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lunes, 12 de septiembre de 2022

PIENSA EN MARÍA E INVÓCALA EN TODOS LOS MOMENTOS



Hoy, 12 de septiembre, se celebra el Santísimo Nombre de la Madre de Dios: “María”. Se recuerda el inefable amor de la madre de Dios, hacia su santísimo Hijo y su figura de madre del redentor es propuesta a los fieles. Su nombre debe ser venerado y pronunciado con devoción filial y confianza. El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad, instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Virgen María, las necesidades de la iglesia, le den gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María.

De las homilías de san Bernardo, abad, sobre las excelencias de la Virgen Madre:

El evangelista dice: “Y el nombre de la Virgen era María”. Digamos algo a propósito de este nombre que, según dicen, significa “estrella del mar” y que resulta tan adecuado a la Virgen Madre. De manera muy adecuada es comparada con una estrella, porque, así como la estrella emite su rayo sin corromperse, la Virgen también dio a luz al Hijo sin que ella sufriera merma alguna. Ni el rayo disminuyó la luz de la estrella, ni el Hijo la integridad de la Virgen. Ella es la noble estrella nacida de Jacob, cuyo rayo ilumina todo el universo, cuyo esplendor brilla en los cielos, penetra en los infiernos, ilumina la tierra, caldea las mentes más que los cuerpos, fomenta la virtud y quema los vicios. Ella es la preclara y eximia estrella que necesariamente se levanta sobre este mar grande y espacioso: brilla por sus méritos, ilumina con sus ejemplos. Tú, que piensas estar en el flujo de este mundo entre tormentas y tempestades en lugar de caminar sobre tierra firme, no apartes los ojos del brillo de esta estrella si no quieres naufragar en las tormentas. Si se levantan los vientos de las tentaciones, si te precipitas en los escollos de las tribulaciones, mira a la estrella, llama a María. Si eres zarandeado por las olas de la soberbia o de la ambición o del robo o de la envidia, mira a la estrella, llama a María. Si la ira o la avaricia o los halagos de la carne acuden a la navecilla de tu mente, mira a María. Si, turbado por la enormidad de tus pecados, confundido por la suciedad de tu conciencia, aterrado por el horror del juicio, comienzas a ser tragado por el abismo de la tristeza, por el precipicio de la desesperación, piensa en María. En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No la apartes de tu boca, no la apartes de tu corazón y, para conseguir la ayuda de su oración, no te separes del ejemplo de su vida. Si la sigues, no te extraviarás; si la suplicas, no te desesperarás; si piensas en ella, no te equivocarás; si te coges a ella, no te derrumbarás; si te protege, no tendrás miedo; si te guía, no te cansarás; si te es favorable, alcanzarás la meta, y así experimentarás que con razón se dijo: “Y el nombre de la Virgen era María” 
 


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domingo, 13 de diciembre de 2020

3° Domingo de Adviento - Monseñor Angelelli, oración a la Virgen del Valle




En este tercer domingo de Adviento compartimos la consagración de la diócesis de La Rioja realizada por Monseñor Enrique Angelelli a la Virgen del Valle.

Homilía de Monseñor Enrique Angelelli

El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de María, por invitación personal del Obispo de Catamarca, debí presidir la misa concelebrada en la Basílica de la Virgen del Valle de Catamarca. Por la tarde, de ese mismo día, después de la procesión, el Obispo, Mons. Torres, me invitó a que llevara en mis manos la Sagrada Imagen hasta su Camarín. Ambos Obispos, consagrábamos, una vez más, nuestras respectivas diócesis a la Santísima Virgen, uniéndonos así al Santo Padre que Él lo hacía en Roma, consagrándole la Iglesia Universal.

