sábado, 12 de enero de 2019

Una riojana voluntaria en la JMJ


Florencia Narváez, una joven de 25 años de la localidad de Villa Unión, Dpto Coronel Felipe Varela, provincia de La Rioja, Argentina participará como voluntaria de la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se realizará en Panamá desde el día 22 al 27 de Enero del corriente año. 
A continuación podrán leer un testimonio de está joven:

"El papa Francisco, en su primer año de pontificado viajó a Río de Janeiro para precidir la Jornada Mundial de la Juventud, una jornada en la que participé como peregrina, aún sabiendo que estaba alejada de la iglesia y de Dios.
En el viaje me preguntaba si estaba bien lo que estaba haciendo o simplemente iba a perder el tiempo. Cuando llegué allá mi experiencia hizo acercarme mucho a Dios, me llevó a sentir ese llamado de Jesús para brindar mi servicio a los demás. Me acuerdo que en una noche de oración mística en una parroquia sentí un calor muy fuerte en mi cuerpo y desde ese día Dios y la Virgen están guiando mi camino hasta el final. Desde ese día mi vida cambió, tomo rumbo. 
Jesús se convirtió en mi mejor amigo, desde ese día me di cuenta que me cuida y me hace ver las cosas de otra manera. Y como dijo el creador de esta jornada, Juan Pablo II: "Este encuentro se creó para acercar a los jóvenes a Cristo". 

Cuando me enteré que la JMJ de este año se hacía en Panamá me pareció cerca, ya que la anterior se hizo en Polonia y me era difícil poder llegar hasta allá. 
Panamá es en centro América, me decidí a buscar precios de boletos, de inscripción. Al entrar a la página web de la JMJ habia una opción de participar como voluntaria para trabajar en la organización de la jornada. Me entusiasmé y dije: Dios me puso este tarea y hay que seguirlo no más. 
Me pregunté: ¿Cómo no agradecerle a él de esta manera todo lo que hace por mí? Cómo no llevar la palabra de Angelelli, de los mártires y la historia de mi provincia y país a estos encuentros de jóvenes que se reunen para recibir y propagar de la mano del papa Francisco, el evangelio. 

Hoy estoy viajando a Panamá y me esperan unas semanas maravillosas, llenas de fé, de alegría, de esperanza, de amor y sobre todo de evangelización, de encuentro una vez más con Jesús y la Virgen María."

Muchas gracias por tus palabras.
Que tengas una linda y bendecida JMJ

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sábado, 5 de enero de 2019

HOMILÍA DE LA FIESTA DE REYES -MONSEÑOR ANGELELLI



Celebramos la fiesta de los Reyes Magos -llamada también fiesta de la Epifanía-.
La fiesta de la Epifanía es la fiesta de la “revelación”; de la “manifestación”.
Seguimos viviendo la Navidad: Dios que se hace hombre y nace como todo hombre eligiendo para nacer un Pesebre. Seguimos viviendo el “Encuentro Riojano” del “31” de diciembre. El Cristo Niño vestido de Alcalde.

Vivimos hoy, junto con la alegría y la “sorpresa” para los niños del “regalo de los Reyes”. La Manifestación o la Epifanía de Jesús que se manifiesta a tres Reyes o Personajes importantes del Oriente que llegan hasta donde está Jesús  con María y San José, guiados por una Estrella y que vienen a presentar sus dones o regalos -oro-incienso y mirra-; y adorar al recién nacido, el Salvador del mundo, Jesucristo.

Todo el universo es una Epifanía de Dios; por eso canta el salmista (Sal. 8): “¡Oh, Señor, nuestro Dios, qué glorioso es tu nombre por toda la tierra... tu gloria por encima de los cielos es cantada por los labios de los niños... al ver tus cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que fijaste... quién es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo de Adán para que de él cuides?”

