martes, 10 de octubre de 2023

"Teología en Camino" - Tomás Berlín


Hoy te invitamos a conocer a Tomás Berlín, un joven estudiante de Teología, evangelizador digital y creador de la cuenta Teología en Camino


 ¿Quién es Tomás Berlín?


Mi nombre es Tomás, tengo 24 años, soy de Buenos Aires y actualmente me dedico a la docencia y a la investigación teológica. Estoy estudiando en la Universidad Católica Argentina el “Profesorado Universitario en Teología” y hace poco comencé una diplomatura en “Historia de las Religiones y Espiritualidades” en la Universidad de San Isidro. Estoy en pareja hace 4 años. Me gusta tocar la guitarra y cantar. Soy parte del coro arquidiocesano de Buenos Aires 


¿Como fue tu acercamiento a la Teología?


Mi acercamiento se dio por dos caminos. Por un lado, en el ciclo básico común para hacer Arquitectura cursé Filosofía, lo cual me encantó y me dieron ganas de estudiar eso, pero como yo era un varón de fe, me faltaba la parte de Dios, reflexión sobre Dios. Por otro lado, el diácono de mi parroquia era un apasionado por la teología, lo cual me contagió de alguna manera y me hizo querer saber más al respecto. De esta forma, allá por el 2019 anduve preguntando y me contaron que existía una carrera llamada “Teología” y que yo podía realizarla (no era solo para seminaristas), desde ese entonces un gran amigo ya formado (casado, padre de familia) me estuvo acompañando en el camino. 


¿Por qué decidiste estudiar Teología?


Siempre fui una persona reflexiva, podríamos decir de “espíritu filosófico”. Creo que eso facilitó notablemente la búsqueda en carreras más bien “humanistas”. Creo que mi seriedad (algo natural en mí), hizo que siempre me tome en serio mi fe, no era algo anexado a mi vida, era central y por esa centralidad me impulsaba a cada vez querer “conocerla más”. Bueno, la teología encaja perfecto con mi persona, me ayuda a ser más yo, me ayuda a darme y a brindar un servicio a la Iglesia y a la sociedad. 






En pocas palabras, ¿Qué es la teología?


La teología es “la fe pensada”, es mirar a Dios y dejarse mirar por Él y preguntarse (y preguntarle): ¿quién sos?”.


¿Cómo surgió la idea de crear Teología en camino (cuenta de Instagram)?


Hch 4, 20: “No podemos callar lo que hemos visto y oído”. Unos meses comenzada la cursada de teología sentí la necesidad de contar todo lo que estaba aprendiendo. Un saber/sabor que es Vida, la Vida de Dios, un saber que es la experiencia de un encuentro con el abrazo reconciliador de un Dios que sale a nuestro encuentro. En fin, quiero que vos también tengas tu propia experiencia de salvación. Va por ahí.




¿Que nos podés contar de tu experiencia en el ENED?¿Que fue lo que más te impacto?


El ENED me sirvió para muchas cosas, menciono las dos más importantes. La primera es descubrirme en una comunidad, no es un camino solitario el de la evangelización digital sino que es un camino de muchos. La segunda es, haberme dado cuenta que la evangelización digital es algo más grande que las publicaciones que puedo llegar a subir, es parte de la obra de Dios, bueno, esta misión se enmarca en seguir la voluntad de Dios. Y que Dios se vale, hoy especialmente, del contenido digital para llegar a más personas.





Muchas gracias Tomás por compartir esta entrevista, fue un gusto conocerte en el ENED

Invito a todos los lectores a conocer más de la misión digital de Tomas  Berlín en su cuenta de Instagram: @TeologiaenCamino


Otras entrevistas con Evangelizadores Digitales:









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domingo, 8 de octubre de 2023

Meditamos el Evangelio del Domingo XXVII con el P. Emmanuel Sicre, SJ



Isaías 5,1-7 / Salmo 80(79),9.12.13-14.15-16.19-20 / Filipenses 4,6-9

Evangelio según San Mateo 21,33-43:

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo". Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia". Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?». Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.» Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»

Homilía del P. Emmanuel Sicre, SJ:


¡Qué bronca dan estos tipos!, ¿no? ¡Cómo van a hacer eso! ¿Por qué? Y sí, quizá más de uno se pregunta algo de esto o tiene estos sentimientos ante tanta agresión que revela la parábola de Jesús a los sacerdotes y ancianos del pueblo. Como siempre sucede, Jesús quiere transmitir algo con la parábola según a quién se la dedica. En este caso, sus destinatarios se comportarían como los villanos de la historia relatada. Pero, ¿dónde radica la maldad de estos hombres? 