Viajé a Catamarca con una actitud de peregrino, como lo hicieron muchos hermanos riojanos que estuvimos ese día en Catamarca. No hubiera salido de la diócesis, el día de la Inmaculada, sino hubiese sido por el sentido de mi presencia en la diócesis hermana. Oramos especialmente por la Patria como lo habíamos dispuesto en la Asamblea del Episcopado.
Sentí fuertemente que llevaba conmigo a toda la diócesis de la Rioja. Mi oración de peregrino y de Obispo de La Rioja, fue orar por todos ustedes. Mi intención fue tenerlos a todos ustedes muy presentes junto a la Santísima Virgen del Valle. Por ustedes que están unidos a esta misa radial.
A la Virgen del Valle le fui contando mucho de lo que sentía interiormente durante todo ese día. Esto le fui diciendo: 

- Que iluminara y bendijera a La Rioja para que no decaigamos en la Esperanza, en la fortaleza interior y en la unidad como pueblo.
- Que apartara de nosotros todo lo que nos divide y no nos ayude a madurar como pueblo.
- Que nos ayudara a reconciliarnos y renovarnos como lo buscamos lograr en este año santo universal.
- Que nos siguiera bendiciendo nuestra misión diocesana con la Visita de San Nicolás por todos los pueblos de La Rioja, ayudara a preparar interiormente a los pueblos que aún no ha llegado esta “visita” -que reciban el paso de Dios disponiendo las vidas de las personas y de los pueblos.
- Que ayude a convertir los corazones de aquellos hermanos que pretenden obstaculizar este “paso de Dios”, pretendiendo oponer un efímero poder humano al poder misericordioso, justo y reconciliador de Dios.
- Que ayude a nuestros hermanos “costeños” a reintegrarse a la plenitud de la “comunión eclesial” con la visita de San Nicolás, más allá de la osadía temeraria de quienes pudiesen impedir a este querido y sufrido pueblo la gracia y la paz de Dios Nuestro Padre.
- Por los hogares que sufren la ausencia de sus hijos y de sus padres; por quienes exponen la vida cada día por la felicidad de sus hogares, por la paz verdadera y la fraternidad evangélica de nuestra patria.
- Por quienes gobiernan, para que sean siempre servidores, justos, veraces, sacrificados y generosos en tan difícil misión. 
- Que iluminara a quienes tienen la misión de cuidar un orden legítimo, justo y cristiano, no cargaran nunca en sus conciencias el haber hecho sufrir a inocentes, provocar un dolor irreparable en hogares de nuestra comunidad riojana y que los aparte siempre de la temeraria osadía de asumir un indebido
papel de jueces, señalando lo que es conforme a la doctrina cristiana y cuál debe ser la misión de la Iglesia.
- Que nos ayude a no caer en la tentación del miedo, de la cobardía, de la delación y la mentira, creyendo que son las armas verdaderas para construir la paz y la fraternidad querida por Jesucristo, su Divino Hijo.
- Que nos iluminará y nos ayudará para erradicar todo tipo de violencias de nuestro suelo trabajando por la justicia, que es así como se logra la verdadera paz que Cristo, su Divino Hijo, nos enseña en el Evangelio.
- Que bendiga y acompañe a nuestra juventud para que nunca se sienta frustrada, asuma con responsabilidad y desde los valores del Evangelio la tarea que debe asumir en esta hora y que tome cada vez más conciencia que a la paz y a la justicia se la construye con el esfuerzo, la generosidad de la vida, con el rechazo de todo lo que es mentira y superficialidad en la vida. Que sean testigos de la esperanza y que no cometan los mismos pecados privados y públicos que dolorosamente le legamos los adultos.
- Que bendijera a nuestros hermanos sacerdotes para que siempre con fidelidad, y con firmeza evangélica, con alegría y esperanza, con sabiduría y con visión de fe, acompañaran a nuestro pueblo en su madurez cristiana.
- Que nuestras hermanas religiosas vivan siempre con alegría su consagración, la fortalezca y las ilumine interiormente, les haga superar los obstáculos que encuentran en sus vidas y las haga fieles servidoras del pueblo que sirven, ayudándole a crecer en la Fe, en la Esperanza y en el Amor a Dios y entre hermanos.
- Que bendiga a nuestros hermanos laicos, para que no teman madurar cristianamente y asuman las responsabilidades concretas sin miedo, con fortaleza con sabiduría y fidelidad.
- Que bendijera a nuestras comunidades parroquiales y a nuestros pueblos, para que nunca el cansancio moral las paralice; para que la esperanza las estimule; para que la Palabra de Dios y la Gracia Sacramental las fortalezca y las haga misioneras.
- Que bendijera a nuestros enfermos, a nuestros hermanos más pobres y necesitados; a quienes sufre todo tipo de soledad. 
- Que bendijera a nuestros hermanos que están trabajando en el campo de la cultura para que sean verdaderos iluminadores, constructores de una comunidad más justa y más fraterna, que se distingan por la sabiduría de sus vidas y por el servicio a su pueblo de donde provienen y son parte del mismo.
- Que bendijera a nuestros niños, que tienen aún tanto camino por andar; que los librara de los males que estamos padeciendo nosotros los grandes. Que cuando sean mayores, solamente se emulen por multiplicar y distribuir con justicia y equidad, el pan material, el pan de Dios y el pan de la cultura y
no por la construcción y distribución de armas para eliminarnos como hermanos.
- Que bendijera a nuestra patria para que los argentinos no sigamos en este doloroso camino de armas y muertes, que nuestra tierra argentina no siga engendrando hijos para la muerte sino para hacer florecer la vida de cada uno de sus habitantes.
Le pedí mucho por quien debe servirlos a ustedes como Obispo de Cristo.
- Que la Virgen me siga dando la fidelidad y la fortaleza para ser siempre fiel al Evangelio y al pueblo que me ha entregado para que lo sirva, lo acompañe y lo guíe desde la Fe. 
Que me haga siempre testigo de la esperanza en medio de mi pueblo y que aumente en mí la capacidad para compartir sus alegrías y sus sufrimientos. 
Que me siga prestando Su Voz y Su Palabra para brindársela a todos los que la quieran recibir, especialmente para los que no tienen voz. 
A ella le consagré mi misión en esta diócesis el primer día de mi llegada a La Rioja, a Ella se la reiteré después de un buen camino andado; con esperanza, con alegría y con confianza. Ella sabe en Quien confío; como dice San Pablo, es en su Hijo Jesucristo.
Entre otras intenciones, así le fui rezando a la Virgen.