Por eso, también, es epifanía o manifestación de Dios todo cuanto existe, nunca tanto como hoy día, gracias al progreso de la ciencia y de la técnica, el universo manifiesta al hombre la grandeza y la hermosura de Dios. Dios, Padre y Señor del Universo, se manifiesta en cada atardecer y en cada amanecer; se manifiesta en la hermosura de la creación que contemplamos cada día; se manifiesta en la relación entre el hijo y la madre; en el encuentro personal con un amigo; en el descubrimiento de los secretos que encierra el universo; en cada descubrimiento para hacer más felices a los hombres; cada vez que dominamos la naturaleza para que sirva al hombre; en cada gesto de fraternidad que hacemos los hombres; en cada día cuando, por el trabajo, traemos el pan a la mesa; se manifiesta Dios cuando alguien nos infunde nueva confianza y esperanza; se manifiesta Dios en todo esfuerzo humano para hacer de la creación y de todas las cosas creadas un lugar de encuentro de paz y de felicidad; son epifanías de Dios, las pruebas, los sacrificios y las esperanzas de un pueblo para lograr ser libre y vivir fraternalmente.

Es Epifanía o Manifestación de Dios, Cristo que nos revela la Vida de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es Epifanía Cristo, envuelto en pañales y recostados en un pesebre; cuando se muestra a los Reyes Mayos; cuando multiplica los panes; cuando resucita al hijo de la viuda y a Lázaro; cuando habla con la Samaritana y calma la tempestad del mar; cuando entrega a los hombres las bienaventuranzas; cuando se retira al desierto para pasar cuarenta días en oración y cuando convierte el gua en vino en las bodas de Caná; cuando cura al paralítico y lee el pasaje de Isaías en la sinagoga de Nazaret; cuando dice que el Reino de Dios es de los limpios de corazón y nos entrega las parábolas del Evangelio; cuando elige a los doce apóstoles y se reúne con ellos en la última Cena; cuando nos deja la Eucaristía y sube el camino del calvario hasta morir en la Cruz; cuando el cielo se oscurece y se abren los sepulcros y resucita al tercer día; cuando camina con los discípulos de Emaús y cuando entrega el poder de perdonar los pecados; cuando sube a los cielos y envía al Espíritu Santo; cuando en Pentecostés el Espíritu Santo transforma a esa pequeña comunidad en hombres nuevos y comienza la Iglesia peregrina a crecer.

Cristo, Epifanía de Dios Padre, es el Gran Don y el ofrecimiento a nosotros, hombres de nuestro tiempo; a cada uno de nosotros, a cada familia, a cada organización política, a gobernantes, a obreros, a empresarios, a ministros, a las Fuerzas Armadas, a los sindicatos, a la cultura, a las comunidades cristianas, a cada ciudad, a cada pueblo.

La Epifanía, que es la Navidad que empieza a manifestarse a los hombres de todos los tiempos y lugares, es una fiesta Profunda: Dios con nosotros y entre nosotros; a través de cada hombre, de lo pequeño, de lo que no tiene importancia para el mundo; de esa primera Epifanía de Dios en esta fiesta de los Reyes Magos, Dios-hombre tiene un hombre y se llama: Jesús; Dios tiene Madre y se llama: María, Dios tiene hermanos y se llaman: Nosotros -desde Aquella primera Navidad y epifanía de los Reyes, Dios tiene preferencia y se llaman: los enfermos, los niños, los ciegos, los cojos, los pobres, los peregrinos, los hambrientos; los agobiados, los encarcelados, los tristes.

