domingo, 21 de agosto de 2022

FELIZ DÍA DEL CATEQUISTA! - TENEMOS UN REGALO PARA VOS




El día internacional del Catequista se celebra cada 21 de agosto, una fecha señalada en la Iglesia Católica en conmemoración del papa Pío X. 

El Papa Pío X ejerció su pontificado entre los años 1903 y 1914. Toda su actividad como Papa estuvo marcada por la importancia que dio a la catequesis y a la pastoral. Promocionó la comunión frecuente y dispuso las formas de preparación para que los niños accedieran al sacramento, redactó un catecismo, se ocupó de la formación del clero y de promover el canto litúrgico. También incentivó la organización de los distintos movimientos y asociaciones de laicos que por aquellos años comenzaban a surgir en la Iglesia.


Con todas estas iniciativas se estaban dando los pasos iniciales para que la catequesis, sobre todo la de preparación a los sacramentos, llegara a tener un lugar destacado en la Iglesia del siglo XX y que fuera ejercida no sólo por los sacerdotes y las religiosas, sino también por laicos y laicas.

Pio X fue canonizado el 3 de septiembre de 1954 y es el patrono de los catequistas.

Desde Vivamos juntos la Fe queremos acompañarte en tu vocación y misión de ser catequista. A continuación te ofrecemos una serie de publicaciones que denominamos "Kerigma y Catequesis", un aporte de nuestro columnista: Enzo Villavicencio, seminarista de la arquidiocesis de San Juan (Argentina). 









También te ofrecemos una publicación para rezar tu vocación de catequista




PIO X, RUEGA POR NOSOTROS
FELIZ DÍA DEL CATEQUISTA!!!

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viernes, 19 de agosto de 2022

"El 5° mártir de La Rioja" - Beato Gregorio Martos Muñoz, presbítero y mártir (1908-1936)

Esta reliquia se encuentra en la
Pquia. Sagrado Corazón de Jesús
(Chilecito - La Rioja)

Hoy celebramos la fiesta del Beato Gregorio Martos Muñoz, “el quinto mártir de La Rioja”, decido llamarlo el quinto mártir en relación a los beatos mártires que entregaron su vida en tierra riojana: Mons. Enrique Angelelli, P. Gabriel Longueville, Fr. Carlos de Dios Muris, OFM y el laico Wenceslao Pedernera, estos cuatro son más conocidos y su beatificación tuvo gran resonancia en Argentina, como así también en otros países.

Sin embargo Gregorio fue asesinado en el año 1936, cuando tenía 28 años y  beatificado (2017) antes que los cuatro ya mencionados, pero se empezó a conocer su historia hace muy pocos años atrás. Cabe destacar que a esta lista de beatos se suma la venerable Sor Leonor de Santa María Ocampo (quién nació en Fátima - La Rioja)

Gregorio nació en la provincia de La Rioja, Argentina y allí recibió los sacramentos de iniciación cristiana. A continuación podrán leer su apasionante vida y su testimonio de una fuerte confianza en Dios.

 

Sus primeros años vivió en La Rioja

Nació en Chilecito (La Rioja - Argentina) el 3 de abril de 1908, 9 días después recibió el sacramento del Bautismo en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, (actual santuario de Santa Rita). Hijo de Don Agustín Martos, de nacionalidad española y de Doña Josefa Muñoz, de la misma nacionalidad, domiciliados en Anguinán. Su padrino fue Don Gregorio Juárez y la madrina Doña Catalina O. de Juárez. Trece meses después, más precisamente el 20 de mayo de 1909 (día de La Rioja) recibió el sacramento de la Confirmación en la capilla de Aguinán - Chilecito, este sacramento fue administrado por Monseñor Abel Bazán y Bustos (oriundo de Tama – La Rioja) – (Leer: 150 AÑOS DEL NACIMIENTO DE MONSEÑOR ABEL BAZÁN Y BUSTOS)

Acta de Bautismo del Beato Gregorio Martos Muñoz

Gregorio viaja a la tierra de sus padres

La familia Martos Muñoz retornó a España, estableciéndose en el pueblo llamado Válor, tierra en la que los progenitores habían nacido. El retorno a la patria tuvo lugar, cuando el pequeño Gregorio tenia diez años. Al cumplir los doce año, dirigía la siguiente carta al vicario capitular de la diócesis  en la que expresaba su deseo de ingresar en el Seminario:

"Ilustrísimo Señor Vicario Capitular, Sede Vacante, del Arzobispado de Granada.

