jueves, 17 de febrero de 2022

5 misioneras en el sur de Argentina





La misión de la Iglesia es anunciar la Buena Nueva a toda la creación, misión que Jesús les encomendó a sus discípulos (Cf. Mc 16, 15). El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que el bautizado participa del sacerdocio de Cristo en su misión profética y real, como así también de la actividad apostólica y misionera del pueblo de Dios (Cf. 1268 y 1270)

Hoy compartimos con todos ustedes el testimonio de cinco jóvenes que se animaron a vivir una experiencia misionera en el sur de Argentina, más precisamente en la localidad de Andacollo y sus alrededores (en la provincia de Neuquén).

Ellas no se conocían, cada un emprendió esta aventura misionera desde distintos puntos de origen pero llegaron al mismo destino y con el mismo deseo, Dios sembró en sus corazones el deseo de misionar, el deseo de entregar sus tiempos, su dinero, sus talentos y de entregarse al servicio de los demás en una comunidad en particular, la parroquia de Nuestra Señora de Andacollo ubicada en el norte neuquino.

Te proponemos escuchar estos testimonios abriendo el corazón a lo que Dios te quiera regalar a través de ellas.



Sol María Landaeta Sandoval, 20 años, Zapala – Neuquén


María Emilia Carli (Emi), 24 años, Palermo – Buenos Aires


Miranda Vecchio (Miri), 21 años, Buenos Aires


Micaela Romero (Michu), 28 años, Buenos Aires


Julieta Wheeler (Juli), 25 años, Buenos Aires

 



Para terminar te invitamos a vivir un momento de oración con esta canción:


¿Te gustaron estos testimonios? ¿Qué fue lo que más te llamó la atención?

¿Vos te animas a misionar anunciando la Buena Nueva?

¿Ya tuviste alguna experiencia misionera?

En los comentarios podes compartir tu experiencia misionera o dejar un saludo para estas jóvenes misioneras




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martes, 15 de febrero de 2022

"Antonietta de Jesús" - Boletín N° 1



ACTUALIDAD DEL MENSAJE DE ANTONIETTA MEO

Cuando la Iglesia reconoce oficialmente la santidad de algunos de sus hijos, lanza a todos, el mensaje de una santidad acorde al momento histórico que la Iglesia y el mundo está experimentando, volcado a sus elecciones fundamentales.

También para Antonietta Meo, en la esperanza de un próximo reconocimiento histórico de su santidad (ya se ha reconocido el carácter heroico de sus virtudes), uno se pregunta cuál es el tipo de mensaje que esta niña puede ofrecer a nuestros contemporáneos, en su brevísima vida alegre y dolorosa.

Sería apropiado, más allá de los estudios biográficos e iniciativas encaminadas a hacia su beatificación, que se pueda reflexionar sobre la relevancia del mensaje de Antonietta.

Este primer intento de profundización, busca iniciar tal trabajo, ofreciendo ideas y pensamientos, sin pretender elaborar grandes síntesis, con el único propósito de fomentar la fuerte espiritualidad de esta pequeña, como quedó expresado en sus cartas


 ANÉCDOTAS -  "LOS AMIGOS DE ANTONIETTA MEO"

HERMANA BORTOLINA ANZANELLO, su maestra.

La hermana Bortolina ha sido la primera maestra de Antonietta en primero de elemental, desde el 10 de octubre de 1936 al 23 de mayo de 1937. Perteneció a la Congregación de las Hermanas Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús y ejerció su misión en el colegio "Corazón de Jesús" de via Sommeiller, donde asistian Antonietta y su hermana Margarita.

 Entre la muy joven maestra (tenía 22 años) y la estudiante Antonietta, se había creado una hermosa relación, llena de cariño y de obediencia por parte de Antonietta. La hermana Bortolina le correspondió con su preocupación y cuidado, ya que Antonietta usaba prótesis de madera desde por encima de la rodilla, después de la amputación y estaba en un banco especial. Antonietta tenía plena confianza en su maestra, y la hermana Bortolina (nombre que Antonietta transformó en Bertolina) alimentaba un sentimiento de admiración por esta niña un tanto particular.

