En este encuentro, los sacerdotes reflexionaron sobre la sinodalidad en la
tarea formativa.
Coordinado por la Organización de Seminarios de Argentina (OSAR), se
realizó el 32º Encuentro Nacional de Formadores de seminarios en la
arquidiócesis de San Juan de Cuyo, en la semana del 30 de enero al 3 de
febrero, y contó con la presencia de 70 formadores. También estuvieron
presentes Mons. Ricardo Araya (obispo de Cruz del Eje), Mons. Cesar Daniel
Fernández (obispo de Jujuy), Mons. Roberto Ferrari (obispo auxiliar de Tucumán)
y Mons. Gustavo Larrazábal (obispo auxiliar de San Juan) quien estuvo a cargo
de la meditación inicial del primer día del encuentro.
Este encuentro se realizó bajo el lema: “La tarea formativa en una Iglesia
Sinodal”. Las exposiciones estuvieron a cargo de Marcela Mazzini, miembro del
equipo de la síntesis argentina del sínodo y
delegada para la etapa continental, el Pbro. Gerardo José Söding y el
Pbro. Dario Vitali, quienes a lo largo de estos días invitaron a reflexionar a
los formadores sobre la recepción del proceso sinodal, la autoridad y el poder
como servicio, la sinodalidad como modo de ser y hacer Iglesia en Argentina.
En estos días se vivió un clima de fraternidad con espacios de oración,
formación y recreación en las instalaciones del seminario Arquidiocesano
Nuestra Señora de Guadalupe y San José.
Los organizadores expresaron que estos encuentros se realizan con el
objetivo de brindar un espacio en que los formadores puedan profundizar en la
formación del acompañamiento a los candidatos al sacerdocio.
“Uno de los momentos
más emotivos fue el gesto del lavatorio de los pies, que realizamos entre
nosotros mismos, como signo de que compartimos la misma vocación de servicio”
expresó uno de los formadores.
En la celebración de la presentación del Señor, imitando a la Virgen María y a San José, los formadores presentaron un listado con los nombres de los seminaristas de sus diócesis que colocaron sobre el altar. Y también se realizó una oración por todas las congregaciones de vida consagrada en Argentina.
En la última
celebración eucarística, Mons. Araya expresó: “La sinodalidad en los seminarios
es una gran llamada a la escucha”. Invitó a los formadores a escuchar a los
seminaristas, al obispo, a todo el clero, a la comunidad educativa y a los
otros formadores con los que se comparte la misión de acompañar a los
candidatos al sacerdocio.
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Evangelio según
San Mateo 23,1-12. (Domingo 5 de Noviemnbre)
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: "Los
escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les
digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan
pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos
no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean:
agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar
los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente. En cuanto
a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en
el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se
dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el
Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque
el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado"
Catecismo
de la Iglesia Católica - - "El Sacerdocio es un servicio"
876 El carácter de servicio del ministerio
eclesial está intrínsecamente ligado a la naturaleza sacramental. En efecto,
enteramente dependiente de Cristo que da misión y autoridad, los ministros son
verdaderamente "esclavos de Cristo" (Rm 1, 1), a imagen de Cristo
que, libremente ha tomado por nosotros "la forma de esclavo" (Flp 2,
7). Como la palabra y la gracia de la cual son ministros no son de ellos, sino
de Cristo que se las ha confiado para los otros, ellos se harán libremente
esclavos de todos (cf. 1 Co 9, 19).
877 De igual modo es propio de la
naturaleza sacramental del ministerio eclesial tener un carácter colegial . En
efecto, desde el comienzo de su ministerio, el Señor Jesús instituyó a los
Doce, "semilla del Nuevo Israel, a la vez que el origen de la jerarquía
sagrada" (AG 5). Elegidos juntos, también fueron enviados juntos, y su unidad
fraterna estará al servicio de la
comunión fraterna de todos los fieles; será como un reflejo y un testimonio de
la comunión de las Personas divinas (cf. Jn 17, 21-23). Por eso, todo obispo
ejerce su ministerio en el seno del colegio episcopal, en comunión con el
obispo de Roma, sucesor de San Pedro y jefe del colegio; los presbíteros
ejercen su ministerio en el seno del presbiterio de la diócesis, bajo la dirección
de su obispo.
878 Por último, es propio también de la
naturaleza sacramental del ministerio eclesial tener carácter personal. Cuando
los ministros de Cristo actúan en comunión, actúan siempre también de manera
personal. Cada uno ha sido llamado personalmente ("Tú sígueme", Jn
21, 22;cf. Mt 4,19. 21; Jn 1,43) para ser, en la misión común, testigo
personal, que es personalmente portador de la responsabilidad ante Aquél que da
la misión, que actúa "in persona Christi" y en favor de personas :
"Yo te bautizo en el nombre del Padre ..."; "Yo te
perdono...".
879 Por lo tanto, en la Iglesia, el
ministerio sacramental es un servicio
ejercitado en nombre de Cristo y tiene una índole personal y una forma
colegial. Esto se verifica en los vínculos entre el colegio episcopal y su jefe,
el sucesor de San Pedro, y en la relación entre la responsabilidad pastoral del
obispo en su Iglesia particular y la común solicitud del colegio episcopal
hacia la Iglesia Universal.
"Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia, luchando junto a los pobres por su Liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición" P. Carlos Mugica
Buenas queridos amigos seguidores y lectores de este blog, estuve unos días de vacaciones pero ahora vuelvo a compartir con ustedes una nueva entrada sobre nuestra Fe Católica.
En este caso les quiero presentar la vida de San Juan Bosco mas conocido como "Don Bosco" (Mañana), y para esta ocasión le pedí a un amigo religioso de la congregación de Salesianos de Don Bosco que nos escriba algunos detalles de la vida de este gran santo.
Don Bosco, un santo lleno
de Dios y apasionado por la salvación de las almas. Jonathan Plazas, sdb.
La bondad de Dios está reflejada en los
modelos de santidad que posee la Iglesia desde los inicios de su trabajo
apostólico en el mundo. Dios desea que todos sus hijos estén con Él, y que, el
fruto de esta unión sea la santidad para la Iglesia y para el mundo entero. Una
estela innumerable de vidas y testimonios llenan los libros de las “Vidas de
los Santos” escrita y recopilada por muchos hombres y mujeres apasionados por
comunicar a los demás la acción de Dios en la existencia de aquellos hermanos
que han asumido el bautismo de una manera radical, en el seguimiento al Señor.
