jueves, 1 de agosto de 2019

¿POR QUÉ CREO EN DIOS? - P. Sergio Romera




H
ace unos días, al terminar la última misa en uno de los pueblos de las Hurdes (Extremadura, España), al salir de la iglesia se me acercó un joven español de unos 24 años aproximadamente. Había estado presente durante la celebración en uno de los últimos bancos del templo. David, un tanto dubitativo y con cara de nerviosillo me dijo: “Disculpe Padre ¿le puedo hacer una pregunta?”. Por supuesto, le dije. De forma concisa y lacónica David replicó: “Usted Padre, ¿por qué cree en Dios?”. Inmediatamente, y por poco a borbotones, pensé en darle las usuales respuestas y las típicas razones que los cristianos solemos dar casi por inercia desde una estúpida actitud apologética. Pero en ese mismo instante, la pregunta de David que podía parecer superflua e ingenua, caló tan hondo en mí que se transformó en un interrogante sumamente profundo y extremadamente delicado. No es mi intención relatar el largo diálogo que tuvimos con David con la sola mediación de un par de cañas en el bar del pueblo. Pero sí quisiera responderme a mí mismo esta fontal pregunta que muchas veces nos hacen y que pocas veces, con seriedad y absoluta honestidad, somos capaces de hacernos a nosotros mismos.
Creo que la mayoría de las veces quienes nos decimos ser cristianos estamos tan convencidos de nuestra fe que ni siquiera nos tomamos el trabajo de cuestionar o al menos de pensar lo que creemos. Hacemos de la fe y de Dios algo que defender, justificar y demostrar olvidándonos que en realidad Dios es alguien al que más que demostrar en su existencia debemos mostrar que es capaz de ser creíble. Más que demostrar la existencia de Dios estoy convencido que lo realmente importante es mostrar que Dios es alguien verdaderamente creíble. Esto fue lo primero que David con su pregunta me enseñó. Aun cuando aparentemente no se cree, o se está lejos de Dios y de la religión, e incluso cuando la crítica va dirigida a lo estrictamente eclesiástico, la pregunta por Dios sigue siempre latente y patente en el corazón del hombre, incluso, en el más reo, ateo y renegado. Ahora bien, como en una suerte de acto de sincericidio me atrevo a preguntarme: “A ver Sergio, ¿por qué crees en Dios?”. Esta pregunta me tuvo a tras perder varios días rondándome por mi cabeza. Pero finalmente, esta vez no a borbotones ni por inercia, sino con reposo y con mesura, hoy puedo decir que son varias las razones por las que creo y me entrego a Dios. ¿Cuáles?

En primer lugar creo en Dios porque hay no creyentes. Pues sí, porque hay, hubo y habrá siempre gente que libre y deliberadamente no cree y no quiere creer. Esto me enseña que la afirmación de Dios no es coactiva, no fuerza ni obliga, solo es posible en el más radical y soberano ejercicio de la libertad. Pensar en esto me genera una profunda serenidad: saber que mi confesión de fe es una opción personal, un acto de libertad, un auténtico acto humano y que no podría resistir ni por un segundo la idea de un Dios que se impone, infringe y obliga. Por ello una vez más agradezco a los que no tienen fe, porque son ellos quienes me enseñan que la fe es el fruto maduro de mi libertad que puede entregarse a un Dios que pese a todo siempre respeta mi condición creatural y mi decisión en la libertad. Si Dios me obligase a creer, ciertamente sería el primero y el más empedernido de los ateos.

