trabajo. Cuando al hombre no le es permitido luchar por la vida. Aquí lo cotidiano, se convierte en ausencia de pan y aparece la perspectiva de la muerte a través de la "experiencia" de la desocupación, que va más allá de la simple experiencia de no comer; accede el desocupado al sentimiento de marginación (no participación en el banquete de la vida) la erradicación de no tener lugar en la existencia a la amarga sensación de un mundo y de una sociedad que parece persuadirlo de que él está de "sobra".
Lo cotidiano es también el disfrute del trabajo y de los frutos obtenidos, disfrute que se traduce en el salario obtenido, en el acto de reponerse comiendo pan, de saciarse y quedar satisfecho, cada noche trae consigo el descanso; cada día adquiere una anticipación del domingo; cada día se anticipa algo del domingo; pero el tiempo diario del reposo puede verse amenazado por formas de muerte; quien no trabaja; quien no tiene para comer; quien no tiene ocupación para interrumpir, descansando, es invadido por la pre-ocupación; en un ocio que consiste en impotencia, esterilidad; le anula el reposo interior.

"PAN DE LA PALABRA" y "PAN DE LA EUCARISTIA"

Pero el pan no es solamente material que alimenta el cuerpo. En el lenguaje cristiano se habla del "PAN DE LA PALABRA" y del "PAN DE LA EUCARISTIA". Ambos están en íntima relación. La palabra, que es la sabiduría, la Fe es comida, es alimento; debe ser asimilada por el hombre; este pan implica, como el otro una búsqueda, un esfuerzo, un trabajo; una preparación esforzada: el aprendizaje. Hay que ser iniciado en la sabiduría de Dios hay que ser evangelizado y catequizado por la palabra de Dios. Y tiene un reposo; el alimento de la Fe lleva a la contemplación gozosa, reposo espiritual, convierte a la vida del hombre en una celebración dominical, una celebración de la vida que no acaba, que se realiza plenamente porque estamos unidos a la misma Vida que es Cristo. Como en el pan material, la carencia del pan de la Fe, de la palabra puede convertir lo cotidiano en formas de muerte por el, no tener acceso al saber, no captar el sentido de las cosas y de la vida, por considerar la historia como un cuento y no saber leer interiormente lo que Dios va construyendo.
El hombre no se logra con ser hijo (procreado) sino que requiere también ser discípulo.
Lo cotidiano es pan, o sea, el vivir. Pero vivir es una forma de estar con el "otro", vivir es convivir, vivir es ser solidarios. Así como el pan se lo come con otro, se lo recibe de otro, se lo come conversando con otro. Comer el pan es un acto de participación en el otro.
El trabajo, cuyo fruto es el pan, es trabajo con otros; con otros que ayudan y son ayudados; el trabajo es camaradería; es esfuerzo común; en él se complementan las fuerzas y los esfuerzos; nuestra vida moderna nos habla de la interdependencia de los hombres en el trabajo. Se trabaja para otros; para la esposa; los hijos; la nación; para el pobre; el necesitado; se trabaja para dar ; para integrar los hombres a un grupo; para lograr la comunidad entre los hombres.
También el reposo que es exigencia del trabajo, asume formas sociales; comunitarias. El domingo se dá como fiesta, como tertulia; como encuentro. Si el pan es el "otro" cuando falta el pan material o el pan espiritual sentimos la ausencia del otro, la falta de amistad, las diversas formas de las indiferencias, el odio. Aquí lo cotidiano aparece como soledad y aislamiento, la muerte cobra la forma de ruptura, desencuentro, egoísmos.

Hermanos y amigos, los hombres necesitamos darle sentido a todo eso que lo decimos con el concepto de los COTIDIANO. Cristo es el que le dá sentido a los cotidiano, que convierte la vida en una celebración, que pone en las manos del hombre el pan material y el Pan espiritual, para que los hombre sepamos convertirlo en comunión entre nosotros. El es la Palabra, el Pan descendido.
Esta conversión de lo cotidiano en celebración es lo que debe ser realizado a través de la historia a medida que avanzan los días, es realizar en lo cotidiano la experiencia de una existencia vivida en la Fe, la Esperanza y la Caridad; a través de una expresión hecha comunidad eclesial, visible y testimonial.




LA EUCARISTIA RENUEVA LA VIDA DE UNA COMUNIDAD

Es realizar la gran novedad traída por la Pascua del Señor, en esta Iglesia Local Riojana, que se reúne en torno al Pan Eucarístico; eucaristía que alimenta y construye la Iglesia Local. Así la vida de cada día es asumida festivamente, a través de la vivencia de las virtudes teologales, la vida se deberá ir dando como renovación, así creeremos que la vida vence a la muerte, así nace la esperanza, ahora se puede amar, sabiendo que el amor es más fuerte que la muerte. La Eucaristía se dá como expresión de vida cotidiana, como exigencia y dinamismo que convierte y renueva la vida de una comunidad, la gracia eucarística se ordena a mantener viva la celebración cotidiana de la existencia convertida por el Bautismo, en criatura nueva.
   
