sábado, 12 de noviembre de 2016

EVANGELIO DOMINICAL (XXXIII) y Catecismo - "La Perseverancia en la Fe"




Evangelio según San Lucas 21,5-19. 

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: "De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido". Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?". Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin". Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo." Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»

La perseverancia en la fe

162 La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo; S. Pablo advierte de ello a Timoteo: "Combate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta; algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe" (1 Tm 1,18-19). Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentarla con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que la aumente (cf. Mc 9,24; Lc 17,5; 22,32); debe "actuar por la caridad" (Ga 5,6; cf. St 2,14-26), ser sostenida por la esperanza (cf. Rom 15,13) y estar enraizada en la fe de la Iglesia.

La fe, comienzo de la vida eterna

163 La fe nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo. Entonces veremos a Dios "cara a cara" (1 Cor 13,12), "tal cual es" (1 Jn 3,2). La fe es pues ya el comienzo de la vida eterna:

Mientras que ahora contemplamos las bendiciones de la fe como el reflejo en un espejo, es como si poseyéramos ya las cosas maravillosas de que nuestra fe nos asegura que gozaremos un día ( S. Basilio, Spir. 15,36; cf. S. Tomás de A., s.th. 2-2,4,1).

164 Ahora, sin embargo, "caminamos en la fe y no en la visión" (2 Cor 5,7), y conocemos a Dios "como en un espejo, de una manera confusa,...imperfecta" (1 Cor 13,12). Luminosa por aquel en quien cree, la fe es vivida con frecuencia en la oscuridad. La fe puede ser puesta a prueba. El mundo en que vivimos parece con frecuencia muy lejos de lo que la fe nos asegura; las experiencias del mal y del sufrimiento, de las injusticias y de la muerte parecen contradecir la buena nueva, pueden estremecer la fe y llegar a ser para ella una tentación.

165 Entonces es cuando debemos volvernos hacia los testigos de la fe: Abraham, que creyó, "esperando contra toda esperanza" (Rom 4,18); la Virgen María que, en "la peregrinación de la fe" (LG 58), llegó hasta la "noche de la fe" (Juan Pablo II, R Mat 18) participando en el sufrimiento de su Hijo y en la noche de su sepulcro; y tantos otros testigos de la fe: "También nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe" (Hb 12,1-2).

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domingo, 6 de noviembre de 2016

EVANGELIO DOMINICAL (XXXII) y Catecismo - "El Purgatorio y la Resurección"



Evangelio según San Lucas 20,27-38. 

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección, y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda. Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.  El segundo se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. 
Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?". Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan, pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él". 

LA PURIFICACION FINAL O PURGATORIO

1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

1031 La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820: 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador: Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquél que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro (San Gregorio Magno, dial. 4, 39).

1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos: Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su Padre (cf. Jb 1, 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos (San Juan Crisóstomo, hom. in 1 Cor 41, 5).

LA RESURECCIÓN

997 ¿Qué es resucitar? En la muerte, separación del alma y el cuerpo, el cuerpo del hombre cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado. Dios en su omnipotencia dará definitivamente a nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de la Resurrección de Jesús.


sábado, 5 de noviembre de 2016

Mons. Lozano asumió como arzobispo coadjutor de la arquidiocesis de San Juan de Cuyo



En el día de ayer asumió Monseñor Jorge Eduardo Lozano como arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de San Juan de Cuyo.

Designación de Mons. Jorge Lozano

El día 31 de Agosto del corriente año en las primeras horas del día llegaba la noticia de la designación realizada por el santo padre Francisco de Mons. Lozano como arzobispo coadjutor de la arquidiócesis de Cuyo. (Siendo hasta ese momento obispo de la diócesis de Gualeguaychu)




