jueves, 3 de diciembre de 2020

La voz del profeta de la Esperanza - Cardenal Eduardo Pironio



Hoy celebramos el centenario del natalacio del Cardenal Eduardo Pironio, siervo de Dios; conocido también como el profeta de la Esperanza, cuanto bien nos hace recordar en este tiempo de pandemia y de incertidumbre a un hombre que predicaba la Esperanza y la Alegría como fruto de la Pascua de Cristo.

EDUARDO FRANCISCO PIRONIO (Breve biografía)

Nació el 3 de diciembre de 1920 en nueve de Julio, provincia de Buenos Aires, Argentina, fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1943; fue nombrado Obispo Auxiliar de La Plata en 1964 y Obispo de Mar del Plata en 1972. De 1968 a 1975 fue Secretario General y luego Presidente de la Conferencia Episcopal de Latino América. Fue uno de los promotores de la Teología del Pueblo, también conocida como Teología de la Cultura (Teología Argentina) y fue asesor nacional de la Acción Católica Argentina.


Fue llamado a Roma por el papa Pablo VI como Prefecto de la Congregación para los Religiosos y los Institutos Seculares, fue creado Cardenal en 1976; en 1984 Juan Pablo II lo nombró Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, dónde entre otras cosas se dedicó a la organización de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Murió en Roma el 5 de febrero de 1998. Su cuerpo fue enterrado en el Santuario y Basílica de Nuestra Señora de Luján, Argentina.


A continuación compartimos algunos textos del Cardenal Pironio sobre la virtud teologal de la Esperanza, tan presente a lo largo de todo su ministerio y su anuncio (En los escritos espirituales del Card. Pironio, editorial BAC se menciona más de 170 veces esta virtud teologal):

“Una Iglesia pascual es esencialmente una Iglesia de la esperanza; es decir, una Iglesia en camino, que va marchando hacia el encuentro definitivo con el Señor, mientras anuncia gozosamente a los hombres que Jesús ya vino, murió y resucitó por nosotros, vive y va peregrinando con nosotros hacia el Padre. ...Es una Iglesia esencialmente abierta a la segunda venida del Señor. Una Iglesia que se apoya en la resurrección de Jesús y en la potencia del Espíritu” 

Una Iglesia en esperanza es una Iglesia comprometida, desde la fe y la caridad, en el servicio integral del hombre y de los pueblos” 


“Tenemos motivos para esperar. Pero la esperanza cristiana no se apoya en los talentos o la fuerza de los hombres. Sólo se apoya en la bondad del Padre, para quien nada es imposible (Lc 1, 37), en la muerte de Cristo que dio su vida para reconciliarnos (Col 1, 20) y en la actividad incesantemente renovadora del Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rom 5, 5).” 

“La esperanza cristiana nace de lo inevitable y providencialmente absurdo de la cruz, pero es activa y exige paciencia y fortaleza. Sólo los pobres –los desposeídos y desnudos, los desprovistos según el mundo, pero totalmente asegurados en el Dios que no falla- pueden esperar de veras.”


“Por su entrega incondicional al Padre en la cruz (Jesús) convierte la muerte en vida, la tristeza en alegría, la servidumbre en libertad, las tinieblas en luz, la división en unidad, el pecado en gracia, la violencia en paz, la desesperación en esperanza”

"La esperanza nos pone de cara a la Luz definitiva, a la eternidad para la que fuimos convocados, al Señor en cuya inmediata visión seremos inmensamente felices: “Seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es” (1 Jn 3,2). La esperanza ilumina las sombras provisorias –a veces dolorosamente oscuras– de nuestro camino."


“Los tiempos muy difíciles son muy evangélicos, porque es cuando el cristiano está llamado a dar razón de su esperanza, a penetra por la fe y el Espíritu Santo en el escándalo de la cruz y sacar de allí la certeza inconmovible de la Pascua para comunicarla a otros”. Los tiempos difíciles pertenecen al designio del Padre y son esencialmente tiempos de gracia y salvación. Jesús nos abre el camino para vivir con amor y gratitud los tiempos difíciles, y convertirlos en providenciales tiempos de esperanza.