Otra de las razones que descubro es aquella realidad que muchas veces no vemos (o que no queremos ver) los que nos decimos ser creyentes. Pienso que todo creyente lleva en el hondón más profundo de su ser un “no creyente”. Dicho de otro modo, aunque creo y me entrego a Dios, muchas veces experimento la duda, la sospecha, la inquietud y hasta el enojo con Dios. Francamente ¿quién no ha tenido esta experiencia? ¿Quién de los cristianos tiene la osadía y el coraje de reconocerlo? Descubro que aun siendo creyente hay en mí un “no creyente”. Esto que seguramente para algunos es falta de fe o para otros un pecado mortal, para mí es una gracia, más aún, creo que es un signo de madurez y una oportunidad kairológica (momento favorable, tiempo de Dios) para confrontarnos con Dios y consigo mismo. ¿Qué creyente no se ha preguntado alguna vez si realmente Dios está, si Dios escucha, si Dios actúa? Hasta el más santo de los santos tuvo siempre esta noche oscura de la duda y la incertidumbre de la fe. Por eso, creo que la duda y la fe hacen honor tanto a la realidad de Dios como a nuestra frágil condición humana. Dios respeta nuestra libertad hasta el extremo de poderla negar. Por ello la debilidad humana no es una vergüenza, es una realidad que nos permite abrirnos con sinceridad a la gracia de Dios y a uno mismo. La debilidad y el pecado lejos de ser reprimidos deben ser afrontados si es que queremos que nuestra fe sea verdadera, real y honesta.

Otra lección y una especial razón de mi fe la encuentro nuevamente en quienes no creen. Pienso que a menudo los no creyentes son más exigentes que los que nos decimos ser cristianos. Aunque ciertamente no creen, esto no les impide tener una idea mucha más elevada de Dios que el común de los creyentes. Esto se puede corroborar, por ejemplo, ante la evidente y patente realidad del mal. Mientras que los cristianos, especialistas en apología, sin atinar a pensar ni una pisca sobre este misterio defienden ciegamente a Dios, los no creyentes prefieren pensar en un Dios tan grande que es imposible que exista ante tanto sufrimiento, dolor y pasión. Queridos amigos ¡una vez más los ateos del mundo nos enseñan e interpelan! Los cristianos vivimos preocupados por la existencia de Dios sin más. Los no creyentes se preocupan y se preguntan por lo realmente esencial: ¿cuál es la naturaleza de Dios? ¿Cómo es Dios? ¿Dónde está Dios? Estoy convencido que ya es tiempo que nos despojemos de las especulaciones escolásticas que no interesan a nadie, que nos liberemos de una apología barata, que nos desprendamos de la estúpida obsesión por justificar la existencia de Dios y que de una vez por todas los cristianos nos ocupemos del Dios que es Alguien, y que como Alguien es creíble, y que por ser creíble existe. Esto me hace pensar que los cristianos muchas veces tenemos una idea de Dios un tanto perezosa y que los no creyentes son mucho más exigentes y coherentes. Por eso, más que “demostraciones” de la existencia de Dios, lo que nos exige el no creyente es que le “mostremos” en qué Dios creemos. Dios es realmente creíble pero tristemente reducido a mera existencia. ¿De qué sirve al no creyente la existencia de Dios si solo se comprueba la existencia de alguien que nada hace frente al dolor? Si Dios existe así ¿puede ser creíble? Pues yo creo que no. Sin embargo, si confieso a Dios en su ser de amor y de misericordia, si irradio su ternura y compasión, si asumimos nuestras fragilidades con sinceridad de corazón, nuestra vida se hace más humana y verdadera, y a su vez, traslucimos un Dios que existe, pero porque es creíble.

Otra de las razones por las que creo en Dios es porque me ofrece el más puro y verdadero humanismo. La historia es testigo de cómo los cristianos hemos manipulado y reducido la idea de Dios. Mientras que algunos hablaban de un Dios Semper maior, trascendente, inaccesible, impenetrable, otros proclaman una filantropía que hacen del hombre el único Dios y del mundo el único cielo. Por supuesto que ambos extremos son inadmisibles, sin embargo, es aquí donde se reconoce que en Dios los extremos se tocan, se rozan y se abrazan. Es aquí donde el cristianismo se presenta como la religión que es a la vez afirmación radical de Dios y afirmación radical del hombre. Por ello creo en el Dios cristiano: Cristo se entregó a Dios y se entregó a los hombres; totalmente filial y trascendente, plenamente humano y fraterno; apasionado por la causa de Dios y apasionado por la cusa de los hombres. Con este doble y paradójico apasionamiento de Cristo, el cristianismo me dice que no son realidades absolutamente contradictorias sino que cada una remite a la otra y la respalda. Esta es para mí una intuición y una realidad tan maravillosa que causa en mí una razón para creer en Dios, pero no en cualquier Dios, sino en el Dios cristiano.

