El día 11 de Mayo se
celebró la Jornada Mundial de Oración por
las Vocaciones.El Santo Padre
Francisco eligió como lema: “Vocaciones,
testimonio de la verdad”. En este día, unida en oración toda la Iglesia
Católica oró por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Francisco en el
mensaje que escribió para este día nos recordaba las palabras del evangelio de
Mateo: “La mies es abundante, pero los
trabajadores son pocos; rogad pues al Señor de la mies que mande trabajadores a
su mies” (Mt 9,35-38) en este mensaje también afirma el Santo Padre que
la vocación surge del corazón de Dios y brota en la tierra buena del pueblo
fiel, en la experiencia del amor fraterno.
Por lo tanto todos como
pueblo de Dios debemos orar por las vocaciones para que el Señor despierte la
vocación en el corazón de muchas personas y para que estas personas se animen a
dar su SI a Dios sin miedo, confiando en que el Señor cumple sus promesas.
Francisco en su mensaje
para esta 51 Jornada Mundial de oración por las vocaciones también nos dice: “La
verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el
Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de
Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes.”.
Reflexionando sobre la vocación agregaría que además de ser
testimonios de la verdad, los llamados están invitados a vivir con alegría la
vocación y dar testimonio de la alegría de entregarse al proyecto de Dios. Y
esto me lleva a pensar: muchas personas encuentran su felicidad en la medicina,
otros en la arquitectura, otros en la abogacía y en tantas otras
profesiones, sería muy bueno que de
manera particular los jóvenes varones y mujeres se pregunten ¿Podría ser feliz consagrando mi vida a
Dios? Sin duda, la respuesta es afirmativa,
a quienes llama Dios le ofrece vivir
la gran felicidad de entregar sus vidas al servicio de los demás, Dios es fiel a sus promesas y da el regalo de
esa gran felicidad a quienes se animan a responder generosamente a su llamada.
Dios llama y quiere dar felicidad a quienes llama pero tan solo necesita que
cada uno de los llamados responda de corazón y con plena libertad a su llamada.
Puedo dar testimonio de esa alegría de la vida consagrada, he conocido muchos
sacerdotes que viven con mucha alegría su vocación, también muchas religiosas
que viven su alegría en medio de niños,
jóvenes y adultos, en los días de semana santa visite un Monasterio de
las religiosas carmelitas, conocí ocho mujeres enamoradas de Jesús que viven
con gran alegría su vocación y contagian esa alegría a los demás.
Hace tres meses ingrese
al seminario Arquidiocesano de San Juan de Cuyo dando mi primer paso,
respondiendo con humildad y alegría la llamada del Señor. Aquí descubrí
formadores y seminaristas que viven con alegría su vocación. De manera
particular descubro mucha alegría en mis 7 compañeros y hermanos de comunidad
que ingresaron junto conmigo y en nuestro formador, día a día compartimos esta
gran alegría, orando, estudiando, haciendo deporte y realizando distintos
trabajos, celebrando nuestros cumpleaños incluso también en nuestros tiempos
libres entre bromas y risas.
Muchas personas me preguntan cómo estoy, como
me siento y yo podría definir esta primera experiencia de un largo pero hermoso
camino con dos palabras MUY FELIZ.
Aprovecho la
oportunidad para dirigirme a aquellas personas que tiene la inquietud vocacional en su corazón, no tengan miedo, sean valientes, anímense
a comenzar un proceso de discernimiento y responder generosamente según la
voluntad de Dios. A padres y familiares en generales de estas personas les pido
que acompañen y alienten este camino
vocacional sabiendo que el Señor les regalara mucha alegría. A la comunidad en
general oren por las vocaciones
sacerdotales y religiosas, oren por el Santo Padre Francisco, oren por todos
los sacerdotes y religiosos/as por nosotros
seminaristas para que perseveremos en este caminar según la voluntad de nuestro
padre Dios y oren para que quienes sienten el llamado sean valientes y den su
Si al Señor.
