domingo, 13 de diciembre de 2020

3° Domingo de Adviento - Monseñor Angelelli, oración a la Virgen del Valle




En este tercer domingo de Adviento compartimos la consagración de la diócesis de La Rioja realizada por Monseñor Enrique Angelelli a la Virgen del Valle.

Homilía de Monseñor Enrique Angelelli

El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de María, por invitación personal del Obispo de Catamarca, debí presidir la misa concelebrada en la Basílica de la Virgen del Valle de Catamarca. Por la tarde, de ese mismo día, después de la procesión, el Obispo, Mons. Torres, me invitó a que llevara en mis manos la Sagrada Imagen hasta su Camarín. Ambos Obispos, consagrábamos, una vez más, nuestras respectivas diócesis a la Santísima Virgen, uniéndonos así al Santo Padre que Él lo hacía en Roma, consagrándole la Iglesia Universal.

Viajé a Catamarca con una actitud de peregrino, como lo hicieron muchos hermanos riojanos que estuvimos ese día en Catamarca. No hubiera salido de la diócesis, el día de la Inmaculada, sino hubiese sido por el sentido de mi presencia en la diócesis hermana. Oramos especialmente por la Patria como lo habíamos dispuesto en la Asamblea del Episcopado.
Sentí fuertemente que llevaba conmigo a toda la diócesis de la Rioja. Mi oración de peregrino y de Obispo de La Rioja, fue orar por todos ustedes. Mi intención fue tenerlos a todos ustedes muy presentes junto a la Santísima Virgen del Valle. Por ustedes que están unidos a esta misa radial.
A la Virgen del Valle le fui contando mucho de lo que sentía interiormente durante todo ese día. Esto le fui diciendo: 