Queridos amigos, estas son algunas de las razones que hoy descubro en mi corazón y por las cuales creo en Dios. Con el correr del tiempo indudablemente iré descubriendo otras. Seguramente habrá otro David que Dios ponga en mi camino. Pero hoy estoy convencido que la fe, cual fuego encendido que emerge desde la oscuridad, surge paradójicamente también desde el fuego ardiente de los que no creen. Por ello le doy gracias al Dios vivo y creíble que es capaz de arrancar de la más profunda de mis oscuridades el esplendor de la luz de la fe. Y por supuesto, le doy las gracias a David, quien desde su incrédula fe avivó y despertó mi fe incrédula.


Padre Sergio Romera Maldonado

Otros escritos del mismo autor:





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domingo, 21 de julio de 2019

BOLETÍN MONS. ORZALI, Siervo de Dios. N° 5 "Párroco de Santa Lucía"



En diciembre de 1886, el Padre Orzali es nombrado Cura titular de Santa Lucía, en Barracas. Llegado a su nueva parroquia, en 1890, José Américo la observo con alegría y entusiasmo: al sur, chimeneas de fábricas, edificios, carreteras; al oeste, chacras, quintas y nuevos edificios que avanzaban sobre ellas; al este, el puerto, y los barcos que arribaban desde distintos puntos del mundo; finalmente, al norte, “la Gran Aldea” «con sus palacios rococó y sus casonas que parecían suspirar por los rascacielos de hogaño» (Entraigas, 1949). 94ooo pobladores, en su gran mayoría extranjeros. Orzali debía fundir todas esas razas en su parroquia.

Se propone, primeramente, la formación de los niños de la parroquia. Todos los días so le ve al párroco recorrer las 32 escuelas de la comunidad. Esperando a que los niños salgan de clases, para regalarles un caramelo e invitarlos a la catequesis y la misa.

Toma, desde el primer momento, la capellanía de la Casa de Expósitos. En José Américo, encontraron aquellos infantes un padre y maestro. Las asociaciones parroquiales reciben un nuevo impulso.

En 1982, prepara y realiza la primera peregrinación a Roma y Tierra Santa, con motivo del jubileo episcopal de León XIII.

                                                                                                                Martín Sillero

Bibliografía:

CALATAYUD, Ángel (1960). Rosas. Ediciones Rosarinas. Buenos Aires, Argentina.
CASTRO, Ana E. (1998) José Américo Orzali. Fundador, Obispo y misionero. Arzobispado de San Juan de Cuyo. San Juan, Argentina.
DE JESÚS, María Araceli. (2012). Padre y Pastor: Vida y obra de Mons. Américo Orzali. Ágape Libros. Buenos Aires, Argentina.
ENTRAIGAS, Raúl A. (1949) El Buen Pastor de Cuyo. 2da edición. Editorial Difusión. Buenos Aires, Argentina.