La Eucaristía simboliza que Cristo ya ha venido y resucitado, pero que El debe aún retornar; signo de anticipación que celebra que por la pascua se ha introducido la vida nueva en la historia, como principio de transformación real del mundo; la existencia humana está aún bajo la ley de la imperfección, del límite y de la muerte; que Cristo se ha encarnado en lo cotidiano y que los cristianos debemos asumir las formas de la vida cotidiana; que está ordenada a mantener una vida pascual puesta en riesgo por la vida de todos los días; expuesta a recaer en lo viejo; a hacer retornar al hombre a su antigua condición; sacramento de una vida que ha de ser cotidianamente rescatada de las cosas de cada día.

La Eucaristía construye la comunidad eclesial; reune las conciencias; las intercomunica y mueve a salir al encuentro de nuevas conciencias a quienes se comunique la experiencia de la Buena Nueva. La experiencia de la Palabra, de la Sabiduría; engendradora de caridad; el sentido del servicio a los demás; es la que nos empuja a la entrega a los demás, hasta el martirio, la que pone la vocación y las exigencias de seguir construyendo el Cuerpo de Cristo.

Mis hermanos, este año como el año pasado, la fiesta del Corpus está rodeada de tensiones y de acontecimientos dolorosos ante los cuales no nos es lícito ignorarlos o permanecer indiferentes.
Es la comunidad de los argentinos la que resquebraja, la fuerza, el miedo, el choque de generaciones, hechos que no dicen con una sociedad que se dice civilizada, nos debe llevar a todos a hacer una seria y profunda reflexión para analizar las causas que llevan a este estado de cosas, no seamos superficiales en nuestros juicios y opiniones, no nos quedemos en el hecho o en la anécdota, así no construiremos una comunidad de hombres libres, unida en la caridad de Cristo y expresión para nosotros los cristianos, en esta Eucaristía que celebramos, mientras un mundo se construye marginado del Evangelio, o por lo menos de la Iglesia. Revisemos nuestras actitudes cristianas como adultos y como jóvenes, si construyen un pueblo unido que sepa dar razones a las generaciones venideras de sus acciones y de su existencia. Dios nos está reclamando algo por medio de la juventud: en la juventud encontramos valores y contra-valores, la impaciencia de los jóvenes ¿no estará despertando nuestra somnolencia? La protesta de los jóvenes ¿no estará sacudiendo nuestro excesivo estatismo, es decir, nuestra resistencia a los cambios auténticos y verdaderos que hoy impone la sociedad y la misma Iglesia? La agresividad de los jóvenes ¿no estará alertando nuestro conformismo y nuestro aburguesamiento en la vida? El excesivo idealismo de los jóvenes ¿no estará llamando a un mayor realismo y testimonio de vida evangélicos?

Homilía de Mons. Angelelli 28 de mayo de 1970   (Celebración de de Corpus Christi) 


Fuente: Liturgia y Espiritualidad Dominica

Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram en X: @VivamoslaFe y en nuestro canal de Telegram

sábado, 25 de mayo de 2024

Meditamos el Evangelio de la Santisima Trinidad por Mons. Angelelli




Deuteronomio 4,32-34.39-40./ Salmo 33(32),4-5.6.9.18-19.20.22./ Romanos 8,14-17.

Evangelio del día según San Mateo 28,16-20.

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".


 Homilía de Monseñor Enrique Angelelli

 ¡Qué hermosas son las lecturas de esta fiesta de la Santísima Trinidad! Ellas nos deben ayudar a reflexionar con mucha sinceridad de corazón. 

Comienza por introducirnos así: “bendito sea Dios Padre y su Hijo Unigénito Jesucristo y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros los hombres. Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos y prolongues tus días en el suelo que el Señor tu Dios te da para siempre. (Deuteronomio 4, 39-40). Dichosa la Nación cuyo Dios es el Señor. Hermanos, alégrense y trabajen por perfeccionarse; anímense mutuamente; tengan un mismo sentir y vivan en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes. Salúdense mutuamente con un beso santo. Así la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre Dios y la comunión del Espíritu Santo estará siempre con ustedes.

Desde niños, hemos aprendido a confesar, invocar, adorar y bendecir a Dios, desde la mañana cuando despertamos hasta la noche antes de entregarnos al sueño y al descanso. Lo hacemos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y en el Nombre de la Santísima Trinidad bendecimos nuestros trabajos; nuestras obras al iniciarlas; nuestro pan de cada día; nuestros enfermos; nuestros niños; nuestros ancianos. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo bautizamos a nuestros hijos; hacemos los testigos de la Fe cristiana en la Confirmación; perdona la Iglesia los pecados, por el poder recibido de Jesucristo y con la fuerza del Espíritu Santo; consagramos el amor de los nuevos hogares; celebramos la Eucaristía; ungimos a nuestros enfermos; despedimos a nuestros muertos. En el Nombre de la Santísima Trinidad tenemos modelos de vida santa e intercesores en el cielo, los santos; colocamos la cruz en cada cuna y en cada tumba; en el nombre de la Santísima Trinidad se fundó nuestra ciudad de todos los Santos de la Nueva Rioja; consagramos nuevos sacerdotes y consagran sus vidas nuestras hermanas religiosas; nuestros laicos asumen la responsabilidad de hacer una sociedad nueva según el Evangelio de Cristo. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, al señalar el rostro de cada hombre con las aguas bautismales y la unción del óleo santo reconocemos la dignidad de cada hombre, hecho a imagen de la Trinidad y templo vivo de Dios. En el nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo trabajamos para hacer de nuestra tierra una tierra de justicia y de paz; una tierra de hermanos y de esperanza; una tierra que haga felices a todos sus hijos. El sello de Dios está en cada hombre; no importa su raza, su manera de pensar y de vivir. En el nombre de Dios Padre fuimos creados para ser hermanos, hijos de un mismo Padre e iguales entre nosotros; así salimos de las manos de Dios, aun cuando no le reconozcamos ni alcancemos a distinguir su rostro en el rostro de los demás.

