martes, 9 de julio de 2019

NOVENA DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS - 2° DÍA, “La gran familia diocesana”



2° Día: “La gran familia diocesana” 

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Breve acto penitencial. Luego de un momento de silencio rezar el “pésame”

Iluminación bíblica del 2° día:

“Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera». Él les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre». (Marcos 3, 31-35)


Meditación del 2° día:


El beato Enrique amó con toda sus fuerzas a la Iglesia universal y local. Como cuerpo místico de Cristo en la historia la Iglesia camina hacia su plenitud en la gloria pero sin desatender las obligaciones que la vida del mundo le exige. Nuestro Beato Mártir trabajó por una Iglesia comprometida con la verdad, llena de comprensión por los pobres y enviada a predicar la Buena Noticia. Monseñor Angelelli aceptó los conflictos que surgen de la fidelidad al Evangelio, para él “sentir con la gran familia diocesana”, es sentir con el Pueblo concreto, con las circunstancias concretas que a su pueblo le tocan vivir. Para él todos son llamados a participar activamente en la tarea de la Obra Evangelizadora, nadie queda excluido de la gran aventura del anuncio del Evangelio.  

FRAGMENTO DE UNA HOMILÍA DE MONSEÑOR ANGELELLI (Carta Pastoral, 6 de abril de 1969. En la Pascua del Señor):


“Tenemos que ir modelando una Iglesia diocesana, donde todos nos sintamos fuertemente corresponsables de la misión salvadora traída por Cristo al hombre de nuestro pueblo, son atadura ninguna y servidora de todos; profética y santificadora, y a la vez identificada con este pueblo; del mundo sin ser del mundo, pero cuidando de no alienarse un alienar al hombre en sus auténticas manifestaciones de religiosidad popular; sin temor de anunciar el Evangelio y a la vez comprendiendo y respetando el proceso de maduración de la fe; sin ataduras ni silencios cómplices con el poder civil y a la vez colaboradora eficaz de todo esfuerzo que signifique liberación y desarrollo, auténtica promoción del hombre; unida y a la vez diversificada en la riqueza de dones distribuidos por el Señor a cada miembro de esta Iglesia particular; servidora de los pobres y a la vez realizadora de la fraternidad con todo hombre que pise el suelo riojano; convertida y a la vez hermana del débil, ha pecado y busca reencontrarse con el Señor; abierta a todos y a la vez fiel a su origen divino, a su naturaleza y a su misión; anticipada de los signos de los tiempos y fiel a Pedro y a los Doce; santa en su origen y pecadora en sus miembros; misionera y dinámica pero caminando con todos y no solo con algún sector; violenta con la violencia del Espíritu de Dios y no con la de los hombres; sintiéndose siempre joven y a la vez eterna, y la gran experimentadora de los hombres”


Recemos en este día por toda nuestra Diócesis, por sus comunidades, por sus proyectos y necesidades. Para que seamos un pueblo fiel de Dios, que peregrina al encuentro de su Señor.


- Rezamos: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
 - Rezamos la oración para pedir la canonización:



ORACIÓN PARA PEDIR LA CANONIZACIÓN

DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en Él y por Él manifestaste bienaventurados
a los que tienen hambre y sed de justicia,
y a los perseguidos y ultrajados por causa suya,
te imploramos que la Iglesia en Argentina
recoja y siga haciendo fecunda
la siembra evangélica de los Beatos
Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias,
Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Te pedimos la gracia
de ver proclamados sus nombres
entre los santos mártires de tu Iglesia.
Que sus vidas y muertes, como testigos de la fe en Jesús,
afiancen por tu Espíritu la esperanza
en el corazón de tu pueblo,
para que, peregrinando hacia el Tinkunaco final,
construya la paz en la justicia y el amor. Amén  



Beatos mártires riojanos. Rueguen por nosotros!!!