Breve biografía de Mons. Lozano

-Jorge Lozano nació en Buenos Aires el 10 de febrero de 1955; ordenado sacerdote el 3 de diciembre de 1982 en el Estadio Obras Sanitarias, de la ciudad de Buenos Aires por el cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires; elegido obispo de Fornos Mayor y auxiliar de Buenos Aires el 4 de enero de 2000 por Juan Pablo II; ordenado obispo el 25 de marzo de 2000 en la catedral de Buenos Aires por Mons. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires (co-consagrantes: Mons. Raúl Omar Rossi, obispo de San Martín y Mons. Mario José Serra, obispo auxiliar de Buenos Aires); trasladado como obispo de Gualeguaychú el 22 de diciembre de 2005, tomó posesión de esta sede e inició su ministerio pastoral como cuarto obispo de Gualeguaychú el 11 de marzo de 2006. En la Conferencia Episcopal es el presidente de la Comisión de Pastoral Social.-

Espacio Joven y peregrinación

Las celebraciones del día de ayer comenzaron a las 18Hs en la Parroquia Ntra Señora de La Merced donde se convocó una gran cantidad de jóvenes, niños y adultos para recibir al arzobispo coadjutor. Los jóvenes cantaron y bailaron con mucha alegría.

Al llegar Mons. Lozano junto con Monseñor Delgado (Arzobispo Titular de la diócesis) y Mons. Emil Paul Tscherrig (Nuncio apostólico en Argentina) fueron recibidos con mucha efusividad, fue un momento muy emocionante, algunos jóvenes le dirigieron unas palabras presentando a la juventud sanjuanina, le regalaron un báculo y compartieron un mate con él.




Mons. Lozano dijo a los jóvenes:

“Anímense a soñar, vuelen alto. No se conformen con la chatura”

“Con los sueños de ustedes todos podemos plasmar la vida en plenitud, un mundo en paz, justicia y solidaridad”

“Vivimos tiempos de aridez espiritual, el papa Benedicto XVI decía que es mundo muchas veces  se parece a un desierto y el santo padre Francisco nos dice que tenemos que ser un oasis de misericordia en el desierto. En el desierto tenemos dos peligros: Uno es el espejismo que nos engaña diciéndonos que está delante lo que en realidad está ausente y nos hace correr y gastar fuerzas para llegar y encontrar solamente arena. Cuídense de los espejismos y falsas ilusiones que este mundo muchas veces nos quiere vender. Otro riesgo en el desierto es encontrar agua podrida, parece que nos calma pero nos termina matando. Cuídense del agua que no sacia y no da vida, Jesucristo tienen el agua viva, la fuerza del Espíritu Santo y quiere que en cada una de nuestras comunidades podamos brindar oasis de misericordia para todos los que andan buscando la vida en plenitud”

“Gracias por venir, sigamos caminando juntos y que Dios los bendiga”.

Después de estas palabras se realizó una peregrinación hacia la catedral, en esta caminata Mons. Lozano se mostró cercano a niños (camino algunas cuadras de la mano de una niña), jóvenes y adultos, a los que se acercaba para abrazarlos.





jueves, 3 de noviembre de 2016

Entrevista al P. Pablo Pastrone - (Escritor sobre Mons. Angelelli)

Queridos amigos, a continuación les comparto una entrevista realizada al Padre Pablo Pastrone, quien hace tres meses estuvo de visitas en la diócesis de La Rioja para celebrar la memoria y homenaje a Mons. Angelelli al cumplirse los 40 años de su asesinato. 
El P. Pastrone escribió sobre Mons. Enrique Angelelli, asesinado el 4 de Agosto de 1976, siendo obispo de la diócesis de La Rioja.
En la siguiente entrevista el mismo padre Pablo nos cuenta detalles de su vida y sus escritos.




Hola Padre Pablo, muchas gracias por brindar tu tiempo para esta entrevista.

¿Cómo nació tu vocación al sacerdocio? ¿Qué edad tenías?

Antes que nada, quiero agradecerles profundamente por invitarme a compartir con ustedes mi experiencia, que aunque modesta, a alguno podrá serle útil. Los primeros signos de vocación los percibí de niño. Frecuentaba una capilla de mi barrio, en José C. Paz, provincia de Buenos Aires, y, en la cotidianeidad de la vida, en esa comunidad, me di cuenta, en virtud de la insistencia, de que lo que sentía no era un simple juego infantil. Pasó el tiempo. Y, ahora en pleno ejercicio del ministerio pastoral, vuelvo una y otra vez a recrear en la memoria y el corazón aquellos primeros gestos del amor de Dios, que siempre nos “primerea” como le gusta decir a nuestro querido papa Francisco.