- Que iluminara y bendijera a La Rioja para que no decaigamos en la Esperanza, en la fortaleza interior y en la unidad como pueblo.
- Que apartara de nosotros todo lo que nos divide y no nos ayude a madurar como pueblo.
- Que nos ayudara a reconciliarnos y renovarnos como lo buscamos lograr en este año santo universal.
- Que nos siguiera bendiciendo nuestra misión diocesana con la Visita de San Nicolás por todos los pueblos de La Rioja, ayudara a preparar interiormente a los pueblos que aún no ha llegado esta “visita” -que reciban el paso de Dios disponiendo las vidas de las personas y de los pueblos.
- Que ayude a convertir los corazones de aquellos hermanos que pretenden obstaculizar este “paso de Dios”, pretendiendo oponer un efímero poder humano al poder misericordioso, justo y reconciliador de Dios.
- Que ayude a nuestros hermanos “costeños” a reintegrarse a la plenitud de la “comunión eclesial” con la visita de San Nicolás, más allá de la osadía temeraria de quienes pudiesen impedir a este querido y sufrido pueblo la gracia y la paz de Dios Nuestro Padre.
- Por los hogares que sufren la ausencia de sus hijos y de sus padres; por quienes exponen la vida cada día por la felicidad de sus hogares, por la paz verdadera y la fraternidad evangélica de nuestra patria.
- Por quienes gobiernan, para que sean siempre servidores, justos, veraces, sacrificados y generosos en tan difícil misión. 
- Que iluminara a quienes tienen la misión de cuidar un orden legítimo, justo y cristiano, no cargaran nunca en sus conciencias el haber hecho sufrir a inocentes, provocar un dolor irreparable en hogares de nuestra comunidad riojana y que los aparte siempre de la temeraria osadía de asumir un indebido
papel de jueces, señalando lo que es conforme a la doctrina cristiana y cuál debe ser la misión de la Iglesia.
- Que nos ayude a no caer en la tentación del miedo, de la cobardía, de la delación y la mentira, creyendo que son las armas verdaderas para construir la paz y la fraternidad querida por Jesucristo, su Divino Hijo.
- Que nos iluminará y nos ayudará para erradicar todo tipo de violencias de nuestro suelo trabajando por la justicia, que es así como se logra la verdadera paz que Cristo, su Divino Hijo, nos enseña en el Evangelio.
- Que bendiga y acompañe a nuestra juventud para que nunca se sienta frustrada, asuma con responsabilidad y desde los valores del Evangelio la tarea que debe asumir en esta hora y que tome cada vez más conciencia que a la paz y a la justicia se la construye con el esfuerzo, la generosidad de la vida, con el rechazo de todo lo que es mentira y superficialidad en la vida. Que sean testigos de la esperanza y que no cometan los mismos pecados privados y públicos que dolorosamente le legamos los adultos.
- Que bendijera a nuestros hermanos sacerdotes para que siempre con fidelidad, y con firmeza evangélica, con alegría y esperanza, con sabiduría y con visión de fe, acompañaran a nuestro pueblo en su madurez cristiana.
- Que nuestras hermanas religiosas vivan siempre con alegría su consagración, la fortalezca y las ilumine interiormente, les haga superar los obstáculos que encuentran en sus vidas y las haga fieles servidoras del pueblo que sirven, ayudándole a crecer en la Fe, en la Esperanza y en el Amor a Dios y entre hermanos.
- Que bendiga a nuestros hermanos laicos, para que no teman madurar cristianamente y asuman las responsabilidades concretas sin miedo, con fortaleza con sabiduría y fidelidad.
- Que bendijera a nuestras comunidades parroquiales y a nuestros pueblos, para que nunca el cansancio moral las paralice; para que la esperanza las estimule; para que la Palabra de Dios y la Gracia Sacramental las fortalezca y las haga misioneras.
- Que bendijera a nuestros enfermos, a nuestros hermanos más pobres y necesitados; a quienes sufre todo tipo de soledad. 
- Que bendijera a nuestros hermanos que están trabajando en el campo de la cultura para que sean verdaderos iluminadores, constructores de una comunidad más justa y más fraterna, que se distingan por la sabiduría de sus vidas y por el servicio a su pueblo de donde provienen y son parte del mismo.
- Que bendijera a nuestros niños, que tienen aún tanto camino por andar; que los librara de los males que estamos padeciendo nosotros los grandes. Que cuando sean mayores, solamente se emulen por multiplicar y distribuir con justicia y equidad, el pan material, el pan de Dios y el pan de la cultura y
no por la construcción y distribución de armas para eliminarnos como hermanos.
- Que bendijera a nuestra patria para que los argentinos no sigamos en este doloroso camino de armas y muertes, que nuestra tierra argentina no siga engendrando hijos para la muerte sino para hacer florecer la vida de cada uno de sus habitantes.
Le pedí mucho por quien debe servirlos a ustedes como Obispo de Cristo.
- Que la Virgen me siga dando la fidelidad y la fortaleza para ser siempre fiel al Evangelio y al pueblo que me ha entregado para que lo sirva, lo acompañe y lo guíe desde la Fe. 
Que me haga siempre testigo de la esperanza en medio de mi pueblo y que aumente en mí la capacidad para compartir sus alegrías y sus sufrimientos. 
Que me siga prestando Su Voz y Su Palabra para brindársela a todos los que la quieran recibir, especialmente para los que no tienen voz. 
A ella le consagré mi misión en esta diócesis el primer día de mi llegada a La Rioja, a Ella se la reiteré después de un buen camino andado; con esperanza, con alegría y con confianza. Ella sabe en Quien confío; como dice San Pablo, es en su Hijo Jesucristo.
Entre otras intenciones, así le fui rezando a la Virgen.

Así le fui consagrando la diócesis a la Virgen Inmaculada del Valle, el día 8 de diciembre.

Que la Virgen y San Nicolás nos siga acompañando en nuestro camino.

Monseñor Angelelli, 14 de diciembre de 1975,   Tercero domingo de Adviento



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miércoles, 9 de diciembre de 2020

“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)


En esta segunda semana de Adviento, preparamos nuestro corazón en este camino de conversión de la mano de San Juan Bautista y de la pequeña "Nennolina"


Evangelio según San Marcos 1, 1-8

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

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Cartas de Antonietta (Nennolina)

Querido gran Jesús:

Te amo mucho, y haré muchos sacrificios en reparación por los dolores que sufriste cuando naciste y estabas sobre la paja que te pinchaba todo. Querido Jesús, déjame encontrar un buen confesor y déjame encontrarlo pronto porque quiero confesarme.
¡Querido Jesús!… Bendice a mis padres y haz que papá se sienta bien y también mamá ayude a mi hermanita, y también a esa persona que conoces y también a la abuela y Catherine. Querido Jesús, hoy fui a misa y me sentí muy feliz y bien porque era Tu casa.
Querido Jesús, déjame morir antes de que pueda cometer un pecado mortal grave, al menos puedo ir al cielo en la gloria de los santos y los ángeles.
Querido Jesús, te entrego mi corazón para que lo hagas bueno y santo.
Querido Jesús, lo deseo mucho esta Navidad y espero que llegue pronto porque quiero recibirte en la Primera Comunión.
Querido Jesús, muchos saludos y besos de tu amada Antonietta (7 de Noviembre de 1936)
             