Así le fui consagrando la diócesis a la Virgen Inmaculada del Valle, el día 8 de diciembre.

Que la Virgen y San Nicolás nos siga acompañando en nuestro camino.

Monseñor Angelelli, 14 de diciembre de 1975,   Tercero domingo de Adviento



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domingo, 18 de octubre de 2020

"ORACIÓN A LA VIRGEN MADRE" - CARDENAL PIRONIO


En este día de la madre, compartimos con todos ustedes una oración del cardenal Eduardo Pironio, siervo de Dios, pide a la Virgen María que proteja a su madre.


Madrecita del cielo:

Madre de Dios y Madre mía.

¡Cómo me gusta llamarte así!

Como llamo a mi mamá todos los días. 

Con la misma sencillez, con la misma seguridad,

Con el mismo cariño.

 

¡Qué lindas las palabras de Jesús

cuando te dijo: ¡"Aquí tienes a tu hijo"!

Ese hijo era Juan, el amigo predilecto,

y era también yo. Y mi compañero de escuela,

y los chicos de mi barrio,

y todos los hombres del mundo.

¡Qué lástima que muchos no lo saben!

Y qué pena que a veces olvidamos

lo que Jesús nos dijo:

¡"Aquí tienes a tu Madre"!

 

Hoy te rezo con más confianza que nunca.

Es el día de tu fiesta y también la fiesta de la madre. 

Quiero agradecerte que seas mi Madre,

que me acompañes y cuides,

que me sostengas y formes.

 

¡Ya sabes cómo te necesito! 

Me siento a veces tan pobre

que sólo la seguridad de tu cariño

me tranquiliza.

¡No me dejes Madre mía!

Yo quiero tener siempre la sencillez

y la alegría de los niños.


 Te pido por mamá, hoy que es su día. 

Dios la hizo tan buena

que juntó en su corazón

la ternura de todas las cosas.

Cuando quiero pensar que Dios me ama,

yo me fijo en el amor que ella me tiene.

 

Yo sé que ella sufre por nosotros.

Lo adivino en su mirada un poco triste,

pero siempre tan profunda y tan serena. 

No sé cómo pedirte por mamá. 

Pero tú lo sabes, porque entiendes 

mi silencio y su problema.