Epifanía es, también, una fiesta que nos interpela; Dios que se acerca al hombre (a cada uno de nosotros) que se ocupa del hombre, que espera del hombre.
Epifanía de Dios es lo que hemos acabado de vivir en las fiestas de San Nicolás, viviendo el Encuentro del “31”. Es una Epifanía Riojana con todo lo que somos y tenemos como pueblo. Esta Epifanía riojana que se manifiesta en cada rezo, canto, acto de fe cristiana, encuentro fraternal; en cada abrazo de paz; en cada rostro de promesante o peregrino; es epifanía el canto del Tinkunaco con todo lo que tiene de vida de pueblo que busca su plenitud y que se expresa en la caja del Inca. Es Epifanía de Dios, el Niño Dios vestido de Alcalde, que nos da la certeza que Cristo ya a puesto su casa entre las nuestras. Ha sido epifanía de Dios cada encuentro sacramental en la Penitencia y en cada Comunión.
Es Epifanía Riojana cuando hemos sentido la necesidad de construir la paz que Cristo nos trajo.

Por eso: La Epifanía es tarea, de todos y para todos:
En lugar del odio poniendo el perdón.
En lugar del resentimiento, poniendo la reconciliación.
En lugar de un insulto poniendo un abrazo.
En lugar del egoísmo poniendo la generosidad.
En lugar de un despido poniendo trabajo.
En lugar de la infidelidad poniendo fidelidad.
En lugar de falsos ídolos poniendo a Dios.
En lugar de la calumnia poniendo la verdad.
En lugar de la indiferencia poniendo la amistad.
En lugar de la desconfianza poniendo la confianza.
En lugar de la rutina poniendo la creatividad.


Para ayudarnos a vivir esta Epifanía de Dios, en este Año Santo, que de manera especial Dios se manifiesta entre nosotros en este tiempo de “gracia y bendición”. Todo lo que nos ayude a vivir la reconciliación con Dios y entre nosotros, nos ayudará también a construir esa Rioja que todos soñamos. 

Monseñor Enrique Angelelli - 1974

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sábado, 29 de diciembre de 2018

Toma de posesión de la diócesis de La Rioja - Monseñor Dante Braida (Homilía)


El día de ayer, 28 de diciembre, la Iglesia diocesana de La Rioja se vistió de fiesta al recibir a su nuevo Padre Obispo: Mons. Dante Gustavo Braida. 8° Obispo diocesano. 
En el marco de la novena de San Nicolás que prepara a todos los riojanos para la celebración del Tinkunaco, el próximo 31 de diciembre, el nuevo Obispo recibió el gran abrazo de un pueblo, que con ansias esperaba su nuevo pastor.
Desde las 18:30 hs. a pesar del calor riojano, todas las comunidades parroquiales de la ciudad y muchas llegadas del interior comenzaron reunirse en la Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás para recibir al ansiado pastor.
Presidieron la celebración las imágenes del Niño Jesús Alcalde, la Virgen del Valle y San Nicolás, patrono de la diócesis y provincia.
Acompañaron a Mons. Dante el nuncio apostólico Léon Kalenga Badikebele , el presidente de la conferencia episcopal Monseñor Oscar Ojea , Mons. Colombo anterior Obispo de esta diócesis, obispos eméritos de La Rioja y otros 16 obispos y sacerdotes de distintas diócesis del país.

19:30 hs. Mons. Dante Braida ingresa solemnemente
a la Iglesia Catedral y Santuario de San Nicolás.

En un primer momento el flamante obispo
realizó un momento de oración en la capilla del Santísimo Sacramento. 

A continuación rezo a los pies de la tumba del Siervo de Dios Monseñor Enrique Angelelli
 (mártir junto con Carlos de Dios Murias OFMC - Gabriel Longueville Sacerdote Donum Fidei y Wenceslao Pedernera Laico y padre de familia +1976.
Serán beatificados el próximo 27 de abril)

Finalizado el momento de oración, el obispo se dirigió a la nave central de su Catedral
y delante del Nuncio Apostólico,  el clero y obispos que asistieron, realizó la profesión de fe
y juramento de fidelidad al Santo Padre.


La Santa Misa comenzó presidida por el Nuncio Apostólico.
Luego del acto penitencial se dió lectura del acta apostólica,
finalizada la misma el Nuncio Apostólico hizo entrega del Báculo Pastoral a Mons. Dante.  