Los invitamos a escuchar la voz de este profeta de la Esperanza:





Otras publicaciones del Cardenal Pironio en este blog:


TESTAMENTO ESPIRITUAL (Cardenal Pironio)




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martes, 1 de diciembre de 2020

"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)


Ya iniciamos el camino del Adviento, en este camino nos preparamos para celebrar la Navidad, nos preparamos para recibir al niño Jesús que hoy quiere nacer en nuestros corazones. 
Les proponemos recorrer este camino leyendo el Evangelio de cada domingo y algunas cartas espirituales de la venerable Antonietta Meo. Algunos teólogos la  consideran como una niña mística por la profunda e íntima relación que tenía con Jesús y la Virgen María, esto quedó reflejado en las cartas que en principio dictaba a su madre y que luego ella misma escribió. Ella colocaba todas estas cartas debajo de una imagen del niño Jesús, para que en las noches Él las leyera.

También encontrarán el comentario de un sacerdote que nos iluminará para rezar en estos días.



Evangelio según San Marcos 13,33-37.

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!".

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Cartas de Antonietta (Nennolina)

Querido Jesús:              
Hoy salgo a caminar y voy con mis queridas monjas y le digo que quiero hacer mi primera comunión en Navidad ...Jesús, ven pronto a mi corazón, que te abrazaré fuerte y te besaré! ¡Oh Jesús! Quiero que siempre te quedes en mi corazón. 
Un saludo y un beso de tu querida Antonietta (15 de Septiembre de 1936)

Querido Jesús:                              
Te quiero mucho!.. Quien sabe cuándo llegará esta santa y bendita Navidad para recibirte en mi corazón. Querido Jesús, quien sabe cómo disfrutaré esta santa Navidad cuando te  reciba por primera vez. Querido Jesús, ayuda a mis padres, protege a mi hermanita, bendice a todo el mundo y bendíceme también a mi  ayuda a mi abuela, a Caterina y también a mi tía. Querido Jesús te agradezco que hayas hecho que la guerra terminara estoy muy contenta por esto.
Querido Jesús... Muchos saludos y besos. (7 de Noviembre de 1936)

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Comentario del P. Mauricio Gimenez (Diócesis de La Rioja)


En el Evangelio de este domingo, Jesús nos invita a estar prevenidos, estar atentos. Justamente Jesús hace eso, nos llama la atención (“Se los digo a todos; estén prevenidos), quiere decir, que lo que intenta transmitir, es muy importante para nosotros, por eso no quiere que esta actitud vital se nos pase inadvertida: Estamos invitados a vivir en una constante tensión amorosamente esperanzada en su venida y, nos pide para eso, tres cuidados particulares: La casa, la tarea y la puerta. 
Tres cosas que son un símbolo de los dones que el Padre nos ha dejado, el ambiente externo y los vínculos; la misión que cada uno debe cumplir en este mundo y, la relación entre la interioridad (vivida en el amor y temor de Dios) y la exterioridad (vivida en el amor y paciencia con los hermanos).

Nennolina, con palabras muy sencillas nos pone “en órbita” de lo más esencial de estas tres actitudes que nos pide Jesús: El amor expresado a Jesús, y su deseo unitivo con Él con una fe inequívoca en la acción de su gracia que se da por medio de la Eucaristía; y la caridad fraterna que la lleva a interceder por los demás. Hermosos propósitos para vivir este adviento.

La próxima semana vamos a compartir más cartas de la pequeñas Antonietta. 


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Breve Biografía de Antonietta Meo

Antonieta Meo, conocida cariñosamente como Nennolina, nació en Roma el 15 de diciembre de 1930. A los 5 años se inscribió en la Acción Católica y antes de cumplir los 6 años le diagnosticaron osteosarcoma, un cáncer a los huesos que estaba muy avanzado y obligó a que le amputaran la pierna izquierda. Con la ayuda de una prótesis empezó a asistir a la escuela primaria a los 6 años. Sufría muchos dolores pero todo se lo ofrecía a Jesús. “Cada paso que doy que sea una palabrita de amor”, afirmó. También se recuerda que quiso celebrar el aniversario de la amputación con un gran almuerzo y una novena a la Virgen de Pompeya porque gracias a esta intervención había podido ofrecer su sufrimiento a Jesús.