Entre esta estela luminosa que Dios ha
ofrecido por medio de la Iglesia a la humanidad se encuentra un santo valiente,
luchador, lleno de Dios y apasionado por las almas, en especial la de la
porción más delicada de la humanidad: la juventud; alegre y siempre dispuesto a
llevar con su vida el Evangelio de Dios, que es el mismo Evangelio de la
Alegría, nos referimos a San Juan Bosco, conocido más familiarmente como “Don
Bosco”. Hablar de Don Bosco es mostrar la acción de Dios en un hombre que fue
dócil a la voluntad del Señor, es una vida compleja, pero en este sencillo
artículo veremos cosas elementales para conocer de una manera concreta una vida
llena de Dios y dedicada a la salvación de los demás.
Juan Melchor Bosco Occhiena nace el 16
de agosto de 1815, hijo de Francisco Bosco y Margarita Occhiena (actualmente
Venerable de la Iglesia Católica). Desde su infancia cultivó una sana y fuerte
unión con Dios y sensible por las necesidades de sus coterráneos. Formado en
una familia sencilla, trabajadora, sacrificada y fuerte. Conoció desde muy
joven las dificultades que cualquier familia atraviesa, pero siempre fue
educado para aprender a superar con fe y constancia todas las adversidades. En
su formación, su madre, Margarita, desempeñó un papel importante, pues le
inculcó la necesidad de hacer todo bien, siempre con la mirada puesta en Dios
para la santificación de la vida. Tuvo un sueño profético a los nueve años, en
el cual se le delineaba la voluntad del Señor, acompañado siempre por el Señor
y por aquella mujer bella, María Santísima, de la cual en su vida dirá
constantemente “Ella lo ha hecho todo”
Su vida de joven fue bastante
sacrificada, pero siempre tenía la esperanza de poder ayudar a los demás en un
estado de vida especial: la vida sacerdotal. Ingresa al seminario de Chieri
(Italia), se destaca por su disciplina, su sabiduría e inteligencia, su
cercanía con los compañeros y su fuerte vida sacramental y de oración. Al
tiempo que aprendía y asimilaba las ciencias sagradas, también formaba en su
corazón un proyecto de vida dedicado a los jóvenes más pobres, ir a las
periferias para ayudar a los más necesitados.
Ordenado sacerdote en 1841, acompañado
de un gran santo, San José Cafasso, Don Bosco empieza a clarificar su opción
por los jóvenes menos favorecidos. Para ellos, funda el “oratorio”, un lugar
donde se favorece un sano ambiente para los jóvenes, bajo la protección de San
Francisco de Sales, el santo de la bondad y la amabilidad. Su vida sacerdotal
es modelo para cualquier ministro del altar, pues no se limitó solamente a los
chicos de las obras que emprendió, sino que iba a todos, de todas las maneras
posibles, pues su celo apostólico ardía fuertemente. Después de algún tiempo,
bajo la inspiración del Espíritu Santo, decide fundar la “Sociedad de San
Francisco de Sales” –comúnmente llamada “Salesianos de Don Bosco”- en 1859 con
17 socios, motivados a llevar una vida religiosa según el Evangelio, que
llevara a la santidad personal y trabajar por los jóvenes más pobres. Con su
ejemplo, comunica a sus hijos y jóvenes un estilo de vida religiosa con la
espiritualidad salesiana, llena de caridad, amabilidad, alegría, estudio,
piedad, trabajo y sobre todo, familiaridad y centralidad en Dios.
También funda el Instituto de las Hijas
de María Auxiliadora en 1872, con la ayuda de Santa María Mazzarello, como un
“monumento vivo de agradecimiento a María Auxiliadora” dedicado al apostolado
salesiano entre las jóvenes de su tiempo. Con los bienhechores y colaboradores
de sus obras funda la Asociación de Salesianos Cooperadores, y con los devotos
de María Auxiliadora, funda la Asociación de María Auxiliadora.
Después de una vida dedicada al
apostolado juvenil, muere el 31 de enero de 1888 a los 72 años, rodeado de sus
hijos espirituales y sus jóvenes, siempre convencido de que en el mundo estén sus amados
destinatarios, habrá trabajo para sus hijos.
Hombre lleno de Dios, apasionado por los
jóvenes, amante de la oración, sacerdote original, misionero, profeta, fiel al
Romano Pontífice, de una vida austera y sencilla, educador, incansable apóstol
de las buenas lecturas, del trabajo y la templanza. Amante de los patios de
recreo para los chicos de todo el mundo, que comenzó con nada, sus obras
nacieron en lugares pobres y sencillos, y que con la bendición de Dios y el
auxilio de María, los Salesianos estamos en 132 naciones del mundo en:
parroquias, colegios, centros de formación para el mundo del trabajo,
universidades, oratorios, casas de espiritualidad juvenil, estudiantados,
centros para chicos con problemas de calle, misiones ad gentes, imprentas y
otras obras que el Señor suscite en medio de nuestro carisma.
Creo que Don Bosco más que un sacerdote,
era un apasionado por Dios, digno hijo de la Iglesia, entusiasta y decidido a
que sus destinatarios y todos aquellos que se encuentren con sus obras, se
decidan por la santidad juvenil salesiana, un hombre que siempre confió en Dios
y en la divina providencia, y de la cual ha recibido no solo él, sino todos sus
hijos e hijas, destinatarios y obras en todos los tiempos de existencia de su
obra, abundantes bendiciones y trabajo por cantidades.
Don Bosco, un hombre que cumplió la
voluntad del Señor, que con su vida llevó a Jesucristo a muchos hombres y
mujeres, que con su sistema educativo ha cautivado los corazones de muchas
generaciones, y que, siempre decidido por sus jóvenes, como lo dijo antes de
morir: “Nos espera a todos, en el paraíso”.
Queridos amigos ya ha finalizado el año de la fe pero quiero seguir compartiendo con ustedes la vida de los Sumo Pontífice en relación a este año tan importante.
Hoy quiero compartir con ustedes la vida de Karol Wojtyla (Beato Juan Pablo II), el viajero de la Fe.
Un hombre que viajo por casi todo el mundo transmitiendo el don de la fe, ademas fue el Papa que ha creado la Jornada Mundial de la Juventud, un encuentro de fe de los jóvenes de todo el mundo con el Sumo Pontífice. También cabe destacar que escribió una encíclica sobre Fe y Razón (mas abajo encontraran el link para leerla). y por ultimo encontraran una foto que me enviaron desde Polonia.
Karol Józef Wojtyła nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, un pueblo de Polonia cercano a Cracovia.
Al terminar sus estudios de educación media, una época en la que destacó como consumado ajedrecista (llegando a proclamarse vencedor en varios campeonatos estudiantiles), se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia y también en una escuela de teatro. Cuando las fuerzas de alemanas cerraron la Universidad, en septiembre de 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar que lo deportaran a Alemania.