Este momento fue acompañado con el recitado de una poesía del siervo de Dios Mons. Enrique Angelelli.:

"El Cayado animó la marcha,
el Libro encendió la Luz,
las manos abrieron los surcos
para el hombre necesitado de amor.

(¡Doce jornadas... son tuyas, Señor!
Me llamaste para que fuera testigo...
soy débil, soy pobre y con temor.)

Tú me dices: "¡No temas!... mi amor te ungió;
no es tuyo lo que llevas... apura la marcha...
te basta mi Palabra... lo demás es ilusión".

También Felipe y Juan, Pedro y Pablo,
aprendieron que el llamado es Misterio,
es muerte, es vida y es misión...
para que en Tí el pueblo encontrara el camino,
en tu Cayado, en tu Libro y en tu Unción"


La comunidad de Olta acerca la ofrenda del pan.

La señora madre de Mons. Dante, su hermano,
junto a otros familiares acercan la ofrenda del vino.




(Homilía pronunciada por Mons. Dante Gustavo Braida en la celebración eucarística
 de toma de posesión de la diócesis de La Rioja. 28/12/2018)


CAMINAR JUNTOS, CRECER JUNTOS

Queridos hermanos y hermanas:                                             

1-  Con alegría nos hemos reunido para vivir hoy este acontecimiento eclesial donde asumo como Obispo y vengo a sumarme al andar de esta diócesis de la Rioja con su rica y fecunda historia.
Este acontecimiento lo vivimos en torno a la fiesta de la Navidad. Navidad es el gran encuentro de Dios y el hombre, el “gran Tinkunaco”, como dice la canción. Dios que se ha hecho hombre para desde allí salvarnos, rescatarnos del mal y llevarnos a una amistad más honda con Él y una comunión de vida fraterna entre nosotros. Para que, unidos a Cristo, podamos acceder a la Vida plena que solo Él nos puede dar.
Hoy, en la fiesta de los santos Inocentes, mártires, vemos cómo la fuerza de los poderosos que se ve amenazada por la realidad de este Niño, que vino a traernos vida y vida en abundancia, se ensaña con muchos inocentes a quienes quita la vida. Sin embargo la Vida se abre paso. La obediencia de José y María al asumir la migración y el cuidado del Niño permiten que el plan de Dios siga adelante.
El compromiso por cuidar la vida en todas sus etapas es parte de nuestra misión evangelizadora. Por ello los invito renovar nuestra dedicación para con la vida de toda persona particularmente si esa vida está en situación de fragilidad o vulnerabilidad.

2-     La Vida es un don de Dios y de un Dios que es Amor. Por ello todo compromiso verdadero con la vida implicará un crecimiento en el amor. Cristo vino a manifestar el valor de toda vida y por amor a ella se comprometió con el ser humano hasta dar la vida.
Por ello para que nuestra vida sea plena y podamos trabajar con amor por el bien de todos es necesario que el vínculo con el Señor crezca día a día. “Cristo no nos quita nada y nos lo da todo” nos decía el papa Benedicto XVI (homilía inicio de su ministerio petrino). Crecer en la amistad con Jesús es  fundamental para que la vida y amor que provienen de él fluyan en cada uno. Para ello es indispensable dar lugar a la escucha atenta de la Palabra en el silencio, la escucha de la Palabra en comunidad, el diálogo cotidiano con Él y la participación en los sacramentos, particularmente en la Reconciliación y la Eucaristía.
En este sentido, las diferentes expresiones religiosas del pueblo riojano y de la Región son también un sendero seguro y necesario para el cultivo de una vida orante y entregada a los designios de Dios. Quisiera, en el inicio de mi ministerio aquí, pedir la gracia de poder acompañarlos en ese camino y pedirles que rueguen por mí para que sea responsable y entregado en esta búsqueda de una vida de mayor comunión con el Señor.