Gregorio Martos Muñoz, natural de Chilecito, provincia de La Rioja y Obispado de Córdoba, en la República Argentina y de Válor, Provincia y Arzobispado de Granada, de doce años de edad; hijo legítimo de Agustín Martos y de Josefa Muñoz López; deseando ingresar en calidad de alumno interno en el Pontificio y Real Seminario de su digno cargo, ruega a Usía Ilustrísima se digne concederle plaza en dicho centro docente en el próximo curso de mil novecientos veinte y uno a mil novecientos veinte y dos. 

Gracia, Ilustrísimo Señor, que espera obtener de la reconocida bondad de Usía, cuya vida guarde Dios muchos años. Válor, 20 de Septiembre de mil novecientos veinte y uno. 

Gregorio Martos”.

El sacerdote, a cuya feligresía pertenecía el candidato, daba fe de la buena conducta de su pequeño feligrés, para que pudiese ser admitido en el Seminario, con una carta (se puede leer aquí)

Ingresó al seminario

En el libro 13, folio 103 del archivo del seminario de san Cecilio consta el ingreso de Gregorio al seminario (se puede leer aquí)

En el curso académico 1921 -1922, con 13 años, Gregorio iniciaba el estudio de la lengua Latina y de las Humanidades, que debería prolongarse a lo largo de cuatro años. El estudio de la Filosofía lo cursó por un espacio de tres cursos. Concluidos los cursos de Filosofía, el joven seminarista comenzó el estudio de la Teología, que se prolongaría por otros cuatro años. Cuando Gregorio se encontraba estudiando el cuarto curso de Teología, el 14 de Abril de 1931, tuvo lugar la implantación de la II República en España, y con su instauración llegaría la persecución religiosa en la que él con otros 36 sacerdotes granadinos, recibirían la corona del martirio. En el último curso académico, el futuro mártir obtuvo el premio, que consistía en un pergamino que se le otorgaba al alumno que más se hubiera destacado por sus calificaciones escolares.

Sagradas Órdenes y ministerio sacerdotal

El día 18 de Diciembre, día de la Virgen de la Esperanza de 1931, recibía la primera clerical Tonsura; las cuatro Ordenes Menores: Ostiario, Lector, Exorcista y Acólito le fueron conferidas el siguiente día. El 12 de marzo de 1932 fue ordenado de Subdiácono; el sacramento del Diaconado le fue otorgado el 17 de abril del mismo año.

El día 3 de mayo de 1932, día de la Santa Cruz, el seminarista diácono solicitaba la Sagrada Orden del Presbiterado. La referida solicitud está redactada en el idioma latino, y traducida al castellano (se puede leer en la biografía más extensa)

El 21 de mayo de 1932, el maestro de ceremonias pronunciaba su nombre y Gregorio se acercó al altar del Señor para recibir el sacramento del Orden Sacerdotal, por la imposición de las manos del Obispo oficiante, el tono de su respuesta fue enérgico y decidido; lo expresó en lengua latina, diciendo: "Adsum” que significa "Aquí estoy". Como contestó Jesús a la llamada del Padre: "Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad".

La primera Misa solemne del neopresbítero tuvo lugar en la iglesia de Válor, su pueblo de adopción, el día 19 de junio.

Pocos días después de su ordenación como Presbítero diocesano de la Iglesia de Granada, el neosacerdote recibía el único nombramiento de su ministerio sacerdotal y trabajo pastoral, que sólo podría desempeñar por el corto periodo de cuatro años; le fue encomendado, como Cura Encargado, el cuidado espiritual del pequeño y pobre pueblo entonces de El Ejido. Pronto se dedico a socorrer al prójimo, vivía con austeridad y rechazó la herencia paterna. 

“Era piadoso y buen cristiano; en esto se imitaba a mi madre, que era una santa. Celebraba misa, predicaba, daba catequesis, todos los días rezaba el rosario” (Testimonio de uno de los hermanos de Gregorio)

Otros testimonios afirmaron:

“Era de carácter afable y cariñoso. Amaba a los niños, visitaba a los enfermos y ancianos y se desvivía por los pobres”

“Su generosidad y pobreza se muestra en el hecho de que cuando el padre repartió los bienes como herencia, entre sus hijos, Gregorio renunció a su lote en favor de sus hermanos”

"Cuando bautizaba o casaba a algún hijo de familia que no tenía medios, él nunca cobraba nada. En una ocasión bautizó al hijo de una familia gitana y se marcharon muy contentos porque, además de no cobrarle, les invitó a desayunar." (Testimonio de su hermana Dolores)

