sábado, 6 de marzo de 2021
3° Domingo de Cuaresma - Homilía del Cardenal Eduardo Pironio
domingo, 21 de febrero de 2021
1° Domingo de Cuaresma - Homilía del Cardenal Eduardo Pironio
jueves, 11 de febrero de 2021
El Beato Carlo Acutis y su devoción por la Virgen de Lourdes
jueves, 14 de enero de 2021
"Una niña muy pequeña de alma muy grande", Venerable Anne de Guigné
Anne nació el 25 de abril de 1911 en el Château de La Cour en Annecy-le-Vieux (Francia), hija de Jacques y Antoinette de Guigné. Ella fue la mayor de los cuatro hijos de este matrimonio. Desde muy pequeña fue una niña de mal carácter, caprichosa y desobediente que peleaba con sus hermanos; esto le preocupaba a sus padres y familiares; en una navidad Anne discutió con una de sus primas porque quería el regalo que había recibido ella y no el suyo, su madre tuvo que intervenir por la actitud de la niña y uno de sus abuelos expresó: “Compadezco a su madre cuando esta niña tenga 20 años”. Pero estas actitudes de Anne no durarían mucho tiempo, comenzó a cambiar desde su pronta y repentina conversión..
Voluntad y Gracia de DiosEl
29 de julio de 1915, la señora Antoinette de Guigné recibió la triste noticia
de que su esposo murió en la guerra (1° guerra mundial). Anne tenía solo 4 años
y medio, su madre le dijo: «Anne, si
quieres consolarme, tienes que ser buena»
A
partir de ese día, Anne decidió que se volvería amable y obediente, para
complacer a su madre y consolarla por la pérdida de su papá. El cambio fue inmediato:
ahora cumplía con sus deberes de la manera más perfecta posible, y sobre todo se
esforzó por no ser tan orgullosa y caprichosa. A menudo se quedaba despierta
por la noche esperando el beso de buenas noches de la madre para poder decir
algunas palabras para hacer feliz a su madre. Le decía a su madre: "Madre, solo piensa, papá ahora puede
vernos; nos ama y un día también nos reuniremos con él. Así que no lo estés triste."
Mientras
jugaba, Anne corría hacia su madre, si la veía triste, y le susurraba al oído:
"Madre querida, no llores, papá está en el cielo. Él está tan feliz. Él es
feliz para siempre. Nunca volverá a estar triste".
Amiga de Jesús
Dos semanas después de la muerte de su padre,
se celebró una misa solemne en la iglesia de Annecy-le-Vieux. Anne estaba con
su abuela y su tía Jeanne. Después de la Misa, su tía se detuvo a rezar por un
largo tiempo y en un momento recordó que estaba con Anne y le preguntó: “Quizás hemos estado aquí demasiado
tiempo; quieres que te dé mi ¿Rosario?" Anne respondió con franqueza: “Oh
no, tía Jeanne, estoy hablando con el pequeño Jesús.” Y su tía vio que
estaba mirando fijamente al Tabernáculo. Ella
tenía tan solo un poco más de cuatro años en ese momento, nació dentro de ella
el deseo de demostrarle a Jesús cuánto amor le tenía, ofreciéndole muchas sacrificios.
Anne
tenía un gran deseo de hacer su primera Comunión había ya comprendido
perfectamente que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de
Jesús en la Santa Misa. Un día, ella estaba caminando con su abuelo y le
explicó todo esto:
Pasaron
por un almacén de trigo y Anne vio que había muchos granos esparcidos en el suelo.
El abuelo le preguntó: "Ana, ¿sabes qué se hace con el trigo?" Ana respondió:
"Dime, abuelo". Su abuelo comenzó: “El agricultor recoge el trigo y
luego lo muele y luego hace harina para nosotros. Usamos esta harina para hacer
pan y también para hacer las Hostias que el sacerdote nos ofrece en la Misa.
¿Sabes en qué se convierten las Hostias? Ana respondió: "El pequeño Jesús
viene y se esconde en las Hostias blancas, y se convierten en Jesús".
Primera Comunión y
Confirmación
En
octubre de 1916, la pequeña Anne, inició su catequesis en preparación para la
primera comunión con las Religiosas Auxiliadoras de Cannes. Para su primera
confesión le recomiendan no tener miedo y ella exclamó: “¿Por qué debería tener
miedo? El sacerdote ocupa el lugar de Dios, nuestro Señor.”
La
Superiora de las Auxiliadoras del Purgatorio considera que Anne está lista para
su primera comunión. El obispo, reacio, solicita un severo examen antes de
admitirla para realizar la primera comunión. Un Sacerdote Jesuita la examina. Estas son algunas de sus brillantes respuestas:
–
¿Qué sacramentos ha recibido? – El bautismo y la penitencia.
–
¿Y cuáles va a recibir? – La Eucaristía y la confirmación.
–
¿Y más tarde? – Tal vez el matrimonio.
–
¿Cuáles son tus defectos dominantes? – El orgullo y la desobediencia.”
¡No
sólo sabe el catecismo, se conoce a sí misma, y puede hacer su primera
comunión!
El
26 de marzo de 1917, Anne recibió su Primera Comunión. Ese día escribió: “Jesús mío, te amo y para complacerte,
resuelvo obedecerte siempre”. A su madre le escribió: "Lo intentaré, ser obediente siempre para agradar a Jesús y a
nuestra Madre celestial. Me parece que Jesús ha puesto este deseo en mi
corazón. Le dije que quería ser muy obediente y me pareció oírle decir:
"¡Pues bien, obedece!"