Las cartas de Antonietta son un gran legado espiritual, a Jesús le escribió más de 100 cartas, otras a la Virgen María, a Dios Padre, al Espíritu Santo, una a santa Inés y otra a santa Teresita del niño Jesús. La primera carta tiene fecha del 15 de septiembre de 1936. 

La noche de navidad de 1936 recibió el sacramento de la primera Comunión y este día escribió: “Querido Jesús Eucaristía, estoy muy contenta de que hayas venido a mi corazón. No te vayas nunca de mi corazón, quédate siempre, siempre conmigo”. Pocos meses después recibió el sacramento de la Confirmación.

En cuanto Nennolina aprendió a usar la pluma, quiso poner su propia firma y escribió así: “Antonietta y Jesús”.

La última carta tiene fecha del 2 de junio de 1937, esta carta llegó a las manos del Papa Pio XI y unos días después un delegado enviado por él, le llevó a la niña la bendición apostólica y él expresó que el Papa se había conmovido mucho leyendo la carta.

Antonietta falleció el 3 de julio de 1937, unos días antes había recibido el sacramento de la unción de los enfermos.  El 17 de diciembre del año 2007 el papa Benedicto XVI la declaró venerable.






La vida de Nennolina contada por otra niña



Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo

Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén

Padre nuestro, Ave María, Gloria.




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domingo, 29 de noviembre de 2020

1° Domingo de Adviento - Homilía de Monseñor Angelelli




Evangelio según San Marcos 13,33-37.

En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!".

Homilía de Monseñor Enrique Angelelli, 30 de noviembre de 1975


Hermanos y amigos:
Comenzamos hoy el tiempo litúrgico del “ADVIENTO”. Es el tiempo de la “esperanza”. Esperamos al Salvador; Cristo. Pedimos su llegada; nos disponemos a su venida. Comienza hoy y nos lleva a la Navidad. Es el Adviento una síntesis de la historia de la humanidad; peregrinamos y vamos haciendo el camino de la vida hasta llegar con nuestro Padre Dios. Esta marcha se hace difícil; se la descubre y le encontramos el sentido pleno, si la miramos y la hacemos desde la Fe. La ESPERANZA es la fuerza, mientras vamos haciendo el camino; es la que permanentemente nos rejuvenece por dentro y nos hace ver con claridad mayor el horizonte, la esperanza es la que nos da la certeza del camino y de la meta aunque aún no la tengamos en plenitud. Es la que nos hace superar obstáculos y nos hace mirar el presente con ojos de futuro con experiencia del pasado. La certeza de nuestra esperanza es Cristo: el que vino; el que está con y entre nosotros; el que nos da su vida y su luz; el que nos hace su pueblo y su Iglesia. Es el que camina con nosotros y con nosotros construye nuestra historia.

Ser cristianos, hoy como siempre, es estar atentos a los signos de los tiempos; a las manifestaciones de la presencia de Dios en la historia de los hombres; en actitud vigilante espera del encuentro con el Señor. Adviento es también la síntesis de nuestra propia existencia, con todo lo que ella encierra de “gozo y esperanza, de dolores y angustias”, pero con la certeza que da la Fidelidad del Señor que es “nuestro Padre” y nosotros la obra de sus manos. 