El Martirio

A las once de la mañana del día 21 del caluroso julio de 1936, un grupo de milicianos se presentaron en la casa rectoral en busca del P. Gregorio. Llegaban con la orden de detener al cura; lo había decidido el alcalde pedáneo del pequeño pueblo, anexo del municipio de Dalías, a donde fue conducido el joven sacerdote junto a otras dos personas. Veinticuatro horas permaneció encarcelado en la prisión municipal; pasadas las cuales, los trasladaron a la cárcel de la ciudad de Berja. Varias veces fue conducido ante el tribunal del comité revolucionario que lo juzgaba. El crimen del que se le acusaba no era otro que el de anunciar el Evangelio.

El pobre párroco de "El Ejido", prisionero por Cristo, elevaba sus oraciones, y exhortaba a sus dos compañeros de prisión, para que también ellos hicieran lo mismo. Como los jueces no encontraron culpa alguna, lo pusieron en libertad, aunque vigilada. Esto sucedió el 7 de agosto. El 12 de agosto, unos milicianos del Campo de Dalías llegaron al hotel, preguntando por el cura. Los dueños de la pensión que sentían gran aprecio por el sacerdote, le avisaron que se escondiera; y tras la marcha de los siniestros hombres, le indicaron el camino que debía seguir para evadirse. El pobre fugitivo, desconocedor del terreno, tuvo la mala fortuna, de dar con otros milicianos, que se encontraban de centinelas en la salida del pueblo; logró que le permitieran continuar su camino, y ya pensaba que había sido favorecido por la fortuna, cuando una mujer se encaró con los guardianes, diciéndoles a voces: que le detuvieran, ya que aquel hombre era un elemento peligroso y subversivo; que si no eran capaces de retenerlo y entregarlo al comité popular, lo haría ella misma, y lo fusilaría, si ellos no tenían valor para hacerlo. 

Los vigilantes, hostigados por la denunciante, le obligaron a detenerse y lo condujeron al comité de Berja; los dirigentes de la referida junta, al enterarse de que el delatado era el cura de El Ejido, lo remitieron al comité de dicho pueblo. Una semana permaneció en la cárcel, donde sufrió vejaciones y agravios continuos. La iglesia que él tanto cuidaba, en donde había celebrado la Eucaristía durante los cuatro años de su ministerio, había sido incendiada, igual que la casa rectoral con su archivo parroquial. Fue conducido allí por sus guardianes, para que pudiese contemplar aquella semejante obra que los enemigos de la Iglesia acababan de perpetrar. Y de sus ojos brotaron abundantes lágrimas, al contemplar los retablos y altares derribados, deformes y medio carbonizadas las estatuas de Cristo, de la Virgen y de los santos, y profanado el Sagrario.


Los milicianos se ensañaron, haciéndole cargar y descargar camiones: de mercancías unas veces, de arena o de estiércol otras. Una interminable semana duraron aquellas burlas y escarnios. En la noche del 19 de agosto, junto a los otros dos compañeros de cárcel y sufrimiento, fueron conducidos en un camión a la Albufera de Adra. Se prepararon los verdugos para el fusilamiento de los presos. El sacerdote pidió que le concedieran unos momentos para dar la absolución sacramental a sus compañeros. "Ego te absolvo"... (yo te perdono, les dijo), mientras él pedía clemencia al Señor por sus culpas y pecados, perdonando también a quienes le estaban causando tanto sufrimiento y tan grande daño. Murió perdonando a sus asesinos

Algunos testigos afirmaron que antes de morir, Gregorio tuvo la valentía de tragarse una medalla de la virgen María, antes de consentir pisotearla como querían sus asesinos.

Luego se escucharon los disparos y los tres se desplomaron.

Su hermana relato: « Mi madre nos pidió a todos los hermanos que no tomáramos venganza por la muerte de mi hermano, que había que aceptarlo con paciencia porque Dios lo había permitido así. »

La vida del P. Gregorio Martos Muñoz fue corta en años: veintiocho solamente; pero rica y abundante en buenas obras.

