jueves, 15 de diciembre de 2022
Venerable Antonietta Meo - Aniversario de su natalicio
miércoles, 23 de diciembre de 2020
"Querida Virgencita, te quiero mucho" - Antonietta (4° semana de Adviento)
Evangelio según San
Lucas 1,26-38.
El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de
Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre
perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era
María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena
de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó
desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le
dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a
luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo
del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre
la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al
Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún
hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre
ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo
y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a
pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su
sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces:
"Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has
dicho". Y el Ángel se alejó.
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Cartas de Antonietta
Querida Virgencita:
Tú que eres la madre del Paraíso, del infierno y de todos los
hombres. Hoy no he podido celebrar tanto porque no he ido a la iglesia, pero he
rezado mucho, querida Virgencita y te quiero mucho. Querida Virgencita, sé que
hoy es tu festividad y siempre, como lo hice hoy, te rezaré mucho
Querida Virgencita, hoy que es Tu festividad, haz llegar al
Paraíso muchas almas del purgatorio y convierte a muchos pecadores; y te
encomiendo especialmente aquel pecador que tú conoces, y haz que todos los
pecadores vayan a confesarse.
Querida Virgencita, ¡prometo ser muy buena y de verdad te lo
prometo de verdad! Querida Virgencita, dile a Dios Padre que lo amo tanto y
dile a Jesús que me haga sanar pronto, mamá, y dile al Espíritu Santo que me
santifique e ilumine; y también tú ayúdame querida Virgencita.
Querida Virgencita, también te agradezco las tres gracias que
me diste junto a Jesús, por mi mamá (1° que no fue nada, 2° que no sintió dolor
3° que no se quedó en la clínica)
Querida Virgencita, quiero sufrir con Tu Jesús.
Tu hijita Antonietta y Jesús (2 de febrero de 1937)
Querido niño Jesús:
Hoy estuve
debajo de la cruz e hice un pequeño y lindo pensamiento que ahora te contaré:
Jesús, tú que has sufrido tanto por nosotros para recuperarnos el Paraíso,
quiero recompensarte con muchos sacrificios.
Querida
Virgencita Tú que has visto sufrir mucho a tu Hijito Jesús, quiero consolarte
un poco y hacer muchos y pequeñitos sacrificios.
Muchos besos
y saludos. Antonietta (22 de Enero de 1937)
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Comentario P. Mauricio
Giménez
A veces nos cuesta tomar
conciencia de que la vida de los santos y del mismo Jesús, no fueron fáciles,
tendemos a no conectarnos con el aspecto arduo, exigente y doloroso de las
vocaciones especiales al amor total y totalizante que asumen los santos como
seguimiento del camino trazado por Jesús. Por eso que la Virgen esté desconcertada, que pregunte como quien no entiende realmente, y que deba rehacer su manera de pensar en cómo va a ser su vida a partir de ahora. A la
vez que nos puede dejar perplejos, también nos ayuda a entender que no ha sido
fácil para ella el camino de la santidad, de la plena entrega a Dios. Nos queda
claro por su respuesta, que su fe, humildad y disponibilidad total al plan de
Dios, es lo que le permite salir de la turbación y decir un Sí, sencillo y a la vez profundo que
corona el diálogo con el ángel Gabriel.
Creo que, en este adviento, hay tiempo
todavía, para que las preocupaciones por los detalles ornamentales de las
fiestas, no ahoguen la experiencia de la espera por lo que es trascendente: La
experiencia del Amor de Dios que se hace presente en el Niño de Belén.
Nennolina nos enseña con su
candidez de niña, lo esencial y más importante, nuestro diálogo amoroso con la
Santísima Trinidad y la Virgen, nuestra conversión y nuestro amor e intercesión
por los más necesitados, al punto de aceptar el dolor como ofrenda de amor.
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jueves, 17 de diciembre de 2020
"Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores" - Antonietta (3° semana de Adviento)
En este tercera semana de Adviento te invitamos a rezar con el Evangelio del Domingo y una carta de Antonietta, en esta carta ella reconoce la presencia real de Jesús en la Eucaristía e intercede por los pecadores y por los que sufren.
Evangelio según San
Juan 1, 6-8. 19-28
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino
como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio
de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. Este es el testimonio que
dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para
preguntarle: "¿Quién eres tú?". El confesó y no lo ocultó, sino que
dijo claramente: "Yo no soy el Mesías". "¿Quién eres,
entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo:
"No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió. Ellos
insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que
nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?". Y él les dijo: "Yo soy una
voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta
Isaías". Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle:
"¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el
Profeta?". Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de
ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no
soy digno de desatar la correa de su sandalia". Todo esto sucedió en
Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.