Es bueno que recordemos estas verdades fundamentales en el día de la Patria. Nos hace mucha falta. Porque podemos estar buscando con las palabras la ansiada paz, la justicia y la fraternidad y con las obras concretas de cada día no ser consecuentes. Es hora de profunda reflexión y de gran sinceridad ante Dios y ante nosotros mismos. Porque cuando a diario constatamos nuestra realidad, encontramos también que el Templo vivo de la Santísima Trinidad que es el hombre argentino, está profanado de muchas maneras y situaciones. Y recibimos el mandato de Cristo, que nos trajo la vida de Dios a los hombres: “vayan por todo el mundo; hagan discípulos en toda la tierra; bauticen en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enséñenles a guardar todo lo que les he mandado. Y sepan que estoy con ustedes hasta el fin del mundo”. Esto nos hace exclamar: “Señor, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra” (Sal. 8). Todo esto que estamos reflexionando nos hace comprender mejor nuestra fe cristiana, nuestras celebraciones sacramentales; nuestros santos patronos; nuestro hambre y necesidad de paz, justicia, fraternidad, esperanza y alegría de vivir; la Iglesia; su misión y la pascua de Cristo que entrega a los hombres y la misma vida de los hombres, tiene como fundamento y como fuente de VIDA en plenitud, a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. San Pablo nos dice: “en Dios, existimos, nos movemos y somos”.

Monseñor Enrique Angelelli
Celebración de la Santísima Trinidad, 25 de mayo de 1975



Compartimos un fragmento de un poema de Monseñor Angelelli, que nos ayuda a rezar en este día:

¿Saben? lo aprendí junto al silencio...
Dios es Trino y es uno,
es vida de Tres y un encuentro...
aquí la historia es camino
y el hombre siempre un proyecto.

Y compartimos también una canción del grupo Filocalia, aquí escucharán el poema completo:



Redes Sociales del grupo Filocalia: Facebook - Instagram - Youtube




Más información de Monseñor Angelelli y compañeros mártires (Click Aquí)




Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram en X: @VivamoslaFe y en nuestro canal de Telegram




 

jueves, 4 de agosto de 2022

MONS. ANGELELLI - UNA VOZ QUE GRITA: "JUSTICIA Y PAZ"




“…en el alma del pueblo late un recuerdo tenaz.

Su nombre como bandera de la justicia y la paz”

 

Hoy 4 de agosto, día de San Juan María Vianney, el santo Cura de Ars, recordamos también el martirio de Mons. Enrique Angelelli (+4 de agosto de 1976), proclamado beato el 27 de abril del año 2019 junto a sus compañeros mártires: P. Gabriel Longueville, Fr. Carlos de Dios Murias y el laico Wenceslao Pedernera.

Enrique Angelelli nació el 17 de julio de 1923 en Córdoba – Argentina. Fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1949 en Roma

Mons. Enrique Angelleli fue padre conciliar participando en tres sesiones del Concilio Vaticano II (1962 – 1964 - 1965) siendo obispo auxiliar de la arquidiócesis de Córdoba.

El 24 de agosto de 1968 asumió como obispo de la diócesis de La Rioja, su lema episcopal fue: “Justicia y Paz”.

El 4 de agosto de 1976 fue asesinado en la localidad “Punta de los llanos”. Unos días antes fueron asesinados el P. Gabriel Longueville y Fr. Carlos de Dios (18 de julio) y Wenceslao Pedernera (25 de julio)  

Al cumplirse 30 años de este martirio, 4 de agosto de 2006, el cardenal Jorge Bergoglio, celebró una misa en la catedral de La Rioja en memoria de Angelelli y afirmó: "recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello".