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martes, 16 de julio de 2019

NOVENA DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS - 9° DÍA, “Desafío de ser una Iglesia martirial"




9° Día: " Desafío de ser una Iglesia martirial"

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Breve acto penitencial. Luego de un momento de silencio rezar el “pésame”


Iluminación bíblica del 9° día:


Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?». Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible». Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos, campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros». (Marcos 10, 26 -31)


Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia, así como también, las persecuciones y sufrimientos que debía soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor. Por lo demás, Jesús, tendrán que sufrir persecución. Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a sí mismos. Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien. (2" Timoteo 3, 10 – 16)

Meditación del 9° día:

“Un oído en el Evangelio y otro oído en el pueblo” Es la expresión que nos desafía, personal y comunitariamente, para ser una Iglesia auténticamente comprometida, dispuesta a sembrar el Reino de Dios en todo momento. “Nuestros beatos son modelo de vida cristiana. Ellos vivieron y murieron por amor. El significado de los mártires hoy reside en el hecho de que su testimonio anula la pretensión de vivir de forma egoísta o de construir un modelo de sociedad cerrada y sin referencia a los valores morales y espirituales. Los mártires nos exhortan, tanto a nosotros como a las generaciones futuras, a abrir el corazón a Dios y a los hermanos, a ser heraldos de paz, a trabajar por la justicia, a ser testigos de solidaridad. El ejemplo y la oración de nuestros mártires nos ayudan a ser hombres y mujeres de fe, testigos del Evangelio, constructores de comunidad y promotores de una iglesia comprometida” (Cardenal Ángelo Becciu. Prefecto de la Congregación para la Causa de Los Santos. Homilía en la Solemne Beatificación de los Mártires Riojanos).

Reliquias de los cuatro mártires


FRAGMENTO DE UNA HOMILÍA DE MONSEÑOR ANGELELLI  (Mensaje de Año Nuevo. 1 de enero de 1974):

“Se nos exige, también, mirar a la Iglesia con otros ojos; serenos, limpios y evangélicos; se nos va exigiendo como Iglesia, que no es el prestigio humano lo que tenemos que buscar, sino que nuestro pueblo riojano se ame más y sea, por tanto, feliz; esto es más que un simple discurso; es tarea y difícil. Aún más, algunos hermanos nuestros, que parecieran tener como objetivo injuriarla y ultrajarla, nos están revelando que están muy necesitados de esta “gracia especial” (…) La Iglesia tuvo el coraje evangélico de realizar un gesto de profunda reflexión y revisión a la luz de la Palabra de Dios y de los “signos de los tiempos” en que vivimos, también la Diócesis de La Rioja ha realizado y seguirá realizando una seria y detenida reflexión y revisión para que en su vida y en su pastoral cada vez más aparezcan los signos de ser servidora de su pueblo “desde y con” la luz y la
fuerza del evangelio. Reafirmamos la “opción pastoral” que hicimos, que no es otra que la que nace del evangelio y del Magisterio de la iglesia”.



Recemos en este día por nuestra diócesis de La Roja. Para que seamos auténtico pueblo evangelizado y evangelizador, que no tenga miedo de jugarse por un Evangelio siempre nuevo y comprometido.  

- Rezamos: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 - Rezamos la oración para pedir la canonización:




ORACIÓN PARA PEDIR LA CANONIZACIÓN

DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en Él y por Él manifestaste bienaventurados
a los que tienen hambre y sed de justicia,
y a los perseguidos y ultrajados por causa suya,
te imploramos que la Iglesia en Argentina
recoja y siga haciendo fecunda
la siembra evangélica de los Beatos
Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias,
Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Te pedimos la gracia
de ver proclamados sus nombres
entre los santos mártires de tu Iglesia.
Que sus vidas y muertes, como testigos de la fe en Jesús,
afiancen por tu Espíritu la esperanza
en el corazón de tu pueblo,
para que, peregrinando hacia el Tinkunaco final,
construya la paz en la justicia y el amor. Amén  



Beatos mártires riojanos. Rueguen por nosotros!!!