Queridísima Santísima Trinidad:

Querido Dios Padre, sé que me amas y yo te amo demasiado... Querido Dios Padre, haz que mi madre sane.
Queridísimo Dios Padre, Tú que eres todopoderoso, concédeme la gracia de curarme pronto y caminar bien. Querido Dios Padre, Tú que eres tan bueno, perdona y asegúrate de que pronto pueda ir a recibir a Tu hijo Jesús.
Querido Jesús te amo mucho. Querido Jesús cuando naciste en la gruta de Belén también sufriste mucho y tenías mucho frío. Querido Jesús, quiero reparar estos dolores tuyos.
Querido Espíritu Santo, Tú que eres el amor del Padre y del Hijo, ilumina mi corazón y mi alma y bendíceme.
Querido Espíritu Santo, te amo mucho, querido Espíritu Santo, cuando haga la Confirmación. Dame todos tus siete dones.
Querido Espíritu Santo muchos saludos y besos afectuosos de tu querida Antonietta (29 de Enero 1937)


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Comentario del P. Mauricio Gimenez (Diócesis de La Rioja)


En este domingo emerge la figura de Juan el Bautista como el que nos va a ayudar a preparar la venida del Mesías, de nuestro Salvador.

Es interesante que el texto comience diciendo que lo que se anuncia es una Buena Noticia, es la Buena noticia de la salvación que nos viene con la presencia de Jesús en el mundo. Como todo lo que es importante para nosotros como seres humanos, también la venida de Jesús requiere una preparación, en este caso, son disposiciones interiores para que su presencia fructifique en nosotros. La imagen de lo llano nos invita a ver más allá de lo inmediato, en la llanura podemos abarcar distancias más largas y en el corazón se hace la experiencia del asombro ante lo infinito. De esa experiencia surge también la toma de conciencia de nuestra propia finitud, de nuestro ser limitados.  Ambas cosas nos invitan al reconocimiento de la grandeza del don de Dios: Jesús todo Amor para nosotros: “Él los bautizará con el Espíritu Santo”. Por eso, para que la experiencia del Amor sea adecuadamente asimilada, necesitamos disponernos, prepararse es, en definitiva, hacer espacio interior para recibir a Jesús que es “más poderoso que yo”, y al que “no soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias” porque el trae un Amor infinito que quiere comunicarme, y al que sólo puedo responder adecuadamente permitiéndole que me ayude a amarlo.

Hay personas muy especiales que el Padre ha dispuesto que nos ayuden a descubrir el tesoro escondido que Él nos ha enviado al mundo. Nennolina con su sencillez de niña nos hace ver las pequeñas ofrendas que podemos hacer en este adviento: la confesión, la comunión, el amor a los hermanos y la oración de intercesión, la visita a Jesús Sacramentado, el rechazo del pecado, los sacrificios, el deseo de la gloria de Dios, la confianza en el poder de su Amor cuando toca nuestro corazón, en resumen, la respuesta amorosa a su Amor incondicional: “Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta”


Te invitamos a leer las cartas de la primera semana: "Jesús, ven pronto a mi corazón"
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Breve Biografía de Antonietta Meo

Antonieta Meo, conocida cariñosamente como Nennolina, nació en Roma el 15 de diciembre de 1930. A los 5 años se inscribió en la Acción Católica y antes de cumplir los 6 años le diagnosticaron osteosarcoma, un cáncer a los huesos que estaba muy avanzado y obligó a que le amputaran la pierna izquierda. Con la ayuda de una prótesis empezó a asistir a la escuela primaria a los 6 años. Sufría muchos dolores pero todo se lo ofrecía a Jesús. “Cada paso que doy que sea una palabrita de amor”, afirmó. También se recuerda que quiso celebrar el aniversario de la amputación con un gran almuerzo y una novena a la Virgen de Pompeya porque gracias a esta intervención había podido ofrecer su sufrimiento a Jesús.