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lunes, 8 de julio de 2019

NOVENA DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS - 1° DÍA, “Un pastor para su pueblo”




1° Día: “Un pastor para su pueblo” 

En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Breve acto penitencial. Luego de un momento de silencio rezar el “pésame”


Iluminación bíblica del primer día:

“Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye. Y el lobo las arrebata y la dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor”. (Juan 10, 11-16)

"Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel. Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar –oráculo del Señor–. Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminará a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia. En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos. ¿No les basta con apacentarse en buenos pastizales, que pisotean el resto del pasto? ¿No les basta con beber agua limpia, que enturbian el resto con sus pies? ¡Así mis ovejas tienen que comer lo que ustedes han pisoteado, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies! Por eso, así les habla el Señor: Yo mismo voy a juzgar entre la oveja gorda y la oveja flaca. Porque ustedes han empujado con el costado y con la espalda, y han atacado con los cuernos a las más débiles hasta dispersarlas fuera del pastizal, yo acudiré en auxilio de mis ovejas y ellas no estarán más expuestas a la depredación: yo juzgaré entre oveja y oveja. Suscitaré al frente de ellas a un solo pastor, a mi servidor David, y él las apacentará: las apacentará y será su pastor." (Ezequiel 34,12-23)

Meditación del primer día:


“El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Padre, llamando a sí a los que Él quiso, eligió a doce para que viviesen con Él y para enviarlos a predicar el reino de Dios. Esta divina misión confiada por Cristo a los Apóstoles ha de durar hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,20), puesto que el Evangelio que ellos deben propagar es en todo tiempo el principio de toda la vida para la Iglesia. Por esto los Apóstoles cuidaron de establecer sucesores en la persona, de los Obispos. Quienes predican la palabra de Dios a todos los hombres y administran continuamente los sacramentos de la fe a los creyentes, y por medio de su oficio paternal (cf.1 Co 4,15) van congregando nuevos miembros al Cuerpo de la Iglesia. Finalmente por medio de su sabiduría y prudencia dirigen y ordenan al Pueblo del Nuevo Testamento en su peregrinar hacia la eterna felicidad. Estos pastores, elegidos para apacentar la grey del Señor, son los ministros de Cristo y los dispensadores de los misterios de Dios (cf. 1 Co 4,1), a quienes está encomendado el testimonio del Evangelio de la gracia de Dios (cf. Rm 15,16; Hch 20,24) y la gloriosa administración del Espíritu y de la justicia (cf. 2 Co 3,8-9). (Lumen Gentium n° 20 - 21) 

FRAGMENTO DE UNA HOMILÍA DE MONSEÑOR ANGELELLI (1° mensaje a la Diócesis. 28 de agosto de 1968): 


“Les acaba de llegar a La Rioja un hombre de tierra adentro, que les habla el mismo lenguaje, (también de tierra adentro). Un hombre que quiere identificarse y comprometerse con ustedes. Quiere ser un riojano más. Por eso, desde ahora, les dice: mí querido pueblo Riojano. Este hombre siente y experimenta interiormente el peso de la responsabilidad, de haber sido ungido por el Espíritu del Señor y ser enviado por Jesucristo para pastorear este pueblo de Dios. Aquí tienen al obispo; hermano en la debilidad de todos los hombres; un cristiano como ustedes, sacerdote en la plenitud del sacerdocio de Jesucristo; obispo de esta diócesis riojana. En este primer encuentro, familiar y fraterno, brota de lo más hondo de mi alma, como un grito, mi saludo para todos: autoridades y pueblo; a cada riojano: de la ciudad, de Los Llanos y metido entre los cerros; a nuestros hermanos cristianos de distintas comunidades no católicas; a todo riojano creyente o no creyente, a los niños, y a los jóvenes y a los adultos de cualquier condición en que se encuentren; reciban el saludo: que la paz y la bendición de nuestro Señor Jesucristo llegue abundante y fecunda a todos ustedes”  


Recemos en este día por todos los Obispos, en especial por nuestro Obispo (xxxxx), para que sepan ser fieles a su misión de ser “auténticos pastores para su pueblo”


- Rezamos: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
 - Rezamos la oración para pedir la canonización:




ORACIÓN PARA PEDIR LA CANONIZACIÓN

DE LOS BEATOS MÁRTIRES RIOJANOS

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que en Él y por Él manifestaste bienaventurados
a los que tienen hambre y sed de justicia,
y a los perseguidos y ultrajados por causa suya,
te imploramos que la Iglesia en Argentina
recoja y siga haciendo fecunda
la siembra evangélica de los Beatos
Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias,
Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Te pedimos la gracia
de ver proclamados sus nombres
entre los santos mártires de tu Iglesia.
Que sus vidas y muertes, como testigos de la fe en Jesús,
afiancen por tu Espíritu la esperanza
en el corazón de tu pueblo,
para que, peregrinando hacia el Tinkunaco final,
construya la paz en la justicia y el amor. Amén  



Beatos mártires riojanos. Rueguen por nosotros!!!


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viernes, 28 de junio de 2019

"Fiesta del Sagrado Corazón" - Homilía de Monseñor Angelelli



El viernes pasado celebrábamos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. 
Esta fiesta, como la fiesta del domingo pasado, que era la del Padre, la sentimos también muy cercana a nosotros, casi como si la tocáramos con las manos. El Corazón del Hombre-Dios, Cristo que se manifiesta a los hombres, con toda la profundidad que significa el “corazón” en el hombre. Por esta puerta del corazón de Cristo, comprendemos mejor a Dios: Padre Hijo y Espíritu Santo; a la Iglesia, que nace de ese Corazón del Hijo de Dios como la gran respuesta a los hombres que nos da nuestro Padre Dios. Por esta puerta del Corazón de Cristo comprendemos mejor el amor y el dolor de los hombres; comprendemos a los mártires y a los limpios de corazón; a los que padecen persecución por la justicia y a los misericordiosos; a los mansos de corazón y a los que lloran; al “establecido” en la vida y al que vive en actitud de servicio para los demás; comprendemos mejor la vida y el esfuerzo de un pueblo y los obstáculos que encontramos en el camino. Por esta puerta del Corazón de Cristo, comprendemos mejor la determinación del “hijo pródigo”, el abrazo del padre y la insensibilidad del hijo mayor; comprendemos mejor a los chicos que mueren de hambre cada día en el mundo y a los que les sobra de todo, menos la verdadera felicidad que no la han encontrado aún. Comprendemos a lo que son soberbios, egoístas y a los que son sencillos, rectos, honestos y sinceros.

Porque dice el texto del evangelio de Mateo: “...te doy gracias, Padre, Señor de cielos y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos de este mundo y se las has revelado a la gente sencilla...”; “...vengan todos los que están cansados que los aliviaré... aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón...”. Y Pablo nos dice en su carta a los gálatas que: “...Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro fundamento y así, con todo el pueblo de Dios, lograrán abarcar todo o ancho y lo largo y lo profundo, que es el amor cristiano. Así llegarán a la plenitud de la vida...”.

Porque el “corazón” dicen los antiguos, es el símbolo de lo profundo. Tener corazón, equivale para el hombre antiguo, ser una persona integrada; una persona profunda y a la vez cercana; entrañable y comprensiva; capaz de sentir emociones ante el dolor o la alegría y a la vez ir al fondo de las cosas y de los acontecimientos. Una persona con corazón no es la persona dominada por el sentimentalismo sino la que ha alcanzado la unidad, el equilibrio de la madurez que le permite ser objetivo y cordial; lúcido y apasionado; instintivo y racional; la que nunca es fría y calculadora sino siempre cordial; nunca ciega sino realista.

Jesús, el Hijo de Dios es también verdaderamente Hombre. Su corazón no es de piedra sino de carne, como dice el profeta Ezequiel. El es el AMOR HECHO CARNE; es el Amor que se juega por sus amigos, los hombres hasta las últimas consecuencias: MORIR EN UNA CRUZ y darles desde esa Cruz la VIDA con su resurrección. Por esta puerta del Corazón de Cristo comprendemos mejor qué es y supone la FE CRISTIANA; comprendemos mejor que exige de todos nosotros nuestra condición de cristianos. Por la gracia de Dios, hemos hecho una opción en la vida que la cambia radicalmente. Hace de cada uno de nosotros y de un pueblo, un hombre nuevo y un pueblo nuevo. Esa opción la hicimos el día de nuestro bautismo. Porque desde esta puerta del Corazón de Cristo, comprendemos mejor la “reconciliación” de la que tanto hablamos en este año santo, porque no es otra cosa que lo siguiente: volver a nuestro Padre Dios que nos ama y servir a Cristo que vive en los hombres; es expresar a los ojos de los hombres el rostro de Cristo que nos ha cambiado por la vida nueva que se nos entregó en el bautismo.