Al terminar la guerra, y tenerse noticias de dónde se encontraban enterrados sus restos mortales, el día 11 de Agosto de 1939, una vez obtenido el permiso de las autoridades de Adra, fue exhumado su cadáver y conducido al pueblo de Válor, dándosele sepultura junto a sus otros compañeros sacerdotes. - Entre los dientes del siervo de Dios fue encontrada una medalla de la virgen María.-

Declaración de Martirio (Causa Canónica)

El estudio de esta Causa de los Mártires de Almería se inició en la fase diocesana el martes santo 11 de abril de 1995 en la Catedral de Almería. Esta etapa concluyó el 21 de mayo de 1998 (Declararon más de 500 testigos)

La documentación fue enviada a la Congregación para las Causas de los Santos, el 26 de febrero de 1999 se decretó la validez de la instrucción diocesana y en julio de 2003 se entregó la "Positio" documento que recoge los datos obtenidos por una investigación diocesana sobre las virtudes heroicas de un candidato).

El 14 de junio del año 2016, el santo padre Francisco aprobó la promulgación del decreto de beatificación de los 115 mártires de Almeria. Integran el grupo 20 laicos (18 hombres jóvenes o padres de familia y dos mujeres, una de ellas de etnia gitana), además de 95 sacerdotes, de ellos 92 diocesanos, 1 franciscano y 2 operarios diocesanos (entre ellos se encuentra Gregorio Martos Muñoz). 

La beatificación se celebró el 25 de marzo de 2017, solemnidad de la Anunciación del Señor, reconociéndolos como mártires por odio a la fe.


"El martirio es el triunfo del amor sobre el odio, la victoria de la justicia de Dios sobre la injusticia de los hombres, sobre el quebrantamiento de sus mandamientos, sobre la violencia fratricida. Los mártires dieron su vida manteniendo su fidelidad a aquel en quien habían creído y en quien habían depositado su esperanza y al que amaban por encima de todo, y hoy la Iglesia los presenta como ejemplo altísimo de amor generoso y perdón que reconcilia y aúna, congregando a cuantos se sienten no sólo impactados, sino atraídos por el valor y la fuerza humanizadora que tiene su testimonio en favor de la verdad hasta la muerte." (palabras pronunciadas por Mons. Adolfo González Monte, el día de la beatificación)




El 5 de noviembre del año 2018, los restos del beato Gregorio Martos Muñoz
fueron traslados a la parroquia San José de Válor - España,
junto a otros 5  sacerdotes mártires también de la guerra civil española


Fiesta en la diócesis de La Rioja

El 10 de agosto del año 2017, la congregación para el culto y la disciplina de los sacramentos envió una carta a Mons. Marcelo Colombo (en ese momento, obispo de la diócesis de La Rioja) anexando el decreto de inserción de la fiesta del Beato Gregorio Martos Muñoz, presbítero y mártir en el calendario litúrgico de la diócesis de La Rioja, y también la aprobación de los textos litúrgicos propios en lengua latina y española. Su fiesta se celebra el 19 de agosto, día de su asesinato.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que diste al Beato Gregorio, presbítero, la gracia de luchar hasta la muerte por practicar tu justicia; concédenos, en virtud de sus ruegos, soportar por tu amor todas las adversidades y caminar con valentía hacia ti, que eres la verdadera vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

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Por la providencia de Dios podríamos decir que la diócesis de La Rioja celebra el mes de los mártires o el mes de la santidad, comenzando el 17 de julio con la fiesta liturgica de Mons. Angelelli y compañeros mártires. Luego se recuerda el asesinato de cada uno de ellos: 18 de Julio (P.  Gabriel Longueville y Fr. Carlos de Dios Murias), 25 de julio (Wenceslao Pedernera) y 4 de agosto (Mons. Angelelli). 

El 15 de agosto se recuerda el nacimiento de la Venerable Sor Leonor de Santa María Ocampo (quien nació en Famatina - La Rioja) y el 19 de agosto se celebra la fiesta del Beato Gregorio Martos Muñoz, presbítero y mártir.

Nuevamente afirmo lo que escribí en la publicación de la venerable Sor Leonor de Santa María Ocampo; el nombre elegido por el fundador de esta provincia, hoy resuena como una profecía que se va confirmando: “El 20 de mayo, del año 1591, don Juan Ramírez de Velasco fundó la Ciudad de Todos los Santos de La Nueva Rioja”

Agradezco a Mons. Dante Braida, obispo de la diócesis de La Rioja y al Pbro. Jorge Hilal, párroco de la parroquia Sagrado Corazón (Chilecito – La Rioja) por haberme brindado información para realizar esta publicación.