Las cartas de Antonietta son un gran legado espiritual, a Jesús le escribió más de 100 cartas, otras a la Virgen María, a Dios Padre, al Espíritu Santo, una a santa Inés y otra a santa Teresita del niño Jesús. La primera carta tiene fecha del 15 de septiembre de 1936. 

La noche de navidad de 1936 recibió el sacramento de la primera Comunión y este día escribió: “Querido Jesús Eucaristía, estoy muy contenta de que hayas venido a mi corazón. No te vayas nunca de mi corazón, quédate siempre, siempre conmigo”. Pocos meses después recibió el sacramento de la Confirmación.

En cuanto Nennolina aprendió a usar la pluma, quiso poner su propia firma y escribió así: “Antonietta y Jesús”.

La última carta tiene fecha del 2 de junio de 1937, esta carta llegó a las manos del Papa Pio XI y unos días después un delegado enviado por él, le llevó a la niña la bendición apostólica y él expresó que el Papa se había conmovido mucho leyendo la carta.

Antonietta falleció el 3 de julio de 1937, unos días antes había recibido el sacramento de la unción de los enfermos.  El 17 de diciembre del año 2007 el papa Benedicto XVI la declaró venerable.







Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo

Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén

Padre nuestro, Ave María, Gloria.

La próxima semana vamos a compartir más cartas de Nennolina





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domingo, 6 de diciembre de 2020

2° Domingo de Adviento - Homilía de Monseñor Angelelli





Evangelio según San Marcos 1,1-8.

Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

Homilía de Monseñor Enrique Angelelli (7 de Diciembre de 1975)
(En los archivos no se encuentra el texto de esta homilía radial, a continuación compartimos un texto del diario El Independiente del día 8 de Diciembre de 1975):

Al comienzo de su alocución, el prelado formuló diversos saludos a personas y entidades, entre ellos, uno para los participantes del congreso de FATPREN (Federación Argentina de Trabajadores de Prensa). Se refirió luego a la importancia del día de la Inmaculada Concepción que se celebrará hoy y al tiempo de Adviento. “Necesitamos orar mucho por nuestra Patria – dijo luego -, especialmente la oración de ustedes, niños, enfermos y la oración del padrenuestro en familia tomados de la mano”, señalando que esa fue una de las consignas de la visita de la imagen de San Nicolás.

“A la Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre de los hombres, en este 8 de diciembre le suplicamos humilde y confiadamente que no nos deje solos a los argentinos; necesitamos purificarnos de nuestros pecados privados y públicos; necesitamos que María nos ilumine para no seguir enceguecidos y sembrando de dolor nuestra tierra. Le debemos suplicar ser como ella, ‘oyentes de la Palabra de Dios’, que nos ayude a escudriñar a su luz los signos de los tiempos que vivimos, interpretar lúcidamente los acontecimientos dolorosos que padecemos y sufrimos”. Y agregó: “Necesitamos deponer el orgullo, la soberbia, el egoísmo, la ceguera, de mente y de corazón, la arrogancia y la irresponsabilidad, el desprecio por la vida de cada hombre, la ambición desmedida de poder y de buscar de erigir ‘ídolos’ de barro, que hoy son y mañana caen como las hojas de los árboles”. Más adelante, y al igual que el domingo pasado, Angelelli reiteró que “ninguna autoridad humana, de la jerarquía que sea, es competente para señalar los límites de extensión de la misión pastoral, ni el contenido de la Fe Católica”. Por último instó a que hoy la diócesis “suplique insistentemente a María Santísima por La Rioja y por la Patria”. 


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jueves, 3 de diciembre de 2020

La voz del profeta de la Esperanza - Cardenal Eduardo Pironio



Hoy celebramos el centenario del natalacio del Cardenal Eduardo Pironio, siervo de Dios; conocido también como el profeta de la Esperanza, cuanto bien nos hace recordar en este tiempo de pandemia y de incertidumbre a un hombre que predicaba la Esperanza y la Alegría como fruto de la Pascua de Cristo.

EDUARDO FRANCISCO PIRONIO (Breve biografía)

Nació el 3 de diciembre de 1920 en nueve de Julio, provincia de Buenos Aires, Argentina, fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943; fue nombrado Obispo Auxiliar de La Plata en 1964 y Obispo de Mar del Plata en 1972. De 1968 a 1975 fue Secretario General y luego Presidente de la Conferencia Episcopal de Latino América. Fue uno de los promotores de la Teología del Pueblo, también conocida como Teología de la Cultura (Teología Argentina) y fue asesor nacional de la Acción Católica Argentina.