3-     Esta nueva etapa en la vida diocesana, en sintonía con lo que nos enseña el Concilio y con lo que han propuesto mis hermanos obispos predecesores, quisiera que sea un “caminar juntos”, como hermanos miembros de un mismo pueblo. Donde cada uno, de acuerdo a su estado de vida y los talentos recibidos se pone al servicio de los demás, ocupando su propio lugar y desplegando desde allí sus capacidades. Una iglesia que sea cada vez más sinodal, como nos lo pide el papa Francisco de tantas maneras.
Hace poco tuve la gracia de participar del Sínodo de los jóvenes y a este tema se le dio una gran importancia. Entre otras cosas se dijo: “La sinodalidad caracteriza tanto la vida como la misión de la Iglesia, que es el Pueblo de Dios -formado por jóvenes y ancianos, hombres y mujeres de cualquier cultura y horizonte- y el Cuerpo de Cristo, en el que somos miembros los unos de los otros, empezando por los marginados y los pisoteados… En las relaciones -con Cristo, con los demás, en la comunidad- es donde se transmite la fe. También con vistas a la misión, la Iglesia está llamada a asumir un rostro relacional que ponga en el centro la escucha, la acogida, el diálogo, el discernimiento común, en un camino que transforme la vida de quien forma parte de ella… Es una escucha recíproca en la que cada uno tiene algo que aprender.” (Doc. conclusivo 121, 122) ///Invito a todos a poner lo mejor de sí para que este caminar juntos crezca en nuestro andar pastoral cotidiano. En particular invito a caminar de modo cercano y comprometido con los jóvenes. Será una gran oportunidad, al camino que ya viene recorriendo la diócesis, incorporar las reflexiones y aportes del reciente Sínodo. También para que de este acompañamiento puedan florecer diversas vocaciones para bien de la Iglesia y la sociedad.

4-     Una iglesia sinodal y centrada en Cristo es una iglesia que se abre al diálogo con todos y que enfrenta las diversas situaciones que se presentan buscando hacer de cada una de ellas una oportunidad pastoral para que el Reino de Dios, de justicia, paz, amor se manifiesta de manera clara y contundente. Es una iglesia que ama a todos pero de modo particular a los más pequeños, a los preferidos del Señor, a aquellos que carecen de lo necesario para vivir y desarrollarse adecuadamente. El papa Francisco con sus enseñanzas, sus gestos y sobre todo con sus obras nos exhorta a recorrer este camino de misericordia sin distracciones.
Pastores Gregis, la exhortación apostólica que trata sobre la vida de los obispos, dice que (Éste)“…Llevará a cabo este servicio con eficacia si su vida es sencilla, sobria y, a la vez, activa y generosa, y si pone en el centro de la comunidad cristiana, y no al margen, a quienes son considerados como los últimos de nuestra sociedad”(n° 20)
Nuestra iglesia Latinoamericana viene recorriendo un camino decidido en este sentido. Invito a todas las comunidades a renovar nuestro fervor misionero y el amor con los más pobres con la conciencia que ante Dios todos somos necesitados.



5-     El camino de crecimiento en la vida cristiana y en mi caso como pastor, tiene un recorrido particular y en iglesias concretas. Por eso quiero recordar en este momento a la diócesis de Reconquista, donde tengo mis raíces, donde recibí el don de la vida y la fe a través de mi familia, y de la Parroquia Inmaculada Concepción de Reconquista, donde hice mi camino de formación en la fe y de discernimiento vocacional. Luego de transitar la formación inicial en el Seminario Interdiocesano “La Encarnación” de Resistencia, Chaco, en la diócesis de Reconquista, ejercí el ministerio durante diecinueve años con la gracia de ser enviado, durante un tiempo, a la misión ad gentes a la diócesis de Holguín en Cuba. Agradezco a las comunidades y a los sacerdotes que me han acompañado a lo largo este camino allí y a los diferentes Obispos: a Mons. Iriarte que me confirmó en la fe; Mons. Sigampa que me recibió para el ingreso al seminario; a Mons. Martinez que me ordenó sacerdote; a Mons. Stanovnik y Mons. Dus que me acompañaron en tiempos particulares de maduración personal y en el ministerio; y Mons. Macín con quien compartí el último tramo como vicario.