 

Dale un poco de tu fuerza

cuando esté cansada.

Un poco de tu alegría cuando sufre. 

Un poco de tu serenidad

cuando esté preocupada por nosotros.

 

Cuídala mucho.

Yo no tengo cosas lindas para darle

porque lo más lindo que tengo

es ella misma.

Pero le doy mi corazón sencillo y pobre,

sincero y generoso, dispuesto a seguir 

siempre sus consejos.

 

Y te pido por la mamá de todos los chicos. 

Y por los chicos que ya no tienen mamá. 

Que todos sintamos

que tú eres nuestra Madre.

Que nos guardas en tu corazón,

que nos tomas de la mano y nos conduces

a la Casa del Padre que nos espera.

 

Madrecita del cielo:

caminaremos juntos en la vida,

Dame un corazón de hijo, límpio y bueno. 

Y cuando sea grande

que tenga siempre un corazón de niño:

sencillo y transparente,

alegre y generoso.

 

Para mí y para mí mamá,

para todos los chicos,

y todas las mamás del mundo,

te pido en este día

la ternura de tu protección,

la alegría de tu presencia entre nosotros,

la seguridad de tu bendición,

y la delicadeza de tu cariño.

 

Amén.  Que así sea.

(Cardenal Eduardo Pironio)


Te invitamos a participar de esta conferencia para conocer más de la vida del Cardenal Pironio:

Se transmitirá en el siguiente link: 
https://www.youtube.com/channel/UCsL5LktSDDhy75XriO4baEw/live


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viernes, 8 de mayo de 2020

"Hoy es el día de la Virgen de Luján" - P. Quique Bianchi


Hoy, 8 de mayo, es el día de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina. Hace ya casi 400 años que quiso quedarse entre nosotros. Ella se quedó en la pampa argentina para brillar irradiando vida hacia los cuatro puntos cardinales. El lugar que eligió era muy humilde: el medio del campo, donde todo era peligroso en esos tiempos y apenas vivía un puñado de gente de vida muy sacrificada. Hizo detener junto al río Luján la carreta y se quedó allí para siempre protegiendo a todos los que vengan a cobijarse bajo su manto. Ella puso su ojos en esos humildes hijos suyos, miró con misericordia sus luchas cotidianas para vivir y quiso empezar algo muy grande desde ellos. Ella, con su mano de madre fue formando una patria con los hijos que venían a ponerse bajo su mirada.

Lo primero que hizo fue tomarse para sí el más humilde de sus hijos, un negro esclavo llamado Manuel. Él se dejó tomar el corazón, se enamoró hasta el tuétano de esa Virgencita que cuidaba a aquellos campesinos. La tenía limpia, alumbrada y con flores y atendía a los devotos que visitaban la pobre ermita. Alma, vida y corazón le entregó para cuidarla, y Ella lo cuidaba a él.

En ese entonces, Buenos Aires era apenas un caserío polvoriento. Entre sus habitantes, muy pronto creció la fama de esta sencilla Imagen de la Concepción Inmaculada que estaba en un humilde ranchito en el campo. Era muy milagrosa esta Virgen, se decía. Al poco tiempo ya recibía devotos de muchos lugares. Como un hilo de agua que nace en los cerros y en el valle se transforma en caudaloso torrente, con los años se fue engrosando el número de peregrinos y se convirtió en este río vital por el que han pasado tantas generaciones de argentinos. 

En los orígenes más remotos de nuestra patria, Ella ya estaba ahí, brillando e irradiando vida. Fue atrayendo a sus hijos y moviendo sus corazones para hacerlos más hermanos. Ella fue lentamente formando un pueblo. En los momentos más difíciles de nuestra historia estuvo presente. Ya tenía dos siglos en estas tierras cuando ocurrieron las invasiones inglesas. Fue bajo su manto donde se refugiaron algunos patriotas junto a Pueyrredón para organizar la reconquista. A falta de uniforme llevaron para identificarse lo que se llamaban “medidas de la Virgen”. Éstas eran unas cintas celestes y blancas -el color del manto de la Virgen- que medían lo mismo que la altura de la milagrosa Imagen. Era algo que acostumbraban a usar los devotos para sentirse protegidos por Ella.