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lunes, 15 de julio de 2019

NOVENA DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS - 8° DÍA, “La familia: un don de Dios para el hombre"

Wenceslao Pedernera y su esposa "Coca", junto a Monseñor Angelelli


8° Día: "La familia: un don de Dios para el hombre "

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Breve acto penitencial. Luego de un momento de silencio rezar el “pésame”

Iluminación bíblica del 8° día:


“El Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre». Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne”. (Génesis 2, 21,24)

Meditación del 8° día:


Wenceslao Pedernera, padre de familia enseña a los laicos a distinguirse por la transparencia de la fe, dejándose guiar por ella en las decisiones más importantes de la vida. Hombre dedicado al trabajo honesto. Nos enseña el trabajo incansable en pos de una vida familiar comprometida completamente con el anuncio del Reino.  


Fotos de Wenceslao Pedernera y su familia







FRAGMENTO DE UNA HOMILÍA DE MONSEÑOR ANGELELLI  (Misa Radial del 7 de octubre de 1973):

“Porque a la familia se la llama, también, “Iglesia Doméstica”, es esta Iglesia Doméstica, la que tiene que experimentar los frutos de la Reconciliación y de la Renovación. (…) Es en esta Iglesia Doméstica en donde tiene que ir creciendo más la Fe, la Esperanza y el Amor, entre los esposos; entre padres e hijos; entre los hijos, que son el fruto de un encuentro hecho sacramento de Cristo, en la unión matrimonial. (…)La familia es la primera escuela de las virtudes sociales; es la primera experiencia de sana sociedad humana; luego los hijos se introducen poco a poco en la sociedad civil y en la Iglesia. (…)

Hoy, cobra de nuevo la
realidad divorcio, problema que necesita lugar especial por ser complejo. Pero lo señalamos. Como señalamos otro mal que es verdadero crimen: El Aborto, las consecuencias personales y sociales son funestas. Quien paga las consecuencias es la Familia. Quisiera señalar, también, que llega a tanto la ceguera, a veces, que no advertimos cómo se derrumba el edificio de la familia y los valores de nuestra comunidad. Hoy seguimos por desgracia, hasta aplaudiendo a quienes pareciera tener como misión corromper nuestras familias, nuestra juventud y escandalizar a nuestra niñez. Más le valiera que se atara una rueda de molino al cuello que escandalizar... dice el Señor. 
La droga, el juego, la usura, el comercio de la mujer, hoy se lo quiere cubrir con la defensa de la Fe y con la lucha contra toda ideología extrema. Amigos: los llamamos a la conversión, no dañen a nuestro pueblo utilizando los factores de poder de que gozan” 

Recemos en este día por todas nuestras familias: padres e hijos. Para que puedan ser ejemplo de “iglesia doméstica” donde reinen los valores del evangelio. Recemos especialmente por tantas familias que sufren la falta de trabajo, de unidad, de reconciliación, para que encuentren en la comunidad el apoyo necesario para salir adelante, en pos de una vida cada vez más digna.  

- Rezamos: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 - Rezamos la oración para pedir la canonización:




ORACIÓN PARA PEDIR LA CANONIZACIÓN

DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en Él y por Él manifestaste bienaventurados
a los que tienen hambre y sed de justicia,
y a los perseguidos y ultrajados por causa suya,
te imploramos que la Iglesia en Argentina
recoja y siga haciendo fecunda
la siembra evangélica de los Beatos
Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias,
Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Te pedimos la gracia
de ver proclamados sus nombres
entre los santos mártires de tu Iglesia.
Que sus vidas y muertes, como testigos de la fe en Jesús,
afiancen por tu Espíritu la esperanza
en el corazón de tu pueblo,
para que, peregrinando hacia el Tinkunaco final,
construya la paz en la justicia y el amor. Amén  



Beatos mártires riojanos. Rueguen por nosotros!!!