Durante la ocupación alemana de Polonia, cultivó especialmente la cultura, el teatro y las amistades, en el contexto del grupo Unia, formado por jóvenes católicos que pretendían resistir, tanto de forma pacífica como de acción (ayudando directamente a los judíos o haciendo uso de la violencia), a la ocupación nazi. Posteriormente, su situación se complicó y debió refugiarse en los subterráneos del arzobispado de Cracovia.
Uno de los sitios donde más le gustaba ir a rezar y descansar era Kalwaria Zebrzydowska (Santuario situado a 15km de Wadowice), donde habían trabajado su abuelo y bisabuelo como guías de los peregrinos que iban allí.
Sacerdote
En 1943 ingresó en el seminario clandestino que había fundado monseñor Adam Stefan Sapieha, cardenal arzobispo de Cracovia, iniciando la carrera de Teología. Fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946 en la capilla privada arzobispal.
Poco después se trasladó a Roma para asistir a los cursos de la Facultad de Filosofía del Pontificio Ateneo Angelicum, obteniendo el doctorado en Teología con la tesis “El acto de fe en la doctrina de San Juan de la Cruz.”
En 1948 regresó a Polonia y ejerció su primer ministerio pastoral como vicario coadjutor de la parroquia de Niegowić, en los alrededores de Cracovia, durante trece meses. En noviembre de ese mismo año obtuvo la habilitación para ejercer la docencia en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica. El 17 de agosto de 1949 se trasladó como vicario a la parroquia de San Florián, en Cracovia, donde ejerció el ministerio durante dos años, alternándolo con su trabajo de consejero de los estudiantes y graduados de la universidad estatal de esa ciudad.
Era muy popular entre los estudiantes, con los que iba muchas veces de excursión, cosa que no era común en aquellos tiempos, pues podía llamar la atención de las autoridades policiales.
Nombrado profesor de Teología moral y Ética social del seminario metropolitano de Cracovia el día 1 de octubre de 1953, comenzó en 1954 a impartir clases de Ética en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Lublin, en la que dos años después fue nombrado director de dicha cátedra.
Obispo y Cardenal
El 4 de julio de 1958, el papa Pío XII lo consagró obispo auxiliar de la arquidiócesis de Cracovia, bajo el administrador apostólico, arzobispo Eugeniusz Baziak. A partir del 11 de octubre de 1962, comenzó a tomar parte activa en el Concilio Vaticano II, destacando sus puntualizaciones sobre el ateísmo moderno y la libertad religiosa. Realizó una importante contribución a la elaboración de la constitución Gaudium et spes. El 8 de diciembre de 1965 pasó a formar parte de las congregaciones para los Sacramentos y para la Educación Católica, y del Consejo para los Laicos. En 1962, al morir el arzobispo Baziak, fue nombrado vicario capitular y el 30 de diciembre siguiente el papa Pablo VI lo consagró arzobispo de Cracovia. El 29 de mayo de 1967 fue nombrado cardenal, lo que le convirtió en el segundo más joven de la época, con 47 años de edad.
Elección como Sumo Pontífice
El 16 de octubre de 1978, tras dos días de deliberaciones del cónclave, Wojtyła fue elegido sucesor de San Pedro, adoptando el nombre de Johannes Pauluspp II (Juan Pablo II), y convirtiéndose, con 58 años, en el Papa más joven del siglo XX. El 25 de enero de 1979 comenzó el primero de sus 104 viajes fuera de Italia, a República Dominicana y México. El último fue el 14 de agosto de 2004 al santuario mariano de Lourdes, en Francia. En total visitó 129 países diferentes.
Juan Pablo II se propuso el gran objetivo de posicionar a la Iglesia como faro y guía del mundo contemporáneo. Durante su pontificado se propuso:
Nueva evangelización: mediante una renovación de la fidelidad a la persona de Jesús de Nazaret y su mensaje de amor universal, en especial hacia los marginados y desfavorecidos, anunciándolo a todos los pueblos, con gran preocupación por la descristianización de Europa.
Ecumenismo: mediante el diálogo y el encuentro con las demás iglesias cristianas y todas y cada una de las confesiones religiosas.
Compromiso ético y social: asumiendo la defensa de la dignidad de la persona y los derechos humanos, así como la promoción de la diversidad cultural de los pueblos y el impulso de la justicia social y la moral personal.
Lucha por la paz: a través de la mediación en múltiples conflictos y la condena enérgica de la guerra y la carrera de armamentos, así como la incentivación de iniciativas de reconciliación y el combate de las desigualdades.
A lo largo de sus casi 27 años de pontificado nombró a un total de 232 cardenales.
Como Papa, Wojtyła impuso un estilo desusado al desechar la silla gestatoria usada por sus antecesores para mostrarse en público, se puso a nivel de la calle y de las multitudes, mostrando sus simpatías por niños y adolescentes. Debido a sus múltiples viajes al extranjero fue conocido entre los medios de comunicación, en particular en América Latina, como «el atleta de Dios», «el caminante del Evangelio», el «Papa viajero» o el «Papa peregrino»
Durante su prolongado mandato, Juan Pablo II superó numerosas marcas: no sólo fue el pontífice más viajero hasta el momento, sino también el que proclamó más santos y beatos durante su pontificado (el número de santos y beatos elevados a los altares por él equivale al llevado a cabo en los cuatrocientos años anteriores).
El 13 de mayo de 1981 Mehmet AliAğca disparó contra el Papa, mientras éste se desplazaba por la Plaza de San Pedro en un vehículo abierto. El pontífice fue herido en la mano, brazo y abdomen. Pocos años más tarde en diciembre de 1983, el Papa lo visitó a la cárcel de Rebibbia, conversó con él y le otorgó el perdón. El atentado motivó la construcción de un vehículo especial con cristales blindados diseñado especialmente para este tipo de actos y que fue popularmente bautizado como Papamóvil.
El 1 de julio de 1986, Juan Pablo II visitó Colombia —como consecuencia de la tragedia de Armero en Tolima— y fue al lugar de los hechos, y frente a una gran cruz oró por un rato y nombró el sitio como lugar santo en honor a los muertos de esa trágica escena que tuvo que vivir el pueblo colombiano una semana después del holocausto de la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, en el cual murieron 80 personas.
Pese a su implacable deterioro físico, en marzo de 2003 Juan Pablo II se opuso con todas sus fuerzas y autoridad a la invasión estadounidense de Irak. En esa misión evidenció la misma determinación que había mostrado al inicio de su pontificado para mediar el Conflicto del Beagle entre Argentina y Chile en 1978, cuando se encontraban al borde de un enfrentamiento.