Acabo de regresar de la Asamblea del Episcopado. En ella, como pastores del Pueblo de Dios, hemos tratado de iluminar nuestra crítica situación argentina con ojos de Evangelio desde la fe; miramos nuestra realidad en su conjunto nacional y en cada una de nuestras realidades diocesanas. En un documento final dijimos: “muchas veces y de diversas maneras hemos aportado nuestra colaboración para iluminar desde la Fe el proceso histórico que vivimos. Nuestra voz y nuestra actitud han querido ser siempre leales a la patria que amamos y fieles al Evangelio que  proclamamos, sin identificarnos con sectores sociales, agrupaciones políticas o corrientes ideológicas...” “...con la comunidad nacional tenemos clara conciencia de las graves dificultades políticas, económicas, sociales y espirituales que se viven, y nos preocupa que esta acumulación de problemas originen un clima general de frustración y desesperanza... indudablemente transitamos por una etapa crítica, pero no necesariamente sin solución... es un proceso grave de nuestra historia, y quizás con hondas repercusiones para el futuro, pero dependerá de todos los argentinos que transformemos la crisis en proceso de purificación, crecimiento y superación... la patria es una realidad que va más allá de sus dificultades, de sus funcionarios o de algunas de sus instituciones; depende de todos los argentinos; va mucho más allá de las opciones partidarias o personales; mira y busca el bien de toda la comunidad nacional...”

...necesitamos “renovarnos y reconciliarnos en la paz y en la serenidad de los espíritus ya que sólo el corazón pacificado puede llevar la paz a los demás. Necesitamos renovarnos en la JUSTICIA Y EN LA LIBERTAD para asegurar un nuevo orden social... necesitamos renovarnos en la Fe, la Esperanza y el Amor porque son las fuentes incontaminadas para superar, no sólo la crisis histórica del país, sino la tentación de frustración y el riesgo de ser devorados por los problemas inmediatos. No somos ignorantes de lo que se opina a diversos niveles acerca de la misión de la Iglesia en esta coyuntura que vivimos; más aún, de las afirmaciones aún de las disparatadas y sin sentido de las diócesis, también de la nuestra. Muchas de estas opiniones y juicios fruto de la ignorancia, de intereses en juego y del clima reinante en el país.

Una verdad es necesaria repetirla aún corriendo el riesgo de superflua: ninguna autoridad puramente humana, de la jerarquía que ella fuere, tiene competencia dada por Cristo para arrogarse la autoridad de juzgar si la misión de la Iglesia y el contenido de la Fe está de acuerdo con la “doctrina católica”. Obrar así, además de erróneo es una manifestación consiente o inconsciente de soberbia y puede llegar a ser un pecado contra el “Espíritu Santo”. Los que el Señor ha colocado al frente de su Iglesia como legítimos pastores son los que tienen la tremenda responsabilidad de ser los intérpretes auténticos de la fe, así el ejercicio de esta misión les acarree sufrimientos y renuncias dolorosas.

“Oportuna e inoportunamente predica la Palabra de Dios...” le decía San Pablo a Timoteo. Mirando nuestra diócesis en el comienzo de este Adviento, debe decirles que no puedo dejar de compartir con ustedes el dolor y la zozobra que viven. También es verdad que es necesario no perder el sentido de esperanza que debe tener siempre nuestra vida. Aunque pueda aparecer la “visita de San Nicolás” como algo sin importancia o tergiversando su finalidad, sin embargo la gracia de Dios que se viene derramando sobre La Rioja no podrá ser destruida por las pasiones y la mentira de nosotros los hombres si permanecemos fieles a ese Evangelio que San Nicolás tiene en sus manos como mensajero del mismo. Seguiremos con nuestra misión diocesana con la misma finalidad de “renovación y reconciliación” del año santo, hasta donde nos sea posible. La Iglesia diocesana no respalda ni bendice todo lo que pueda ser difundir la mentira, la calumnia y la difamación. Les reitero por el bien espiritual de ustedes y de La Rioja que no se presten a esta lacra moral o la difamación y la calumnia. Me lo han oído muchas veces. Es mi deber señalarlo; no hacerlo faltaría gravemente a mi misión pastoral. Dios, nuestro Padre, que nos está mirando en lo más profundo de nuestras conciencias, nos dé la gracia y la luz para no perder la serenidad de espíritu, la lucidez para discernir bien, la fortaleza interior para dejarnos cuestionar interiormente por su Evangelio, y la esperanza para no cansarnos de ser siempre justos, responsables, respetuosos de las personas como templos de Dios porque nos dice el Evangelio de hoy: “estén vigilantes porque en la hora menos pensada viene el Señor a que le demos cuenta de nuestras vidas...”