En 1810, a pocos días de la Revolución de Mayo, cuando Belgrano tuvo que ir al norte como improvisado general, pasó por Luján con su ejército a poner bajo los pies de la Madre la patria que nacía. Seguramente tuvo muy presente su figura al elegir los colores de nuestra bandera. En las dos batallas más importantes de Belgrano, y decisivas para la Independencia, tuvo su protagonismo la Virgen. La batalla de Tucumán en 1812 fue para el General un triunfo de la Virgen de la Merced y a Ella le entrega su bastón de mando apenas terminada la refriega. A los pocos meses obtiene un triunfo resonante frente a los españoles en Salta. Dos de las banderas tomadas a los enemigos son enviadas al santuario de Luján, para que el pueblo las vea y al mirarlas le agradezca a la Virgen la protección con que Ella animaba este nuevo sueño de libertad.

La historia de la Virgen de Luján está muy compenetrada con nuestra historia. Por eso fue nombrada patrona de la Argentina. Ella comenzó como nuestro patria, humildemente, desde los más pobres. Pero fueron pasando los años y con esa atracción de Madre fue congregando un pueblo que hoy abarca a todo un país y hasta una Patria Grande.

Ella, como buena Madre, nos quiere hermanos. Hoy en su día, pidámosle que nos ayude a vivir eso que enseña el Martín Fierro cuando dice “los hermanos sean unidos”. Que al ponernos como hijos ante la ternura de su mirada nos mueva el corazón y nos muestre los caminos para construir una patria donde entren todos. 

P. Quique Bianchi, diócesis de San Nicolás de los arroyos - Buenos Aires 





Otras publicaciones del P. Quique Bianchi en este blog:


"Los pobres nos salvan"

Angelelli: ¿qué significa martirio “en odio de la fe”?

"Fui homeless y me echaste de tus ciudades"

"Una Iglesia de rostro amazónico y el escándalo de la inculturación"



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domingo, 8 de diciembre de 2019

Mons. Angelelli consagra la diócesis de La Rioja a la Virgen del Valle




Monseñor Angelelli, 14 de diciembre de 1975 (misa radial)   

El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de María, por invitación personal del Obispo de Catamarca, debí presidir la Misa concelebrada en la Basílica de la Virgen del Valle de Catamarca. Por la tarde, de ese mismo día, después de la procesión, el Obispo, Mons. Torres, me invitó a que llevara en mis manos la Sagrada Imagen hasta su Camarín. Ambos Obispos, consagrábamos, una vez más, nuestras respectivas diócesis a la Santísima Virgen, uniéndonos así al Santo Padre que El lo hacía en Roma, consagrándole la Iglesia Universal.

Viajé a Catamarca con una actitud de peregrino, como lo hicieron muchos hermanos riojanos que estuvimos ese día en Catamarca. No hubiera salido de la diócesis, el día de la Inmaculada, sino hubiese sido por el sentido de mi presencia en la diócesis hermana. Oramos especialmente por la Patria como lo habíamos dispuesto en la Asamblea del Episcopado.
Sentí fuertemente que llevaba conmigo a toda la diócesis de la Rioja. Mi oración de peregrino y de Obispo de La Rioja, fue orar por todos ustedes. Mi intención fue tenerlos a todos ustedes muy presentes junto a la Santísima Virgen del Valle. Por ustedes que están unidos a esta misa radial.