6-     También agradezco todo lo vivido en la Arquidiócesis de Mendoza, donde fui ordenado obispo y en la cual he dado los primeros pasos junto a Mons. Frazini, luego como Administrador Apostólico y últimamente con los obispos Mazzitelli y Colombo. De cada uno de ellos he aprendido mucho y de modo concreto esto de ser pastor para una diócesis. El caminar pastoral cotidiano y las diferentes situaciones que hemos tenido que transitar fueron forjando una relación con la comunidad mendocina que sin dudas nos ha enriquecido mutuamente. Agradezco de corazón a la Iglesia de Mendoza la acogida cordial, la cercanía y también el camino compartido.

7-     Hoy estoy aquí, en esta ya querida diócesis de la Rioja, enviado por el Papa Francisco quien con la guía del Espíritu Santo, me ha encomendado esta misión. En la persona del Nuncio Apostólico, Mons. Leon Kalenga, agradezco al Papa la confianza y la cercanía en el acompañamiento. Agradezco también la acogida cordial de este día y de modo particular al P. Roberto Queirolo por haber guiado una vez más la diócesis en tiempos de transición. Como les decía aquí estoy para caminar juntos y crecer juntos, ayudándonos y animándonos mutuamente.

8-     La próxima beatificación de los mártires riojanos es una gracia para nuestra diócesis y también para la Iglesia argentina y latinoamericana de modo especial. Tendremos que transitar juntos este tiempo de preparación en primer lugar para abrir nuestros corazones al Espíritu Santo para que obre en nosotros la santidad a la que todos somos llamados. Luego trabajar para preparar una bella celebración y acoger a los peregrinos que participarán.
Un laico, Wenseslao Pedernera; un religioso, Carlos de Dios Murias; un sacerdote diocesano, Gabriel Longueville; y un obispo, Enrique Angelelli, mártires de diferentes estados de vida que, animados por el Evangelio y comprometidos con el desarrollo integral del pueblo asumieron el momento histórico  que les tocó vivir hasta dar la vida. Toda una luz para iluminar nuestro presente y asumirlo con un renovado ardor misionero y compromiso social.

9-     Que la gracia del Niño Alcalde, la intercesión de la Virgen del Valle y San Nicolás nos animen a vivir juntos, con alegría y fidelidad, la vocación y misión a la cual cada uno ha sido llamado.


Así sea.



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lunes, 24 de diciembre de 2018