Gestos de Ecumenismo
Entre los principales episodios de su pontificado está la primera visita de un Papa a una iglesia luterana (Roma, 1983), la primera a una sinagoga (Roma, 1986), la Jornada Mundial de Oración por la Paz (Asís, 1986). En 1988 Juan Pablo II visitó un país ortodoxo, Grecia, y entró en una mezquita, la de Damasco (Siria), siendo la primera vez que un Pontífice católico pisaba una mezquita y oraba en su interior.
También destaca el encuentro con el último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en diciembre de 1989, la normalización de la Iglesia Católica en los países europeos hasta entonces comunistas, y la visita realizada en enero de 1998 a Cuba, donde fue recibido con todos los honores por Fidel Castro.
Creación de la JMJ
También cabe destacar que en 1983 convoco al año Santo a partir del cual creó las Jornadas Mundiales de la Juventud,15 celebradas en Roma (varias veces), Buenos Aires (Argentina), Santiago de Compostela (España), Denver (Estados Unidos), Manila (Filipinas), Czestochowa (Polonia), París (Francia), Toronto (Canadá), Colonia (Alemania), Sídney (Australia), Madrid (España) y Río de Janeiro (Brasil) y, próximamente en el 2016, en Cracovia (Polonia).
Los escritos de Juan Pablo II
Aparte de sus catorce encíclicas, con Juan Pablo II se han publicado los nuevos Códigos de Derecho Canónico Latino (1983) y Oriental, así como el Catecismo Universal de la Iglesia Católica (1992), fruto del sínodo especial de obispos de 1985, dedicado al Concilio Vaticano II.
En este año de la fe quiero destacar la encíclica que escribió Juan Pablo II sobre Fe y Razón:
Juan Pablo II pidió perdón por los errores cometidos por la Iglesia Católica entre ellos, el del científico italiano Galileo Galilei (1564-1642) a quien la Inquisición le hizo retractarse de sus teorías heliocéntricas el 22 de junio de 1633.
Juan Pablo II visitó Tierra Santa
En la primavera de 2000 visitó Tierra Santa. Visitó el Monte Nebo, donde (según la Tanaj o Antiguo Testamento) el profeta Moisés vio la Tierra Prometida antes de morir; Belén, Jerusalén, Nazaret y varias localidades de Galilea.
Mas gestos de Ecumenismo
Durante ese viaje, Juan Pablo II, el primero en reconocer en 1986 los derechos nacionales del pueblo palestino y entablar relaciones diplomáticas plenas con Israel en 1994, ofició misa en la plaza del Pesebre de Belén, pidió perdón en el Muro de las Lamentaciones y en el Museo del Holocausto por los errores cometidos por los cristianos que persiguieron a los judíos y celebró misa en el Santo Sepulcro.
Juan Pablo II muy enfermo recibe la comunión de las manos del Cardenal Ratzinger
Fallecimiento
Tras una fractura en el cuello del fémur, su salud empezó a ser objeto de numerosas especulaciones debido al deterioro físico sufrido y a su avanzada edad, que se incrementaron hasta su fallecimiento en 2005.
En aquel año tuvo que ser hospitalizado por un síndrome de dificultad respiratoria. Se le realizó una traqueotomía a mediados de marzo. Hacia finales del mismo mes su estado se agravó y entre el 31 de marzo y el 1 de abril sufrió una septicemia por complicación de una infección de vías urinarias.
Falleció el 2 de abril de 2005 a las 21:37 (hora de Italia). Pocos minutos después, Monseñor Leonardo Sandri anunció la noticia a las personas congregadas en la Plaza de San Pedro y al mundo entero.
Su muerte se produjo debido a una septicemia y a un colapso cardiopulmonar irreversible, agravado por su enfermedad de Parkinson. Tenía 84 años.
En su agonía, le dictó a su secretario, StanisławDziwisz, una carta en la que decía:
"Soy feliz, séanlo también ustedes. No quiero lágrimas. Recemos juntos con satisfacción. En la Virgen confío todo felizmente".
El portavoz del Papa, Joaquín Navarro Valls afirmó inicialmente que el pontífice, en sus últimos momentos, dedicó unas palabras a la multitud, sobre todo gente joven, reunida en la Plaza de San Pedro (Yo los he buscado y ahora ellos vienen a buscarme, les doy las gracias), haciendo el gesto de la bendición hacia la ventana de sus aposentos, hacia los fieles apostados en la Plaza de San Pedro.
Muchos seguidores del pontífice demandaron que fuese canonizado tan pronto como fuera posible, gritando Santo Subito ("Santo ya") durante los actos de exposición pública de sus restos mortales y misas de funeral.
Imágenes del funeral de Juan Pablo II
Beatificación
El 19 de diciembre de 2009, Benedicto XVI lo declaró venerable. Un milagro atribuido a su intercesión fue analizado y considerado inexplicable según la ciencia, por lo que tras diversas reuniones, el papa Benedicto XVI autorizó la beatificación de Juan Pablo II en enero de 2011. La ceremonia de beatificación se llevó a cabo el 1 de mayo de 2011.
A principios de 2011 el padre Federico Lombardi, portavoz de la Casa Pontificia, anunció la fecha de la beatificación y el traslado de sus restos mortales, que hasta entonces se encontraban en la cripta vaticana, hasta la capilla de San Sebastián de la Basílica de San Pedro, contigua a la de la Piedad de Miguel Ángel.
Comparto con ustedes las fotos de la visita a la tumba del Beato Juan Pablo II (Año 2011)
Canonización
El 5 de julio de 2013 el papa Francisco firmó el decreto que autoriza la canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII.
El 30 de septiembre de este mismo año, se anunció que la ceremonia conjunta de canonización de ambos papas tendrá lugar el 27 de abril de 2014.
Un regalo que me envió Magdalena Borowska desde Polonia
Estatua de Juan Pablo II que se encuentra en el Santuario Jasna Góra en la ciudad de Czestochowa, Polonia
Magdalena Borowska es una amiga de Polonia que conocí a través de la evangelización en los blogs ella es una de las administradores de un blog que nos ira preparando para la próxima JMJ.