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domingo, 14 de julio de 2019

NOVENA DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS - 7° DÍA, “Seamos constructores de paz"




7° Día: " Seamos constructores de paz "

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Breve acto penitencial. Luego de un momento de silencio rezar el “pésame”


Iluminación bíblica del 7° día:

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. (Juan 20,19 -21)

Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre». Sus discípulos le dijeron: «Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios». Jesús les respondió: «¿Ahora creen? Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo» (Juan 16,29 – 33)

Meditación del 7° día:


“Justicia y Paz” fue el lema episcopal de Monseñor Angelelli. Dos valores que son fruto inmediato de la vida evangélica. Ser constructores de la paz significa renunciar siempre a algo personal en virtud de un bien mucho mayor. “La paz esté con ustedes”, es el saludo de Jesús resucitado a sus discípulos. El vivir desde la resurrección nos impulsa a ser “constructores de una paz duradera”, en todos los ámbitos de nuestra vida –familiar, laboral y social- en todo tiempo ser constructores de la paz que es obra del resucitado.

FRAGMENTO DE UNA HOMILÍA DE MONSEÑOR ANGELELLI (Mensaje de Año Nuevo. 1 de Enero de 1974):


“La PAZ, (…) no es indolencia ni represión; la PAZ no se impone por el miedo, ni es fruto de componendas; la PAZ no se realiza sin el hombre y sin la sed de justicia; la PAZ es un tesoro espiritual y son dichosos los que la construyen cada día en su propio corazón y en las relaciones con sus hermanos; la PAZ necesita hombres con valentía, hombres que se comprometan en la defensa de los débiles y en promover la causa del pueblo ayudándole a que sea protagonista; la PAZ es sabiduría, es entrega y es deber; la PAZ es felicidad: la felicidad para el hombre y para los pueblos. Cada hogar, cada barrio, cada pueblo debe convertirse en constructor de la PAZ; a la PAZ la viviremos verdaderamente cuando -como cristianos- hacemos programa de nuestra vida el Canto de María en la casa de Isabel, su prima; las Bienaventuranzas (…) y las Obras de Misericordia. Construir la PAZ es ser en la vida el Buen Samaritano del Evangelio. 

La PAZ es el Don de Dios; la PAZ es CRISTO, a quien nosotros consagramos cada año nuevo declarándolo nuestro “Alcalde”. La PAZ es el fruto de una tarea conjunta y laboriosa; se nos exige ser hombres veraces; creativos; serviciales; respetuosos de los demás; la PAZ exige condiciones en cada persona y en las relaciones que debemos tener como pueblo. A la PAZ la construye el joven, el adulto y el anciano; la construye el gobernante y el pueblo; la construye el legislador, el juez, el maestro; la construye el sacerdote, la religiosa y el cristiano; LA PAZ ES POSIBLE (…), SÓLO SI SE LA CONSIDERA COMO DEBER, es decir, si cada uno de nosotros trabaja por la PAZ. Por eso se nos dice (…): LA PAZ TAMBIÉN DEPENDE DE TI. Vivir este lema es ir realizando nuestro ENCUENTRO o TINKUNACO”

Recemos en este día por el ansiado don de la Paz, para nuestro pueblo riojano y para todos los pueblos necesitados de una autentica reconciliación. Para que todos, podamos ser testigos del resucitado, siendo: “constructores de la paz”

- Rezamos: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

 - Rezamos la oración para pedir la canonización:




ORACIÓN PARA PEDIR LA CANONIZACIÓN

DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en Él y por Él manifestaste bienaventurados
a los que tienen hambre y sed de justicia,
y a los perseguidos y ultrajados por causa suya,
te imploramos que la Iglesia en Argentina
recoja y siga haciendo fecunda
la siembra evangélica de los Beatos
Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias,
Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Te pedimos la gracia
de ver proclamados sus nombres
entre los santos mártires de tu Iglesia.
Que sus vidas y muertes, como testigos de la fe en Jesús,
afiancen por tu Espíritu la esperanza
en el corazón de tu pueblo,
para que, peregrinando hacia el Tinkunaco final,
construya la paz en la justicia y el amor. Amén  



Beatos mártires riojanos. Rueguen por nosotros!!!


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