El 31 de marzo del año 2014, el papa Francisco se reunió con un grupo de jóvenes belgas y uno de ellos le preguntó: “¿Usted es feliz? ¿Y por qué?”:
Francisco contesto:
¡Absolutamente! Absolutamente [ríe] ¡soy feliz!… Y es también una felicidad tranquila, porque a esta edad no es la misma felicidad de un joven, hay una diferencia. Una cierta paz interior, una paz grande, felicidad, que también viene con la edad. Y también con un camino que siempre ha tenido problemas. También ahora hay problemas, pero esta felicidad no se va con los problemas, no: ve los problemas, los sufre y luego va adelante, hace algo por resolverlos y va adelante. Pero en lo profundo del corazón existe esta paz y esta felicidad. Es una gracia de Dios, para mí, verdaderamente. Es una gracia. No es mérito mío”.
Y vemos que no solo lo refleja con palabras:
El Santo Padre en medio de sus responsabilidades y tareas cotidianas, a pesar de los distintos obstáculos del día a día, no deja de sonreír, no deja de ser feliz .
Que bueno seria que todos los obispos, sacerdotes, religiosos/as laicos en general nos preguntemos:
¿Soy Feliz? ¿Transmito felicidad?
El Santo Padre nos ha regalado hace poco tiempo una exhortación apostólica con el nombre "La alegría del Evangelio". Pues claro quien desea vivir el Evangelio lo debe vivir con alegría, vivir la alegría de encontrarse con Jesús.
Se dice que la mejor forma de evangelizar es con el testimonio propio. Yo diría que la mejor forma de evangelizar seria compartir nuestro testimonio cristiano con ALEGRÍA.
Buenas queridos amigos seguidores y lectores de este blog, estuve unos días de vacaciones pero ahora vuelvo a compartir con ustedes una nueva entrada sobre nuestra Fe Católica.
En este caso les quiero presentar la vida de San Juan Bosco mas conocido como "Don Bosco" (Mañana), y para esta ocasión le pedí a un amigo religioso de la congregación de Salesianos de Don Bosco que nos escriba algunos detalles de la vida de este gran santo.
Don Bosco, un santo lleno
de Dios y apasionado por la salvación de las almas. Jonathan Plazas, sdb.
La bondad de Dios está reflejada en los
modelos de santidad que posee la Iglesia desde los inicios de su trabajo
apostólico en el mundo. Dios desea que todos sus hijos estén con Él, y que, el
fruto de esta unión sea la santidad para la Iglesia y para el mundo entero. Una
estela innumerable de vidas y testimonios llenan los libros de las “Vidas de
los Santos” escrita y recopilada por muchos hombres y mujeres apasionados por
comunicar a los demás la acción de Dios en la existencia de aquellos hermanos
que han asumido el bautismo de una manera radical, en el seguimiento al Señor.
Entre esta estela luminosa que Dios ha
ofrecido por medio de la Iglesia a la humanidad se encuentra un santo valiente,
luchador, lleno de Dios y apasionado por las almas, en especial la de la
porción más delicada de la humanidad: la juventud; alegre y siempre dispuesto a
llevar con su vida el Evangelio de Dios, que es el mismo Evangelio de la
Alegría, nos referimos a San Juan Bosco, conocido más familiarmente como “Don
Bosco”. Hablar de Don Bosco es mostrar la acción de Dios en un hombre que fue
dócil a la voluntad del Señor, es una vida compleja, pero en este sencillo
artículo veremos cosas elementales para conocer de una manera concreta una vida
llena de Dios y dedicada a la salvación de los demás.
Juan Melchor Bosco Occhiena nace el 16
de agosto de 1815, hijo de Francisco Bosco y Margarita Occhiena (actualmente
Venerable de la Iglesia Católica). Desde su infancia cultivó una sana y fuerte
unión con Dios y sensible por las necesidades de sus coterráneos. Formado en
una familia sencilla, trabajadora, sacrificada y fuerte. Conoció desde muy
joven las dificultades que cualquier familia atraviesa, pero siempre fue
educado para aprender a superar con fe y constancia todas las adversidades. En
su formación, su madre, Margarita, desempeñó un papel importante, pues le
inculcó la necesidad de hacer todo bien, siempre con la mirada puesta en Dios
para la santificación de la vida. Tuvo un sueño profético a los nueve años, en
el cual se le delineaba la voluntad del Señor, acompañado siempre por el Señor
y por aquella mujer bella, María Santísima, de la cual en su vida dirá
constantemente “Ella lo ha hecho todo”
Su vida de joven fue bastante
sacrificada, pero siempre tenía la esperanza de poder ayudar a los demás en un
estado de vida especial: la vida sacerdotal. Ingresa al seminario de Chieri
(Italia), se destaca por su disciplina, su sabiduría e inteligencia, su
cercanía con los compañeros y su fuerte vida sacramental y de oración. Al
tiempo que aprendía y asimilaba las ciencias sagradas, también formaba en su
corazón un proyecto de vida dedicado a los jóvenes más pobres, ir a las
periferias para ayudar a los más necesitados.