Es preciso volver a la esencia de lo cristiano: “amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu y a tu prójimo como a ti mismo...”. Prójimo es todo aquel que Dios ha puesto en mi camino y espera de mí la entrega de mi tiempo y mi esperanza; la donación de mi vida y de mis talentos; la comunicación de Cristo que he descubierto en mi vida; el Cristo que me dio sentido a la vida y a la felicidad porque cambió interiormente mi vida. Y si nosotros los cristianos volcamos nuestra reflexión en el Corazón de Cristo, no buscamos quedarnos en una piedad de puro sentimentalismo, ajena a la realidad de la vida de cada uno de nosotros y de la vida muy concreta de nuestro pueblo riojano. Queremos purificar nuestro corazón y nuestra mirada para ser fieles servidores los unos de los otros. Queremos y debemos vivir con sencillez el sermón de la montaña, comunicándole a nuestro pueblo la fecundidad de las bienaventuranzas, aprendiendo a vivirlas juntos. Aquí, nuevamente queremos ratificar y reafirmar nuestra opción pastoral hecha desde el pueblo con el contenido y la sabiduría de las bienaventuranzas. Porque cuando profundizamos el alma de nuestro pueblo, descubrimos mejor que las bienaventuranzas se han venido haciendo carne en el pueblo riojano y constituye un estilo de vida. Por eso sigamos profundizando todo esto en las celebraciones patronales y en los encuentros comunitarios. Lo repito una vez más, los encuentros de pueblos que permanentemente se vienen realizando en cada patronal, constituye como un tesoro escondido que reclama desentrañar todo su contenido evangélico para llevarnos a un compromiso cada vez mayor para construir la Rioja que todos soñamos. Todo el año está jalonado de encuentros de pueblos. Cada semana celebramos un acontecimiento que nos llena de alegría y es una ocasión para encontrarnos fraternalmente. No le restemos importancia ni los improvisemos. Démosle toda la profundidad que reclaman. De cada fiesta patronal debe surgir un pueblo más unido; hogares más felices; iniciativas de esfuerzos comunes; necesidad de conocer y vivir mejor la fe que recibimos en nuestro bautismo.

Dentro de pocos días daremos comienzo a la Novena de San Nicolás en nuestro Santuario. Este año lo dedicaremos a reflexionar sobre estos tres temas: AÑO SANTO - EVANGELIZACIÓN - EUCARISTÍA. Hoy, más que nunca necesitamos hacer un alto en el camino, como pueblo, junto a nuestro patrono, San Nicolás; y examinar la marcha que llevamos en estos seis meses desde nuestro Encuentro de diciembre. Estos temas elegidos están estrechamente unidos a nuestra realidad riojana y guardan fidelidad con nuestra opción pastoral. TODOS necesitamos ser evangelizados, es decir: preguntarnos de nuevo esto: ¿por qué soy cristiano?, ¿qué me exige, hoy, ser cristiano?, ¿qué esperan los otros de mí, como cristiano?. Necesitamos sentir y realizar la gran reconciliación personal y como pueblo, con Dios, Nuestro Padre y entre nosotros, riojanos. Necesitamos descubrir mejor y vivir más la Eucaristía, que es el signo y la realidad viviente del AMOR DE CRISTO.