Durante todo el Adviento,
- Háganse oraciones privadas y públicas por la Patria.
- El día 8 de diciembre, que sea una jornada especial de oración por intercesión de María Santísima Inmaculada
- Realicen actos penitenciales los viernes de adviento por la Patria.


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sábado, 21 de noviembre de 2020

"Fiesta de Cristo Rey" - Homilía de Monseñor Angelelli




Saludos: a los Músicos de la banda y a cuantos se dedican a este noble arte, a las Enfermeras de toda la provincia que con abnegación sirven nuestros enfermos en hospitales, clínicas y casas particulares, a los chicos que han finalizado su primaria.

Hoy celebra la Iglesia la fiesta litúrgica de Cristo Rey y pone fin a todo el tiempo llamado ordinario, después de Pentecostés, que nos ha llevado a meditar sobre la Iglesia y su misión en el mundo hoy. En los textos leídos en la Biblia nos da el alimento para nuestra meditación dominical, Jesús le dice a Pilato que él es Rey que anuncia el Reino de Dios entre los hombres, que el Reino ya ha comenzado con Él desde su Encarnación en el seno de María, la Vírgen. Conocer a Jesús es conocer el Reino del Padre de los cielos. Este Reino es: Reino de Verdad, de Vida, de Paz, de Justicia, de Amor. No es de este mundo ¿por qué?, porque su contenido lo trae del Padre, es la misma vida de Dios participada a nosotros los hombres. Es la Vida, la Comunión, el Amor, la Misión salvadora que Jesús trae del Seno de la Santísima Trinidad. Es para todos los hombres y para cada hombre, sin distinción alguna. Para eso vino al mundo, para ser Rey, no para dominar, sino para servir.

Amigos: el Papa Pablo VI nos decía a más de seiscientos obispos latinoamericanos el 24 de noviembre de 1965, sobre nuestra Misión Pastoral: "América Latina presenta una sociedad en movimiento, sujeta a cambios rápidos y profundos. En el Pastor se determina una primera actitud: defender lo que existe; pero esto no basta, ya sea porque lo que existe no es adecuado a toda la población y todas las necesidades, ya sea también porque aún lo que existe está compenetrado y arrastrado por el movimiento y la transformación. El Pastor debe advertir -continúa el Papa que no faltan lamentablemente, quienes permanezcan cerrados al soplo renovador de los tiempos y que se muestran faltos no sólo de sensibilidad humana, sino aún de una visión cristiana de los problemas que se agitan a su alrededor".

...Se diría que la Fe del pueblo latinoamericano debe alcanzar todavía una plena madurez de desarrollo...
"El Pastor debe advertir que el momento es propicio; el Concilio ha suscitado un fuerte despertar de energías que hay que saber alimentar y poner en acción; ha producido una esperanza ardiente que es preciso no defraudar; deberá tener siempre abiertos los ojos sobre el mundo, porque la observancia y la vigilancia evangélica deben continuar, porque el mundo cambia y es necesario satisfacer las crecientes exigencias e interpretar las nuevas necesidades. El sabrá servirse de la ayuda de especialistas en la reflexión teológica y sociológica. El Pastor hará uso amplio e inteligente de los datos sociológicos y elaborados acerca de las condiciones religiosas de su diócesis.

Invitará a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos con espíritu de fraternal entendimiento a la renovación querida por el Concilio partiendo del exacto conocimiento de las situaciones y de la urgencia del trabajo... 
La conciencia de ser y de querer ser hombre de nuestro tiempo nos hará conocer también la necesidad imperiosa y la medida exacta de nuestra participación humilde, pero sincera, en la solución de los problemas humanos y de la hora actual". Y como decíamos el domingo pasado, el mismo Pablo VI nos despedía a los Obispos aquel 8 de diciembre de 1965 para que cargados cada uno con el fruto de las deliberaciones conciliares, lleváramos la doctrina católica auténtica del Concilio, confirmada por la asistencia del Espíritu Santo, a nuestras diócesis para que fuera alimento y fermento de un nuevo rejuvenecer de la Iglesia en el mundo actual.