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Carta de Antonietta (Nennolina)
Querido Jesús Eucaristía
¡Te amo tanto Jesús
querido! ... Sé que sufriste mucho cuando eras pequeño, quiero ir todos los domingos a misa, donde se renueva el sacrificio de la cruz y donde haces un
sacrificio aún mayor de encerrarte en el Santísimo Sacramento del Altar. Querido Jesús, vendré a recibirte todos los
domingos, pero me gustaría recibirte todos los días, pero mamá no me lleva
allí.
Querido Jesús, dile a
Dios Padre que te amo mucho, mucho! ...
Querido Jesús, libera
a muchas almas del purgatorio para ir al Cielo a glorificar a la Santísima
Trinidad.
¡Querido Jesús!…
Quiero decirte de nuevo que te amo mucho y quiero ser muy buena.
Querido Jesús, hoy
realmente no he sido tan buena pero mañana te prometo que seré más buena.
Querido Jesús, dile a
Dios Padre que le agradezco que me hizo sanar a mamá, y también te agradezco a
ti y también al Espíritu Santo.
Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores y recomiendo
especialmente a ese pecador que tú conoces, y que es tan viejo y querido,
también el del hospital de San Juan.
Querido Jesús, deja
que los rusos te conozcan pronto y da a conocer a todas las demás naciones
malas.
¡Te saludo, te adoro
a ti Jesús!… Y siempre quiero estar en el Calvario bajo la cruz
Antonieta y Jesús (31
de enero de 1937)
La función de Juan es ser
testigo, testigo de la Luz. Juan ha comprendido su misión, sabe quién no es y
también quien es. Sabe que no es el protagonista principal de la historia de la
salvación, el encuentro con Dios en el desierto le ha enseñado su lugar.
Entiende el plan de Dios para él, y se ubica en el lugar de servidor del que es
más grande que él porque el que viene no pondrá el acento en la materialidad
del signo del bautismo, sino en el Espíritu que da fuerza y sentido a ese
signo. Encontrar nuestro lugar de testigos es importante para nosotros también,
ubicarnos en el lugar de servidores de Jesús nos hace encontrar nuestro
verdadero equilibrio y armonía. Somos testigos de una grandeza que nos supera y
a la vez nos asume e incluye.
Nennolina ha recibido
evidentemente, una gracia especial para que naturalmente de testimonio desde
tan pequeña del amor de Jesús presente en la Eucaristía. Su deseo y respuesta,
manifiestan una gran respuesta de amor, al Amor recibido. Lo que la lleva a
interceder desde su simplicidad, por todos los que sufren y los que pecan,
desde su pequeñez, su amor se abre hacia todo el mundo, desde el calvario,
buscando permanecer bajo la cruz de Jesús, su intercesión se abre al mundo
sufriente de su tiempo.
miércoles, 9 de diciembre de 2020
“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)
Es interesante que el texto comience diciendo que lo que se anuncia es una Buena Noticia, es la Buena noticia de la salvación que nos viene con la presencia de Jesús en el mundo. Como todo lo que es importante para nosotros como seres humanos, también la venida de Jesús requiere una preparación, en este caso, son disposiciones interiores para que su presencia fructifique en nosotros. La imagen de lo llano nos invita a ver más allá de lo inmediato, en la llanura podemos abarcar distancias más largas y en el corazón se hace la experiencia del asombro ante lo infinito. De esa experiencia surge también la toma de conciencia de nuestra propia finitud, de nuestro ser limitados. Ambas cosas nos invitan al reconocimiento de la grandeza del don de Dios: Jesús todo Amor para nosotros: “Él los bautizará con el Espíritu Santo”. Por eso, para que la experiencia del Amor sea adecuadamente asimilada, necesitamos disponernos, prepararse es, en definitiva, hacer espacio interior para recibir a Jesús que es “más poderoso que yo”, y al que “no soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias” porque el trae un Amor infinito que quiere comunicarme, y al que sólo puedo responder adecuadamente permitiéndole que me ayude a amarlo.
Hay personas muy especiales que el Padre ha dispuesto que nos ayuden a descubrir el tesoro escondido que Él nos ha enviado al mundo. Nennolina con su sencillez de niña nos hace ver las pequeñas ofrendas que podemos hacer en este adviento: la confesión, la comunión, el amor a los hermanos y la oración de intercesión, la visita a Jesús Sacramentado, el rechazo del pecado, los sacrificios, el deseo de la gloria de Dios, la confianza en el poder de su Amor cuando toca nuestro corazón, en resumen, la respuesta amorosa a su Amor incondicional: “Querido
Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta”
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