Queridos amigos hoy quiero compartir con ustedes la vida de Albino Luciani mas conocido como Juan Pablo I, y se preguntaran cual es su relación con el Año de la Fe. Sin lugar a duda mas allá de que fue sucesor de Pedro por tan solo 33 días no podemos dejar de recordarlo. Fue el Papa que eligió como lema "Humilitas" (Humildad), pues claro no solo lo eligió como lema sino que decidió hacerlo vida y también pretendía una Iglesia Humilde y cercana a los mas humildes, esto se vió reflejado en las palabras de su primer Ángelus. También cabe destacar que una de sus audiencias la dedico a la virtud teologal de la Fe (mas abajo encontrarán el link para leerla) y como Argentino quiero destacar que escribió un mensaje a las Conferencias Episcopales de Argentina y Chile en el año 1978 (Al final de esta publicación les comparto el link para que lo lean).
Ahora si vamos a leer sobre Juan Pablo I. Espero que les guste!!!
Albino Luciani nació en la pequeña localidad italiana de Forno di Canale, Belluno (llamada Canale d'Agordo a partir de 1964) el 17 de octubre de 1912.
Fue bautizado por la matrona que ayudó en el parto, ya que se temía que muriera. Su bautismo fue formalizado dos días después por el párroco del pueblo, Achille Ronzon.
La familia de Luciani, de origen humilde, pasó penurias durante la Primera Guerra Mundial.
Cuando tenía 6 años, recibió el sacramento de la confirmación de manos del obispo Giosuè Cattarossi.
A los diez años, su madre murió y su padre contrajo nuevas nupcias con una mujer de gran devoción; fue entonces cuando nació su vocación sacerdotal, según él declaró, gracias a la predicación de un fraile capuchino.
Casa natal de Albino Luciani
Sacerdote
En 1923, ingresó en el
seminario menor de la localidad de Feltre. En 1928, marchó al Seminario
Gregoriano de Belluno, donde fue ordenado subdiácono en 1934, diácono en
febrero de 1935, y finalmente presbítero el 7 de julio del mismo año, en la
iglesia de San Pedro en Belluno. Dos días después fue nombrado cura párroco de
su ciudad natal; meses más tarde fue transferido, como profesor de religión del
Instituto Técnico de Mineros de Agordo. En 1937 fue nombrado vicerrector del
Seminario Gregoriano de Belluno, cargo que ocupó hasta 1947. Entre otras
materias, dio clases de teología dogmática y moral, Derecho canónico y arte
religioso.
En 1941, Luciani comenzó a estudiar para obtener un doctorado en Teología negativa por la Pontificia Universidad Gregoriana, que requería un año de estancia en Roma. Sin embargo, sus superiores en el seminario querían que continuase dando clases durante sus estudios, lo que consiguió mediante una dispensa concedida por Pío XII el 27 de marzo de 1941.
En 1947 fue nombrado vicario general de la diócesis de Belluno por el obispo Girolamo Bortignon. Dos años más tarde, en 1949, fue nombrado director de la oficina de catequesis de la diócesis.
Obispo
El 15 de diciembre de
1958, fue nombrado obispo de la diócesis de Vittorio Veneto por Juan XXIII y
consagrado como tal en la Basílica de San Pedro, por el mismo papa, el 27 de
diciembre de ese año.
Tomó posesión de la
diócesis de Vittorio Veneto el 11 de enero de 1959. Durante 11 años ejerció su
ministerio en esta diócesis, realizando su primera visita pastoral el 17 de
junio de 1959.
“Estoy
pensando en estos días que conmigo el Señor actúa un viejo sistema suyo: toma a
los pequeños del fango de la calle y los pone en alto; toma a la gente de los
campos, de las redes del mar, del lago, y hace de ellos apóstoles. Es su viejo
sistema. Ciertas cosas el Señor no quiere escribirlas ni en el bronce, ni en el
mármol, sino hasta en el polvo, de modo que, si queda la escritura sin descompaginarse,
sin dispersarse por el viento, esté bien claro que todo es obra y todo es
mérito solamente del Señor (...). En este polvo, el Señor ha escrito la
dignidad episcopal de la ilustre diócesis de Vittorio Veneto." (Homilía pronunciada el 4 de enero de
1959)
En 1962 asistió a la apertura del Concilio
Vaticano II en Roma; estuvo presente en las cuatro sesiones de dicho
Concilio.
Patriarca y Cardenal
El 15 de diciembre de 1969, Pablo VI lo
nombró patriarca de Venecia, sucediendo a Giovanni Urbani y a Angelo Giuseppe
Roncalli. Tomó posesión del cargo el 3 de febrero de 1970. El mismo Pablo VI lo
elevó a la dignidad cardenalicia el 5 de marzo de 1973. Durante 3 años (1973-1976) fue vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Participó en los Sínodos de los Obispos de 1971,1974 y 1977.
Cardenal Luciani
Patriarca de Venecia
Elección como Sumo Pontífice
El 26 de agosto de 1978, en un cónclave que duró un día, fue elegido como 263º sucesor de San Pedro tomando un nombre doble por primera vez en la historia de los Papas. Su ministerio oficial comenzó el 3 de septiembre sucesivo, con una Misa celebrada en la Plaza de San Pedro.
Tras su elección, Juan Pablo I tomó una serie de decisiones que hicieran "más humano" al papa, admitiendo públicamente que se ruborizó cuando Pablo VI le nombró Patriarca de Venecia:
“Pero el papa Pablo, no sólo me ha hecho cardenal, sino que algunos
meses antes, sobre el estrado de la Plaza de San Marcos, me hizo poner
completamente colorado ante veinte mil personas, porque se quitó la estola y me
la puso sobre los hombros. Jamás me he puesto tan rojo.”
Fue el primero en rechazar la silla gestatoria, hasta que le convencieron de que era necesaria para que los fieles pudieran verle.
Juan Pablo I eligió como lema de su papado la expresión latina Humilitas ("Humildad"), lo que se reflejó en su polémico rechazo de la coronación y de la tiara papal en la ceremonia de entronización, sustituyéndola por una simple investidura
Juan Pablo I tenía planeado promulgar una encíclica para consolidar las reformas del Concilio Vaticano II, que calificó como "un extraordinario acontecimiento de gran alcance histórico y de crecimiento para la Iglesia", y para reforzar la disciplina de la Iglesia en la vida de los cargos eclesiásticos y de los fieles.
Como reformista, también lanzó algunas iniciativas como la devolución del 1% de los ingresos de cada iglesia para destinarlo a las iglesias del Tercer mundo.
Juan Pablo I enseguida sorprendió con su simpatía y calidez personal.
Su imagen de hombre amable, cercano y bondadoso enseguida cautivó al mundo entero.
Esta imagen fue formada inmediatamente después de aparecer en el balcón de la Plaza de San Pedro después de su elección. Su presencia cordial le hizo una figura muy querida ya antes de empezar a hablar, en particular entre la prensa.
Juan Pablo I fue el primer papa que admitió que la perspectiva del papado le había intimidado tanto que otros cardenales tuvieron que animarle a aceptar.