Autor: Diego Olivera

 

Fuentes: 

Diócesis de Almeria 

Arquidiócesis de Granada 

Diócesis de La Rioja

Oficina de Información de los obispos del sur de España



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lunes, 15 de agosto de 2022

UNA RIOJANA, CAMINO A LOS ALTARES - VENERABLE SOR LEONOR DE SANTA MARÍA OCAMPO



Hoy celebramos la asunción de la bienaventurada Virgen María, y también recordamos el aniversario de natalicio de la Venerable Sor Leonor de Santa María Ocampo, una mujer nacida en la provincia de La Rioja (Argentina) de gran devoción por la Virgen María. Te invitamos a conocer su biografía

 Nació en una cueva

Isora Ocampo (1841-1900), nació el 15 de agosto de 1841, en un campo cercano al cerro Famatina de la provincia de La Rioja (Argentina). En medio de guerras civiles y con peligro para la vida de su familia, nació Isora del Tránsito en una cueva del llamado “Campo de Cosme”, cerca de unas vertientes.



Una vida laica de profunda devoción y caridad

Pasó su infancia en torno a Sañogasta. Junto a su familia participó desde pequeña en las devociones populares y practicó la caridad con los más pobres, como ella misma lo cuenta en sus memorias. Con sólo 8 años perdió a su madre y quedó al cuidado de su padre, hermanos y familiares; desde entonces confió su vida a la Virgen, que sería su madre para siempre.

Luego vivió unos años en la capital de La Rioja. En ese tiempo comenzó a sentir el deseo de ser toda de Dios, recibió el sacramento de la confirmación y fue guiada por el padre Laurencio Torres OP. Dios le concedió favores y gracias en el encuentro con Él, que recibió con humildad y gratitud. Su ansia de soledad la impulsó a huir al campo, pero enseguida comprendió que su deseo se realizaría de otra manera.

 Vocación a la vida religiosa

Con su padre y una hermana menor se trasladó a San Juan, donde pasó varios años. Compartió allí el hogar de su hermana Benjamina casada con Agustín Herrera, donde ayudó en las tareas, manteniendo su vida de piedad; En esa ciudad, atendió y consoló a muchos pobres, enfermos y moribundos. Comprendió por fin que debía entregarse sólo a Dios y pidió permiso a su padre para ser religiosa.

Pudo cumplir su deseo de ingresar al Monasterio Santa Catalina, en junio de 1868, donde tomó el hábito con el nombre de sor Leonor de Santa María. Tenía entonces 26 años y cumplido el noviciado, profesó al año siguiente (1869), con gran felicidad tal como ella misma relata. En su vida de monja fue observante, humilde, caritativa y servicial, paciente en el sufrimiento, asidua en la penitencia, abandonada en la providencia. Soportó con fortaleza contrariedades y algunas injurias. Dios la favorecía con dones de contemplación, sueños, visiones y voces, que la movían a mayor virtud. Un primer confesor jesuita la probó en la veracidad y el desapego de esos consuelos y con él ejercitó un prudente discernimiento sobre los favores que recibía. Luego la acompaño el sacerdote dominico fray Reginaldo Toro, En los últimos años tuvo la serena conducción del Venerable padre José León Torres, mercedario. Para ellos escribió en reserva sus memorias (aquí sepueden leer), en las que se confía plenamente al juicio de sus confesores. Este escrito quedó en manos del Padre Torres y fue devuelto al Monasterio en 1937, cuando recién se reveló la profundidad y grandeza de su vida espiritual.

 


 Fallecimiento y causa de beatificación

 Falleció de pulmonía a los 59 años de edad, el 28 de diciembre de 1900.

La causa de beatificación fue preparada por las Monjas Catalinas (1966-1968). Con el visto bueno de la Santa Sede, se realizó el debido proceso diocesano en Córdoba (2003-2004), completado luego en el año 2008.

La segunda fase, tramitada en Roma, comenzó en 2014, con la preparación de la Positio, que fue terminada y entregada en junio de 2017. Desde entonces siguió los pasos establecidos por el derecho canónico, a fin de juzgar la posibilidad y la conveniencia de reconocer la vida virtuosa y heroica de la Sierva de Dios.

Francisco la declaró Venerable

 El Papa Francisco autorizó el 19 de mayo de 2018 la publicación del decreto en el cual se reconoce la vida virtuosa en grado heroico de sor Leonor, declarándola por lo tanto Venerable.

Los restos de sor Leonor Ocampo se encuentran en el templo del Monasterio Santa Catalina de Siena (Córdoba), donde son visitados por numerosos fieles que la invocan para obtener y agradecer las gracias pedidas a Dios por intercesión suya.

