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miércoles, 8 de octubre de 2025

Nuestra Señora del Rosario

 


Un camino para encontrarnos con Jesús

Cuando pensamos en el rosario, probablemente nos venga a la mente a nuestras abuelas rezando con sus cuentas en la mano, o quizás en nuestras parroquias antes de misa o en una procesión en el barrio. Pero el rosario es mucho más que una tradición bonita: es un camino directo al corazón de Jesús de la mano de María. Y en este camino, los dominicos tienen mucho que ver.

Vamos con poco de historia… Cuenta la tradición que la Virgen María se apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, y le entregó el rosario como un arma espiritual para anunciar el Evangelio. Domingo entendió que no se trataba de “palabras bonitas”, sino de una herramienta poderosa para transformar corazones y llevarlos a Cristo.

Unos siglos más tarde, en la batalla de Lepanto (1571), las tropas cristianas rezaron el rosario antes de enfrentarse al Imperio Otomano. Contra todo pronóstico, salieron victoriosas. El Papa San Pío V —dominico, además— atribuyó el triunfo a la intercesión de la Virgen y, en agradecimiento, instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre.

Desde entonces, frailes, monjas, hermanas y laicos dominicos propagamos esta oración por todo el mundo. El rosario se convirtió en un sello de identidad: rezarlo no es solo repetir, es contemplar la vida de Jesús con los ojos de María. Y eso significa algo muy profundo: al rezar el rosario, no vamos solos, caminamos con ella, aprendemos de su fe, de su ternura, y descubrimos cómo vincularnos con Jesús desde el corazón de su Madre.

¿Por qué rezar el rosario hoy?

Tal vez pienses: “Eso es cosa de grandes, yo no tengo tiempo”. Pero el rosario es una oración que se adapta a vos:

  • Podés rezar una decena mientras viajas en el colectivo o caminas a la uni o al trabajo.
  • Podés escuchar un audio del rosario y unirte desde el celular.
  • Podés rezar con amigos o en comunidad y descubrir que no estás solo en la fe.

El rosario no te saca del mundo: te ayuda a ver el mundo con otra mirada, a poner tus luchas y proyectos en manos de Dios. Es como llevar a María de compañera de camino: te escucha, te sostiene y te recuerda que no estás solo.

Octubre: el mes del Rosario

La Iglesia dedica octubre a Nuestra Señora del Rosario, y nos invitan a redescubrir esta oración como una manera joven, simple y profunda de encontrarse con Cristo.

Ojo!, algo para tener en cuenta, el rosario no es un amuleto, es un camino de contemplación. Cada misterio es un pedacito del Evangelio que se hace vida en vos: desde la alegría del nacimiento de Jesús hasta la esperanza de su resurrección.

¿Te animas al reto?

Durante este mes, te invitamos a rezar el rosario todos los días, aunque sea una parte, aunque sea una decena. regálale a la Virgen unos minutos de tu día.

  • Elegí una intención diaria (por tu familia, tus estudios, tus amigos, la paz).
  • Rézalo con tus cuentas, con el celular o en comunidad.

María no se cansa de escucharte. El rosario es su regalo, y también puede ser tu fuerza para vivir con más fe, libertad y amor.

Con cariño Maru


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miércoles, 23 de octubre de 2024

El mes del Rosario



En este año 2024 el Papa Francisco nos invita a vivirlo desde y en la oración, preparándonos para la gracia del año jubilar el próximo 2025 y lo hacía con las siguientes palabras: “«Me alegra pensar que el año 2024, que precede al acontecimiento del Jubileo, pueda dedicarse a una gran “sinfonía” de oración; ante todo, para recuperar el deseo de estar en la presencia del Señor, de escucharlo y adorarlo». 

Y en este mes tan especial que es octubre, algunos pensamientos sobre el Rosario nos pueden ayudar a vivir más en plenitud nuestra unión con Jesús y María. “Al Cristo que encontramos en el Evangelio y en el Sacramento lo contemplamos con María en los diversos momentos de su vida gracias a los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos. Así en la escuela de la Madre aprendemos a configurarnos con su divino Hijo y anunciarlo con nuestra vida” Benedicto XVI



El Rosario es una muestra de amor que tenemos a la Virgen, ¿Por qué rezarlo? Porque amamos a María y con el Rosario podemos darle una muestra sencilla, pero profunda, de nuestro amor de hijos.

El Rosario es una oración mariana que nos ayuda a centrar nuestra mente y corazón en Jesús. Esta sencilla plegaria nos introduce en un ritmo contemplativo que nos pone «en comunión vital con Jesús a través-podríamos decir-del corazón de su Madre». Es poder ir pasando por nuestro corazón junto al corazón de María, los misterios de la vida de Jesús. “María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.” (Lc. 2,19)



Y esa es la misión de una monja, pasar por el corazón los Misterios de la vida de Jesús y los misterios de la vida de nuestros hermanos y hermanas. El llevarlos en el corazón y desde ahí presentarlos a Dios. La vida es como un rosario, cada cuenta viene de Dios y vuelve a Dios de la mano de los misterios de Cristo con los ojos y el corazón de María. Y como en toda vida hay misterios de dolor, de luz, de gozo y resurrección. “Las monjas llevan en el corazón los sufrimientos y las ansias de cuantos recurren a su ayuda y de todos los hombres y mujeres” (Verbi Sponsa, nº 8 CIVCSVA). 

Y así es como lo viven a la largo y ancho del mundo los contemplativas y así fue como lo vivió de manera especial Santa Teresita del Niño Jesús, teniendo de modelo a la Virgen María, monja Carmelita y patrona de las misiones. Una de las grandes pasiones de Teresita era la evangelización. Ella sentía un ardiente celo por anunciar el Evangelio a todos los pueblos, especialmente a los más alejados y necesitados. Ella sabía que su vocación era permanecer en el Carmelo, viviendo la contemplación. Decidió ser misionera desde su celda, uniéndose espiritualmente a los misioneros que trabajaban en las distintas latitudes; adoptando como hermanos espirituales a dos sacerdotes misioneros que estaban en China y en Indochina, escribiéndoles cartas llenas de ánimo y de consejos, enviándoles rosarios y estampas bendecidas, y sobre todo asegurándoles sus oraciones y sus sacrificios. También rezaba por todos aquellos que no conocían a Jesús, pidiendo que todos lo conocieran y amaran.

Que María Santísima nos ayude a vivir en plenitud esta misión tan hermosa que tenemos todos los bautizados de escuchar y guardar en el corazón toda palabra, gesto, actitud de Jesús para que, con amor materno, acompañemos a los hijos e hijas de la Iglesia en todo momento, pero sobre todo en la desgracia.


Autor: Sor Maria Mercedes Monestés OP



Información sobre el año de la oración (2024):



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