Por la mañana, tan pronto como Antonietta llegó a la escuela, se acercó a la maestra y le preguntó: "Maestra, ¿qué hacemos hoy?” La hermana Bortolina le explicó el programa de la mañana, la ayudó a ubicarse en su banco especial e iniciaba la lección. La maestra notó que Antonietta la seguía con extrema atención, sin perder ninguna de sus palabras. En todas las materias (¡estamos en Prima!), aprendía rápidamente; pero en religión ella era como una maestra. Sabía de memoria muchos pasajes del Evangelio, las parábolas “¡Las ha dicho Jesús!” exclamaba Antonietta, compartiendo en la escuela todo lo que aprendía en el catecismo y en casa, donde la educación estaba imbuida de catequesis. La hermana Bortolina tenía un cariño particular por esta alumna suya, un poco por su condición de salud, un poco por su curiosidad y vivacidad intelectual, pero sobre todo por su profundidad espiritual en relación con Jesús y el mundo de la fe.

De hecho, cuando Antonietta estaba en el hospital a menudo fue a verla. A la pregunta: "¿Cómo estás?", La pequeña respondió en tono estridente: "¡Estoy bien! De esta manera también respondió el día anterior a morir, aunque con más voz débil, pero siempre serena. Era el saludo final que Antonietta le dio a su querida maestra” “A la maestra” - escribe en las cartitas – “la quiero mucho, pero te quiero más a ti, Jesús. Jesús, bendice a mi maestra, sor Bertolina".


Cartas de Antonietta:

Carta 1 - 15 de septiembre de 1936

Querido Jesús:

Hoy salgo a caminar y me acerco a mis hermanas y le digo que quiero hacer mi primera comunión en Navidad...Jesús, ven pronto a mi corazón, que te abrazaré fuerte y te besaré!...

¡Ay Jesús! Quiero que permanezcas siempre en mi corazón

Un saludo y un beso de tu Antonietta


Carta 2 - 18 de septiembre de 1936

Jesús amoroso te doy mi corazón! 

Jesús dame almas!...Jesús eres bueno...  

Jesús acoge a tu hijita bésala Jesús amoroso.

Antonietta

Firma de la pequeña Antonietta


Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada

Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo: http://www.antoniettameo.it/


Publicaciones relacionadas:

Presentación del boletín


BiografíaAntonietta la niña que invitaba a Jesús a jugar: ¡Jesús, ven a jugar conmigo! - Radio María

"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)

“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)

"Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores" - Antonietta (3° semana de Adviento)

"Querida Virgencita, te quiero mucho" - Antonietta (4° semana de Adviento)


Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo


Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén


Padre nuestro, Ave María, Gloria.



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sábado, 12 de febrero de 2022

La voz de Dios en películas





Buenas, buenas, queridos amigos y lectores de Vivamos juntos la Fe regresamos de un tiempo de vacaciones y queremos recomendarles unas películas para este fin de semana, de la mano de Laura Pimentel, redactora que se sumó a nuestra comunidad hace unos meses.

 

Dios habla en películas

Ver una peli en casa se ha convertido en uno de los planes favoritos para todos durante los últimos dos años, a raíz de la pandemia aumentó el consumo de las plataformas que ofrecen series o películas con un abanico enorme (parece incluso un poco interminable) de posibilidades para ver en casa.

 A continuación te dejamos varias opciones que puedes ver durante esos días de cine casero y en donde por supuesto, podrás encontrar la mirada de Dios. Porque sí, incluso hasta en lo que consideramos más “mundano” o simple, puede asomarse una enseñanza que te haga conectar un poco más el corazón con Él, Dios siempre nos sale al encuentro y nos hace algún regalo.

Te invitamos a ver estas pelis y descubrir un regalo de Dios para vos

 

“La estrella de Belén”

Una película animada que nos traslada al nacimiento de Jesús (nunca es mal momento para recordar la navidad, no importa el mes del año). Contada desde una perspectiva bien particular, nos muestra la historia de un burrito que con deseos de hacer algo grande en el mundo, emprende sin saberlo la aventura más grande: Llevar a María sobre su lomo hasta el pesebre y ayudar a José con la carga pesada. En el camino irá conociendo a otros simpáticos y peculiares animales que le ayudarán a proteger a la familia de los peligros que acechan por culpa de Herodes.

Es una historia para toda la familia, a los chicos los ayuda a irse adentrando en la historia de Jesús y a los grandes nos recuerda la importancia de actuar con sencillez ante la voluntad de Dios. ¡Y sí, está en Netflix!