La Misa no es sólo para que la celebremos por nuestros queridos difuntos sino para que en cada misa celebremos la vida y el amor fraterno, como pueblo; ofreciéndole a nuestro Padre Dios, por Jesucristo, vivo y presente en la Mesa del Altar toda nuestra vida personal, la vida que llevamos como pueblo y toda la creación. Ofrecerle en cada misa que celebramos, nuestra Rioja. Para celebrar la misa, necesitamos ser y vivir como hermanos; a la vez, la Eucaristía o la Misa nos da fuerzas y nos lanza a construir una comunidad de hermanos. Nos hace más creativos; nos hace más unidos; nos hace más libres y justos; nos hace más comprometidos con el esfuerzo de los demás. Un pueblo reconciliado, reevangelizado y eucarístico es un pueblo que construye su propio destino con envergadura de protagonista y consciente de todo lo que supone liberar y liberarnos de todo lo que impide ser feliz.


Comprenderán, entonces, que si un pueblo reflexiona sobre estos tres temas: Año Santo. Evangelización y Eucaristía, no es para marginarnos ni despreocuparnos del proceso que vive la Rioja. Por tanto no cerramos los ojos ante los problemas y situaciones dolorosas de nuestro pueblo a quien debemos servir con nuestro ministerio pastoral. Seguimos creyendo firmemente y esperando serenamente, hechos y acontecimientos, en nuestro pueblo, que son anuncios de cómo Nuestro Padre Dios bendice a La Rioja en este Año Santo. Pidámosle a Él, que nos haga descubrir su presencia y cómo cuida de su pueblo.

Monseñor Angelelli, 23 de junio de 1974


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martes, 18 de junio de 2019

BOLETÍN MONS. ORZALI, Siervo de Dios. N° 4 "Dos amores, dos desafíos"



Cuatro meses después de su regreso a Argentina, el padre José Américo Orzali es asignado como Teniente Cura de la parroquia Nuestra señora de la Piedad. El párroco de aquel lugar, de edad avanzada, estaba enfermo; por lo que el recién ordenado tuvo que asumir las tareas de confesor, asesor de movimientos, catequista, administrador de los sacramentos, predicador… En aquel tiempo, el templo parroquial estaba en construcción, y por distintos motivos, varias veces la obra estuvo parada. El padre Orzali, reanudó aquella empresa.

En todo, el sacerdote se muestra enérgico y con un celo infatigable. Dos amores tiene su corazón sacerdotal: el confesionario, del cual no se separaría hasta deteriorada su salud; y los niños, a quienes consideraba «la esperanza de la patria, las delicias de Jesús y la niña de los ojos de la Iglesia» (Entraigas, 45). Incansable, era común verlo diariamente frente al grupo de infantes, enseñándoles y repartiéndoles caramelos y estampas.

Dos situaciones debió afrontar el joven cura. En Buenos Aires estallo el cólera, de forma espantosa y aterradora. No había vacunas, ni penicilina, ni sulfamida. Con las herramientas que tenían, los médicos enfrentaban día y noche la enfermedad. Junto a ellos, el cura de la Piedad consolaba a los familiares que perdieron un ser querido, a los moribundos los preparaba para la muerte, a los enfermos los fortalecía con su palabra y su oración. Sin temor al contagio, José Américo arriesgaba su vida para llega al lecho de los sufrientes. Varias veces tuvo que romper el cordón sanitario, para llegar. A su regreso, los policías lo saludaban con veneración y respeto. Nunca dijo que no, Orzali, cuando se trataba de asistir a un enfermo.

El otro acontecimiento, fue la sanción de la Ley del Matrimonio Civil. Mientras su Obispo, Mons. Aneiros daba discurso en las cámaras, Orzali predicaba, enseñaba y escribía artículos sobre la sacramentalidad del matrimonio. Su famoso artículo, “Matrimonio Civil”, es un alegato a favor de la estabilidad de la familia, y el carácter de sacramento del matrimonio.

Hasta 1890, en que desapareció el diario “La Unión”, el padre José Américo fue un colaborador entusiasta y constante del periódico de José Manuel Estrada. Comprendió que era hora decisiva para defender los ideales de su alma, y vio en La Unión, un medio eficaz para hacerlo. Más tarde seguirá escribiendo para otros periódicos, y creará una revista.

Llevando dos años de apostolado sacerdotal, Mons. Aneiros lo cita al palacio arzobispal. Una nueva empresa es encomendada al cura Orzali.