 





Al conocer este testimonio de santidad, de una gran mujer nacida en mi tierra, recuerdo el testimonio de los mártires: Mons. Enrique Angelelli, P. Gabriel Longueville, Fr. Carlos de Dios Murias, Wenceslao Pedernera (asesinados en esta tierra) y del beato Gregorio Martos Muñoz (nacido también en La Rioja, asesinado en España) y resuena en mi memoria el relato de la fundación de mi provincia: “El 20 de mayo, del año 1591, don Juan Ramírez de Velasco fundó la Ciudad de Todos los Santos de La Nueva Rioja”. Aquel nombre elegido por el fundador parece ser una profecía que se está cumpliendo y es también una invitación para todos los riojanos a vivir el camino de la santidad.

Autor: Diego Olivera


Fuente: https://sorleonordesantamaria.com/


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jueves, 4 de agosto de 2022

MONS. ANGELELLI - UNA VOZ QUE GRITA: "JUSTICIA Y PAZ"




“…en el alma del pueblo late un recuerdo tenaz.

Su nombre como bandera de la justicia y la paz”

 

Hoy 4 de agosto, día de San Juan María Vianney, el santo Cura de Ars, recordamos también el martirio de Mons. Enrique Angelelli (+4 de agosto de 1976), proclamado beato el 27 de abril del año 2019 junto a sus compañeros mártires: P. Gabriel Longueville, Fr. Carlos de Dios Murias y el laico Wenceslao Pedernera.

Enrique Angelelli nació el 17 de julio de 1923 en Córdoba – Argentina. Fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1949 en Roma

Mons. Enrique Angelleli fue padre conciliar participando en tres sesiones del Concilio Vaticano II (1962 – 1964 - 1965) siendo obispo auxiliar de la arquidiócesis de Córdoba.

El 24 de agosto de 1968 asumió como obispo de la diócesis de La Rioja, su lema episcopal fue: “Justicia y Paz”.

El 4 de agosto de 1976 fue asesinado en la localidad “Punta de los llanos”. Unos días antes fueron asesinados el P. Gabriel Longueville y Fr. Carlos de Dios (18 de julio) y Wenceslao Pedernera (25 de julio)  

Al cumplirse 30 años de este martirio, 4 de agosto de 2006, el cardenal Jorge Bergoglio, celebró una misa en la catedral de La Rioja en memoria de Angelelli y afirmó: "recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello".

 

Hoy queremos recordarlo leyendo algunas de sus homilías: 

"JÓVENES, USTEDES SON LA PRIMAVERA DEL PUEBLO"

"ESTE ES EL AMIGO QUE NO FALLA"

“ORACIÓN A LA VIRGEN DEL VALLE”

"TINKUNACO RIOJANO"

"FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR"

“FELIZ DÍA DE LA MADRE”

"FELIZ DÍA DEL PADRE"

"NO AL MACHISMO"

"SOBRE EL ABORTO"

“ORACIÓN DE MI SACERDOCIO”


¿Conoces más material de Mons. Angelelli? Deja tu aporte en los comentarios o envía un e-mail a vivamosjuntoslafe@gmail.com

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miércoles, 15 de junio de 2022

"Antonietta de Jesús" - Boletín N° 3, "La alegría a pesar de todo"



Hoy compartimos con todos ustedes el boletín n° 3 de Antonietta de Jesús, la pequeña que falleció con casi 7 años y nos dejó un gran legado espiritual. En el año 2007 fue declarada venerable.

(Publicación original: Febrero, 2015 - en italiano)

 - Nuestro tiempo parece haber perdido el hilo de la alegría. Crisis tras crisis, desempleo, disminución de ingresos, a simple vista, precariedad social, seguridad permanente, incertidumbre del futuro. La tentación de “Dejarse robar por la esperanza” es fuerte. También en lo individual, dentro de la familia, las tensiones y las dificultades disminuyen la sonrisa y serenidad. Entonces allí hay laceraciones y conflictos ahí la alegría parece un sueño, especialmente para los niños.

 Para tener la sensación de felicidad es casi necesario forzar las emociones. Es difícil "Estar satisfecho", es difícil estar contento con lo poco que hay, pero que es mucho: agua y pan, salud y trabajo diario, trabajo y casa. Estamos sumergidos en protestas y quejas constantes. “Las cosas no están funcionando, salud, educación, política, servicios de transporte; lo público está mal dado, lo privado cuesta…” Tal vez hemos perdido el camino de la sonrisa, porque tenemos perdida la llave de la alegría.