Creo que una de las razones por las que actúan así es porque se sienten dueños. Interesante cómo usa el texto el verbo apoderarse. Se apoderaron malamente de los enviados y en definitiva se hicieron dueños de la tierra que no les pertenecía. Cuando nos adueñamos de lo que es don, la reacción más natural es la de creernos que nos quitan algo que hemos conseguido por nuestros propios méritos. Entonces, el sentimiento de amenaza actúa de manera irrefrenable dejándonos a la intemperie de nuestra propia existencia insegura y llena de baches. Apropiarse de lo que es herencia es desconocer su origen inmerecido, gratuito, donado. 

Con Dios, con la Iglesia, con las cosas de la fe y la religión puede pasarnos lo mismo que a aquellas personas de la época de Jesús -y después también- que se hicieron dueñas de una Verdad que nadie puede poseer por su propio mérito, guardianes de esencias inapresables con las que se las dan de sabios rebajando a los demás con comentarios enjuiciadores de la moral ajena, sabuesos de los errores de los otros para condenar ni lo que Dios condena. Y así vamos matando los signos de Dios, sin caer en la cuenta de su procedencia porque tememos que nos quiten lo que no hemos logrado. 

Sin embargo, los mismos adueñados, en un primer momento, caen en la trampa de la parábola de Jesús. Se indignan con una actitud de los villanos que, de tan ciegos, ni se dan cuenta de que los refleja en su accionar. Jesús vuelve a la carga y los enfrenta directamente para que reaccionen. La herencia les será quitada porque no han sabido dar frutos de misericordia. Y en vez de convertirse, se enojan y buscan la manera de concluir la parábola con el mismo Jesús, aunque aún falte para apresarlo todavía. La parábola de Jesús se cumpliría en ellos finalmente. 

Pero lo cierto es que Dios siempre tiene un as bajo la manga. Su lógica es la de darlo todo, envía hasta a su hijo a riesgo de perderlo todo, pero claro, como siempre, al darlo todo, gana todo. Nos gana a todos nosotros para su Reino, nos libera, nos perdona y nos redime por los méritos de uno de los nuestros, Jesús, que siendo hombre se revela Dios al transparentar la infinita compasión del Padre por sus hijos e hijas. 

En el misterio de Dios lo que se pierde se gana, lo que se desecha es lo importante, lo que se descarta resulta valioso, lo pobre es lo más rico. Entonces, ¿qué será aquello que en nuestra vida andamos descartando? ¿No andará Dios por ahí? Si la piedra que los sabios constructores no se dieron cuenta estaban ignorando como la más importante, ¿resulta ser aquella con la que Dios quiere revelarnos su amor? 

Contemplemos nuestro dinamismo de descarte para sumarnos a la lógica del rescate de Dios y entonces podremos vivir el Reino, entonces la Casa Común no gritará de dolor y nuestros hermanos y hermanas que viven descartados podrán recibir la misericordia que viene de la caridad de los que se saben herederos de un sueño hermoso y valiente: el Reinado de Dios en la vida de todas las personas del mundo. 


Publicaciones del mes de la Biblia:

viernes, 6 de octubre de 2023

¿Como vivir el Espíritu del Sínodo en mi parroquia?


En este artículo, compartiré una propuesta para llevar el tema del Sínodo de la Sinodalidad a nuestros grupo parroquiales de jóvenes y adultos, y es a través del método de la “conversación en el Espíritu”.

En primer lugar, somos muchos cristianos los que hemos estado recibiendo un bombardeo de noticias y de contenidos relacionados al Sínodo de la Sinodalidad que se está realizando en este mes de octubre, y el entusiasmo de subirse al “barco sinodal” en nuestros grupos católicos parece lo más pertinente. Pero el desafío es condensar toda la reflexión acerca de la sinodalidad, que viene desarrollándose desde el 2021 con fuerza, y abordar la temática de la manera más constructiva en nuestras comunidades.