Martín Sillero

Bibliografía:

CALATAYUD, Ángel (1960). Rosas. Ediciones Rosarinas. Buenos Aires, Argentina.
CASTRO, Ana E. (1998) José Américo Orzali. Fundador, Obispo y misionero. Arzobispado de San Juan de Cuyo. San Juan, Argentina.
DE JESÚS, María Araceli. (2012). Padre y Pastor: Vida y obra de Mons. Américo Orzali. Ágape Libros. Buenos Aires, Argentina.
ENTRAIGAS, Raúl A. (1949) El Buen Pastor de Cuyo. 2da edición. Editorial Difusión. Buenos Aires, Argentina.
                                                                                          



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sábado, 15 de junio de 2019

"FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD" - MONSEÑOR ANGELELLI




Celebramos, hoy, la festividad de la Santísima Trinidad. Este es el Misterio fundamental para el Cristianismo. Es el alma de todo el Evangelio de Cristo y la VIDA del REINO de Dios que se revela y se desarrolla en todo el Nuevo Testamento. Es el adorable misterio de Dios: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Para ayudarnos a esta reflexión dominical relataremos un hecho muy significativo y cargado de sugerencias para la meditación. El hecho es el siguiente: un hombre de pueblo acababa de bautizar a su hijito recién nacido; luego del bautismo regresa a su casa; la esposa recibe al hijo, y juntos se dirigen a la habitación matrimonial; una vez allí, colocan al niño en la cama matrimonial; luego ambos esposos se ponen de rodilla; descubren el pechito del hijo y con mucha piedad besan al niño en el pechito. Unos amigos que los acompañaban, al contemplar esta escena se sonríen con algún gesto de sorpresa. El padre del niño los mira y con mucha delicadeza les dice: ustedes no entienden lo que acabamos de hacer con mi esposa... por eso se ríen. Acabamos de dar un beso a la Santísima Trinidad porque por el bautismo ha elegido a nuestro hijito para convertirlo en su propio templo para siempre. Nuestro hijo es un cristiano, y acaba de ser hijo, también, por este bautismo de la Iglesia... Esta pareja había entendido bien lo que dice Cristo en el Evangelio: “...y vendremos a él (el hombre) y pondremos nuestra morada en él...”. Es decir: vendremos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y convertiremos esta criatura en nuestra casa.

Por eso nuestra actitud interior deberá ser en esta reflexión la misma que la de estos esposos: la de adoración al Dios vivo y presente en cada hombre, porque allí está el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo habitando en su propia casa por las aguas regeneradoras del bautismo. Esto sucede cada vez que derramamos el agua bautismal en cada niño o adulto que bautizamos. Casi diría que esta actitud la queremos hacer de rodillas, como la de estos padres. Porque sabemos que en Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo existimos y nos movemos.

Y para nuestra reflexión es útil recordar que en nombre de la Trinidad bautizamos; en nombre de la Trinidad ungimos la frente del joven cuando lo confirmamos para hacerlo Testigo de la Vida que le ha regalado Dios al Hombre por Cristo; en nombre de la Trinidad trazamos la cruz en el sacramento de la reconciliación cuando confesamos nuestros pecados; en nombre de la Trinidad consagran el amor los novios en el sacramento del matrimonio; en nombre de la Trinidad imponemos las manos sobre las cabezas de los nuevos sacerdotes para consagrarlos; en nombre de la Trinidad celebramos la Eucaristía y en su nombre consagran sus vidas las mujeres y los varones que asumen la vida religiosa; en nombre de la Trinidad ungimos los sentidos de los enfermos; en nombre de la Trinidad ponemos una cruz en cada sepulcro de nuestros muertos; en nombre de la Trinidad bendecimos todo cuanto hace el hombre y toda criatura o cosa de la creación para servicio del hombre y glorificación de Dios.