A la Virgen del Valle le fui contando mucho de lo que sentía interiormente durante todo ese día. Esto le fui diciendo:
- Que iluminara y bendijera a La Rioja para que no decaigamos en la Esperanza, en la fortaleza interior y en la unidad como pueblo.
- Que apartara de nosotros todo lo que nos divide y no nos ayude a madurar como pueblo.
- Que nos ayudara a reconciliarnos y renovarnos como lo buscamos lograr en este año santo universal.
- Que nos siguiera bendiciendo nuestra misión diocesana con la Visita de San Nicolás por todos los pueblos de La Rioja, ayudara a preparar interiormente a los pueblos que aún no ha llegado esta “visita” -que reciban el paso de Dios disponiendo las vidas de las personas y de los pueblos.
- Que ayude a convertir los corazones de aquellos hermanos que pretenden obstaculizar este “paso de Dios”, pretendiendo oponer un efímero poder humano al poder misericordioso, justo y reconciliador de Dios.
- Que ayude a nuestros hermanos “costeños” a reintegrarse a la plenitud de la “comunión eclesial” con la visita de San Nicolás, más allá de la osadía temeraria de quienes pudiesen impedir a este querido y sufrido pueblo la gracia y la paz de Dios Nuestro Padre.
- Por los hogares que sufren la ausencia de sus hijos y de sus padres; por quienes exponen la vida cada día por la felicidad de sus hogares, por la paz verdadera y la fraternidad evangélica de nuestra patria.
- Por quienes gobiernan, para que sean siempre servidores, justos, veraces, sacrificados y generosos en tan difícil misión.
- Que iluminara a quienes tienen la misión de cuidar un orden legítimo, justo y cristiano, no cargaran nunca en sus conciencias el haber hecho sufrir a inocentes, provocar un dolor irreparable en hogares de nuestra comunidad riojana y que los aparte siempre de la temeraria osadía de asumir un indebido papel de jueces, señalando lo que es conforme a la doctrina cristiana y cuál debe ser la misión de la Iglesia.
- Que nos ayude a no caer en la tentación del miedo, de la cobardía, de la delación y la mentira, creyendo que son las armas verdaderas para construir la paz y la fraternidad querida por Jesucristo, su Divino Hijo.
- Que nos iluminará y nos ayudará para erradicar todo tipo de violencias de nuestro suelo trabajando por la justicia, que es así como se logra la verdadera paz que Cristo, su Divino Hijo, nos enseña en el Evangelio.
- Que bendiga y acompañe a nuestra juventud para que nunca se sienta frustrada, asuma con responsabilidad y desde los valores del Evangelio la tarea que debe asumir en esta hora y que tome cada vez más conciencia que a la paz y a la justicia se la construye con el esfuerzo, la generosidad de la vida, con el rechazo de todo lo que es mentira y superficialidad en la vida. Que sean testigos de la esperanza y que no cometan los mismos pecados privados y públicos que dolorosamente le legamos los adultos.
- Que bendijera a nuestros hermanos sacerdotes para que siempre con fidelidad, y con firmeza evangélica, con alegría y esperanza, con sabiduría y con visión de fe, acompañaran a nuestro pueblo en su madurez cristiana.
- Que nuestras hermanas religiosas vivan siempre con alegría su consagración, la fortalezca y las ilumine interiormente, les haga superar los obstáculos que encuentran en sus vidas y las haga fieles servidoras del pueblo que sirven, ayudándole a crecer en la Fe, en la Esperanza y en el Amor a Dios y entre hermanos.
- Que bendiga a nuestros hermanos laicos, para que no teman madurar cristianamente y asuman las responsabilidades concretas sin miedo, con fortaleza con sabiduría y fidelidad.
- Que bendijera a nuestras comunidades parroquiales y a nuestros pueblos, para que nunca el cansancio moral las paralice; para que la esperanza las estimule; para que la Palabra de Dios y la Gracia Sacramental las fortalezca y las haga misioneras.
- Que bendijera a nuestros enfermos, a nuestros hermanos más pobres y necesitados; a quienes sufre todo tipo de soledad.
- Que bendijera a nuestros hermanos que están trabajando en el campo de la cultura para que sean verdaderos iluminadores, constructores de una comunidad más justa y más fraterna, que se distingan por la sabiduría de sus vidas y por el servicio a su pueblo de donde provienen y son parte del mismo.
- Que bendijera a nuestros niños, que tienen aún tanto camino por andar; que los librara de los males que estamos padeciendo nosotros los grandes. Que cuando sean mayores, solamente se emulen por multiplicar y distribuir con justicia y equidad, el pan material, el pan de Dios y el pan de la cultura y no por la construcción y distribución de armas para eliminarnos como hermanos.
- Que bendijera a nuestra patria para que los argentinos no sigamos en este doloroso camino de armas y muertes, que nuestra tierra argentina no siga engendrando hijos para la muerte sino para hacer florecer la vida de cada uno de sus habitantes.