La mejor forma es fomentando la aplicación del método sinodal conocido como "conversación en el Espíritu". Esto implica trascender la mera teoría y los conceptos sobre el Sínodo de la Sinodalidad, avanzando hacia una práctica más profunda. Esto es importante porque nuestra fe se fundamenta en el testimonio, la comunidad unida es testimonio, entonces para abordar la sinodalidad de manera significativa debemos experimentarla a través de su propio método en nuestras comunidades. Básicamente, se enseña a orar orando.

“La conversación en el Espíritu puede describirse como una oración compartida con vistas a un discernimiento en común, para el que los participantes se preparan mediante la reflexión y la meditación personales. Se regalan mutuamente una palabra meditada y alimentada por la oración, no una opinión improvisada sobre la marcha.” (Instrumentum Laboris, 37)

Como miembros de grupos parroquiales o de diversas pastorales, nuestro desafío es permitir que los procesos vitales de toda la Iglesia católica se desarrollen plenamente, y para eso necesitamos preparar nuestro corazón, nuestro espíritu y nuestras comunidades experimentando éste método sinodal. Si vivimos en la Iglesia local la sinodalidad, nuestra comprensión de todo lo que es será mayor y no habrá ninguna confusión. El Papa Francisco ya afirmó diversas aclaraciones: no es un parlamento, no es un intercambio de ideas, no es una encuesta, es escuchar al Espíritu Santo en comunidad…

“La formación en este método, en particular de animadores capaces de acompañar a las comunidades a practicarlo, se percibe como una prioridad en todos los niveles de la vida eclesial y para todos los bautizados (…) La formación para la conversación en el Espíritu es la formación para ser una Iglesia sinodal.” (Instrumentum Laboris, 42)

Veamos un ejemplo de cómo aplicar la conversación en el Espíritu en una reunión con tu grupo parroquial. Hagamos de cuenta que en tu grupo parroquial quieren trabajar algunos puntos centrales de la encíclica “Fratelli Tutti”.

Luego de haber leído algunos puntos de interés, conforman una ronda (en caso de ser mucho pueden armar varios grupos) y se proponen realizar una conversación en el Espíritu (la cual se encuentra detallada de la página 15 a la 18 del “Instrumentum Laboris”, es decir, instrumento de trabajo del sínodo) 
 
1) Preparación personal: Cada uno prepara su propia aportación sobre el material leído, confiando en Dios, conversando con Jesús y abriéndose a escuchar al Espíritu Santo. (En silencio) 

2) “Compartir y escuchar”: Cada uno toma la palabra a partir de su propia experiencia y de su meditación personal, comparte con los demás y escucha atentamente la contribución de los otros. Todos deben hablar en su turno, sin interrumpir, ni agregar comentarios (se recomienda definir el tiempo, por ejemplo 3 o 5 minutos). En torno a lo leído, algunos mencionarán experiencias buenas o malas de fraternidad, de encuentros con los prójimos heridos, de ser buenos samaritanos o ser los que siguen de largo, de sus sentimientos al respecto, etcétera.

 3) Se realiza un momento de silencio y de oración personal (Por ejemplo 5min)

4) “Hacer espacio al aporte de los otros”: A partir de lo que han dicho los demás, cada uno comparte aquello que más le ha resonado en el corazón o lo que más resistencia ha suscitado en él, dejándose guiar por el Espíritu Santo “¿Cuándo escuchaba, me ardía el corazón en el pecho? ¿Qué fue lo que hacía arder mi corazón?” Posiblemente alguno se sienta identificado por lo que el otro dijo, quizás uno aprende una visión más completa de la Iglesia o de la misión por lo que el otro mencionó, tal vez uno reconoce una dimensión más profunda sobre el significado de la fraternidad o capaz alguno sienta contradicción con lo que la otra persona ha expresado. (También se establece previamente un tiempo como se hizo en la 1° ronda de compartir)

 5) Otra vez un momento de silencio y oración. (Por ejemplo 5min)

6) Construir juntos: Dialogamos juntos a partir de lo que ha surgido previamente para discernir y recoger el fruto de la conversación en el Espíritu; reconocer intuiciones y convergencias; identificar discordancias, obstáculos y nuevas preguntas; dejar que surjan voces proféticas. Es importante que todos puedan sentirse representados por el resultado del trabajo “¿A qué pasos nos llama el Espíritu a dar juntos?” Por ejemplo, un fruto podría ser dimensionar con mayor claridad la importancia de la fraternidad y de la compasión hacia todas las personas más allá de cualquier circunstancia, y ese fruto nutre la vida personal y comunitaria de cada uno. Quizás un fruto sea el deseo de ser buenos samaritanos con las personas en situación de calle, por ejemplo.