"Te pido por..." - Monseñor Angelelli - Mensaje de Navidad 1971


Te pido por los que esta noche no tienen nada para armar una mesa ... Somos nosotros los culpables ... Tú nos diste lo suficiente para que alcance para todos .. Pero somos egoístas y duros para con nuestros hermanos. Te pido por lo que están solos; por lo que no tienen dinero para el pasaje y así poderse juntarse con familia. Te pido por los ancianos, por los enfermos, por los hermanos que están en la cárcel. Te pido por todos los Hogares de la Rioja ... Por los chicos y por la juventud. .Habría tantas cosas para pedirte! Tú sabes que es difícil concretar la: Salvación y la Liberación que trajiste en Tu Persona ... Algunos se molestan ... Es que Tu Buena Nueva no es tan fácil de vivirla ... Es que a veces el dinero ... el poder o un efímero status social nos hace perder el verdadero sentido de la vida y de las cosas ... Danos creatividad, coraje, constancia y valentía para que vayamos solucionando viviendas indignas, creando fuentes de trabajo; to-do el problema de la salud, de la educación, del descanso ... Danos esperanza y alegría para vivir... que no nos cansemos ... Tú nos iluminaste para que hiciéramos un Concilio en tu Iglesia .... para que nosotros los cristianos fuéramos los testigos de tu Evangelio ... pero ¿te das cuenta lo que cuesta llevarlo a la práctica? Te pido por los que nos conducen como pueblo organizados: ayúdalos a que compartan más con su pueblo ... que no los aten tantos intereses. Te pido por mi presbiterio, por mis hermanas religiosas y por los laicos ...que te seamos fieles en esta hora difícil. .. Que las "añadiduras" no nos hagan perder la dimensión de la misión comprometida que un día asumimos en tu nombre y con tu gracia. Te pido por mí. .. me conoces mejor que cual-quiera ... Sabes hasta donde doy y hasta donde no, que te sea fiel y sea un buen pastor de mi pueblo ... Que los ayude a que todos "pechemos juntos" 

(Monseñor Angelelli Fragmento del Mensaje de Navidad de 1971)




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sábado, 22 de diciembre de 2018

Cuarto domingo de Adviento - Homilía del Cardenal Pironio




Evangelio según san Lucas 1, 39-45

Durante su embarazo, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

Homilía del Cardenal Eduardo Pironio, Siervo de Dios (IV Domingo de Adviento, Ciclo C)

«Se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa de Judá». Lo primero que nos llama la atención es la prontitud con que María se levanta y se pone en camino. Una vez que hemos sentido que la Palabra de Dios ha nacido en nuestro interior con toda la fuerza del Espíritu, una vez que en la oración hemos gustado una presencia nueva del Señor, sentimos irresistiblemente la necesidad de irradiarla, de contagiarla a los hermanos, de una manera silenciosa y serena, con el testimonio de la vida. Levantarse con prontitud no significa romper el silencio del desierto donde la Palabra nos es comunicada, no significa que ni bien hemos gustado la presencia de Jesús debemos dejar la oración y correr enseguida a comunicar la Buena Nueva a los demás. Debemos dejar que Dios siga obrando en nosotros, en silencio. Pero una vez que hemos terminado el encuentro con la Palabra y con la acción del Espíritu, una vez que el desierto se ha instalado en nosotros, sentimos, como Jesús, la necesidad de ir a proclamar la Buena Noticia a los pobres; sentimos, como María, la necesidad de ir donde está Isabel, de un modo silencioso, no con muchas palabras sino simplemente con nuestro saludo.

María se puso con prontitud en camino. Esta prontitud significa la disponibilidad total para servir a nuestros hermanos. Es una disponibilidad que nace de la apertura al Señor que nos habla, una disponibilidad que está a la escucha del Señor y por eso se convierte en servicio. La mujer verdaderamente contemplativa está siempre en camino y la mujer en camino siente la necesidad de estar constantemente en contemplación. El Magníficat de Nuestra Señora, al término de su camino, es una expresión muy concreta de cómo su contemplación fue constante, ininterrumpida. María, al término de la visitación, pudo contestar a Isabel simplemente con el Magníficat porque, si bien se puso en camino para servir a su prima, nunca interrumpió su continua comunicación con el Señor. María fue la mujer orante, la contemplativa. Lo que le dio esa agilidad para el camino fue justamente su serenidad contemplativa.


Si nosotros oramos bien, escuchamos y acogemos la Palabra, la misma Palabra se hace, en nosotros, fuerza que nos impulsa a la comunicación. Recibimos el Espíritu y el Espíritu nos lleva a ponernos prontamente en camino. Estamos siempre en camino cuando hemos sido verdaderamente orantes, contemplativos, cuando hemos vivido en el desierto. No es necesario contar a los demás lo que ha pasado, no es necesario pronunciar ni una palabra. Lo importante es ir, estar, comunicar en silencio.

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