"¿Cómo estás, Antonieta?" "Yo estoy bien". Expresión dicha con entusiasmo y en voz alta. Hasta en la víspera de la muerte, con lo último que le quedaba de fuerza.

"¿Estoy bien?" Antonietta, ¿cómo puedes decírmelo? Tuviste una amputación en la pierna izquierda: muy por encima de la rodilla. Tuviste que hacerte una intervención que sacó lágrimas al cirujano, profesor Marganucci, (quién está acostumbrado a todo).

Llevas una prótesis problemática que te hace caminar con un andar herido, expuesto a la mirada de todos, no siempre respetuoso. Tuviste una segunda cirugía de pulmón, abrieron el pequeño pecho para ayudarte a que respires mejor.

"¿Cómo estás, Antonietta?". "Yo estoy ¡bien!" “¿Por qué dices eso? y lo dices ¡convencida!” “Pobre Antonietta, ahora que sales del hospital, te vas con algo menos"(Abuela) “No, abuela. ¡A mí no me falta nada! " "¿Pero la pierna?" "Ah eso, se la di a Jesús".

Eso era cierto. En este doble intercambio. “A mí no me falta nada, porque tengo a Dios conmigo y Él me ama. Soy su hija, y él que es Dios, lleno de amor y fuerza, me lo da todo. Lo esencial es que me dé su Amor infinito e inagotable. Entonces en el Amor me dará cosas que necesito: salud tal vez no, pero la vida verdadera, el corazón, la bondad, felicidad, siempre, en la vida y la muerte, en el tiempo y en la eternidad. ¿Quién me separará del amor de Cristo? Estoy en sus manos; me tiene en sus brazos, como una madre que lleva a su bebé en sus brazos. Padre, Padre, que hermoso nombre. Siempre repetiría este nombre: Padre".

El segundo intercambio es su respuesta de amor: "La piernita, yo se la ofrecí". Yo también respondo al amor con amor. Mi vida, aunque sea pequeña, corta, inútil a los ojos de los hombres, en cambio plenamente realizada: es un regalo de amor total, sencillo, casi natural.

En esta pequeña, el regalo del amor es de una simplicidad y naturalidad deslumbrante, como si no le costara nada. Como si pusiera su alegría en darse a sí misma, como Jesús. Ese es su secreto.

“Orad a Jesús para que os haga un poco bajar de la Cruz". "No mamá. Quiero estar cerca de Jesús en la Cruz”. “Pero mira que sufres demasiado. Yo no puedo soportar verte en este estado.". "No mamá. Mira, yo hago como Jesús en la cruz, y tú tienes que hacer el papel de María, su madre a los pies de la cruz".

La madre – no obstante, de ser una santa madre profundamente cristiana - no conseguía seguir a su pequeña en la cruz.

“Mamá, no lo entiendes. Tú debes ser feliz también en la cruz." Y aquí se va Antonietta con una expresión que quizás ni los grandes místicos tuvieron la audacia de pronunciarse: "Mamá, tienes que sufrir riéndote".

Es la espiritualidad del Triduo Pascual, del Viernes Santo, de la liturgia que celebra la victoria de la Cruz, el árbol de la vida, las puertas de la Gracia, el tálamo real, la corona de la gloria, la alegría del nacimiento, el triunfo del amor, la exaltación de la ofrenda de uno mismo, la felicidad del don que renueva el mundo.

"Pero ¿quién te metió estas cosas en la cabeza?  Ciertamente fue tu madre.

Y Antonietta con su sonrisa ingeniosa y su sabiduría de niña del Evangelio, se confía a la mamá:

"Mamá, la tía debería comenzar a estudiar catecismo de nuevo".

Sí, porque nosotros, quizás, el catecismo lo sabemos, pero fallamos en hacerlo nuestro y encarnarlo. Antonietta en cambio allí lo creyó y lo puso en práctica sin brillo, sin sí mismo y sin peros y sin nuestras distinciones, que al final anulan el Evangelio. Era simplemente el catecismo del Amor, porque ahí está todo el mensaje de Jesús: Dios es amor y el que cree en Dios ama como Él, como Jesús en la Cruz. Y la Cruz no es una condena, ni una vergüenza, sino la plenitud de vida, y de la Gracia.

 

LOS AMIGOS DE ANTONIETTA: Caterina Prosperi

Entre los amigos de Antonietta y las personas que la han frecuentado, fuera de la familia, nadie ha estado con ella tan cerca como Caterina. La biografía de nuestra pequeña está llena de episodios de amistad y, en ocasiones, de complicidad entre ambas.