8) Y la conversación en el Espíritu cierra con una oración final de agradecimiento.

Observemos con atención las piedras:
1° Están dispersas
2° Están en contacto
3° Intentan tomar una forma
4° Algo quedó formado con distintos matices


Quizás, al aplicar este método, sea la mejor forma de vivir el espíritu de la sinodalidad en nuestros grupos parroquiales; porque muchos católicos podrían pensar que su rol en la sinodalidad ya ha terminado al haber completado una encuesta, creyendo que ahora todo depende de quienes se están reuniendo en la asamblea del Sínodo de la Sinodalidad en Roma. Otros quizás llamaran “reunión sinodal” a las mismas reuniones parroquiales de siempre o a simples debates entre católicos, desvinculando la oración, la conversación con el Espíritu Santo y el discernimiento. Y otros, tal vez, quieren transmitir a sus grupos parroquiales el tema del sínodo, pero inundando al grupo con conceptos y referencias históricas: una sobreabundancia teórica que podría olvidarse de la práctica real de la sinodalidad y de la internalización en sus vidas y comunidades.
 
Vivir la sinodalidad con su propio método, nos ayuda a entender que esto no es otra realidad eclesiástica que nos precede y que, a su vez, es externa a nosotros. Al contrario, nos ayuda a reconocer la sinodalidad como el estilo de vida propio de la Iglesia, que nos caracteriza, nos une y nos impulsa a la misión.

Una publicación colaborativo de miembros de la comunidad Vivamos juntos la Fe


Te invitamos a ver este live
Publicaciones del mes de la Biblia:

jueves, 5 de octubre de 2023

"Nos llama para estar con Él y enviarnos" - Hna Graciela Correa Brito OP

 

 

Acabamos de finalizar el mes de la Palabra y comenzamos el mes de las misiones, por eso quiero invitarlos a poner la mirada en Aquel que hemos conocido, que nuestros ojos contemplaron y nuestras manos palparon (1Jn 1,1-3).

El Documento de Aparecida propone directa o indirectamente una espiritualidad de compromiso en el seguimiento de Jesús y fuente de acción misionera. Un compromiso que nace de reconocerse llamado, elegido y enviado.

Jesús quiso llamar a algunos para estar con él y enviarlos a predicar. Los que hemos tenido la experiencia de un encuentro personal con Jesús en su Palabra podemos reconocer que como Pedro el Señor nos hizo sentir nuestra debilidad y al mismo tiempo su amor que no reprocha nuestras negaciones, sino que nos levanta, nos tiende la mano y nos ayuda a creer; que al igual que como miró la ofrenda de la viuda pobre que deposita dos monedas, Jesús nos mira con bondad y recibe ese todo que le damos, aunque a veces parezca poco.  Él conoce a los que elige y llama y esa es la certeza que nos sostiene, el saber que nos conoce y ama en nuestra debilidad y que su Gracia actúa en ella.

Los discípulos tuvieron que vivir el proceso de aprender del Maestro y para esto era necesario estar con Él, escucharlo, despojarse, confiar y abandonarse. Un proceso en el que muchos de nosotros estamos. Y es en ese momento en donde su Palabra es luz para nuestros pasos, alimento para el camino, fuerza para seguirlo.

 El Papa Benedicto XVI nos recuerda que: “el discípulo fundamentado en la Roca de la Palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la Buena Noticia de la Salvación a sus hermanos”. No podemos callar lo que en el silencio nos habló Cristo al corazón y nos preguntamos: ¿cómo anunciarlo en medio de la realidad que nos toca vivir, en los ambientes en que nos movemos, entre los amigos, en el trabajo, en la universidad? Un gran santo, amigo de los jóvenes, Alberto Hurtado, pedía ser un fuego que encienda otros fuegos y este es el desafío hoy en la falta de sentido, en el rechazo a la cruz, en las dudas, en la enfermedad, en las crisis de fe, lo importante es no dejar que el fuego se apague y para esto contamos con el auxilio del Espíritu Santo “que viene en ayuda de nuestra debilidad” (Rom 8,26) como dice San Pablo.