Fue llamado a Roma por el papa Pablo VI como Prefecto de la Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares, fue creado Cardenal en 1976; en 1984 Juan Pablo II lo nombró Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dónde entre otras cosas se dedicó a la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Murió en Roma el 5 de febrero de 1998. Su cuerpo fue enterrado en el Santuario y Basílica de Nuestra Señora de Luján, Argentina.


A continuación compartimos algunos textos del Cardenal Pironio sobre la virtud teologal de la Esperanza, tan presente a lo largo de todo su ministerio y su anuncio (En los escritos espirituales del Card. Pironio, editorial BAC se menciona más de 170 veces esta virtud teologal):

“Una Iglesia pascual es esencialmente una Iglesia de la esperanza; es decir, una Iglesia en camino, que va marchando hacia el encuentro definitivo con el Señor, mientras anuncia gozosamente a los hombres que Jesús ya vino, murió y resucitó por nosotros, vive y va peregrinando con nosotros hacia el Padre. ...Es una Iglesia esencialmente abierta a la segunda venida del Señor. Una Iglesia que se apoya en la resurrección de Jesús y en la potencia del Espíritu” 

Una Iglesia en esperanza es una Iglesia comprometida, desde la fe y la caridad, en el servicio integral del hombre y de los pueblos” 


“Tenemos motivos para esperar. Pero la esperanza cristiana no se apoya en los talentos o la fuerza de los hombres. Sólo se apoya en la bondad del Padre, para quien nada es imposible (Lc 1, 37), en la muerte de Cristo que dio su vida para reconciliarnos (Col 1, 20) y en la actividad incesantemente renovadora del Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom 5, 5).” 

“La esperanza cristiana nace de lo inevitable y providencialmente absurdo de la cruz, pero es activa y exige paciencia y fortaleza. Sólo los pobres –los desposeídos y desnudos, los desprovistos según el mundo, pero totalmente asegurados en el Dios que no falla- pueden esperar de veras.”


“Por su entrega incondicional al Padre en la cruz (Jesús) convierte la muerte en vida, la tristeza en alegría, la servidumbre en libertad, las tinieblas en luz, la división en unidad, el pecado en gracia, la violencia en paz, la desesperación en esperanza”

"La esperanza nos pone de cara a la Luz definitiva, a la eternidad para la que fuimos convocados, al Señor en cuya inmediata visión seremos inmensamente felices: “Seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es” (1 Jn 3,2). La esperanza ilumina las sombras provisorias –a veces dolorosamente oscuras– de nuestro camino."


“Los tiempos muy difíciles son muy evangélicos, porque es cuando el cristiano está llamado a dar razón de su esperanza, a penetra por la fe y el Espíritu Santo en el escándalo de la cruz y sacar de allí la certeza inconmovible de la Pascua para comunicarla a otros”. Los tiempos difíciles pertenecen al designio del Padre y son esencialmente tiempos de gracia y salvación. Jesús nos abre el camino para vivir con amor y gratitud los tiempos difíciles, y convertirlos en providenciales tiempos de esperanza.

Los invitamos a escuchar la voz de este profeta de la Esperanza:





Otras publicaciones del Cardenal Pironio en este blog:


TESTAMENTO ESPIRITUAL (Cardenal Pironio)




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martes, 1 de diciembre de 2020

"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)


Ya iniciamos el camino del Adviento, en este camino nos preparamos para celebrar la Navidad, nos preparamos para recibir al niño Jesús que hoy quiere nacer en nuestros corazones. 
Les proponemos recorrer este camino leyendo el Evangelio de cada domingo y algunas cartas espirituales de la venerable Antonietta Meo. Algunos teólogos la  consideran como una niña mística por la profunda e íntima relación que tenía con Jesús y la Virgen María, esto quedó reflejado en las cartas que en principio dictaba a su madre y que luego ella misma escribió. Ella colocaba todas estas cartas debajo de una imagen del niño Jesús, para que en las noches Él las leyera.

También encontrarán el comentario de un sacerdote que nos iluminará para rezar en estos días.



Evangelio según San Marcos 13,33-37.

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!".