Audiencias:
Durante su pontificado los mensajes
emitidos en sus audiencias fueron sobre las tres virtudes teologales y sobre la
humildad, a continuación les comparto con los links de los mismos:
Juan Pablo I con el Cardenal Karol Wojtyła
quien seria su sucesor: Juan Pablo II
Fallecimiento
Fue encontrado muerto en su cama poco antes del amanecer del 29 de septiembre de 1978, 33 días después de su elección. Según las fuentes oficiales, el papa, de 65 años, murió de un infarto.
Las vocaciones nacen en la oración y de la oración; y sólo en la oración pueden perseverar y fructificar. Me gusta subrayarlo hoy, que es la “Jornada mundial de oración por las vocaciones”. (Francisco, 21/04/2013)
No nos olvidemos que todos tenemos la tarea de rezar por las vocaciones
y colaborar para la formación nuestros seminaristas
"La ordenación sacerdotal no se administra como un medio de salvación para el individuo sino para toda la Iglesia" (Santo Tomas de Aquíno)
Porque no ser sacerdote???
Te prometo una vida apasionante
"Hoy, aquí en la Plaza hay muchos jóvenes. Quisiera preguntarles: ¿han escuchado a veces la voz del Señor que a través de un deseo, una inquietud, les invitaba a seguirlo más de cerca ? ¿Han tenido ganas de ser apóstoles de Jesús? Es necesario jugarse la juventud por grandes ideales.¡Pregunta a Jesús qué cosa quiere de ti y sé valiente! Detrás y antes de cada vocación al sacerdocio o a la vida consagrada, está siempre la oración fuerte e intensa de alguien: de una abuela, de un abuelo, de una madre, de un padre, de una comunidad." (Francisco, 21/04/2013)
¿Como nace un sacerdote?
"También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo. (1. Pedro 2,5)"
Sacerdote, regalo para el mundo
«Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios». (Francisco, 21/04/2013)
Sacerdote para ti
"Nadie podría haber sido mejor sacerdote de lo que fue María. Ella podía decir sin dudar: Esto es mi cuerpo, porque ella dio verdaderamente a Jesús su propio cuerpo. Y sin embargo, María continuó siendo la sencilla sierva del Señor, de forma que siempre nos podemos dirigir a ella como nuestra Madre. Es una de nosotros y siempre estamos unidos a ella. Después de la muerte de su Hijo continuó viviendo en la tierra para fortalecer a los apóstoles en su ministerio, para ser su Madre hasta que la joven Iglesia hubo tomado forma" (Beata Teresa de Calcuta)
Hola queridos amigos quiero compartir con ustedes las tres primeras catequesis del Papa Francisco en la audiencia general de los días miércoles, la verdad considero que vale la pena rescatar estas palabras
1°) AUDIENCIA GENERAL - Plaza de San Pedro - Miércoles 27 de marzo de 2013
Hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Me alegra acogeros en mi primera audiencia general. Con gran reconocimiento y veneración tomo el «testigo» de manos de mi amado predecesor Benedicto XVI. Después de la Pascua retomaremos las catequesis del Año de la fe. Hoy quisiera detenerme un poco sobre la Semana Santa. Con el Domingo de Ramos hemos iniciado esta Semana —centro de todo el Año litúrgico— en la que acompañamos a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección.
¿Qué quiere decir para nosotros vivir la Semana Santa? ¿Qué significa seguir a Jesús en su camino al Calvario hacia la Cruz y la Resurrección? En su misión terrena, Jesús recorrió los caminos de Tierra Santa; llamó a doce personas sencillas para que permanecieran con Él, compartieran su camino y continuaran su misión. Las eligió entre el pueblo lleno de fe en las promesas de Dios. Habló a todos, sin distinción; a los grandes y a los humildes, al joven rico y a la viuda pobre, a los poderosos y a los débiles; trajo la misericordia y el perdón de Dios; curó, consoló, comprendió; dio esperanza; trajo para todos la presencia de Dios que se interesa por cada hombre y por cada mujer, como hace un buen padre y una buena madre hacia cada uno de sus hijos. Dios no esperó que fuéramos a Él, sino que Él se puso en movimiento hacia nosotros, sin cálculos, sin medida. Dios es así: él da siempre el primer paso, Él se mueve hacia nosotros. Jesús vivió las realidades cotidianas de la gente más sencilla: se conmovió ante la multitud que parecía un rebaño sin pastor; lloró ante el sufrimiento de Marta y María por la muerte del hermano Lázaro; llamó a un publicano como discípulo suyo; sufrió también la traición de un amigo. En Él Dios nos dio la certeza de que está con nosotros, en medio de nosotros. «Las zorras —dijo Él, Jesús—, las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Mt 8, 20). Jesús no tiene casa porque su casa es la gente, somos nosotros, su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia de amor de Dios.
En la Semana Santa vivimos el vértice de este camino, de este designio de amor que recorre toda la historia de las relaciones entre Dios y la humanidad. Jesús entra en Jerusalén para dar el último paso, en el que resume toda su existencia: se dona totalmente, no se queda nada, ni siquiera la vida. En la Última Cena, con sus amigos, comparte el pan y distribuye el cáliz «para nosotros». El Hijo de Dios se ofrece a nosotros, entrega en nuestras manos su Cuerpo y su Sangre para estar siempre con nosotros, para habitar en medio de nosotros. En el Huerto de los Olivos, como en el proceso ante Pilato, no opone resistencia, se dona; es el Siervo sufriente anunciado por Isaías que se despoja a sí mismo hasta la muerte (cf. Is 53, 12).
Jesús no vive este amor que conduce al sacrificio de modo pasivo o como un destino fatal; ciertamente no esconde su profunda turbación humana ante la muerte violenta, sino que se entrega con plena confianza al Padre. Jesús se entregó voluntariamente a la muerte para corresponder al amor de Dios Padre, en perfecta unión con su voluntad, para demostrar su amor por nosotros. En la Cruz, Jesús «me amó y se entregó por mí» (Ga 2, 20). Cada uno de nosotros puede decir: Me amó y se entregó por mí. Cada uno puede decir esto: «por mí».
¿Qué significa todo esto para nosotros? Significa que éste es también mi camino, el tuyo, el nuestro. Vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús no sólo con la emoción del corazón; vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús quiere decir aprender a salir de nosotros mismos —como dije el domingo pasado— para ir al encuentro de los demás, para ir hacia las periferias de la existencia, movernos nosotros en primer lugar hacia nuestros hermanos y nuestras hermanas, sobre todo aquellos más lejanos, aquellos que son olvidados, que tienen más necesidad de comprensión, de consolación, de ayuda. ¡Hay tanta necesidad de llevar la presencia viva de Jesús misericordioso y rico de amor!