En nombre de la Trinidad iniciamos el día, bendecimos los alimentos que comemos y cerramos cada jornada por la noche antes de entregarnos al descanso. La misma Iglesia nace de la Trinidad: del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Iglesia es hija de la Trinidad. El cristiano es hijo de la Trinidad. Esta verdad del nacimiento de la Iglesia en la Trinidad es fundamental para comprenderla y comprender su misión en el mundo. Desde aquí comprenderemos mejor toda la obra colosal llevada a cabo por el Concilio Vaticano II.

Más aún, toda la creación; todo cuanto nos rodea está marcado y sellado por la presencia de Dios Trinitario. El que tiene alma contemplativa podrá descubrir las huellas de Dios Padre que crea y saca de la nada a la existencia todo cuanto existe. Descubriremos que el Hijo, Jesucristo es quien reconcilia, redime, salva, libera, lleva a toda la creación a la armonía rota por el pecado del hombre. Es el Espíritu Santo que purifica, reúne lo disperso, santifica, convoca a los hombres a vivir en fraternidad y comunión entre sí para hacer un pueblo nuevo que sea santo, sacerdotal y señor de las cosas. Nos hace verdaderamente el Pueblo de la Trinidad.

Esta presencia viva de la Santísima Trinidad en el corazón del cristiano es el secreto que hace fuerte a los mártires; que le da fuerza a todos los que trabajan por la justicia y el encuentro entre los hombres; es quien le da sabiduría y fortaleza para que los pueblos luchen para ser respetados y considerados como templos vivos de la Trinidad; es aquí donde encuentran sentido la vida de los consagrados que entregan totalmente la vida al servicio de sus hermanos; es aquí donde se mantienen frescos y permanentes los valores eternos escondidos en el corazón del Pueblo. Todo lo abarca y todo lo llena la presencia y la acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Frecuentemente encontramos hermanos nuestros que se sorprenden o no entienden todos estos gestos que acabamos de señalar. La respuesta es fácil: existe la presencia de ALGUIEN que es la Trinidad que infunde VIDA, FORTALEZA, ESPERANZA, LUZ y un profundo y operante AMOR para que se lleven a cabo las más profundas transformaciones. En pocas palabras; es aquí donde estaba el secreto de esos padres que besaban el pechito del niño. Ellos habían comprendido todo esto. Con un gesto simple nos enseñaban una profunda lección para la vida.

Jamás podrá arrancarse del corazón del hombre cristiano o de corazón recto, a este Dios Trinitario que misteriosa y eficazmente obra en el corazón de cada hombre y en el corazón de cada pueblo. Comprender y explicar en sentido profundo, la historia y los gestos de nuestro pueblo riojano, sólo lo podremos hacer si lo sabemos ver con ojos iluminados por esta realidad: El Dios Trinitario que camina con su pueblo. Podemos decir que nuestro pueblo riojano es hijo de la Trinidad, porque fue bautizado en su Nombre que es: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Qué pobres somos y cómo, a veces nos equivocamos, cuando pretendemos juzgar a la Iglesia de la Trinidad con razones puramente humanas o considerarla como simple Institución humana. Más allá de lo que los hombres podemos equivocarnos como fruto de la limitación humana o de nuestros pecados personales, sin embargo nos debe alentar y darnos una serena paz interior el saber con certeza que existe una presencia viva y verdadera del Espíritu Santo que anima y asiste permanentemente a la Iglesia como Cristo la fundó, para que la VIDA TRINITARIA traída al mundo por Cristo, sea cada vez más abundante y plena en el corazón de los pueblos. cumplimiento de su misión, para que los hombres y los pueblos sean siempre templos vivos de Dios y tratados como a tales. Aquí debemos ubicar el gran servicio que presta a la humanidad cuando señala todo aquello que atenta contra la dignidad del hombre y de los pueblos y que no los hace libres y felices sino desgraciados y esclavos. El hombre no ha sido creado, redimido y santificado por la Trinidad para ser esclavo sino libre; para ser feliz y no oprimido; para ser protagonista de su propio destino y no obsecuente. Solamente adorarás a Dios y a Él sólo servirás nos enseña el primer gran mandamiento; con toda tus fuerzas, con tu mente y corazón y el segundo, semejante a éste; esto mismo harás con tu hermano, que es todo hombre.