Mediamos y medimos la responsabilidad de sucesores de los apóstoles y de maestros auténticos de la Fe, en comunión con los demás obispos y con Pedro. Toda la Iglesia, por fidelidad a su pasado, a su historia y a la Tradición Viva a través de los siglos, debía entrar en una profunda, equilibrada y madura revisión y renovación interior en todos y cada uno de los cristianos, sus hijos, para que aparezca como Signo de Salvación puesto por Dios entre los hombres. Este hecho auspicioso y cargado de esperanzas, traería y trae consigo el precio de toda verdadera renovación y rejuvenecimiento: la CRUZ, el Dolor purificante de toda redención capaz de engendrar vida nueva, que es la VIDA DE LA PASCUA DEL SEÑOR.

El Concilio no trae sólo cambios de métodos sino algo mucho más profundo, cambios de mentalidad, de actitudes, actitudes nuevas, que respondan mejor a un genuino espíritu evangélico, actitudes que lleven a una Fe adulta, responsable de los compromisos asumidos en el Bautismo. Porque la Iglesia no sigue los criterios y los módulos humanos, sino aquello de Pablo: en la debilidad y en la escoria construye su Reino. Doce hombres pescadores, son elegidos para hacerlos fundamentos de su Iglesia: son débiles, el que será cabeza le negara tres veces; esperan un Reino Temporal; son miedosos ante el escándalo de la Cruz, huyen, son incultos. Pero para hacer brillar la fuerza que viene de Dios, los confirmará con el Espíritu Santo y hará de ellos, testigos, hombres comprometidos, que sellarán su testimonio de anunciadores de la Muerte y Resurrección del Señor con la propia vida.

Se necesita, amigos, ser muy sencillos de corazón para entender a Jesús, que se proclama Rey, este Jesús no condena a la pecadora si los otros no le tiran la primera piedra. Acoge a Nicodemo y le habla que tiene que nacer de nuevo en el Espíritu Santo; no teme echar a los mercaderes del Templo; denuncia la hipocresía de los fariseos. Alaba al publicano; siente todo el peso de la Pasión que se avecina. A Pedro lo reprende como hombre de poca Fe; a la Samaritana le describe toda su historia personal pero al mismo tiempo la llama a que tome el agua viva que salta hasta la vida eterna. ¿Qué les dice a los de Emaús?, que son tardos y duros de entender las Escrituras y que ¿no entienden que el Cristo tiene antes que morir en la Cruz para resucitar? Que si el grano no muere no da fruto. Que a quién a vosotros escucha, a Mi me escucha. Quién a vosotros persigue a Mí me persigue. Que llora sobre Jerusalén porque no recibe al Señor, le sobrevendrán ruinas y destrucción. Que condena a quienes cuelan el mosquito y por dentro son sepulcros blanqueados y lobos rapaces. Que nos describe la Paternidad de Dios y su gran Misericordia en la acogida del hijo pródigo y no aprueba la conducta arrogante, mezquina y cerrada al hermano, en el hijo mayor de la parábola. Que deja a las noventa y nueve ovejas para ir a buscar a la perdida para que sea acogida con gozo y alegría por quienes están en el corral.

Así Jesús anuncia su Reino. Reino de Verdad y de Vida, Reino de Paz y Justicia. Reino de Amor. No teme hacerse hombre, mezclarse con los hombres, tomar todo lo nuestro menos el pecado, pero cargará el pecado de los hombres, que lo acusarán de endemoniado y amigo de juntarse con pecadores y publicanos. Es decir hombres mal vistos por quienes creían tener el monopolio de la verdad y de la virtud. Y por amor al Hombre, para y por el hombre herido por el pecado, irá hasta la muerte y muerte de Cruz. Esta es la prueba más estupenda del amor y el servicio al amigo. Nos convoca a ser perfectos como el Padre de los cielos.