![]() |
| La capilla donde Anne recibió su primera Comunión |
Su catequista, la hermana Germaine, un día le hizo estas preguntas: “¿Cuál es tu secreto? Y ¿Cuál es la mayor felicidad en la tierra, según tú? Anne respondió: “Jesús me ama mucho y lo amo mucho; este es mi secreto y mi mayor felicidad es sufrir mucho por nuestro Dios misericordioso ".
![]() Dibujo y texto de la pequeña Anne |
| "Jesús en la pequeña hostia como te amo" |
martes, 5 de enero de 2021
“Aquello que la pandemia no nos robó”
Se terminó el año 2020, el año donde nos encontramos privados de muchas cosas debido a la cuarentena que realizamos por la pandemia del COVID-19. Nos vimos privados de tener una libre circulación, de compartir encuentros con familiares y amigos, de celebrar cumpleaños, de ir a la escuela, de hacer deportes y de participar de las misas y en algunos casos también privados de despedir a los seres queridos difuntos que fallecieron por esta enfermedad. Pero hay algo que la pandemia no nos robó y es el encuentro con Dios a través de la creación, él Creador siguió hablando a través de las creaturas. “De la grandeza y hermosura de las creaturas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor” (Sab 13, 5)
Ante la difícil situación que
atravesamos por esta pandemia, nos preguntamos ¿Dónde está Dios? Pero Dios no nos abandonó, al abrir nuestros ojos
cada día nos dice: “estoy con ustedes”, tan solo basta abrir la ventana o salir
al patio para encontrarnos con el mensaje de Dios en su hermosa creación; "el
Dios invisible se hace presente desde la creación del mundo, por medio de sus
obras" (cf. Rom 1, 19-20)
San Agustín también se preguntó:
¿Dónde está Dios? y esta búsqueda lo llevo a interrogar a la creación hasta
encontrarse con el Creador.
“Pregunté a la
tierra y me dijo: «No soy yo»; y todas las cosas que hay en ella me confesaron
lo mismo. Pregunté al mar y a los abismos y a los reptiles de alma viva, y me
respondieron: «No somos tu Dios; búscale sobre nosotros». Interrogué a las
auras que respiramos, y el aire todo, con sus moradores, me dijo: «Se engaña
Anaxímenes: yo no soy tu Dios». Pregunté al cielo, al sol, a la luna y a las
estrellas. «Tampoco somos nosotros el Dios que buscas», me respondieron. Dije
entonces a todas las cosas que están fuera de las puertas de mi carne: «Decidme
algo de mi Dios, ya que vosotras no lo sois; decidme algo de él». Y exclamaron
todas con grande voz: Él nos ha
creado” (San Agustín, “Las
Confesiones”, Libro X, VI, 9)
Estas palabras de San Agustín nos pueden ayudar a
encontrarnos con Dios en la belleza de todo aquello que percibimos con nuestros
sentidos y así podremos descubrir que Dios está cerca de nosotros. Con los ojos
podemos observar la belleza del cielo, las nubes, la luna y el sol, también la
firmeza de los árboles y los hermosos colores de las flores, todo esto lo ha
creado Dios y es un regalo para nosotros. Con nuestros oídos podemos escuchar
la melodía del canto de las aves y tantas palabras positivas y de esperanza que
los demás desean para nosotros, todo esto lo ha creado Dios y es un regalo para
nosotros. Desde el olfato podemos percibir y deleitarnos con aromas y
fragancias que acompañan nuestro día, todo esto lo ha creado Dios y es un
regalo para nosotros.
El mismo San Agustín, en el sermón 241 nos invita a
interrogar a la creación explorando las capacidades de nuestros sentidos: “ Pregunta a la hermosura de la tierra, pregunta a la
hermosura del mar, pregunta a la hermosura del aire dilatado y difuso, pregunta
a la hermosura del cielo, pregunta al giro ordenado de los astros; pregunta al
sol, que ilumina el día con fulgor; pregunta a la luna, que mitiga con su
resplandor la oscuridad de la noche que sigue al día; pregunta a los
animales…pregunta a todos los seres visibles. Todos te responderán: «Mira,
somos bellos». Su hermosura es su confesión. ¿Quién hizo estas cosas bellas,
aunque mudables, sino el inmutablemente bello? (S. Agustín, Sermón 241, 2.2)
Si todavía te preguntas ¿Dónde estás
Dios?, te animo a dejarte interpelar por el grito de la creación, todas las
creaturas proclaman: fuimos creadas por Dios.
Toda la creación que nos rodea es un
gran regalo de Dios, que debemos descubrir y proteger para compartir esta
tierra con nuestros hermanos y con las futuras generaciones. Estamos llamados a
recibir con alegría todas las maravillas de Dios y a preservarlas, haciendo uso
de ellas, sin explotarlas.
Deseo que todos nos encontremos con
Dios a través de su hermosa creación y juntos proclamemos como lo hizo San
Francisco:
“Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas. Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento. Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua, la cual es muy humilde, preciosa y casta. Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.” (Fragmento del “Cantico de las Criaturas” compuesto por San Francisco de Asís)
¿Vos como te encontras con Dios? - Dejá tu comentario
Diego Olivera
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