Actualmente ¿En qué parroquia estás sirviendo? ¿Alguna actividad que están realizando en la parroquia y quieras compartirla?

Desde el mes de abril de este año, el arzobispo de La Plata, Mons. Aguer, me encomendó la atención pastoral de la Parroquia Nuestra Señora de los Milagros de Villa Elisa. Ésta es una comunidad verdaderamente familiar en la que niños, jóvenes, adultos y ancianos parecerían tener el mismo “élan” vital. Con ellos nos hemos embarcado en la Misión de la Misericordia en adhesión al Año Jubilar, que consiste en llevar a Cristo centrífugamente, desde los más cercanos hacia los más lejanos, poniendo el acento en los más necesitados. Por otra parte, también trabajo apostólicamente con los adolescentes en varios colegios, entre ellos: María Teresa de Pereyra (una localidad cercana a la Parroquia), la Anunciación de Ringuelet, San José de Devoto, y, de vez en cuando, en la Inmaculada de La Plata. Estos son ámbitos sumamente propicios y fértiles para la siembra apostólica.

¿Qué le dirías a un joven que tienen inquietudes vocacionales?

En primer lugar, lo que haría es aplaudir estridentemente al muchacho o muchacha que se pregunta por su vocación, sea a la vida matrimonial, misionera, ministerial o consagrada. Interrogarse por el llamado de Dios es ya en sí mismo una bendición y un logro. En segundo lugar, si el candidato/a siente que está verdaderamente convocado/a a realizar una misión específica en la Iglesia, lo/a alentaría a seguir adelante, pues el camino del Señor es hermoso, independientemente de que sea “estrecho” como él mismo lo describió en los Evangelios. Dios regala el “ciento” por “uno”. 

Además de tu ministerio sacerdotal también te dedicas a escribir, ¿verdad?

Efectivamente. Me dedico a la investigación y a la docencia, especialmente de temas eclesiales, históricos y teológicos, y, algunas veces, me agarra algún berretín poético, o de otros géneros literarios: ensayos, cuentos, fábulas y demás yerbas.


Escribiste algunos libros sobre Monseñor Enrique Angelelli:
¿Cuáles son estos libros? ¿Cómo nació tu interés por este pastor?   ¿Qué hechos o palabras de su vida fueron significativos para vos?   ¿Qué características en particular destacarías de Mons. Angelelli?

domingo, 30 de octubre de 2016

EVANGELIO DOMINICAL (XXXI) y Catecismo - "La Reparación"



Evangelio según San Lucas 19,1-10.

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos. El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador". Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más". Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña sobre la reparación del pecado:

1459 Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó (cf Cc. de Trento: DS 1712). Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia".

2412 En virtud de la justicia conmutativa, la reparación de la injusticia cometida exige la restitución del bien robado a su propietario: Jesús bendijo a Zaqueo por su resolución: "si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo" (Lc 19,8). Los que, de manera directa o indirecta, se han apoderado de un bien ajeno, están obligados a restituirlo o a devolver el equivalente en naturaleza o en especie si la cosa ha desaparecido, así como los frutos y beneficios que su propietario hubiera obtenido legítimamente. Están igualmente obligados a restituir, en proporción a su responsabilidad y al beneficio obtenido, todos los que han participado de alguna manera en el robo, o se han aprovechado de él a sabiendas; por ejemplo, quienes lo hayan ordenado o ayudado o encubierto.

2487 Toda falta cometida contra la justicia y la verdad entraña el deber de reparación aunque su autor haya sido perdonado. Cuando es imposible reparar un daño públicamente, es preciso hacerlo en secreto; si el que ha sufrido un perjuicio no pude ser indemnizado directamente, es preciso darle satisfacción moralmente, en nombre de la caridad. Este deber de reparación concierne también a las faltas cometidas contra la reputación del prójimo. Esta reparación, moral y a veces material, debe apreciarse según la medida del daño causado. Obliga en conciencia.

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