“O todo o nada”. Hna Claret Crockett

Si preferís ver documentales, esta opción es para ti. “O todo o nada” es un testimonio sobre valentía, descubrimiento y vocación donde conocemos a Claret, una joven irlandesa que justo a punto de conseguir su sueño de convertirse en famosa como actriz, conoce al Señor. A medida que avanza este documental vamos descubriendo la conversión de esta chica que se decide por vivir la vida como religiosa en otro continente, alejada de su familia y amigos. Su último destino fue Ecuador, se caracterizó por servir con caridad e irradiar la alegría de seguir a Cristo, incluso en sus momentos de dudas y miedos.

El título de este documental hace honor a quien fue Claret, quien decía que no quería estar en tibiezas y decidía darlo todo para Dios y los demás.

Una historia que nos da una perspectiva del llamado que puede surgir en algunos corazones, incluso en aquellos en donde la fama es la meta más grande. Puedes mirarla completa en Youtube, te aseguro que te hará pensar en cuánto de tu “todo” estás entregando.


“El niño que domó el viento”

Una inspiradora historia que nos propone darle espacio al ingenio y la creatividad para rescatar la esperanza.

Esta película nos cuenta la historia de un niño de 13 años que inventó un molino de viento para llevar agua a su pueblo y salvarlo de la hambruna, en una zona rural en Malawi que se veía afectada por la crisis climática, las enfermedades y los problemas socio-políticos.

Este niño no creció en un lugar privilegiado, no tuvo acceso a una educación completa y tuvo que afrontar muchas dificultades en su entorno, sin embargo supo encontrar la forma de solucionar una enorme problemática con los pocos recursos que tenía a mano.

Una conmovedora película que nos hace salir de nuestras realidades (esas de las que tanto nos quejamos en muchas ocasiones) y nos enseña el valor de la resiliencia, la creatividad, la superación, y la búsqueda del bien común. Si aún no la viste, está disponible en Netflix.






Ahora cuéntanos, ¿Cuáles son tus recomendaciones? ¿Cuales son aquellas películas que hacen vibrar fuerte tu corazón?





Otros escritos de Laura Pimentel: 







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lunes, 27 de diciembre de 2021

Contemplando al discípulo amado junto a Jesús




Hoy celebramos la festividad de san Juan, apóstol y evangelista. Y quiero invitarme a contemplar dos imágenes bíblicas del evangelio de Juan.

La tradición cristiana atribuye la autoría del cuarto evangelio al apóstol Juan, aunque la redacción final del libro es el resultado de una elaboración en la que también intervinieron los discípulos de Juan, hijo de Zebedeo, quien junto con su hermano Santiago y con Pedro, fue testigo de la transfiguración de Jesús.

“El discípulo a quien Jesús amaba” es una expresión que aparece seis veces en el Evangelio de Juan para denominar a uno de los discípulos del grupo original de seguidores de Jesús de Nazaret, y que no aparece en ningún otro de los evangelios. Encontramos a este discípulo amado que se reclinó sobre el pecho de Jesús, durante la última cena (Juan 13, 21-26); también aparece al pie de la cruz, junto a la madre de Jesús (Juan 19, 26-27). Es quien corre junto con Pedro hacia el sepulcro vacío (Juan 20, 2 – Juan 20, 8). Es aquel discípulo que reconoció a Jesús resucitado en el Mar de Tiberíades (Juan 21, 7) y por último encontramos esta expresión referida al discípulo sobre el que Pedro le pregunta a Jesús acerca del destino del mismo: “Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús…” (Juan 21, 20-23).

Una tradición que se inicia en el siglo II con San Ireneo de Lyon (Adversus Haereses II, 22, 5; Adversus Haereses III, 1, 1) y, después de él, San Agustín (Comentarios al Evangelio de Juan LXI, 4), y otros Santos Padres como San Juan Crisóstomo, San Gregorio y, más tarde, Beda identifica al «Discípulo Amado» con Juan, el discípulo del Señor.

A lo largo de los siglos se generaron distintos debates sobre esta expresión con la intención de identificar al “discípulo amado”, pero más importante que saber el nombre del "discípulo a quien Jesús amaba" es conocer qué posible significado implica esta figura. Una implicancia posible es señalada por el autor Luis H. Rivas, quien luego de recorrer todas las escenas donde se presenta esta expresión, afirmó: A través de la figura del «Discípulo Amado», el Evangelio según San Juan parece describir no solo a un personaje histórico, sino además al cristiano ideal, como aquel que:

-          tiene familiaridad con Cristo y recibe sus confidencias,

-          permanece junto a la cruz del crucificado y recibe a María como a su propia madre,

-          permanece junto a Pedro.