 

Hoy queremos recordarlo leyendo algunas de sus homilías: 

"JÓVENES, USTEDES SON LA PRIMAVERA DEL PUEBLO"

"ESTE ES EL AMIGO QUE NO FALLA"

“ORACIÓN A LA VIRGEN DEL VALLE”

"TINKUNACO RIOJANO"

"FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR"

“FELIZ DÍA DE LA MADRE”

"FELIZ DÍA DEL PADRE"

"NO AL MACHISMO"

"SOBRE EL ABORTO"

“ORACIÓN DE MI SACERDOCIO”


¿Conoces más material de Mons. Angelelli? Deja tu aporte en los comentarios o envía un e-mail a vivamosjuntoslafe@gmail.com

Querés formarte en este camino de fe? Te recomendamos visitar la academia católica Holydemia Aquí encontrarás cursos sobre Teología, Espiritualidad, Filosofía, Arte y muchos más.
Para los cursos pagos te regalamos un cupón de descuento de 15%: "VIVIRLAFE". También encontrarán cursos GRATIS 

Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram   Twitter y canal de Telegram

sábado, 28 de mayo de 2022

Homilía de Monseñor Angelelli - Ascensión del Señor




Solemnidad de la Ascensión del Señor

Hechos 1, 1-11 - Salmo 47(46),2-3.6-7.8-9. - Hebreos 9,24-28.10,19-23

Evangelio según San Lucas 24,46-53

Jesús dijo a sus discípulos: "Así esta escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la  conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto." Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto". Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.

Homilía de Monseñor Angelelli, Solemnidad de la Ascensión del Señor                                            (La Rioja, 26 de mayo de 1974)

 

Hermanos y amigos radio oyentes de L.V. 14:

Celebramos hoy, la fiesta de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos. Esta celebración nos ayuda a comprender mejor nuestra Fe cristiana.

Para nosotros, riojanos, está puesta al final de una semana llena de celebraciones y acontecimientos que han tomado toda nuestra vida como pueblo: La celebración de la fundación de La Rioja, la celebración del día patrio, la celebración del día del Olivo, la celebración de fiestas patronales: Santa Rita de Chilecito y de Catuna; el delicado problema de los docentes; el lanzamiento oficial de CREAR-DINEA. En el corazón de estos hechos, entre otros, Cristo que nos dice: “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado... sepan que estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo... vayan y proclamen el Evangelio a toda la creación... el que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer, será condenado... sean testigos de todo esto... les enviaré al Espíritu Santo... quédense en la ciudad hasta que se revistan de la fuerza de lo alto... y mientras los bendecía... se separó de ellos subiendo hasta el cielo... volvieron con alegría y bendecían a Dios...”

Y mientras meditaba todo esto, preparando estas reflexiones para la Misa Radial, no me resistí a pensar en algo que me tocó muy de cerca vivirlo. Era la muerte de una anciana de noventa y dos años; murió, también durante esta semana. Y reflexionaba: cuando la Fe ilumina y penetra hondamente en una persona, le hace descubrir el sentido profundo que tiene la vida; le da la verdadera sabiduría y la convierte en eso que nos manda Cristo: “sean testigos... con la fuerza del Espíritu Santo que les enviaré”. Se dejó evangelizar por Dios a través del ministerio de la Iglesia – Madre - hasta el último instante de su prolongada vida. Su muerte se convertía así en un testimonio viviente de Fe y dejaba, antes de partir, como herencia a sus hijos y a su pueblo, un mensaje de sabiduría enriquecida con pequeños-grandes gestos, hechos en silencio y con gran conciencia de fidelidad. Me tocó ungirla con los óleos de los enfermos, me tocó recoger sus últimos gestos, me tocó celebrar la misa de despedida, me tocó vivir con sus familiares y con su pueblo todo lo que significa una partida de quién muere y se despide así, como coronamiento de una larga vida. “La Virgen sabe lo que debe hacer de mi vida, que haga lo que Ella quiere... que bendiga a mis ‘changos’, y que bendiga a mi barrio... yo estoy lista para irme... decía entre otras cosas, antes de partir...”. Y como ella, cuántas y cuántos así prepararán una partida definitiva de este mundo, después de haber vivido la propia vida comprometidos y fieles a las exigencias de la Fe y de las necesidades de sus hermanos. Después de haber vivido la vida comprometida con su pueblo.

Me parecía oír que decía lo mismo que Jesús: “Vayan hijos y hermanos de mi pueblo. Vivan así para que Dios les regale una muerte como me la regaló a mí”. Así se fue la abuela Atanasia.

Y volví a la reflexión de la Ascensión de Cristo, Nuestro Señor. Muchas cosas nos deja antes de su partida para volver junto a su Padre y nuestro Padre Dios. Nos deja su Vida de Hombre-Dios, desde su Encarnación y Nacimiento en Belén, hasta su Ascensión; nos deja su Evangelio con la muerte en la Cruz y la Resurrección; nos deja la Iglesia y en ella al Espíritu Santo que la anima y la rejuvenece permanentemente; nos deja el sentido nuevo de la vida y de las cosas; nos deja el regalo de la Fe, de la Esperanza y del Amor; nos deja el sentido de caminantes en la vida y la certeza de un encuentro definitivo en la Vida que no tiene término en Dios; nos deja la gran tarea de realizar una sociedad nueva, distinta de aquella que se construye en el egoísmo, ésta hay que construirla en el Amor; nos deja la tarea de ser EVANGELIZADORES Y ANUNCIADORES de esta BUENA NUEVA que es Él – Cristo; nos deja la tarea de convocar a los hombres a la fraternidad y a trabajar para que la justicia sea vivida entre los hombres; nos deja la tarea de ser constructores de la Paz; nos deja su Vida y su presencia permanente entre nosotros, para que en Él y con Él construyamos un pueblo nuevo, una raza elegida, un pueblo santo. Nos deja la clave para ser felices, en las Bienaventuranzas; nos deja como una especie de código, que de acuerdo a él seremos juzgados al término de nuestra vida, como a la abuela Atanasia.