Ordenado sacerdote en 1841, acompañado
de un gran santo, San José Cafasso, Don Bosco empieza a clarificar su opción
por los jóvenes menos favorecidos. Para ellos, funda el “oratorio”, un lugar
donde se favorece un sano ambiente para los jóvenes, bajo la protección de San
Francisco de Sales, el santo de la bondad y la amabilidad. Su vida sacerdotal
es modelo para cualquier ministro del altar, pues no se limitó solamente a los
chicos de las obras que emprendió, sino que iba a todos, de todas las maneras
posibles, pues su celo apostólico ardía fuertemente. Después de algún tiempo,
bajo la inspiración del Espíritu Santo, decide fundar la “Sociedad de San
Francisco de Sales” –comúnmente llamada “Salesianos de Don Bosco”- en 1859 con
17 socios, motivados a llevar una vida religiosa según el Evangelio, que
llevara a la santidad personal y trabajar por los jóvenes más pobres. Con su
ejemplo, comunica a sus hijos y jóvenes un estilo de vida religiosa con la
espiritualidad salesiana, llena de caridad, amabilidad, alegría, estudio,
piedad, trabajo y sobre todo, familiaridad y centralidad en Dios.
También funda el Instituto de las Hijas
de María Auxiliadora en 1872, con la ayuda de Santa María Mazzarello, como un
“monumento vivo de agradecimiento a María Auxiliadora” dedicado al apostolado
salesiano entre las jóvenes de su tiempo. Con los bienhechores y colaboradores
de sus obras funda la Asociación de Salesianos Cooperadores, y con los devotos
de María Auxiliadora, funda la Asociación de María Auxiliadora.
Después de una vida dedicada al
apostolado juvenil, muere el 31 de enero de 1888 a los 72 años, rodeado de sus
hijos espirituales y sus jóvenes, siempre convencido de que en el mundo estén sus amados
destinatarios, habrá trabajo para sus hijos.
Hombre lleno de Dios, apasionado por los
jóvenes, amante de la oración, sacerdote original, misionero, profeta, fiel al
Romano Pontífice, de una vida austera y sencilla, educador, incansable apóstol
de las buenas lecturas, del trabajo y la templanza. Amante de los patios de
recreo para los chicos de todo el mundo, que comenzó con nada, sus obras
nacieron en lugares pobres y sencillos, y que con la bendición de Dios y el
auxilio de María, los Salesianos estamos en 132 naciones del mundo en:
parroquias, colegios, centros de formación para el mundo del trabajo,
universidades, oratorios, casas de espiritualidad juvenil, estudiantados,
centros para chicos con problemas de calle, misiones ad gentes, imprentas y
otras obras que el Señor suscite en medio de nuestro carisma.
Creo que Don Bosco más que un sacerdote,
era un apasionado por Dios, digno hijo de la Iglesia, entusiasta y decidido a
que sus destinatarios y todos aquellos que se encuentren con sus obras, se
decidan por la santidad juvenil salesiana, un hombre que siempre confió en Dios
y en la divina providencia, y de la cual ha recibido no solo él, sino todos sus
hijos e hijas, destinatarios y obras en todos los tiempos de existencia de su
obra, abundantes bendiciones y trabajo por cantidades.
Don Bosco, un hombre que cumplió la
voluntad del Señor, que con su vida llevó a Jesucristo a muchos hombres y
mujeres, que con su sistema educativo ha cautivado los corazones de muchas
generaciones, y que, siempre decidido por sus jóvenes, como lo dijo antes de
morir: “Nos espera a todos, en el paraíso”.