Vivir la Semana Santa es entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es ante todo aquella del dolor y de la muerte, sino la del amor y del don de sí que trae vida. Es entrar en la lógica del Evangelio. Seguir, acompañar a Cristo, permanecer con Él exige un «salir», salir. Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe cansado y rutinario, de la tentación de cerrarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creativa de Dios. Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, puso su tienda entre nosotros para traernos su misericordia que salva y dona esperanza. También nosotros, si queremos seguirle y permanecer con Él, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos «salir», buscar con Él a la oveja perdida, aquella más alejada. Recordad bien: salir de nosotros, como Jesús, como Dios salió de sí mismo en Jesús y Jesús salió de sí mismo por todos nosotros.
Alguno podría decirme: «Pero, padre, no tengo tiempo», «tengo tantas cosas que hacer», «es difícil», «¿qué puedo hacer yo con mis pocas fuerzas, incluso con mi pecado, con tantas cosas?». A menudo nos contentamos con alguna oración, una misa dominical distraída y no constante, algún gesto de caridad, pero no tenemos esta valentía de «salir» para llevar a Cristo. Somos un poco como san Pedro. En cuanto Jesús habla de pasión, muerte y resurrección, de entrega de sí, de amor hacia todos, el Apóstol le lleva aparte y le reprende. Lo que dice Jesús altera sus planes, parece inaceptable, pone en dificultad las seguridades que se había construido, su idea de Mesías. Y Jesús mira a sus discípulos y dirige a Pedro tal vez una de las palabras más duras de los Evangelios: «¡Aléjate de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!» (Mc 8, 33). Dios piensa siempre con misericordia: no olvidéis esto. Dios piensa siempre con misericordia: ¡es el Padre misericordioso! Dios piensa como el padre que espera el regreso del hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando todavía está lejos… ¿Qué significa esto? Que todos los días iba a ver si el hijo volvía a casa: éste es nuestro Padre misericordioso. Es el signo de que lo esperaba de corazón en la terraza de su casa. Dios piensa como el samaritano que no pasa cerca del desventurado compadeciéndose o mirando hacia otro lado, sino socorriéndole sin pedir nada a cambio; sin preguntar si era judío, si era pagano, si era samaritano, si era rico, si era pobre: no pregunta nada. No pregunta estas cosas, no pide nada. Va en su ayuda: así es Dios. Dios piensa como el pastor que da su vida para defender y salvar a las ovejas.
La Semana Santa es un tiempo de gracia que el Señor nos dona para abrir las puertas de nuestro corazón, de nuestra vida, de nuestras parroquias —¡qué pena, tantas parroquias cerradas!—, de los movimientos, de las asociaciones, y «salir» al encuentro de los demás, hacernos nosotros cercanos para llevar la luz y la alegría de nuestra fe. ¡Salir siempre! Y esto con amor y con la ternura de Dios, con respeto y paciencia, sabiendo que nosotros ponemos nuestras manos, nuestros pies, nuestro corazón, pero luego es Dios quien los guía y hace fecunda cada una de nuestras acciones.
Deseo a todos vivir bien estos días siguiendo al Señor con valentía, llevando en nosotros mismos un rayo de su amor a cuantos encontremos.
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a vivir estos días siguiendo al Señor con fortaleza y siendo capaces de irradiar su amor a cuantos encontremos en el camino de la vida. Que Dios los bendiga y les conceda vivir el Triduo Pascual con fe y devoción.
LLAMAMIENTO
Sigo con atención lo que está sucediendo en estas horas en la República Centroafricana y deseo asegurar mi oración por todos los que sufren, en particular por los familiares de las víctimas, los heridos y las personas que han perdido su casa y se han visto obligadas a huir. Hago un llamamiento para que cesen inmediatamente las violencias y los saqueos, y se encuentre cuanto antes una solución política a la crisis que devuelva la paz y la concordia a ese amado país, desde hace demasiado tiempo marcado por conflictos y divisiones.
2°) AUDIENCIA GENERAL - Plaza de San Pedro - Miércoles 3 de abril de 2013
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hoy retomamos las catequesis del Año de la fe. En el Credo repetimos esta expresión: «Resucitó al tercer día, según las Escrituras». Es precisamente el acontecimiento que estamos celebrando: la Resurrección de Jesús, centro del mensaje cristiano, que resuena desde los comienzos y se ha transmitido para que llegue hasta nosotros. San Pablo escribe a los cristianos de Corinto: «Yo os transmití en primer lugar lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce» (1 Co 15, 3-5). Esta breve confesión de fe anuncia precisamente el Misterio Pascual, con las primeras apariciones del Resucitado a Pedro y a los Doce: la Muerte y la Resurrección de Jesús son precisamente el corazón de nuestra esperanza. Sin esta fe en la muerte y resurrección de Jesús, nuestra esperanza será débil, pero no será tampoco esperanza, y justamente la muerte y la resurrección de Jesús son el corazón de nuestra esperanza. El Apóstol afirma: «Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís en vuestros pecados» (v. 17). Lamentablemente, a menudo se ha tratado de oscurecer la fe en la Resurrección de Jesús, y también entre los creyentes mismos se han insinuado dudas. En cierto modo una fe «al agua de rosas», como decimos nosotros; no es la fe fuerte. Y esto por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados en mil cosas que se consideran más importantes que la fe, o bien por una visión sólo horizontal de la vida. Pero es precisamente la Resurrección la que nos abre a la esperanza más grande, porque abre nuestra vida y la vida del mundo al futuro eterno de Dios, a la felicidad plena, a la certeza de que el mal, el pecado, la muerte pueden ser vencidos. Y esto conduce a vivir con más confianza las realidades cotidianas, afrontarlas con valentía y empeño. La Resurrección de Cristo ilumina con una luz nueva estas realidades cotidianas. ¡La Resurrección de Cristo es nuestra fuerza!