Nos deja a nuestro hermano, el hombre, para que en él reconozcamos su rostro y su presencia. Nos deja al samaritano para que en él aprendamos a descubrir las exigencias del Evangelio; nos deja el don del sacerdocio y de la consagración total de la vida, como signos de servicio al hombre y al pueblo, alabando y glorificando a Dios, con y desde él; nos deja la capacidad para no quedarnos “establecidos en la vida”, porque así se debilita y muere; por eso nos llama permanentemente a superarnos como individuos y como pueblo, a crecer, renovarnos, madurarnos, a no perder el rumbo y la meta definitiva. Así podríamos seguir desentrañando todo lo que esta celebración contiene y exige de nosotros, especialmente, cristianos, hijos de la Iglesia; aunque va mucho más allá; es un “acontecimiento” que mira a todos los tiempos y a todos los pueblos. Mira y es respuesta a todo el hombre y a todos los hombres de todos los tiempos. Muerte - Resurrección y Ascensión de Cristo, es la clave para interpretar la historia y los grandes interrogantes de los hombres. La abuela Atanasia, en su sencillez de hija de su pueblo, la interpretó con gran sabiduría para darle sentido a toda su vida y a su muerte.

Así también, se convierte en “clave”, como en la música, para interpretar y darle sentido a nuestras celebraciones como pueblo y para buscar las verdaderas soluciones a los problemas que plantean nuestros conflictos cuando están en juego la justicia, la paz y la respuesta que debemos dar los adultos a nuestros niños y a nuestra juventud. Así, también, celebramos e interpretamos bien las expresiones de Fe que un pueblo vive en sus fiestas patronales. Decíamos que en la lectura de los textos de la Ascensión, Cristo nos envía a EVANGELIZAR a todos los pueblos y a toda la creación. Por eso, también, en este Año Santo, se celebrará lo que se llama Sínodo Universal de los Obispos, es decir: un encuentro de Obispos, sucesores de los apóstoles, con el Papa, sucesor de Pedro, para seguir reflexionando y sacar las orientaciones para toda la Iglesia.

El tema para este gran acontecimiento es: LA EVANGELIZACIÓN EN EL MUNDO DE HOY. Vale decir: cómo seguir anunciando el Evangelio de Cristo, el mismo de siempre a nuestro mundo actual, siendo fieles a su contenido; con qué medios nuevos y de qué forma debe ser anunciado para que el hombre actual, nosotros, sepamos descubrir que ese Evangelio es la gran respuesta de Dios a la vida del hombre y del mundo actual. Reconciliarnos verdaderamente como hermanos y asumir toda la renovación y cambios profundos que exige el mundo en que vivimos, supone que, primero, nosotros los cristianos, sintamos vivamente la permanente necesidad de ser re-evangelizados, catequizados, actualizados, iluminados por el Evangelio de Cristo y, segundo, presentar a nuestros hermanos ese Evangelio con la palabra, pero especialmente con la vida, comprometida en la construcción de un mundo más justo y más fraternal.

Este gran acontecimiento de Año Santo, que es el Sínodo de los Obispos, al haberse escogido el tema de la EVANGELIZACIÓN EN EL MUNDO DE HOY, es también para nosotros, el gran objetivo de la diócesis. No como una necesidad impuesta de afuera, sino como una necesidad surgida de nuestra realidad riojana. Porque si es una exigencia permanente del Espíritu Santo en toda la Iglesia Universal, lo es más para nosotros, pueblo bautizado y cristiano, en su casi totalidad, pero necesitado de mayor profundización de la Fe y de sus exigencias en la vida, privada y pública. Porque todo el pueblo de Dios es comunidad del Evangelio y es responsable de su transmisión con palabras y obras.

Si fuéramos lo suficientemente evangelizados, no tendríamos que constatar hechos dolorosos en la vida de la comunidad diocesana. Es exigencia de vida y de tarea a realizar, para todos; para nosotros, sacerdotes; para los consagrados en la vida religiosa y para todos los fieles cristianos de la diócesis. Comenzamos la preparación de la festividad de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo.

Que toda la diócesis entre en un clima de cenáculo como entraron los apóstoles y María, después de la Ascensión para que encuentre en nosotros acogida humilde y sincera el Espíritu Santo con el regalo de sus Dones. Con su Luz y con su fuerza comprenderemos mejor qué es evangelizar y ser evangelizador, y nos lanzaremos más a ser los testigos del Evangelio de Cristo por las palabras y por las obras. Que María Santísima y San Nicolás nos ayuden a vivir en plenitud, Pentecostés.



Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram   Twitter y canal de Telegram

domingo, 15 de mayo de 2022

Homilía de Monseñor Angelelli - 5° Domingo de Pascua - Ciclo C






Lecturas del día: Hechos de los Apóstoles 14, 21b-27 /Sal 113B,1-2.3-4.15-16  / Apocalipsis 21, 1-5a

Evangelio según San Juan 13, 31-33a. 34-35

Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: “Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará. Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos’’.

Homilía de Monseñor Enrique Angelelli - 5° domingo de Pascua (12 de mayo de 1974)

Hermanos y amigos radioyentes de L.V. 14.

El domingo pasado, por la gracia de Dios hemos vivido una jornada verdaderamente privilegiada para quienes la vean con sentido de pueblo y con sentido cristiano. Estos fueron los hechos vividos diocesanamente: 1- En este Año Santo hubo un gesto de esta Madre Iglesia que busca por todos los medios “reconciliar a los hombres necesitados de ella”. 2- Tres jóvenes se ordenaron de diáconos y una religiosa hace sus “promesas religiosas” en el día mundial de las vocaciones. 3- Fue un día mariano porque celebramos como cristianos y como argentinos la fiesta de la Virgen del Valle.

En apariencia sin importancia y sin embargo con trascendencia de futuro. En medio de las dificultades que a diario vivimos porque aún no logramos vivir una verdadera fraternidad como pueblo, estos hechos nos ayudan a reflexionar y a hacer un alto en el camino para repensar nuestra vida, así como la llevamos.

Porque existe un verdadero hambre de reconciliación y de paz. Por eso nos desubicamos como hombres, y si tenemos Fe, como cristianos, si decimos que no necesitamos ser perdonados, ni de qué arrepentirnos. En este caso, si así pensamos y obramos, somos víctimas de la soberbia y de la ceguera de mente y de corazón, haciéndonos daño a nosotros mismos y nos empequeñecemos negativamente ante Dios y ante los demás. Dios quiera que nunca caigamos en esta actitud interior, porque significaría que rechazamos la “luz” y “gracia” de Dios. De las lecturas de este domingo que acabamos de escuchar, hacemos esta reflexión:

La Comunidad Cristiana, que somos nosotros, como pueblo y como cuerpo, debe ir creciendo siempre interiormente en la VIDA que nos viene de Cristo. Esto nos dice que nuestra condición es de peregrinos y que caminamos hacia una meta que es Dios, nuestro Padre. Este crecimiento sólo es verdadero si se hace con el AMOR; - “En esto conocerán que son mis discípulos, si se aman los unos con los otros...”. En esto entenderemos bien lo que busca lograr en nosotros este Año Santo. Tres palabras lo resumen: RENOVAR - RECONCILIAR - AMAR. Esto lo comprendemos mejor si lo comparamos con lo que hacemos y vemos todos los días en nuestros campos; si el árbol tiene mucha savia tendrá mucha vida y dará buenos frutos y abundantes; pero el cuidado hay que tenerlo desde que preparamos la tierra hasta que recogemos los frutos. Lo decimos en nuestro lenguaje familiar: “al árbol se lo conoce por su fruto”. De un árbol malo no se puede sacar buenos frutos. Y esto que es fruto de la sabiduría popular, apliquémoslo a la vida personal de cada uno de nosotros y a la vida de un pueblo. Daremos como individuos y como pueblo buenos frutos, si somos capaces de ir trabajando, a pesar de todas las dificultades, hasta lograr hacer un pueblo que vive muy en serio el amor fraterno.

Ahora, esta es una frase muy linda y de tanto repetirla casi no le damos toda la importancia que tiene y sin embargo nos dice Cristo: “En esto conocerán los hombres que son mis discípulos”. En esta ley del amor fraterno debemos regular toda la vida privada y pública. El AMOR debe regular la política, la economía, la educación y la cultura, las relaciones sociales entre los hombres, la vida familiar, la vida interior de una comunidad cristiana. Ahora bien, nos dice San Pablo que el amor es: “paciente, es servicial, no tiene envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre la agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, lo espera y todo lo soporta. El amor nunca pasará... Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando ya fui hombre, dejé atrás las cosas de niño…Hermanos no se queden como niños en su modo de pensar. En el camino del mal, sí sean como niños, pero adultos en su manera de pensar.

A la luz de esto que acabamos de decir necesitamos crecer y madurar en nuestra vida personal y en nuestra vida como pueblo. No cualquier cambio hace madurar, pero es ley de la vida ir cambiando para que, como dice San Pablo, cuando niño obre como niño y como hombre obre como adulto.

Esto es vivir el amor. Exige de nosotros muchas renuncias y sacrificios. Renovar no es fácil; por eso renovarnos cuesta mucho; por eso fraternalmente nos trae muchos dolores de cabeza. Aparentemente es más fácil vivir encerrados en nuestro egoísmo y en nuestros “intereses   individuales” pero así ni tendremos paz ni habrá paz en la comunidad, ni en la vida familiar, ni en las relaciones humanas.

Hemos dicho que este Año Santo es para nosotros argentinos un año también eucarístico. No miremos tanto la exterioridad de un Congreso Eucarístico Nacional, sino todo lo que nos exige la Eucaristía en la vida y en un proceso que ayude a liberar a un pueblo. No puede haber Eucaristía si no hay reconciliación. No habrá reconciliación si no se funda en la justicia y en la caridad o el amor.