Queridos amigos ya ha finalizado el año de la fe pero quiero seguir compartiendo con ustedes la vida de los Sumo Pontífice en relación a este año tan importante.
Hoy quiero compartir con ustedes la vida de Karol Wojtyla (Beato Juan Pablo II), el viajero de la Fe.
Un hombre que viajo por casi todo el mundo transmitiendo el don de la fe, ademas fue el Papa que ha creado la Jornada Mundial de la Juventud, un encuentro de fe de los jóvenes de todo el mundo con el Sumo Pontífice. También cabe destacar que escribió una encíclica sobre Fe y Razón (mas abajo encontraran el link para leerla). y por ultimo encontraran una foto que me enviaron desde Polonia.
Karol Józef Wojtyła nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, un pueblo de Polonia cercano a Cracovia.
Al terminar sus estudios de educación media, una época en la que destacó como consumado ajedrecista (llegando a proclamarse vencedor en varios campeonatos estudiantiles), se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia y también en una escuela de teatro. Cuando las fuerzas de alemanas cerraron la Universidad, en septiembre de 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar que lo deportaran a Alemania.
Durante la ocupación alemana de Polonia, cultivó especialmente la cultura, el teatro y las amistades, en el contexto del grupo Unia, formado por jóvenes católicos que pretendían resistir, tanto de forma pacífica como de acción (ayudando directamente a los judíos o haciendo uso de la violencia), a la ocupación nazi. Posteriormente, su situación se complicó y debió refugiarse en los subterráneos del arzobispado de Cracovia.
Uno de los sitios donde más le gustaba ir a rezar y descansar era Kalwaria Zebrzydowska (Santuario situado a 15km de Wadowice), donde habían trabajado su abuelo y bisabuelo como guías de los peregrinos que iban allí.
Sacerdote
En 1943 ingresó en el seminario clandestino que había fundado monseñor Adam Stefan Sapieha, cardenal arzobispo de Cracovia, iniciando la carrera de Teología. Fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946 en la capilla privada arzobispal.
Poco después se trasladó a Roma para asistir a los cursos de la Facultad de Filosofía del Pontificio Ateneo Angelicum, obteniendo el doctorado en Teología con la tesis “El acto de fe en la doctrina de San Juan de la Cruz.”
En 1948 regresó a Polonia y ejerció su primer ministerio pastoral como vicario coadjutor de la parroquia de Niegowić, en los alrededores de Cracovia, durante trece meses. En noviembre de ese mismo año obtuvo la habilitación para ejercer la docencia en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica. El 17 de agosto de 1949 se trasladó como vicario a la parroquia de San Florián, en Cracovia, donde ejerció el ministerio durante dos años, alternándolo con su trabajo de consejero de los estudiantes y graduados de la universidad estatal de esa ciudad.
Era muy popular entre los estudiantes, con los que iba muchas veces de excursión, cosa que no era común en aquellos tiempos, pues podía llamar la atención de las autoridades policiales.
Nombrado profesor de Teología moral y Ética social del seminario metropolitano de Cracovia el día 1 de octubre de 1953, comenzó en 1954 a impartir clases de Ética en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Lublin, en la que dos años después fue nombrado director de dicha cátedra.
Obispo y Cardenal
El 4 de julio de 1958, el papa Pío XII lo consagró obispo auxiliar de la arquidiócesis de Cracovia, bajo el administrador apostólico, arzobispo Eugeniusz Baziak. A partir del 11 de octubre de 1962, comenzó a tomar parte activa en el Concilio Vaticano II, destacando sus puntualizaciones sobre el ateísmo moderno y la libertad religiosa. Realizó una importante contribución a la elaboración de la constitución Gaudium et spes. El 8 de diciembre de 1965 pasó a formar parte de las congregaciones para los Sacramentos y para la Educación Católica, y del Consejo para los Laicos. En 1962, al morir el arzobispo Baziak, fue nombrado vicario capitular y el 30 de diciembre siguiente el papa Pablo VI lo consagró arzobispo de Cracovia. El 29 de mayo de 1967 fue nombrado cardenal, lo que le convirtió en el segundo más joven de la época, con 47 años de edad.