 Ser discípulos-misioneros de Jesús es un regalo. La vocación de muchos jóvenes se suscitó en misiones encontrando el rostro de Jesús en las familias, yendo de camino, en el mate compartido, en la oración en común, en lo rosarios desgranados por los diferentes senderos, en el enfermo, en los ancianos…Jesús los miró con amor y les dijo: “Vengan a mi viña” y poniéndose en camino lo siguieron. Así surgió mi vocación y tal vez la tuya, experiencia fuerte de ser llamados a dar la vida para gastarla en el servicio de Jesús y los hermanos, Palabra escuchada en la intimidad que no se puede guardar: “Sígueme”.

En el mes de las misiones recemos por los misioneros, por los que anuncian con su vida la venida del Reino del Señor.

    Redacción: Hna Graciela Correa Brito OP

       


Publicaciones del mes de la Biblia:






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lunes, 2 de octubre de 2023

Yesus Benitez y Flork misionero




Hoy te invitamos a Jesús Benítez, también conocido como "Yesus", él es evangelizador digital y aquí te contamos cómo comenzó esta visión en la web

¿Quién es Yesus Benítez? 


Hola, tengo 24 años, nací el 25 de marzo de 1999 en Caácupe - Paraguay. A los 6 años emigramos con mis papás y mi hermana a Buenos Aires.  Soy fotógrafo y estudiante de diseño gráfico. Desde muy chico tuve una profunda pasión por la fotografía y todo con relacionado a la comunicación visual. Quizás porque se me hace mucho más fácil expresarme con lo visual que con palabras. Disfruto mucho viajar, pasar tiempo con mis amigos y disfrutar de una birra, disfrutar de lo simple de la vida. 


¿Cómo nació en vos este deseo de anunciar la Buena Nueva en la Web y cómo empezaste?


Dios pone en cada corazón un sueño, y el mío es anunciarlo en el continente digital, con las herramientas y los dones que me regaló. Empecé en las redes sociales, sin querer, sin pensarlo, sin buscarlo. Desde siempre hacía contenidos para otras páginas de evangelización. En plena pandemia compartí una frase en mi Instagram personal, a los pocos días muchas personas me hicieron saber lo mucho que se habían sentido  identificados y que habían pasado por lo mismo. Eso despertó en mí el deseo de animarme a ir más allá y tirar la red en las redes. Creo en un Dios sencillo, que se da en lo simple de la vida y en lo cotidiano, en un Dios que nos ama con locura y abraza a todos. Así intento de anunciarlo en una ilustración, en una frase. 


Pueden encontrarme en Instagram y durante la pandemia también abrí un canal de podcast que se llama “una voz en el desierto” por ahora  está en pausa, pero anhelo en algún momento volver. 


¿Cómo surgió la idea de incorporar a flork en tus publicaciones?  - “Está buenísimo”


Flork en un momento fue un furor en memes y stikers, y pienso que hasta ahora, al menos yo aún lo sigo usando. Cuando lo vi me pareció muy divertido. Lo adopté en la evangelización, y muchos le tomaron cariño al flork misionero. 






En Julio participaste del ENED ¿Qué fue lo que quedó grabado en sus corazones?


Una de las tantas  cosas que atesoro del ENED fue el de habernos encontrado… pienso que lo que más me llegó fue la gran diversidad de comunicar, de anunciar y de Evangelizar en este continente digital. Hay muchísimas formas de evangelizar en las redes sociales, ilustraciones, videos, podcast, etc y cada uno lo hace desde su creatividad. 



 ¿Qué consejo le darías a una persona que viene pensando un proyecto de Evangelización Digital pero que todavía no se anima a lanzarse a la Web?

Que se anime a hacerlo, que no tenga miedo, que tiene mucho para dar y compartir.


Muchas gracias Yesus por compartir esta entrevista, fue un gusto conocerte. 

Invito a todos los lectores a conocer más de la misión digital de Jesús Benitez en su cuenta de Instagram: @YesusBenitez


Otras entrevistas con Evangelizadores Digitales:









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