¿Quién fue Caterina? una chica de veinte años, llegada de un hermoso pueblo de los Apeninos de Umbría, Colfiorito, cerca de Foligno. Pertenecía a una familia de campesinos bastante adinerados que cultivaban los renombrados productos del altiplano: patatas, lentejas, cebollas, trigo. Pero Caterina era una niña curiosa y cariñosa, y amante de la aventura y vio la ciudad como un mundo por conocer para elevar su cultura y experiencias que le abrieron nuevos horizontes.

Llegó a Roma, a través de conocidos y aterrizó directamente en la familia Meo, quienes ya habían pasado por la pérdida de dos niños y con la presencia de dos niñas, una de diez años, Margherita y una de tres, Antonietta.

La propia Caterina me confió que lo suyo era como un contrato de acompañante, casi una niña de familia, otra más, una hija un poco mayor que participaba en todo en la vida de la familia, todo regulado por la generosidad de papá Michele y la necesidad respetuosa y un poco exigente de la dama María.

Sin embargo, Caterina inmediatamente entabló una hermosa relación con sus dos hijas. Con Margarita, delicada y un poco reservada quién poco a poco comenzó a confiar un poco más. Con Antonietta se divertía y la provocaba para probar sus reacciones de niña serena, transparente y justa



Hay varias anécdotas muy buenas, en biografías, especialmente en el diario de mamá.

La defensa de Caterina cuando había roto una copa de cristal: "Mamá, Caterina no lo hizo a propósito; la perdonas ¿verdad?"

La competencia entre Margarita y Caterina en darle salamín a Antonietta, sacando ventaja del pequeño asunto: "Que buena Margarita me da un buen trozo de salame! Pero Caterina es mejor porque me da un poco más… ¡estupendo!"

Las disputas "teológicas" entre Caterina "Fingía ser ignorante" ante las explicaciones de la "docta Antonietta": “Caterina, tú sabes que hay tres iglesias: la Iglesia militante, la triunfante y la purgante!" “Antonieta, pero la purga ¡no me gusta!" "¿Pero qué entiendes, Caterina? Purgante, ¡Por qué estás en el purgatorio!"

O, después de la Confirmación: “¡Caterina, me convertí en un soldado de Jesús!" "¡Soldado No, eres un general!" “Caterina, recuerda que hay un general, sólo hay uno: ¡es Jesús!”.

O con motivo de la fiesta de la Universidad Católica: "¡Antonietta, con este dinero vamos a comprar altramuces!" “¿Qué estás diciendo, Caterina? Así cometemos dos pecados: uno de gula y otro de egoísmo. Nos guardamos el dinero para nosotros y hay que dar a la Universidad Católica”.

 La relación entre ambas se hizo más y más cercana. Especialmente después de la amputación de la pierna, Caterina hizo todo lo posible para ayudar Antonietta, que sin embargo, quería su autonomía y conservaba su vivacidad. Cuando Caterina le ponía la prótesis ortopédica, la pequeña seguía jugando y moviéndose. “¡Antonietta, pero quieres quedarte quieta! ¡No puedo atar estas correas!" “Caterina, no te enojes, yo hago el sacrificio de usar la prótesis y tú la que tiene que ponérmela con paciencia.”

La mamá se reservaba para sí el cuidado de hacerle las cosas más intimas a Antonietta y no lo delegaba en nadie más, a veces Caterina hacía momentos de guardias, incluso de noche, en la cama de la pequeña paciente. Ella quería darle todos los servicios a la niña, llevándola también en sus brazos. Pero la niña se negaba: “No, Caterina, es mamá quien lo hace. Tú dame un beso y siéntate".

Caterina con 96 años (año 2012)



Pero la última noche Caterina relevó a los padres agotados. Y Antonietta le agradeció en particular a ella y le confesó una promesa: "Caterina, Siempre rezaré por ti”. Fue la bendición de la pequeña a su queridísima Caterina, gran amiga y confidente, quien nos reveló su aspecto juguetón y alegre de la pequeña Antonietta, que con ella se hizo aún más alegre y se permitió bromear: "¡Caterina, eres mi perdición!"   ¡Gracias, Caterina!

Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada. (Con autorización del Hno Dino De Carolis, vice presidente de la Asociación "Nennolina")

Fuente: http://www.antoniettameo.it/ (Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo)


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Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo


Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén


Padre nuestro, Ave María, Gloria.



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