Elección como Sumo Pontífice
El 16 de octubre de 1978, tras dos días de deliberaciones del cónclave, Wojtyła fue elegido sucesor de San Pedro, adoptando el nombre de Johannes Pauluspp II (Juan Pablo II), y convirtiéndose, con 58 años, en el Papa más joven del siglo XX. El 25 de enero de 1979 comenzó el primero de sus 104 viajes fuera de Italia, a República Dominicana y México. El último fue el 14 de agosto de 2004 al santuario mariano de Lourdes, en Francia. En total visitó 129 países diferentes.
Juan Pablo II se propuso el gran objetivo de posicionar a la Iglesia como faro y guía del mundo contemporáneo. Durante su pontificado se propuso:
Nueva evangelización: mediante una renovación de la fidelidad a la persona de Jesús de Nazaret y su mensaje de amor universal, en especial hacia los marginados y desfavorecidos, anunciándolo a todos los pueblos, con gran preocupación por la descristianización de Europa.
Ecumenismo: mediante el diálogo y el encuentro con las demás iglesias cristianas y todas y cada una de las confesiones religiosas.
Compromiso ético y social: asumiendo la defensa de la dignidad de la persona y los derechos humanos, así como la promoción de la diversidad cultural de los pueblos y el impulso de la justicia social y la moral personal.
Lucha por la paz: a través de la mediación en múltiples conflictos y la condena enérgica de la guerra y la carrera de armamentos, así como la incentivación de iniciativas de reconciliación y el combate de las desigualdades.
A lo largo de sus casi 27 años de pontificado nombró a un total de 232 cardenales.
Como Papa, Wojtyła impuso un estilo desusado al desechar la silla gestatoria usada por sus antecesores para mostrarse en público, se puso a nivel de la calle y de las multitudes, mostrando sus simpatías por niños y adolescentes. Debido a sus múltiples viajes al extranjero fue conocido entre los medios de comunicación, en particular en América Latina, como «el atleta de Dios», «el caminante del Evangelio», el «Papa viajero» o el «Papa peregrino»
Durante su prolongado mandato, Juan Pablo II superó numerosas marcas: no sólo fue el pontífice más viajero hasta el momento, sino también el que proclamó más santos y beatos durante su pontificado (el número de santos y beatos elevados a los altares por él equivale al llevado a cabo en los cuatrocientos años anteriores).
El 13 de mayo de 1981 Mehmet AliAğca disparó contra el Papa, mientras éste se desplazaba por la Plaza de San Pedro en un vehículo abierto. El pontífice fue herido en la mano, brazo y abdomen. Pocos años más tarde en diciembre de 1983, el Papa lo visitó a la cárcel de Rebibbia, conversó con él y le otorgó el perdón. El atentado motivó la construcción de un vehículo especial con cristales blindados diseñado especialmente para este tipo de actos y que fue popularmente bautizado como Papamóvil.
El 1 de julio de 1986, Juan Pablo II visitó Colombia —como consecuencia de la tragedia de Armero en Tolima— y fue al lugar de los hechos, y frente a una gran cruz oró por un rato y nombró el sitio como lugar santo en honor a los muertos de esa trágica escena que tuvo que vivir el pueblo colombiano una semana después del holocausto de la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, en el cual murieron 80 personas.
Pese a su implacable deterioro físico, en marzo de 2003 Juan Pablo II se opuso con todas sus fuerzas y autoridad a la invasión estadounidense de Irak. En esa misión evidenció la misma determinación que había mostrado al inicio de su pontificado para mediar el Conflicto del Beagle entre Argentina y Chile en 1978, cuando se encontraban al borde de un enfrentamiento.
Gestos de Ecumenismo
Entre los principales episodios de su pontificado está la primera visita de un Papa a una iglesia luterana (Roma, 1983), la primera a una sinagoga (Roma, 1986), la Jornada Mundial de Oración por la Paz (Asís, 1986). En 1988 Juan Pablo II visitó un país ortodoxo, Grecia, y entró en una mezquita, la de Damasco (Siria), siendo la primera vez que un Pontífice católico pisaba una mezquita y oraba en su interior.