Pero, ¿cómo se nos transmitió la verdad de fe de la Resurrección de Cristo? Hay dos tipos de testimonio en el Nuevo Testamento: algunos en forma de profesión de fe, es decir, de fórmulas sintéticas que indican el centro de la fe; otros, en cambio, con forma de relato del acontecimiento de la Resurrección y de los hechos vinculados a ella. El primero: la forma de la profesión de fe, por ejemplo, es la que acabamos de escuchar, o bien la de la Carta a los Romanos donde san Pablo escribe: «Si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo» (10, 9). Desde los primeros pasos de la Iglesia es bien firme y clara la fe en el Misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús. Hoy, sin embargo, quisiera detenerme en la segunda, en los testimonios en forma de relato, que encontramos en los Evangelios. Ante todo notamos que las primeras testigos de este acontecimiento fueron las mujeres. Al amanecer, ellas fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús, y encuentran el primer signo: la tumba vacía (cf. Mc 16, 1). Sigue luego el encuentro con un Mensajero de Dios que anuncia: Jesús de Nazaret, el Crucificado, no está aquí, ha resucitado (cf. vv. 5-6). Las mujeres fueron impulsadas por el amor y saben acoger este anuncio con fe: creen, e inmediatamente lo transmiten, no se lo guardan para sí mismas, lo comunican. La alegría de saber que Jesús está vivo, la esperanza que llena el corazón, no se pueden contener. Esto debería suceder también en nuestra vida. ¡Sintamos la alegría de ser cristianos! Nosotros creemos en un Resucitado que ha vencido el mal y la muerte. Tengamos la valentía de «salir» para llevar esta alegría y esta luz a todos los sitios de nuestra vida. La Resurrección de Cristo es nuestra más grande certeza, es el tesoro más valioso. ¿Cómo no compartir con los demás este tesoro, esta certeza? No es sólo para nosotros; es para transmitirla, para darla a los demás, compartirla con los demás. Es precisamente nuestro testimonio.
Otro elemento. En las profesiones de fe del Nuevo Testamento, como testigos de la Resurrección se recuerda solamente a hombres, a los Apóstoles, pero no a las mujeres. Esto porque, según la Ley judía de ese tiempo, las mujeres y los niños no podían dar un testimonio fiable, creíble. En los Evangelios, en cambio, las mujeres tienen un papel primario, fundamental. Aquí podemos identificar un elemento a favor de la historicidad de la Resurrección: si hubiera sido un hecho inventado, en el contexto de aquel tiempo no habría estado vinculado al testimonio de las mujeres. Los evangelistas en cambio narran sencillamente lo sucedido: las mujeres son las primeras testigos. Esto dice que Dios no elige según los criterios humanos: los primeros testigos del nacimiento de Jesús son los pastores, gente sencilla y humilde; las primeras testigos de la Resurrección son las mujeres. Y esto es bello. Y esto es en cierto sentido la misión de las mujeres: de las madres, de las mujeres. Dar testimonio a los hijos, a los nietos, de que Jesús está vivo, es el viviente, ha resucitado. Madres y mujeres, ¡adelante con este testimonio! Para Dios cuenta el corazón, lo abiertos que estamos a Él, si somos como niños que confían. Pero esto nos hace reflexionar también sobre cómo las mujeres, en la Iglesia y en el camino de fe, han tenido y tienen también hoy un papel especial en abrir las puertas al Señor, seguirle y comunicar su Rostro, porque la mirada de fe siempre necesita de la mirada sencilla y profunda del amor. Los Apóstoles y los discípulos encuentran mayor dificultad para creer. La mujeres, no. Pedro corre al sepulcro, pero se detiene ante la tumba vacía; Tomás debe tocar con sus manos las heridas del cuerpo de Jesús. También en nuestro camino de fe es importante saber y sentir que Dios nos ama, no tener miedo de amarle: la fe se profesa con la boca y con el corazón, con la palabra y con el amor.
Después de las apariciones a las mujeres, siguen otras: Jesús se hace presente de un modo nuevo: es el Crucificado, pero su cuerpo es glorioso; no ha vuelto a la vida terrena, sino en una nueva condición. Al comienzo no le reconocen, y sólo a través de sus palabras y sus gestos los ojos se abren: el encuentro con el Resucitado transforma, da una nueva fuerza a la fe, un fundamento inquebrantable. También para nosotros hay numerosos signos en los que el Resucitado se hace reconocer: la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los demás Sacramentos, la caridad, aquellos gestos de amor portadores de un rayo del Resucitado. Dejémonos iluminar por la Resurrección de Cristo, dejémonos transformar por su fuerza, para que también a través de nosotros los signos de muerte dejen espacio a los signos de vida en el mundo. He visto que hay muchos jóvenes en la plaza. ¡Ahí están! A vosotros os digo: llevad adelante esta certeza: el Señor está vivo y camina junto a nosotros en la vida. ¡Esta es vuestra misión! Llevad adelante esta esperanza. Anclad en esta esperanza: este ancla que está en el cielo; sujetad fuertemente la cuerda, anclad y llevad adelante la esperanza. Vosotros, testigos de Jesús, llevad adelante el testimonio que Jesús está vivo, y esto nos dará esperanza, dará esperanza a este mundo un poco envejecido por las guerras, el mal, el pecado. ¡Adelante jóvenes!
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a acoger la alegría que nos trae el Resucitado, para que el encuentro con Jesús abra nuestro corazón a la fe y a la esperanza, haciéndonos valientes testigos de su amor.
3°) AUDIENCIA GENERAL - Plaza de San Pedro - Miércoles 10 de abril de 2013
Queridos hermanos y hermanas:
Deseo reflexionar sobre el valor salvífico de la Resurrección de Jesús, en la que se funda nuestra fe y por la que hemos sido liberados del pecado y hechos hijos de Dios, generados a una vida nueva. Éste es el don más grande que recibimos del Misterio Pascual de Cristo. Dios nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza y nos ama aun cuando nos equivocamos. Esta relación de hijos con el Señor debe crecer, ser alimentada cada día con la escucha de su Palabra, la oración, la participación en los Sacramentos y la práctica de la caridad. Comportémonos como hijos de Dios, sin desanimarnos por nuestras caídas, sintiéndonos amados por Él, sabiendo que Él es nuestra fuerza. Porque Él siempre es fiel. Ser cristianos no se reduce sólo a cumplir los mandamientos, es ser de Cristo, pensar, actuar, amar como Él, dejando que tome posesión de nuestra existencia para que la cambie, la trasforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado. A quien nos pida razón de nuestra esperanza, mostrémosle a Cristo Resucitado y hagámoslo con el anuncio de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados. Porque nosotros también por el bautismo hemos resucitado, como Cristo.
Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. En particular, al grupo de las diócesis de Galicia, con sus Obispos, así como a los sacerdotes del curso de actualización del Pontificio Colegio Español, y al grupo del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, de Buenos Aires: esto es muy importante. Invito a todos a dar testimonio del gozo de ser hijos de Dios, de la libertad que da el vivir en Cristo, que es la verdadera libertad. Muchas gracias.
Video de esta tercera Audiencia (Español)
Sitio Oficial del Año de la Fe: http://www.annusfidei.va/content/novaevangelizatio/es.html