Amigos: las características del Reino traído por Cristo, debe hacernos reflexionar seriamente a todos nosotros. No podemos construir el Reino del Señor, hacerlo crecer entre nuestros hermanos, si excluimos, condenamos, nos alimentamos con el comentario fácil, superficial. "Temo al Señor que pasa" decía San Agustín. Es hora de despertar de nuestro letargo, si la Fe nuestra ya no nos hace hacer opciones en la vida. La Fe es operante, transformante, comprometedora, signo de contradicción. Mientras muchos hermanos nuestros riojanos se debaten en la extrema necesidad material, espiritual y moral, no escandalicemos con nuestras actitudes que contradicen a la Verdad, a la Vida de Dios, a la Paz, a la Justicia y al Amor, característica del Reino de Dios.

Padres y Madres de Familias: piensen en sus hijos cuando asumen determinadas actitudes ¿son verdaderamente cristianas, justas, fruto de la caridad? Démosle a nuestra juventud y a nuestros niños el testimonio de que vivimos una Fe sincera y madura.

Amigo, usted que me escucha, si ama a su Iglesia y la quiere de verdad, no mezclemos criterios puramente humanos y personales con los criterios que da la FE CRISTIANA para discernir cualquier acontecimiento de la vida diaria; escandalizamos y cerramos la puerta de quienes con corazón recto y comprometidos con la suerte de sus hermanos buscan descubrir el rostro y la Voz de Dios en el clamor justo y legítimo de los que sufren, de los que tienen hambre de pan, de cultura y de Dios; abramos los ojos y dilatemos el corazón para saber percibir que una sociedad nueva se está gestando y que la Iglesia, nosotros los cristianos, debemos acompañar este doloroso alumbramiento para que nazca con el sello de Dios. ¿No le parece, amigo, que no hay tiempo que perder?

Homilía de Monseñor Enrique Angelelli, 22 de noviembre de 1970


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miércoles, 18 de noviembre de 2020

BOLETÍN MONS. ORZALI, Siervo de Dios: N° 15 "Arzobispo"



El año 1934 señala un hito en la historia de la Iglesia en Argentina. Buenos Aires es la sede del XXXII Congreso Eucarístico Internacional. El 20 de abril, por medio de la bula Nobilis Argentinae Nationis, el Papa Pio XI crea diez nuevas diócesis en el país, entre ellas Mendoza y San Luis; y dispone la creación de nuevas provincias eclesiásticas: la de Buenos Aires, la de Córdoba, La Plata, Paraná, Salta, Santa Fe y San Juan de Cuyo, la cual tiene como sufragáneas a las diócesis de Mendoza y San Luis. Los Obispos de Córdoba, La Plata, Santa Fe y San Juan son promovidos a Arzobispos.

El 30 de Julio, el nuncio Apostólico, Mons. Cortesi, expide el decreto de ejecución de la Bula, con lo que queda establecida la nueva división eclesiástica. Mons. José Américo Orzali, sexto Obispo de San Juan de Cuyo, se convierte en el primer Arzobispo de esta nueva provincia eclesiástica.

Ese año, 1934, no sólo congrega a los fieles sanjuaninos para agradecer la elevación a Arquidiócesis, sino que además se festejaba el centenario de la Diócesis. En efecto, el 19 de septiembre de 1834, el Papa Gregorio XVI creó el obispado de Cuyo, siendo su primer prelado Fray Justo Santa María de Oro.

El 19 de noviembre, Orzali, se despide de San Luis; y el 24 de marzo de 1935, de Mendoza. El 24 de junio de aquel año, en la fiesta del patrono de la diócesis, Mons. Orzali recibe, de manos del flamante Obispo de Mendoza, el Palio Arzobispal y realiza el juramento de fidelidad.

 


Bibliografía:

CALATAYUD, Ángel (1960). Rosas. Ediciones Rosarinas. Buenos Aires, Argentina.
CASTRO, Ana E. (1998) José Américo Orzali. Fundador, Obispo y misionero. Arzobispado de San Juan de Cuyo. San Juan, Argentina.
DE JESÚS, María Araceli. (2012). Padre y Pastor: Vida y obra de Mons. Américo Orzali. Ágape Libros. Buenos Aires, Argentina.
ENTRAIGAS, Raúl A. (1949) El Buen Pastor de Cuyo. 2da edición. Editorial Difusión. Buenos Aires, Argentina. 

Martín Sillero (Seminarista de la Arquidiocesis de San Juan de Cuyo)




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