Por eso, también, todo esto nos recuerda que la Iglesia no puede ni debe reducir su misión a los templos materiales; allí deberá cumplir su gran misión litúrgica; pero no acaba allí su misión, sino que comienza y termina donde se juega la vida de cada hombre y de cada pueblo, que va más allá de los muros del templo. Todo esto nos debe hacer reflexionar ante hechos dolorosos que son fruto de confusiones e intereses egoístas que están en juego. Bendigamos al Dios de la Trinidad que todas las cosas y realizaciones que se vienen haciendo para que nuestro pueblo sea feliz y hermanado, pero con actitud crítica positiva y constructiva; por tanto, ayudemos a que en el seno de nuestra comunidad riojana, como lo debe ser de toda la comunidad argentina, desaparezcan situaciones y realidades que nos deben avergonzar como pueblo y es ofensa grave a Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Miremos la vida y todo nuestro proceso con ojos sencillos y corazón recto para que no nos autoengañemos. Convenzámonos que Dios Trinitario es quien y en quien fuimos marcados por el bautismo haciéndonos un pueblo nuevo, es el Dios de la Verdad, de la Luz, de la Vida, de la Justicia, de la Esperanza, de la Misericordia y del Amor. No es el Dios que nos llama a construir con lo que es fruto de la mentira, de la injuria y de la explotación del hombre por el hombre.

Nuestro Dios Trinitario es Padre celoso de su Pueblo. Pero seguimos creyendo firmemente y esperando serenamente que en este Año Santo, más allá de nuestras pequeñeces, florecerá un nuevo amanecer para la vida de nuestro pueblo riojano. El Espíritu Santo sopla donde quiere y cuando quiere. Esto me da certeza para afirmar que en el corazón de nuestro pueblo, aunque lentamente, el Espíritu Santo ya viene realizando “hechos” y “gestos”, que preanuncian acontecimientos felices.
Finalmente Amigos: la más estupenda prueba de AMOR del Dios Trinitario ha sido regalarnos a los hombres a CRISTO, la Segunda Persona de la Trinidad. Este Cristo sigue presente entre nosotros como Señor de la historia. Una de las presencias de Cristo entre los hombres, la más estupenda, es su presencia en la EUCARISTÍA.

Allí está real y verdaderamente presente bajo las apariencias de pan y vino. También los cristianos celebramos de una manera especial la festividad del Santísimo Cuerpo de Cristo; la llamamos, también la fiesta del “Corpus”. Será el próximo jueves. Este año queremos darle un sentido especial. En la Eucaristía los hombres nos encontramos como comunidad fraternal y desde ella salimos para construirla con nuestros demás hermanos. En la Eucaristía celebramos el gran encuentro fraternal; es la Pascua de la reconciliación. Además, como argentino, celebraremos un Congreso Eucarístico Nacional en Salta. Todos esperamos que este Congreso sea para la Argentina lo que fue el Congreso del 1934 para la Argentina de entonces. Por eso les indico lo siguiente:
1. Traten todas las comunidades parroquiales de tener un Triduo preparatorio a la celebración del Corpus, de la manera que ustedes lo juzguen mejor.
2. En el Día de Corpus, jueves próximo, en la ciudad de La Rioja, celebren las misas solamente por la mañana. Por la tarde, este año haremos la Procesión con el Santísimo Sacramento en torno a la Plaza 25 de Mayo finalizando con la gran celebración en la Catedral.
3. Pidamos a Cristo Eucarístico para que en la Argentina y en La Rioja se realicen los grandes objetivos del Año Santo, así como lo quiere Dios. Pidamos también, para que el próximo Congreso Eucarístico no sea una manifestación solamente externa, sino el punto de partida para una Patria que se reencuentra como pueblo en la construcción de una Argentina que sea capaz de hacer felices a todos los argentinos. Pidamos, finalmente, por aquellos hermanos nuestros, que pudiendo estar ofuscados y enceguecidos por otros intereses, vean la luz y se sumen a la construcción de una Rioja de la que todos nos debemos sentir protagonistas.

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