Por eso, a veces, da pena, observar en la búsqueda de la felicidad como pueblo, lo queramos hacer con la pública difusión de la mentira, con el agravio, con el juego mezquino de intereses de grupos, con la desconfianza a quienes en la vida de una comunidad tenemos el ministerio de entregar el Evangelio y la fuente del AMOR que son los sacramentos. Así no se construye nada sólido.

En todo proceso de crecimiento, así como lo quiere Dios, nunca perdamos el don que nos ha dado el mismo Dios, de ser autocríticos de nuestros propios actos. Sólo así maduramos. Sólo así crecemos y vencemos las dificultades de toda marcha. Así será verdadera la renovación; así será sincera la reconciliación; así será efectivo el amor fraterno.

A ustedes, las comunidades parroquiales, a ustedes de los pueblos del interior y de los barrios de la ciudad, los grandes objetivos de este Año Santo y de este Año Eucarístico, más allá de las sospechas ridículas que pudiesen existir, que el “gran árbol” que es nuestra Rioja, pueda ir recogiendo verdaderos frutos de fraternidad, de trabajo, con sentido de pueblo, de compromiso cristiano con sentido de tarea y de misión.

Tienen muchísimas ocasiones para reflexionar en todo esto: tienen ya próximas la fiesta de Pentecostés, del Corpus; del Sagrado Corazón, las fiestas patronales, los encuentros decanales y diocesanos, las reuniones o encuentros más pequeños de pueblo o de barrios; los encuentros familiares. Ustedes hermanos que están en el importantísimo campo educacional, tienen valores grandes para reflexionar; especialmente ustedes los que están en Institutos, que tienen una mayor dependencia de la Diócesis, reexaminen toda vida educacional a la luz de los grandes objetivos del Año Santo: Renovar, Reconciliar, Amor. Hay mucho que corregir y mucho por hacer. Por otra parte, sean lugares oficiales como privados, todos deben ser considerados al mismo pueblo. No son dos pueblos ni dos comunidades. Y en este sentido, para efectivizar más el amor fraterno, la Iglesia, en su fundamental misión educadora del pueblo, deberá evaluar las formas concretas cómo la realiza en nuestra diócesis. Y para nosotros, que tenemos una identidad propia y una misión específica dada por Cristo, tanto en la vida sacerdotal, como en la consagración en la vida religiosa, debe seguir siendo en este Año Santo por la vivencia y la labor que realicemos. En esto se plantea qué es EVANGELIZAR HOY EN NUESTRO MUNDO ACTUAL. De esto hablaremos en lo sucesivo. El gran tema del Sínodo Mundial de los Obispos en Roma.


Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram y en Twitter: @VivamoslaFe

domingo, 18 de julio de 2021

Mártires Riojanos, Amistad y Fraternidad sin fronteras



Hoy el Señor, nos regala un día de celebración, para hacer memoria y pertenencia del legado de nuestros Beatos Mártires: Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique. Tenemos tanto para seguir aprendiendo, tanto para reconocer en sus vidas y su entrega, tanto para pedir de la intercesión de ellos por nosotros. Hoy muchas familias transitan una situación complicada con el covid19, una cruz que algunos pueden transitarla tranquilamente y en otros casos de forma más dura y desolada, ¿y sabes que? Allí recordamos la entrega de Carlos y Gabriel, que se acompañaron, que tomaron su cruz con amor, valentía, bondad y perdón.

Tenemos la gracia de poder meditar en este día, el caminar por las comunidades de Gabriel y Enrique, transmitiendo su Amor en un simple compartir; Gabriel, en su misma presencia con sencillez y armonía, me imagino la alegría de las familias al poder compartir cercanamente con su sacerdote. Y Enrique en las misas radiales, esos bellos saludos a las personas de distintos puestos de La Rioja, de seguro que con solo nombrarlos, ya les acariciaba el corazón. Recordar de Gabriel, sus anhelos que tenía por la igualdad social, cuando les dijo a los obreros "no se dejen chupar la sangre, luchen por sus derechos".

También podemos meditar, la chispa de Carlitos, al compartir con jóvenes, junto a su guitarra y el canto. Ese entusiasmo por evangelizar, reuniéndose con catequistas para afrontar las situaciones de vida, con el evangelio en mano, el tipo tenía bien claro que con Jesús de la mano, todo se puede; Su fortaleza en levantar la voz para enfrentar las injusticias, al decir "No podrán callar la voz del Evangelio".

Y Wences! Tenemos tanto que aprender de Wences, de su conversión, de su labor junto a la gente, que no solo labraba la tierra, también labró en el corazón de cada persona con la que compartía el evangelio; y también en la actualidad, de quienes intentamos, no solo recordar, sino hacer propias su palabra y enseñanza, y así, resuena en nosotros "NO ODIEN, PERDONEN" porque es la riqueza de una verdadera conversión, el saber perdonar. 