Le pedí mucho por quien debe servirlos a ustedes como Obispo de Cristo.
- Que la Virgen me siga dando la fidelidad y la fortaleza para ser siempre fiel al Evangelio y al pueblo que me ha entregado para que lo sirva, lo acompañe y lo guíe desde la Fe.
Que me haga siempre testigo de la esperanza en medio de mi pueblo y que aumente en mí la capacidad para compartir sus alegrías y sus sufrimientos.
Que me siga prestando Su Voz y Su Palabra para brindársela a todos los que la quieran recibir, especialmente para los que no tienen voz.
A ella le consagré mi misión en esta diócesis el primer día de mi llegada a La Rioja, a Ella se la reiteré después de un buen camino andado; con esperanza, con alegría y con confianza. Ella sabe en Quien confío; como dice San Pablo, es en su Hijo Jesucristo.

Entre otras intenciones, así le fui rezando a la Virgen.
Así le fui consagrando la diócesis a la Virgen Inmaculada del Valle, el día 8 de diciembre.

Que la Virgen y San Nicolás nos siga acompañando en nuestro camino.










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jueves, 7 de mayo de 2015

ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LUJAN - Fray Pedro Nolasco



En aquel tiempo que el reino de Portugal y el de Castilla se gobernaban por una Corona, con el mucho comercio que tenía esta ciudad con el Brasil, un portugués, vecino de Córdoba, que fundó la hacienda de Sumampa, pidió a un paisano suyo le trajese del Brasil una imagen pequeña de la Concepción, para colocar en una capilla que estaba fabricando en dicha su hacienda; y con este encargue le remitieron a un mismo tiempo dos, las cuales, encajonadas, cargó en su carretón. Y llegando al río de Luján hizo noche en lo de un paisano suyo, llamado fulano Rosendo.


Queriendo proseguir su viaje, uncidos los bueyes por la mañana, no pudieron mover dicho carretón; por cuya causa le volvieron a descargar, y entonces le movieron los bueyes sin alguna dificultad. Y admirados todos de este prodigio, le preguntaron qué llevaba en la carga, que allí se había descargado, que pudiese servir de impedimento a su viaje; y él respondió que no llevaba cosa de impedimento, antes sí dos imágenes para darles culto.


Y determinaron se embarcase en el carretón los dos cajoncitos de las imágenes e hiciesen caminar el carretón; y se hallaron con el impedimento primero; a que empezó a exclamar el devoto portugués a la Virgen Santísima que bien sabía el efecto, para qué la llevaba, que era para colocarla en la capilla que en su nombre tenía fabricada; y, persuadiéndole a que sacase él un cajón y dejase el otro, probaron a que caminase el carretón, y no se pudo mover de su lugar; volvieron a hacer la diligencia de sacar el cajón que había quedado y cargar el que habían bajado, y entonces se movió dicho carretón sin impedimento alguno; quedando el dueño muy contento con la imagen que se llevó, dejando la otra en el paraje, donde le mostraba quererse quedar.


Ésta es la imagen de Nuestra Señora de Luján, que estuvo muchos años en lo de dicho Rosendo, en un oratorio muy corto, y muy venerada la imagen de todo el pago. Y dicho Rosendo dedicó un negro, llamado Manuel, al culto de dicha imagen, quien cuidaba de la lámpara de dicha Señora, que incesantemente ardía.


Y con el transcurso del tiempo y muerto el dueño de aquella estancia vino a quedar en casi despoblado. Y por ser mucha la frecuencia de devotos, que acudían movidos de sus muchos milagros, y no tener en dicha estancia dónde albergarse, pidió una señora, doña Ana de Matos, le diesen dicha imagen que la llevaría a su hacienda, que estaba en dicho río y colocóla en un oratorio; y con la asistencia y fervor del capellán don Pedro Montalbo y del mayordomo, don Manuel Casco de Mendoza, se enfervorizó la devoción de todo el pago y aun de las provincias remotas y se pusieron a fabricar la capilla, que hasta hoy permanece.


De la relación del mercedario fray Pedro Nolasco de Santa María

(Año 1737: Archivo de la Basílica nacional de Luján)


Otras publicaciones relacionadas:

Peregrinación a la Virgen de Luján - P. Rafael Tello

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