También destaca el encuentro con el último presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, en diciembre de 1989, la normalización de la Iglesia Católica en los países europeos hasta entonces comunistas, y la visita realizada en enero de 1998 a Cuba, donde fue recibido con todos los honores por Fidel Castro.
Creación de la JMJ
También cabe destacar que en 1983 convoco al año Santo a partir del cual creó las Jornadas Mundiales de la Juventud,15 celebradas en Roma (varias veces), Buenos Aires (Argentina), Santiago de Compostela (España), Denver (Estados Unidos), Manila (Filipinas), Czestochowa (Polonia), París (Francia), Toronto (Canadá), Colonia (Alemania), Sídney (Australia), Madrid (España) y Río de Janeiro (Brasil) y, próximamente en el 2016, en Cracovia (Polonia).
Los escritos de Juan Pablo II
Aparte de sus catorce encíclicas, con Juan Pablo II se han publicado los nuevos Códigos de Derecho Canónico Latino (1983) y Oriental, así como el Catecismo Universal de la Iglesia Católica (1992), fruto del sínodo especial de obispos de 1985, dedicado al Concilio Vaticano II.
En este año de la fe quiero destacar la encíclica que escribió Juan Pablo II sobre Fe y Razón:
Juan Pablo II pidió perdón por los errores cometidos por la Iglesia Católica entre ellos, el del científico italiano Galileo Galilei (1564-1642) a quien la Inquisición le hizo retractarse de sus teorías heliocéntricas el 22 de junio de 1633.
Juan Pablo II visitó Tierra Santa
En la primavera de 2000 visitó Tierra Santa. Visitó el Monte Nebo, donde (según la Tanaj o Antiguo Testamento) el profeta Moisés vio la Tierra Prometida antes de morir; Belén, Jerusalén, Nazaret y varias localidades de Galilea.
Mas gestos de Ecumenismo
Durante ese viaje, Juan Pablo II, el primero en reconocer en 1986 los derechos nacionales del pueblo palestino y entablar relaciones diplomáticas plenas con Israel en 1994, ofició misa en la plaza del Pesebre de Belén, pidió perdón en el Muro de las Lamentaciones y en el Museo del Holocausto por los errores cometidos por los cristianos que persiguieron a los judíos y celebró misa en el Santo Sepulcro.
Juan Pablo II muy enfermo recibe la comunión de las manos del Cardenal Ratzinger
Fallecimiento
Tras una fractura en el cuello del fémur, su salud empezó a ser objeto de numerosas especulaciones debido al deterioro físico sufrido y a su avanzada edad, que se incrementaron hasta su fallecimiento en 2005.
En aquel año tuvo que ser hospitalizado por un síndrome de dificultad respiratoria. Se le realizó una traqueotomía a mediados de marzo. Hacia finales del mismo mes su estado se agravó y entre el 31 de marzo y el 1 de abril sufrió una septicemia por complicación de una infección de vías urinarias.
Falleció el 2 de abril de 2005 a las 21:37 (hora de Italia). Pocos minutos después, Monseñor Leonardo Sandri anunció la noticia a las personas congregadas en la Plaza de San Pedro y al mundo entero.
Su muerte se produjo debido a una septicemia y a un colapso cardiopulmonar irreversible, agravado por su enfermedad de Parkinson. Tenía 84 años.
En su agonía, le dictó a su secretario, StanisławDziwisz, una carta en la que decía:
"Soy feliz, séanlo también ustedes. No quiero lágrimas. Recemos juntos con satisfacción. En la Virgen confío todo felizmente".
El portavoz del Papa, Joaquín Navarro Valls afirmó inicialmente que el pontífice, en sus últimos momentos, dedicó unas palabras a la multitud, sobre todo gente joven, reunida en la Plaza de San Pedro (Yo los he buscado y ahora ellos vienen a buscarme, les doy las gracias), haciendo el gesto de la bendición hacia la ventana de sus aposentos, hacia los fieles apostados en la Plaza de San Pedro.
Muchos seguidores del pontífice demandaron que fuese canonizado tan pronto como fuera posible, gritando Santo Subito ("Santo ya") durante los actos de exposición pública de sus restos mortales y misas de funeral.