-          tiene fe en la resurrección del Señor y sabe reconocer al resucitado.

En resumen, todos estamos llamados a ser ese “discípulo amado”, abiertos a la experiencia del encuentro amoroso con Jesús.

Para seguir profundizando en esta expresión te invito a contemplar dos imágenes bíblicas, en primer lugar la imagen donde el “discípulo amado” se reclina sobre Jesús en la última cena, esta escena refleja la profundad intimidad del discípulo con su maestro: Jesús. (Juan 13, 21-25)


“Así pues, para Juan ésta es la imagen del perfecto discipulado. Nosotros somos “aquel a quien ama Jesús” y necesitamos reclinar nuestras cabezas en el pecho de Jesús de forma que oigamos el latido de su corazón y, desde ahí, asomarnos al mundo. El estar en sintonía con el latido del corazón de Jesús y el recostarnos en su pecho con placer e intimidad nos dará a la vez la visión y alimento que necesitamos para vivir nuestras vidas.”[1]

Esta imagen también posee una simbología eucarística, el mismo autor Ronald Rolheiser, expresó:

“Lo que vemos en esta imagen (una persona, con su oído junto al corazón de Jesús), es cómo Juan quiere que nos imaginemos a nosotros mismos cuando participamos en la Eucaristía, ya que en el fondo la Eucaristía es eso precisamente, un reclinarnos físicamente sobre el pecho de Cristo. En la Eucaristía Jesús nos ofrece, físicamente, un pecho donde reclinarnos, dónde nutrirnos, dónde sentirnos sanos y salvos y desde donde podemos mirar al mundo.”

El beato Carlo Acutis, se sintió siempre muy cercano a la figura de san Juan apóstol, el discípulo amado[2]. Este joven que falleció con 15 años, realizaba varias veces a la semana momentos de oración en adoración eucarística, en una oportunidad, alguien le preguntó como rezaba frente a Jesús Eucaristía y él respondió: “No hablo con muchas palabras, sólo me recuesto sobre su pecho, como lo hizo san Juan, el discípulo amado, en la última cena”.



Te propongo que realices una visita a Jesús Eucaristía y en un momento de adoración, te sientas invitado a reclinar tu cabeza en el pecho de Jesús, a escuchar su voz y los latidos de su corazón, a descansar en él y también a dialogar con él entregándole todas tus inquietudes, imitando al discípulo amado que nos relata esta cita bíblica. (Juan 13, 21-25)

 

- La segunda imagen bíblica que te invito a contemplar es a Jesús crucificado acompañado por María y el discípulo amado (Juan 19,25-27)

En primer lugar cabe destacar que el discípulo amado permanece junto a Jesús crucificado y estamos llamados a unir los dolores, y las cruces diarias de nuestra vida a la cruz de Jesús, siempre cercanos a nuestra madre María, regalo de la maternidad que Jesús dio para toda la humanidad en la imagen del discípulo amado, como él sepamos acoger a María en nuestra casa, en nuestros corazones.


Hay muchos beatos y santos que fueron grandes contemplativos de este momento del calvario y unieron sus vidas a Jesús crucificado, yo quiero destacar a la venerable Antonietta Meo, conocida como Nennolina, quien falleció con tan solo casi 7 años (1930-1937) después de ser diagnosticada de cáncer a los huesos y de sufrir la amputación de una de sus piernas. Ella unió todos estos dolores a la cruz de Cristo, fue una gran contemplativa del calvario y esto se refleja en sus cartas:

«¡Te saludo, te adoro a ti Jesús!… Y siempre quiero estar en el Calvario bajo la cruz»[3]

«Querido Jesús, te quiero mucho y quiero hacer aquello que Tú quieras que haga, quiero abandonarme en Tus manos […] quiero permanecer siempre bajo la Cruz contigo»[4]

La pequeña Antonietta le recomendó a su madre contemplar a María al pie de la cruz en el calvario.[5]

Para terminar quiero destacar una frase de Orígenes de Alejandría (citado por Juan Pablo II en la encíclica “REDEMPTORIS MATER”) que nos ayuda a contemplar estas dos imágenes bíblicas:

“Los Evangelios son las primicias de toda la Escritura, y el Evangelio de Juan es el primero de los Evangelios; ninguno puede percibir su significado si antes no ha posado la cabeza sobre el pecho de Jesús y no ha recibido de Jesús a María como Madre”[6]

 

En este día que celebramos a San Juan evangelista, aquel que experimento el gran amor de Jesús, le pidamos que también nosotros tengamos un corazón abierto a los misterios de Dios para acoger su gran amor manifestado en Jesús, que se hizo hombre y se quedó entre nosotros en la Eucaristía.