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Cartas de Antonietta (Nennolina)

Querido Jesús:              
Hoy salgo a caminar y voy con mis queridas monjas y le digo que quiero hacer mi primera comunión en Navidad ...Jesús, ven pronto a mi corazón, que te abrazaré fuerte y te besaré! ¡Oh Jesús! Quiero que siempre te quedes en mi corazón. 
Un saludo y un beso de tu querida Antonietta (15 de Septiembre de 1936)

Querido Jesús:                              
Te quiero mucho!.. Quien sabe cuándo llegará esta santa y bendita Navidad para recibirte en mi corazón. Querido Jesús, quien sabe cómo disfrutaré esta santa Navidad cuando te  reciba por primera vez. Querido Jesús, ayuda a mis padres, protege a mi hermanita, bendice a todo el mundo y bendíceme también a mi  ayuda a mi abuela, a Caterina y también a mi tía. Querido Jesús te agradezco que hayas hecho que la guerra terminara estoy muy contenta por esto.
Querido Jesús... Muchos saludos y besos. (7 de Noviembre de 1936)

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Comentario del P. Mauricio Gimenez (Diócesis de La Rioja)


En el Evangelio de este domingo, Jesús nos invita a estar prevenidos, estar atentos. Justamente Jesús hace eso, nos llama la atención (“Se los digo a todos; estén prevenidos), quiere decir, que lo que intenta transmitir, es muy importante para nosotros, por eso no quiere que esta actitud vital se nos pase inadvertida: Estamos invitados a vivir en una constante tensión amorosamente esperanzada en su venida y, nos pide para eso, tres cuidados particulares: La casa, la tarea y la puerta. 
Tres cosas que son un símbolo de los dones que el Padre nos ha dejado, el ambiente externo y los vínculos; la misión que cada uno debe cumplir en este mundo y, la relación entre la interioridad (vivida en el amor y temor de Dios) y la exterioridad (vivida en el amor y paciencia con los hermanos).

Nennolina, con palabras muy sencillas nos pone “en órbita” de lo más esencial de estas tres actitudes que nos pide Jesús: El amor expresado a Jesús, y su deseo unitivo con Él con una fe inequívoca en la acción de su gracia que se da por medio de la Eucaristía; y la caridad fraterna que la lleva a interceder por los demás. Hermosos propósitos para vivir este adviento.

La próxima semana vamos a compartir más cartas de la pequeñas Antonietta. 


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Breve Biografía de Antonietta Meo

Antonieta Meo, conocida cariñosamente como Nennolina, nació en Roma el 15 de diciembre de 1930. A los 5 años se inscribió en la Acción Católica y antes de cumplir los 6 años le diagnosticaron osteosarcoma, un cáncer a los huesos que estaba muy avanzado y obligó a que le amputaran la pierna izquierda. Con la ayuda de una prótesis empezó a asistir a la escuela primaria a los 6 años. Sufría muchos dolores pero todo se lo ofrecía a Jesús. “Cada paso que doy que sea una palabrita de amor”, afirmó. También se recuerda que quiso celebrar el aniversario de la amputación con un gran almuerzo y una novena a la Virgen de Pompeya porque gracias a esta intervención había podido ofrecer su sufrimiento a Jesús.

Las cartas de Antonietta son un gran legado espiritual, a Jesús le escribió más de 100 cartas, otras a la Virgen María, a Dios Padre, al Espíritu Santo, una a santa Inés y otra a santa Teresita del niño Jesús. La primera carta tiene fecha del 15 de septiembre de 1936. 

La noche de navidad de 1936 recibió el sacramento de la primera Comunión y este día escribió: “Querido Jesús Eucaristía, estoy muy contenta de que hayas venido a mi corazón. No te vayas nunca de mi corazón, quédate siempre, siempre conmigo”. Pocos meses después recibió el sacramento de la Confirmación.

En cuanto Nennolina aprendió a usar la pluma, quiso poner su propia firma y escribió así: “Antonietta y Jesús”.

La última carta tiene fecha del 2 de junio de 1937, esta carta llegó a las manos del Papa Pio XI y unos días después un delegado enviado por él, le llevó a la niña la bendición apostólica y él expresó que el Papa se había conmovido mucho leyendo la carta.

Antonietta falleció el 3 de julio de 1937, unos días antes había recibido el sacramento de la unción de los enfermos.  El 17 de diciembre del año 2007 el papa Benedicto XVI la declaró venerable.






La vida de Nennolina contada por otra niña



Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo

Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén

Padre nuestro, Ave María, Gloria.




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