Imágenes del funeral de Juan Pablo II
Beatificación
El 19 de diciembre de 2009, Benedicto XVI lo declaró venerable. Un milagro atribuido a su intercesión fue analizado y considerado inexplicable según la ciencia, por lo que tras diversas reuniones, el papa Benedicto XVI autorizó la beatificación de Juan Pablo II en enero de 2011. La ceremonia de beatificación se llevó a cabo el 1 de mayo de 2011.
A principios de 2011 el padre Federico Lombardi, portavoz de la Casa Pontificia, anunció la fecha de la beatificación y el traslado de sus restos mortales, que hasta entonces se encontraban en la cripta vaticana, hasta la capilla de San Sebastián de la Basílica de San Pedro, contigua a la de la Piedad de Miguel Ángel.
Comparto con ustedes las fotos de la visita a la tumba del Beato Juan Pablo II (Año 2011)
Canonización
El 5 de julio de 2013 el papa Francisco firmó el decreto que autoriza la canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII.
El 30 de septiembre de este mismo año, se anunció que la ceremonia conjunta de canonización de ambos papas tendrá lugar el 27 de abril de 2014.
Un regalo que me envió Magdalena Borowska desde Polonia
Estatua de Juan Pablo II que se encuentra en el Santuario Jasna Góra en la ciudad de Czestochowa, Polonia
Magdalena Borowska es una amiga de Polonia que conocí a través de la evangelización en los blogs ella es una de las administradores de un blog que nos ira preparando para la próxima JMJ.
Solemnidad de Cristo Rey. Ciclo C - 24/11/2013 Evangelio según San Lucas 23,35-43. El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: "Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!". También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: "Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!". Sobre su cabeza había una inscripción: "Este es el rey de los judíos". Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: "¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro lo increpaba, diciéndole: "¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo". Y decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino".
El le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso". REFLEXIÓN - HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO
Jesús ha curado a muchos leprosos, sanado a tantos otros enfermos, devuelto la vista a ciegos, la fuerza a aquellos que no podían caminar, incluso ha resucitado a Lázaro, pero colgado del madero, ante quienes insistían socarronamente sobre su supuesta condición real y le pedían se salvara a sí mismo, guarda silencio. Su Reino no es de este mundo ha dicho en reiteradas oportunidades, entonces ¿qué clase de reino es el suyo?
En el día en que celebramos la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, y concluimos el año litúrgico rumbo a la preparación navideña, la Palabra de Dios nos devela el enigma acerca del verdadero poder del Señor. El suyo es un reino de justicia y solidaridad, por ello su trono es una Cruz y no aquellos tronos que estamos acostumbrados a ver en los reyes de este mundo, desde allí él expresa todo su poder, el de concedernos a todos el perdón definitivo por nuestros pecados, esto queda expresado en las únicas palabras que pronuncia en el Evangelio de hoy al buen ladrón: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”
No le promete banalidades, cosas temporales, sino la vida eterna, es decir, su poder trasciende los límites de nuestro mundo, nuestros esquemas mentales. Jesús es rey y señor pero no como los del mundo, “todo fue hecho por él y para él”, nos dice san Pablo, es el alfa y la omega, “el primogénito de toda la creación y, así, es el primero en todo”. El Papa Francisco en su homilía de inauguración de su pontificado nos exhortó diciendo: “el verdadero poder es el servicio”, no el menosprecio ajeno, la toma arbitraria de decisiones, el salvarse a sí mismo, sino la donación personal a un proyecto más grande, universal, el del Reino de Dios: en el que hay lugar para todos.
Samuel nos propone la historia de David a quienes todas las tribus de Israel lo proclamaron rey, para luego extender su poder a todas las naciones, como le dice el ángel a María en la anunciación. Jesús pertenece al linaje de David, él es nuestro único y supremo rey, no hay otro fuera de él, y por el bautismo participamos de su realeza, somos incorporados a ella y perfeccionados por la Gracia. Nadie puede darnos la vida eterna, así como nadie puede apartarnos de la oscuridad de las tinieblas y conducirnos a la auténtica felicidad, haciéndonos hermanos unos de otros y no rivales, miembros de una única comunidad humana y no adversarios.-