San Juan, ruega por nosotros!

 

Diego Olivera



[1] (Ronald Rolheiser -  “Escuchando los latidos del corazón de Cristo)

[2] (Nicola Gori – “Un genio de la informática en el Cielo”)

[3] Carta 128, 31 de Enero de 193

[4] Carta 151, 30 de Marzo de 1937

[5] P. JUAN RETAMAR SERVER, CVMD, “Antonietta Meo, La sabiduría de los pequeños”

[6] Comm. in Ioan., 1, 6: PG 14, 31; cf. S. Ambrosio, Expos. Evang. sec. Luc., X, 129-131: CSEL, 32/4, 504 s.


Más información sobre la venerable Antonietta Meo:



Más información sobre el beato Carlo Acutis:





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jueves, 23 de diciembre de 2021

La alegría del pesebre




¿Por qué la navidad ya no se siente cómo antes? Fue una pregunta que me surgió al reflexionar sobre el verdadero sentido de esta festividad. La navidad es uno de mis días favoritos, y me di cuenta de que en los último años parece que existe una sensación colectiva de que la navidad es un día más, donde la importancia la ponemos en la cantidad de regalos que recibimos y todo termina ahí. ¿Por qué? Es como si el mundo siguiera de forma automática y no nos diéramos el espacio para detenernos a mirar el misterio que ocurrió en un pesebre de Belén.

Las respuestas a esta pregunta fueron varias, podemos considerar que las condiciones que hemos atravesado como humanidad en estos últimos tiempos, pueden llegar a ser desalentadoras. Una pandemia, el estar lejos de nuestros seres queridos y tantas pérdidas que han ocurrido en los últimos años nos hacen sentir que ya no hay nada que celebrar, o nos preguntamos: ¿Para qué?

La tristeza definitivamente nos aparta la mirada del propósito de la navidad: Jesús. Nos encontramos ensimismados en los problemas, frustraciones y carencias olvidando que Dios al hacerse humano nació en la simpleza.


El nacimiento de Jesús es un recordatorio de amor y esperanza que se renueva cada año, incluso cuando pasamos por épocas difíciles. Que bonito sería si supiéramos aferrarnos a ese pesebre que aunque fue sencillo y humilde, alojó a la familia sagrada de Nazaret. 

Recordar cada año que Jesús se hizo (y sigue haciéndose) chiquito para venir en medio de nosotros, por amor, debería ser la razón fundamental para que nuestros corazones se llenen de gozo; pues si vemos las escrituras, desde el primer encuentro de Dios con María a través del ángel Gabriel hay una exhortación a la alegría “Alégrate, llena eres de Gracia”. 

Esa misma alegría fue transmitida a los pastores al recibir el mensaje del ángel «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lucas 2:10)
 
Hoy, Dios nos habla como a María y a los pastores, invitándonos a confiar y a llenarnos de gozo por la llegada del Mesías, pues «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor. El gran gozo anunciado por el ángel, la noche de Navidad, lo será de verdad para todo el pueblo, tanto para el de Israel que esperaba con ansia un Salvador, como para el pueblo innumerable de todos aquellos que, en el correr de los tiempos, acogerán su mensaje y se esforzarán por vivirlo.» - (Pablo VI, Exhort. Ap. Gaudete in Domino), quién conoce a Dios no debería alojar la tristeza en su corazón por mucho tiempo.

Ojalá que este año puedas contemplar el pesebre que es tu vida, desviar la mirada de aquello que nos roba la alegría y descubrir gozo en el misterio del nacimiento de Jesús, como un acontecimiento importantísimo que cambió el rumbo de la historia de la humanidad, desde lo simple y humilde para enaltecer al Salvador.

Te invito a pedirle a Dios que renueve tu alegría y tu esperanza con esta canción:




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