También, meditamos en este día, ese acompañarse hasta el último momento, cuánto valor al decir Gabriel "VOY CON VOS". Sin dudas, la vida y entrega de Carlos, Gabriel, Enrique y Wenceslao nos muestran el verdadero camino de una iglesia en salida, de una iglesia que contiene y acompaña, una iglesia que lleva como estandarte el amor y la valentía, una iglesia firme en la oración, una iglesia que con todos nosotros tiene que salir adelante, porque ante cada tormenta, nuestro pilar es Jesús.

Por eso es que hoy, como lo harían nuestros beatos, te invitamos a no quedarte quieto! que la circunstancia que estas pasando, sea cual sea, no te paralice. Busca a Jesús en la oración, búscalo como lo hizo Carlitos, leyendo y defendiendo el evangelio, búscalo como hacía Gabriel, rezando con fuerza a la Vírgen. Búscalo como lo hizo Enrique, mirando con ternura el rostro de nuestros hermanos, búscalo como lo hizo Wences, en la conversión y la vida familiar...Pero no te quedes quieto, porque la Iglesia te necesita y los Mártires te acompañan! Bendiciones!

Publicado por: Equipo Renova+, Chamical, La Rioja. 17 de julio 2021



Publicaciones anteriores:


1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
---------------------------------------------------------------------------------------


---------------------------------------------------------------------------------------


---------------------------------------------------------------------------------------







Te gustó esta publicación? Compartila con tus amigos


Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram y en Twitter: @VivamoslaFe

sábado, 17 de julio de 2021

LA VIDA DE LOS MÁRTIRES: PAN QUE SE PARTE EN LA MESA DEL PUEBLO


17 de julio - Fiesta litúrgica de los mártires: 
Enrique Angelelli, Gabriel Longueville, 
Carlos de Dios Murias y Wenceslao Pedernera


Nos unimos a la celebración de los mártires de la diócesis de La Rioja y hoy compartimos la conclusión del texto "Mesa y Martirio. Aportes para comprender la mística martirial en La Rioja, en torno a la figura de la mesa compartida." del Lic Alejandro Gross Bruna.

-“Busquen el Reino de Dios y su justicia” con estas palabras dio inicio la presente reflexión. La búsqueda del Reino de Dios y su construcción, es el mensaje central de Jesús de Nazaret, mensaje, desafío, tarea y misión para  los cristianos. Solo aquél que afronta esta misión puede pretender llamarse cristiano.

     La mesa es una de las metáforas más utilizadas por Jesús que encarna lo que es el Reino de Dios. Se presenta como el escenario común donde los cuatro evangelios lo ubican, enseñando o mostrando en actos, el mensaje del Padre. Jesús no solo utiliza el acontecimiento de la comida para sus parábolas, sino que, él mismo protagoniza muchas de ellas. Ya sea la mesa de los fariseos, donde se deja estrechar y lavar los pies con las lágrimas de aquella mujer, o la mesa de los compañeros donde comparte la amistad y la angustia del martirio ya cercano.

     La vida de Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, fueron vidas que aceptaron la invitación al banquete del Reino y afrontaron la misión de su construcción hasta el final. Comprendieron que no se trataba solo de dar comida a los pobres o de saciar su hambre, sino que además, debían denunciar el sistema que producía la falta de alimento y en contrapartida organizar una mesa, donde los pobres sean dignos de participar.

     Organizar o “poner” la mesa no es suficiente, debemos crear lazos de fraternidad, son necesarias las miradas que nos habiliten un lugar. Nuestros cuatro mártires dieron su vida, para que los más pobres que no tenían un lugar en la mesa, obtuvieran su espacio y un espacio privilegiado. Sus vidas se hicieron pan partido y compartido, supieron dar su existencia como el grano de trigo,  para unirse a otros y alimentar. En este tiempo especial, se hace presente la invitación a comer de este pan, a tomar de la fuente martirial de los testigos, a buscar  tender una mesa donde seamos capaces de vivir y hacernos comunión.- 

 Autor: Lic. Alejandro Gross Bruna

alejo_gross@hotmail.com


Todos juntos cantemos el himno de los cuatro mártires y celebremos este día


Video realizado al cumplirse un año de la beatificación





Publicaciones anteriores:


1° Semana de los Mártires (A): "La mesa como imagen del Reino"


1° Semana de los Mártires (C): "La Mesa" - Peteco Carabajal
---------------------------------------------------------------------------------------


---------------------------------------------------------------------------------------


---------------------------------------------------------------------------------------




Agradecemos:

Al Lic. Alejandro Gross Bruna, autor del texto que compartimos todos los lunes: "Mesa y Martirio. Aportes para comprender la mística martirial en La Rioja, en torno a la figura de la mesa compartida."
A Alexis Rosales, seminarista de la diócesis de La Rioja, quien hizo la propuesta de vivir el "Mes de los Mártires" a través de este blog.
Centro Tiempo Latinoamericano, por sumarse a la difusión de estas publicaciones. 
A todos los que están realizando este camino digital con lo mártires riojanos.


Te gustó esta publicación? Compartila con tus amigos


Podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (FanPage), Instagram y en Twitter: @VivamoslaFe